domingo, 20 de agosto de 2023

[SERIAL] Lonely Hearts Club - Ronald and Roxanne


Ronald and Roxanne


KiHyun no entendía muchas cosas. Aquella tarde su madre lloraba mientras su padre estaba dentro de un ataúd. Desde que tenía uso de razón las lágrimas eran algo constante en su familia. Su abuelo había muerto en la guerra, ahora su padre también era parte de las filas de personas que fallecían en el ejército. Sus manos pequeñas y gorditas estaban cruzadas mientras seguía sin entender.

KiHyun no quería ir a la guerra.

Tenía solo ocho años y no deseaba ir a ese lugar que le había quitado a su padre y a su abuelo. Un abuelo que no conoció, un padre que no le trató de la mejor manera, pero al final y al cabo se los había quitado, había miedo ahí, miedo de morir en un lugar o tener que matar para sobrevivir. Definitivamente lo odiaba.

Pero tenía que ir a la guerra.

Como todos los hombres debía hacerlo, pero no quería, era complejo el hecho de que tenía ocho años y ya pensaba en algo que debía cumplir hasta los veinte. Eso no lo hacía menos relevante pero tenía miedo, y el miedo paralizaba, el miedo le hacía llorar, le hacía sufrir, le hacía agonizar. Le lastimaba. Un pequeño niño de ocho años sufriendo por el miedo de llegar a los veinte años para cumplir con su deber al país.

- ¿Tienes algo Kiki? -su melliza mayor le miró con esos ojos grandes que parecían un par de almendras. Tomó su mano, la apretó entre las suyas. KiHyun apretó los labios suavemente.

- No quiero ir a la guerra Jiji.

- Tampoco quiero que vayas. No vayas nunca.

- ¿Ni aunque crezca?

- Ni aunque crezcas.

~♡~

- ¿En que piensas? -Jiae le quitó la ensoñación, bebió de su café relamiendo sus labios al final. Dejó la cuchara en el plato a lado de la taza y suspiró.

- En el funeral de nuestro padre.

- ¿Y eso?

- No lo sé, estoy melancólico hoy.

- ¿Por qué?

- De pronto me acordé que no fui al ejército -pronunció con simpleza. Jiae le observó un momento más-. ¿Te dijo algo HyunWoo-hyung?

- Si, ya está quedando prácticamente listo todo, el viernes podremos ir para hablar con las nuevas reinas.

- Ya estoy listo para que me odien -rio suavemente, Jiae se acercó y le abrazó por la espalda.

- ¿Cómo no odiar al chico más bonito del mundo ah?

KiHyun se sintió cálido. Jiae era la única persona en el planeta que tenía permitido abrazarle de esa manera. Era su soporte. KiHyun había pasado por muchos problemas en su adolescencia. La madre de ambos había muerto a sus dieciséis años y ellos tuvieron que ver la forma de sobrevivir. Trabajaron muy duro para terminar sus carreras y encima mudarse a Estados Unidos junto con sus mejores amigos. Los hermanos Lee, MinHyuk y JooHeon, siempre les habían apoyado, desde niños y en el camino se encontraron a HyunWoo y HoSeok, casi al mismo tiempo en que perdieron a su madre.

KiHyun había sufrido rechazo y odio en forma de bullying, le lastimaron de forma irremediable, había caído en un oscuro fondo de donde Jiae le sacó con mucho esfuerzo. Llevaba ya un par de años sobrio y se sentía mejor que en otras ocasiones. A veces sus pensamientos se volvían oscuros y sin sentido, pero era parte de su proceso. Desde niño vivió con la carga de ser alguien que no quería ser.

- Perdón si te he dado problemas.

- Eres mi otro yo, no debes pedir perdón -Jiae siempre decía eso cuando KiHyun se sentía culpable por algo y parecía servir para que KiHyun se tranquilizara.

- Si no me tiro al precipicio es solo por ti, que lo sepas.

- Si te tiras, me tiraría contigo, que lo sepas.

Jiae le dedicó una sonrisa y KiHyun una vez más calmó sus sentimientos tóxicos en torno a si mismo. Ella le daba seguridad de que lo que estaba haciendo era lo mejor, para él, para ella y para todos. Sostuvo su móvil y le mandó un mensaje a MinHyuk para avisarle que el viernes ya debía estar en el bar.

~♡~

- Entonces seremos todas asiáticas. Dos que ya estaban, dos que llegamos contigo y una nueva -exclamó MinHyuk. Jiae asintió con la cabeza bebiendo limonada preparada por JooHeon, ya estaban esperando a las demás reinas en el que sería el club.

- Tres nuevas cariño, no se porque haces diferencia.

- He estado contigo desde niños, claro que haré diferencia. Es mi lugar.

- Hyung, siempre eres así de caprichoso -pronunció JooHeon.

- Pero si tú lo eres más que yo, bebé.

