TaeYong se había ido al ejército cinco años atrás, ya había salido y aún vivía con él debido a sus deseos y a que las rentas cada vez estaban más elevadas. Era un maestro de baile bastante exigente.
JaeJoong había aprendido a conocer a fondo a U-know a través de esos años. A pesar de que pareciera que su relación era meramente sexual, U-know en ocasiones hacia cosas por él y por su hermano.
Por ejemplo, le había pagado la carrera de danza a TaeYong. Le había cambiado el auto a JaeJoong. También si sabía que tenía algún electrodoméstico que no funcionaba, le mandaba uno nuevo. Las rosas, las orquídeas, siempre llegaban a su casa. Incluso le había conseguido peces a TaeYong para que los cuidara después de saber que quería tener algunos.
U-know hacía todo por él.
Pero de pronto un día, los mensajes diarios que mandaba volvieron a detenerse. JaeJoong trató de no preocuparse pues en diez años había sucedido bastantes veces. Por un par de semanas dejaba de escribir.
Sin embargo, al pasar un mes sin saber de él, comenzó el miedo en su cuerpo y al pasar el segundo mes, ese miedo se volvió terror. Para el tercer mes JaeJoong ya estaba enojado, porque sabía que U-know tenía que ver con un crimen reciente y una vez más, todas las pruebas que lo culpaban las paso por alto.
Aquel viernes, TaeYong le miró con preocupación. No dormía bien, tampoco comía bien. Así que le propuso salir con él a un bar. Quizás bailar un poco y tomar lo harían deshacerse de esa repentina depresión. Eso había dicho.
JaeJoong accedió sin ánimos pero hacer que TaeYong sospechara de su depresión porque U-know no le llamaba no estaba dentro de sus planes así que se arregló y salió con él a un bar en Itaewon. La música era buena. TaeYong se entretuvo bailando un momento mientras el bebía.
¿Era tan difícil un mensaje?
Incluso si ya no quería seguir con ese tipo de relación que tenían debía simplemente decirlo, no abandonarlo así. Una copa más. El alcohol subiendo a su cabeza. Se relamió los labios, un chico bastante parecido a U-know le sonreía desde el otro lado.
¿Sería bueno aferrarse a un recuerdo?
Optó por mandarle un mensaje al último número que tenía de él. Luego dio otro trago a su copa. TaeYong llegando a su lado y diciéndole algo que no entendió porque el chico parecido a U-know le miraba de manera insistente.
La pregunta rondaba en su cabeza tanto. Quizás no debió ser tan complaciente y aceptar lo que U-know quisiera. Pero es que sus besos y caricias se sentían tan reales. Solo quería darle todo de sí. Aquel joven se levantó junto con un amigo. Se acercaron a los hermanos mientras ambos seguían bebiendo.
El amigo del chico que se parecía a lo lejos a U-know sacó a bailar a TaeYong. En cambio el otro joven simplemente se quedó mirándolo con una sonrisa. JaeJoong sentía que el alcohol estaba subiendo a su cabeza.
— ¿Así que tú eres la puta de U-know? —la pregunta llegó a sus oídos. Las alertas se activaron pero trato de no hacerlo evidente.
— ¿Qué? ¿De qué hablas?
— ¿Conoces a U-know no es así?
— No se de quien hablas —una risita nerviosa salió de sus labios. Terminó su trago y se levantó del lugar para buscar a TaeYong. Estaba bailando con aquel tipo.
JaeJoong sin delicadeza los separó jalando a TaeYong del brazo que reclamaba. No quiso decirle nada, sabía que esos tipos les seguirían afuera del bar y para su mala suerte así fue. Avanzaron por el lugar hasta la salida de emergencia que terminaba en un callejón por dónde salieron.
Ambos los siguieron hasta ahí. JaeJoong mantenía a TaeYong tras él. En ese momento, algunas motocicletas y un automóvil llegaron al lugar. Sabía que estaban en peligro. Sin embargo al ver a la gente de los vehículos, ambos hombres decidieron salir huyendo tras soltar una maldición.
Un joven de aspecto terrorífico jalo a JaeJoong del brazo. El mayor se resistió siendo jalado de la cintura por su hermano. Más jóvenes bajaron del automóvil, JaeJoong odiaba no haber llevado su arma y tener el suficiente alcohol en su cuerpo para ser torpe.
Ambos seguían resistiéndose aún cuando se sumaron más jóvenes hasta que un golpe le partió el labio a JaeJoong y luego otro en el estómago le hizo perder el aire cayendo de rodillas. TaeYong recibió un golpe que le abrió la ceja y lo hizo sangrar.
Luego todo se volvió oscuro para ambos.
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Apuesto todo y deseo al mundo entero.**
Ninguno dijo nada, simplemente se mantuvieron en silencio hasta que diez minutos después a la habitación entraron más personas. Entre ellas U-know. TaeYong abrió los ojos con demasiada sorpresa y luego miró a JaeJoong buscando explicaciones.
— ¿Quién los golpeó? —el tono de U-know era duro, serio. JaeJoong sabía bien que estaba molesto. Ninguno le contestó, solo vieron el piso—. ¿Tengo que preguntar de nuevo? —los miro con molestia—. ¿TaeMin?
— Fue Kris —susurro con nerviosismo. El aludido se hizo más pequeño en su lugar ante la mirada de U-know. JaeJoong se asustó pues nunca lo había visto así. Mientras se aferraba a TaeYong abrió la boca.
— Estamos bi-en… —U-know no lo miro, se remangó la camisa de espaldas a JaeJoong que se mordió suavemente el labio.
— JungWoo, Yuta, llevenlos a una habitación para que se cambien, pero primero díganle a Seulgi que cure sus heridas. Los demás salgan de aquí, menos Kris.
— Ten cuidado con lo que vas a hacer —susurró uno de los jóvenes.
— Su padre me lo va a agradecer —advirtió, estaba tan serio que JaeJoong tenía miedo.
Ambos se levantaron con ayuda de dos jóvenes más, uno castaño y otro de cabello rojo. Salieron de la habitación junto con ellos. Cuando estaban avanzando, un grito desgarrador retumbó en el lugar. JaeJoong le tapó los oídos a TaeYong mientras lo abrazaba y caminaba sin mirar atrás.
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Suspiro y se dejó caer en la silla de aquel penthouse. Todos le trataban como a un rey y se sentía incómodo pero además se sentía tonto. Cualquiera quisiera estar en su lugar pero él no podía sacarse de la cabeza que JaeJoong llevaba casi diez años ocultandole a la persona que conocía como Yeo Gook Dae.
Aquel que tenía amnesia una mañana y que realmente dudaba en ese momento que aquello fuera verdad. Cerró los ojos de nuevo. JaeJoong no había dicho nada mientras estaba recostado en una de las habitaciones. Era mejor para él pues se sentía mal de mirarle de esa forma juzgadora.
Le debía todo de sí a JaeJoong y lo quería más que a nadie en el mundo.
Un joven entró, aquel que le había llevado con la chica que les curo. Tenía el cabello rojo y brillante. Él miró a TaeYong sin saber qué decir. Claramente no lo buscaba a él.
— ¿JaeJoong-sshi? —el acento se marcaba solo un poco. TaeYong señaló con la cabeza la habitación y el joven avanzó hasta ahí. Tocó antes de entrar—. U-know-sama quiere hablar con usted.
JaeJoong se puso de pie y tras colocarse las sandalias avanzó por el lugar. TaeYong lo miró con curiosidad pero no dijo nada. Caminaron por el pasillo hasta las escaleras de aquel edificio de cinco pisos. Al llegar al piso tres, el joven abrió una de las puertas dejándolo pasar.
U-know estaba sentado en una sala checando unos papeles con otros dos jóvenes. Uno de ellos lo reconoció, tenía unos lindos hoyuelos y la piel muy blanca. Era el que le advertía cosas a U-know. El otro jamás lo había visto en su vida, era guapísimo pero le miraba con desconfianza. Detrás de él un joven rubio estaba de pie.
Además había un hombre de cabello un tanto largo color negro, que tenía una sonrisa divina, sentado en una de las sillas de la mesa que se encontraba cerca del ventanal. La puerta se cerró. U-know le miro y palmeó en el sofá donde estaba sentado a su lado. JaeJoong entendió y se sentó ahí para mirar el suelo.