La puerta se abrió cortando la conversación, KiHyun entró en el lugar con unas gafas oscuras y un beanie gris en la cabeza. Se quitó las gafas al sentarse a lado de Jiae soltando un suspiro. La luz le estaba lastimando los ojos rojos y ojeras bajo ellos. JooHeon se acercó y le acarició los hombros suavemente.

- ¿Quieres algo de tomar hyung?

- Un café si tienes.

- ¿Tienes resaca? -cuestionó MinHyuk como si no supiese que KiHyun había dejado de tomar dos años atrás.

- No, solo fue insomnio.

- KiHyun en serio ya no toma -dijo Jiae.

- Era broma -comentó MinHyuk con una sonrisa. Hubo un suave silencio cortado por la puerta abriéndose de nuevo. Esta vez un joven alto entró, fácilmente media uno ochenta, tenía el cabello color negro y un porte que sólo podía pertenecer a un modelo. Tras él entró un joven que le llegaba al hombro y tenía el cabello más largo de lo que normalmente se veía.

- ¿Esta es la reunión del Lonely Hearts Club? -pronunció en inglés con un acento coreano muy marcado. MinHyuk juraba haberlo visto antes. Probablemente en Itaewon.

- Así es, soy Yoo Jiae, la nueva dueña.

- Coreana -dijo con una sonrisa tímida-. Soy HyungWon, mi nombre drag es Dodo.

- Así que todos podemos hablar en coreano entonces -indicó con una sonrisa MinHyuk-. Seré tu compañera, me llamo MinHyuk, mi nombre drag es Dior.

- Y yo soy YeoJoo -intervino KiHyun-. Me llamo Ronald y también soy coreano pero no me gusta decir mi nombre coreano.

- Pensé que YeoJoo era tu nombre coreano -KiHyun le miró con desdén y luego bebió de su café, HyungWon suspiró-. El es Daniel, mi asistente, también es coreano pero habla mejor el inglés que yo -el aludido saludo con una mano sin decir nada.

- Nuestro batista, se llama JooHeon, le puedes decir Matthew también -comentó Jiae con calma-. Toma asiento, faltan dos chicas por llegar -HyungWon asintió y avanzó hasta una silla un tanto alejada seguido de Daniel. Veía a YeoJoo como una diva que probablemente odiaría y a Dior como una persona amigable con la que podría compartir mucho, se veía amena.

La puerta se abrió una vez más, faltaban diez minutos para las tres de la tarde y la reunión empezaba a las tres. Dos jóvenes entraron por el lugar. KiHyun reconoció a uno de ellos como el acompañante del chico sin modales con el que se toparon Jiae y él en el centro comercial algunas semanas atrás.

Aquel joven pareció reconocerle también.

- ¿La reunión de drags es aquí verdad? -pronunció un joven de cabellos rojizos. Jiae asintió con la cabeza.

- Es aquí, me alegra que sean puntuales todas -una sonrisa sincera cruzó sus labios. Los jóvenes se sentaron entonces uno al lado del otro.

- Soy Jay, me pueden llamar Michael.

- Yo soy Harley, también me pueden llamar Daniel -dijo el hombre con un lunar bajo el ojo. Podía sentir la mirada de KiHyun sobre si.

- Yo soy Jiae, la nueva dueña, soy coreana, mi nombre en inglés es Roxanne pero me pueden llamar de ambas maneras. No tengo problemas. Faltan cinco minutos, esperemos a una persona más y empezamos -ellos asintieron mientras cuchicheaban entre sus conocidos, JooHeon les ofreció algo de beber y a cerca de las tres con diez minutos entró un joven alto y moreno, claramente asiático.

- Hyung -susurró JooHeon mirándole con una sonrisa. El joven hizo suaves venias y pasó a lado de Jiae.

- Lo siento, tuve un problema con la camioneta -expresó con una sonrisa suave en coreano.

- Bueno, creo que ya podemos empezar -Jiae se puso de pie y avanzó hasta el centro donde la pudieran ver todos-. Soy Jiae o Roxanne, nací en Corea del Sur y compré este lugar porque desde siempre me ha apetecido tener un negocio. Estudié administración de empresas y hace no mucho logré hacerme de un capital lo suficiente considerable para comprar este lugar y mudarme desde Corea. Obviamente no lo logré sola, no hubiera sido nada sin la ayuda de mi hermano, Ronald y de David-oppa que es el joven que llegó tarde hoy -soltó una suave risa y siguió-. Él y yo seremos los encargados de sus pagos, sus inconvenientes para shows y todo lo que necesiten. De igual manera les informo, de lunes a domingo en esta parte será una cafetería. Viernes, sábado y domingo el club será en la parte de abajo que está por terminar sus arreglos. Ya tenemos todas las medidas y permisos necesarios para que esto sea posible. ¿Tienen algún inconveniente?