Vio al joven de mirada juzgadora hacer una mueca.
— ¿Sabes el peligro que estamos corriendo por esto? —su acento estaba muy marcado en su coreano, dándole a entender que no era de su país.
— Tennie —advirtió el joven de hoyuelos lindos—. Estamos haciendo lo que debemos. Somos una familia, ¿no es así?
— A la familia no se le hace lo que le hizo a Kris.
— Porque Kris es un idiota impulsivo, debe aprender a hacer lo que le corresponde, no saltar la autoridad.
— Ni siquiera es tan guapo —pronunció en otro idioma que JaeJoong no entendió. El hombre en la mesa rio.
— Si lo es —susurró en el mismo idioma que JaeJoong desconocía—. Kun, deberías llevarte a Ten a despejar su mente, creo que ya se harto y por eso habla en tailandés. Que descortés —dijo está vez en coreano. El joven que le miraba de manera acusadora está vez vio al hombre en la mesa con el ceño fruncido.
— YooChun —soltó U-know con la voz sería mientras seguía leyendo. Su mano izquierda en la rodilla de JaeJoong.
— Lo siento —respondió el aludido aunque JaeJoong sabía que no lo sentía.
— ¿Tienes algún inconveniente con el punto C? —pregunto U-know al tailandés que negó con la cabeza.
— Más bien su problema es con el punto G —rio el otro joven en el sofá, el tailandés le aventó un cojín mientras YooChun reía en sus espaldas.
— JaeHyun.
— Estás muy serio, no creo que quieras lucir cool para él.
— ¡Claro que quiere lucir cool para él! —soltó Ten—. Por mi está bien, simplemente encárgate de que todo esté bien cubierto, mi padre estará contento con esta adquisición nueva.
— Perfecto. ¿Algo más que agregar JaeHyun?
— Para nada, todo está bien. Lo releí tres veces, no hay vacío legal tampoco rompe ninguna ley.
— Mi becario lo está haciendo genial —soltó YooChun levantándose. U-know le dio los papeles—. Los leeré en mi habitación, te entrego comentarios más tarde.
— Me retiro hyung, voy a ver qué mis chicos no se estén matando y que Kris ya haya despertado.
— Encárgate de que regrese con su padre, no lo quiero aquí.
— Como tú órdenes —le mostró una sonrisa y luego hizo una venia para JaeJoong. En cambio le lanzó un beso a Ten que terminó mostrándole el dedo de en medio. JaeHyun salió del departamento riéndose.
— También me voy, tomaremos el vuelo más próximo, cualquier duda, llámale a mi padre —susurró el joven pelinegro tomando su bolso, pronunció algo en chino para el joven detrás de él, este asintió mientras Ten se ponía de pie.
— Así lo haré —dijo U-know—. Cuídate, en serio, tu padre te necesita.
— Tengo un hombre fuerte que me cuida —susurró haciendo que el rubio le diera un ligero golpe en el hombro. Ten agitó su mano para despedirse de YooChun y salió junto al joven rubio.
— Espero te sientas cómodo —le dijo YooChun a JaeJoong—. Iré a mi piso hyung, te mando los comentarios más tarde —JaeJoong vio en él una sonrisa sincera y el último hombre salió sin más.
U-know se quitó las gafas para ponerlas en la mesa de centro. JaeJoong le miró con un poco de temor pero lo siguiente que sintió fue la mano de U-know jalandolo sobre él. Quedó a horcajadas de sus piernas. Cuando sus labios se juntaron, emano un gemido suave.
Lo había extrañado demasiado.
— ¿Entonces por qué no me llamaste?
— Porque estaba demasiado preocupado tratando de que no supieran de ti pero desafortunadamente ahora lo saben y lo único que necesito es que estés a salvo —JaeJoong le observó sin creer lo que decía, aunque eso explicaba al despreciable sujeto que le habló de manera grosera en el bar.
— Estoy bien y lo estaré…
— Nada de eso, elige un lugar, el que quieras, lograré que nadie te siga, puedes llevar a tu hermano contigo. Yo te visitaré y seré cuidadoso para que nadie te lastime.
— Ni siquiera sé cuál es tu nombre real, no puedes pretender que vaya contigo así. ¿Están en problemas graves? Puedo ayudar, soy policía.
— JaeJoong… tendrías que meterme a la cárcel.
— Debe haber una forma… —el índice de U-know sobre sus labios.
— Me llamo Jung YunHo.
— El chico de GwangJu.
— El mismo —la sonrisa en los labios de YunHo lo hizo sonreír también.
Su infancia y adolescencia fue lo suficientemente buena, la familia nunca se dió cuenta de que algo andaba mal hasta que un día unos sujetos armados entraron a su casa en Seúl, a dónde se habían mudado tres años antes, buscaban a su padre y la advertencia fue clara.
YunHo no sabía que lo había llevado a ese punto, el pedirle dinero a la mafia le hacía sentir escalofríos. Cuando su padre ya no pudo continuar por el trauma entonces él se presentó frente al señor Leechaiyapornkul y accedió a sustituir a su padre.
Su familia fue enviada a un pueblo oculto en Suiza, sus padres y hermana. Él les visitaba una vez al año. Una vez el dinero empezó a llegar de manera fácil no pudo salir. Tampoco quería ni tenía otra opción. La deuda de su padre tardó diez años en pagarse, cuando lo logró, el señor Leechaiyapornkul le dió su libertad, sin embargo YunHo decidió seguir ahí.
Se volvió su mano derecha, logró grandes acuerdos y era ya un líder de varios jóvenes que habían ido cayendo en ese mundo. Todos eran sus chicos perdidos a los cuales protegía más que a nadie. Desde JunMyeon que era hijo de un político famoso, hasta HaeChan que era el más pequeño de todos pero su cerebro era privilegiado.
La única persona que le causaba desconfianza era Kris y en ese momento se había deshecho de él. Había llegado como un espía de su padre, para que luego YunHo se ganara su confianza y lo dejara en ridículo. Así como había seducido a algunos señores importantes para que soltaran información.
No había nada que YunHo no hiciera por el equipo.
Recordaba que había conocido a JaeJoong en el instituto cuando se mudo a Seúl pero nunca hablaron y tampoco estaba en un momento de hacer amigos. YooChun había llegado casi al mismo tiempo que JaeJoong adulto a su vida. Un abogado bastante astuto que le ayudaba por sobre todas las cosas.
— Aquí… nos pueden ver —musito entre besos. YunHo sostuvo su teléfono sin dejar de besarle la mejilla.
— No quiero que nadie me moleste —ordenó una vez le contestó JaeHyun.
— Entendido. ¿Qué hacemos con el chico del penthouse?
— Integrenlo, dile a JungWoo, él es bueno en eso —no dijo otra cosa, simplemente cortó la llamada más ocupado en besar de nuevo a JaeJoong.
Las piernas de Kim temblaban. YunHo lamió sus labios metiendo sus manos bajo la ropa de JaeJoong, acariciando su torso. Las yemas estaban frías contra su piel. YunHo chupo una parte de su cuello. Sus caderas meciéndose en el mismo vaivén sensual.
Había extrañado tenerlo encima, pero sus deseos de cuidarlo eran más importantes que su deseo sexual. Sin embargo ahí no podrían dañarlos, ahí no tendrían que esconderse. Todos sus chicos sabían que era la persona más importante para YunHo, incluso sobre su familia.
Cuando le quitó la playera no dudó en chupar sus pezones con su hábil lengua, mordisqueando un poco. Lamiendo después el tatuaje sobre su pecho. Pasó al otro pezón para hacer lo mismo sin dejar de notar cómo se derretía entre sus brazos. JaeJoong suspiró fuerte aferrándose a sus hombros cuando un par de marcas quedaron en su pecho.
Le hizo levantarse de su regazo para quitarle los pantalones y la ropa interior. Dejándolo desnudo, expuesto. Le estaba devorando con la mirada. Lo mantuvo de pie hasta que se acercó a su miembro y sin dudarlo metió la punta a su boca. JaeJoong gimió sin pudor.