Negaron con palabras o con la cabeza. Jiae sonrió, era su sueño desde hace mucho, prácticamente desde que vio a KiHyun con tacones bailando en un bar gay encima de una mesa, mientras MinHyuk lo hacía en la pista y ella tenía a su ex novia abrazándola.

- No hay muchas reglas, al final del día será un lugar para disfrutar del arte drag, lo que decidan hacer con sus cuerpos es cosa suya pero aquí no hay espacio para que tengan relaciones, ¿me explico? -asintieron ante sus palabras. MinHyuk frunció los labios un poco y Jiae lo noto-. Adicional haré un grupo de Kakao para que podamos hablar si hay algún problema. La apertura está prevista para dentro de dos semanas, espero puedan estar listas para ese entonces, ahora por favor, presentense.

- Me llamo Edward y mi nombre drag es Dior -empezó MinHyuk.

- Yo soy YeoJoo, mi nombre real es Ronald -siguió KiHyun.

- Yo soy Alexander o HyungWon y mi nombre drag es Dodo -continuó el más alto de todos.

- Pues yo soy Michael o YoungJae, mi nombre drag es Jay.

- Y yo soy Daniel o DaeHyun y mi nombre drag es Harley.

- Yo soy HyunWoo, me pueden decir David, Shownu o HyunWoo, cualquiera está bien para mi.

- Y yo soy el barista, JooHeon o Matthew.

- ¿Tienen algún comentario? ¿Alguna duda? -cuestionó Jiae una vez vio que el asistente de HyungWon no se presentó de ninguna manera. Todos negaron con la cabeza y entonces Jiae procedió a hacer el grupo de Kakao para que pudieran estar en contacto confirmando los números telefónicos.

~♡~

Arregló por última vez su cabello y mordió su labio inferior. Jiae y MinHyuk habían salido a un lugar que no le interesaba mucho a KiHyun, por lo que optó por salir a un bar gay no muy lejos de la ciudad. Le gustaba eso, salir, ligar, quizá tener sexo y luego volver a casa para ducharse y dormir.

Alguien tocó a su puerta y se asustó un poco. Eran cerca de las ocho treinta de la noche y la verdad era que no conocía a alguien que le fuera a visitar a esas horas. Llevaba poco más de dos meses en el lugar y no solía hacer amigos tan pronto, de hecho no le gustaba socializar.

Abrió con desconfianza y la persona que se topó detrás de la puerta le hizo sonreír ampliamente y abalanzarse sobre él abrazándolo con fuerza mientras pasaba a su casa. No lo veía desde que dos años atrás había entrado al ejército y su corazón latía con fuerzas.

- ¿Qué haces aquí?

- HyunWoo me dijo donde estabas viviendo. Traje a JooYeon y por eso vine, además voy a quedarme aquí.

- ¿Cuando saliste?

- Hace un mes, JooYeon me dijo que habían decidido venir para acá todos y pensé que estaría bien mudarme.

- ¿Tu madre sabe?

- Si -se separo con suavidad viendo el atuendo que llevaba, era negro, con chamarra de cuero-. ¿Ibas a salir?

- Si, ¿quieres ir conmigo o prefieres que nos quedemos aquí?

- ¿A dónde ibas? -hizo un puchero suave, KiHyun acarició sus orejas pues el mayor le sostenía de la cintura aun.

- A un bar gay.

- Suena bien, aunque ya sabes que no bebo.

- Yo también deje de beber, hyung. Fui a AA.

- ¿En serio? Eso es genial KiHyunnie -el mayor le dejó un beso en la mejilla y sonrió con felicidad-. Quedémonos aquí entonces, solo tú y yo.

El corazón de KiHyun se sintió cálido por primera vez en mucho tiempo. Lee HoSeok había sido no sólo su primer amor, él consideraba que era el amor de su vida, sin embargo no siempre se podía estar con el amor de tu vida.

KiHyun tenía mucho miedo de que sus problemas hirieran a HoSeok al punto de perderlo. Tras externarselo habían quedado en solo ser el amigo del otro, en ocasiones con beneficios, en ocasiones sin ellos y solo pasando el tiempo juntos viendo una película o cenando.

Cuando HoSeok había entrado al ejército, KiHyun lloró mucho. Fue tanto el dolor que prefirió irse a Estados Unidos a no verlo, así al menos podía justificar todo con la distancia. Ahora que lo veía de nuevo su corazón no paraba de latir como si se le fuera a salir. HoSeok había madurado físicamente pero seguía siendo el mismo bebé tierno por dentro.

Intentaron fuertemente ver una película, pero sus cuerpos necesitándose eran más importantes. Cuando cruzaron la puerta de la habitación de KiHyun mientras se besaban supieron que no habría más, las ropas terminaron en el piso mientras ellos en la cama demostraban cuánto se habían extrañado durante ese tiempo.

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