Acaricio sus cabellos jadeando mientras YunHo le practicaba sexo oral. Justo cuando sintió que estaba llegando, YunHo se alejó para dejar un par de marcas en sus muslos y luego lamió sus testículos haciéndolo delirar. Iba a terminar en su boca cuando YunHo solo se alejó de él. Se abrió la camisa y luego sus pantalones, bajandolos hasta los muslos.
JaeJoong se acomodo sobre él de nuevo y mientras se besaban YunHo se encargó de comenzar a prepararlo con lubricante que había obtenido de sus pantalones. JaeJoong empezó a besarle justo detrás de la oreja. Ese lugar que sabía lo derretía.
Quería tomar todo de YunHo. Apretó las piernas cuando recibió un toque en su punto dulce. YunHo sonrió al verlo temblar, jaló sus caderas tras sacar sus dedos y sin dudarlo más JaeJoong se sentó dejando que le penetrara. YunHo gimió contra su boca mientras el vaivén comenzaba.
— No me dejes nunca —susurró JaeJoong. YunHo le sonrió, JaeJoong comenzaba a moverse más rápido.
— Solo muerto —soltó YunHo.
Era una promesa.
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JungWoo le hacía preguntas seguido, era un alma sonriente. Por otro lado Johnny y JaeHyun le decían siempre que era lindo. TaeMin le había preguntado qué tal iba su escuela de baile haciéndolo confundirse porque sabía aquello. Por otro lado Mark y HaeChan casi no le hablaban, pero los podía ver siendo amables y a veces ruidosos entre ellos.
Yuta era… simplemente Yuta.
Una persona que sin dudarlo le tendió su mano y le dijo que entendía estuviera confundido pero que todo estaría bien tratando de calmar su ansiedad. Luego estaban Kai, KyungSoo, BaekHyun, ChanYeol, SuHo, SeHun, Xiumin, Chen y Lay. Ellos no pasaban mucho tiempo en aquel lugar, solo los había visto un par de veces pero eran cálidos, le hablaban con amabilidad.
Había conocido a YooChun que realmente no era muy diferente al sentimiento de desconfianza que le daba Yeo Gook Dae. También estaban las chicas, Seulgi y Yeri, sabía que habían más chicas pero ellas estaban en otro lugar. Ellas le habían llevado a sus peces y ropa para al menos una semana.
No había hablado con JaeJoong, las ganas de hacerlo no estaban y su hermano no había vuelto desde que el primer día, Yuta se lo llevó. Sentía que aquello era bueno pues así podría arreglar la confusión en su mente pero a su vez necesitaba saber la verdad.
— ¿Estás aquí? —la voz de JaeHyun le hizo mirar a la puerta. Se había quedado mirando la pecera un tiempo considerable.
— Solo pensaba.
— Tu hermano quiere verte.
— ¿Y por qué no viene?
— De hecho, primero quiere saber si tú quieres verlo.
— No quiero pero tampoco quiero que la duda siga en mi cabeza.
— Le diré entonces que suba a verte.
— ¿Hace cuánto conoces a mi hermano? —pregunto volteandose.
— Yo no lo conocía físicamente, sabía de él porque U-know a cada instante habla de él pero… mi primera vez viéndolo fue hace tres días.
— U-know…
— Debo decir que ustedes dos son bellísimos, entiendo porque perdió la cabeza U-know —rio JaeHyun—. Aunque su belleza es diferente, JaeJoong-sshi tiene una belleza misteriosa, madura, tú en cambio tienes el tipo de belleza linda.
— Gracias… supongo.
— Iré por tu hermano, solo por favor, no rompan nada —rio de nuevo antes de salir de la habitación.
TaeYong suspiró y dejó la comida al lado de la pecera. Avanzó afuera de la habitación, llegando a la cocina en dónde tomó un vaso de agua y bebió de él. Estaba nervioso. Las dudas carcomiendo su cerebro. Cuando sonó la puerta solo pudo avanzar a la sala, pronunciando un “adelante” que sonó dudoso.
Su hermano y U-know entraron al penthouse. Ambos se sentaron en el sofá más grande mientras que TaeYong eligió el individual con deseos de llorar. U-know le daba tanta desconfianza, se notaba a leguas que era un tipo peligroso. Lo supo desde el primer día que lo conoció.
— ¿Cuándo volveremos a Seúl? —preguntó TaeYong con un tono duro.
— Por el momento no creo que sea bueno.
— ¿Por el momento? ¿Qué pasa con ChangMin-hyung? ¿Con DongYoung? ¿Tu trabajo? ¿El mío? ¿Qué haré con la escuela de baile? ¿No has pensado que nos pueden estar buscando?
— Lo sé —dijo JaeJoong tras un suspiro—. Pero es todo muy complicado… —la mirada de TaeYong se endureció—. La noche en que llegó a nuestra casa, yo lo lleve ahí después de verlo pelear y ser herido. Llamé a ChangMin para que lo viera en casa y sin dudarlo él me ofreció ayuda por salvarle la vida.
— Me imaginaba que llevabas diez años mintiendo.
— Sonara estúpido… —soltó con una sonrisa triste—. Pero me enamoré. Y cuando te enamoras todo se nubla, no es una excusa, simplemente es mi razón para ignorar todo lo que ignore.
— ¿Qué?
— U-know y yo… hemos estado en una relación desde hace diez años, una noche que estabas con DongYoung él me llevo a casa información que necesitaba de una pandilla y… sucedió. Desde entonces nos hemos visto muchas veces, él es alguien peligroso y soy consciente de ello pero también es la persona que amo.
— ¿Qué amas? ¡Hyung, ¿qué estás diciendo?! ¡Él no es un buen tipo! ¡Nos secuestro!
— Solo nos estaba protegiendo… el chico con el que bailaste era peligroso, nos querían lastimar.
— ¡Estoy seguro de que fue por su causa! —espetó levantándose—. ¡¿Qué tanto has estado haciendo por él?!
— Lo suficiente —murmuró JaeJoong—. Si te preguntas si es un mafioso, lo es, eso no cambia en nada lo que siento. Me ha ayudado más que cualquier otra persona.
— Y yo pensando que le habías pedido dinero cuando seguramente solo necesitabas abrirle las piernas para que… —TaeYong vio a U-know levantarse al igual que a su hermano. U-know estaba enojado, lo notaba en sus ojos, él iba a pegarle pero su hermano lo detuvo.
— Todo lo que le di a tu hermano fue porque quise, no porque tuviera que acostarse conmigo. Puedes preguntarle a cualquiera de los chicos aquí, a ellos también les doy todo lo que necesitan e incluso más y ninguno ha pasado por mi cama para que yo les diera algo. Deberías de agradecerle que aún ahora sigue viendo por ti.
— Siéntate —TaeYong vio a U-know bufar ante la orden de su hermano y luego se giró para mirar a la pared.
— Vámonos a Seúl —dijo TaeYong cruzado de brazos, JaeJoong le vio y se mordió el labio inferior.
— Creo que ya… hemos hecho mucho el uno por el otro —musitó JaeJoong—. Te amo, eres la persona que más me importa en el mundo, incluso sobre mí mismo. Pero por primera vez, quiero hacer algo por mi. Sé que no puedo retenerte aquí si no quieres estar, pero también sé que yo no quiero irme.
— Hyung…
— Lo amo tanto que me asfixia no saber de él —TaeYong vio como JaeJoong soltaba un par de lágrimas—. Se que no puedo hacer que te quedes aquí, pero por primera vez voy a ser egoísta y así como yo respeto que quieras irte, espero que respetes que yo voy a quedarme con él.
TaeYong se volteó para evitar que JaeJoong le viera llorar. El ventanal le mostraba la ciudad iluminada de Tokyo. No quería separarse de su hermano, pero tampoco estaba dispuesto a quedarse ahí viendo cómo todo se volvía más peligroso con el pasar del tiempo.
— ¿Cuándo puedo volver a Seúl?
— Mañana mismo —contestó U-know—. Tenemos la coartada perfecta, vas a tener que cambiar de departamento, no tienes que preocuparte por nada, mi gente va a cuidarte y respecto a JaeJoong, de eso me encargaré yo.
— Siempre podrás regresar a casa hyung —TaeYong miró a JaeJoong, luego a YunHo, aunque sus ojos le veían con cierto grado de rabia.
— Tú también podrás visitarme, te mandaré mensajes seguido. Yu-... U-know ha planeado todo para que nadie sospeche y nadie te haga daño.
— ¿Al menos sabes cuál es su nombre real?
— Sé mucho de él, aunque no lo creas, es maravilloso.
— Aún puedes arrepentirte —susurró dejando salir más lágrimas, luego sin más lo abrazó siendo correspondido. YunHo se mantuvo pegado a la pared. JaeJoong se alejó, ambos limpiaron sus lágrimas—. Voy a preparar mis cosas.
— De acuerdo, ¿quieres bajar a cenar con todos? Son agradables.
— Está bien —cerró los ojos con fuerza—. Lo siento por lo de hace un rato.
— Se bien que no piensas eso de mí —le sonrió JaeJoong—. Te llamaré para la cena —TaeYong asintió y avanzó a su habitación para comenzar a arreglar sus cosas mientras lloraba.
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Habían dicho tantas mentiras esa noche que dolía. U-know le explicó el plan tres veces mismas que él insistió que lo tenía claro. Fingirian un secuestro, luego el fallecimiento de su hermano y amnesia para él. Tras dos semanas en el hospital por fin estaba en casa. Sus peces volvían a casa.
Se sentía vacío pero JaeJoong estaba feliz. Si era el camino correcto, no lo sabría, pero al menos lo habría intentado. Su timbre sonó, TaeYong respiró hondo y abrió la puerta para encontrarse a DongYoung que le abrazó con fuerza, de nuevo se puso a llorar en sus brazos.
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De nuevo le corrigió el lugar de un par de dedos y luego sacudió sus cabellos para decirle que estaba mejor así. Él sonrió amplio y corrió con Yuta para contarle de aquello. YunHo apareció en su campo de visión con una sonrisa. Había sido un mes desde que llegó con ellos. YunHo odiaba el haber tardado diez años en hacerlo.
Quizá un TaeYong más joven hubiera sido convencido de quedarse.
— Mañana salimos a Tailandia. Ya está todo arreglado con tus papeles y tu nueva identidad, te llamarás Kim Sun Woo.
— Pensé que YooChun se tardaría más.
— Tiene contactos que le dan todo lo que necesita en menos tiempo de lo que pensamos.
— No se porque me sorprende si son una mafia —YunHo rio ante sus palabras y luego le dió un beso corto.
— ¿De dónde sacaste el nombre de Yeo Gook Dae?
— Un dorama que ví.
— Tan buen mentiroso un policía —rio de nuevo. JaeJoong le pegó en el hombro.
— ¿Vas a seguir llamándome JaeJoong?
— Por supuesto pero los demás no por tu seguridad, así que debes acostumbrarte a tu nuevo nombre.
— ¿Qué tal un apodo?
— ¿Y cuál propones?
— Algo… único.
— Mmm, yo no elegí el mío, lo eligió el jefe Lee.
— Te queda bien, no es muy diferente de tu nombre.
— Y a la vez no dice nada sobre mí —soltó con la misma sonrisa—. Ya se… Hero.
— ¿Hero?
— ¿Me salvaste no es así? Además los policías suelen ser llamados héroes.
— Para ser un policía que ignoro los crímenes que cometiste y desvío la atención de sus colegas de ti, no parezco un héroe.
— A mi me salvaste la vida, claro que eres mi héroe.
JaeJoong le sonrió antes de besarlo de nuevo, está vez con sus manos en las mejillas ajenas.
— Fue la mejor decisión que pude tomar —dijo contra su boca.
YunHo sonrió. No se arrepentía de haberse robado a JaeJoong.
*Call me - WayV
**Regular - WayV
— Me llamo Jung YunHo.
ResponderEliminar— El chico de GwangJu.
Literalmente yo en ese momento 😱
Me encanta 🩷
La parte donde le explica todo a su hermano 👌🏻 donde le dice cómo ama tanto a este mafioso que le asfixia 😭
Gracias por tanto