Feliz cumpleaños a nuestro YoungJae \*w*/
Secrets Saga
Everything is pretty
Advertencia: Lemon
Nuestro
primer encuentro no fue nada sino incómodo,
Pero por alguna razón, no lo odie.
Se siente como haber visto tu sonrisa en algún lado antes.
Haces mi corazón correr y exaltarse.*
Pero por alguna razón, no lo odie.
Se siente como haber visto tu sonrisa en algún lado antes.
Haces mi corazón correr y exaltarse.*
En algún lado lo he visto.
YoungJae dejó de pensar pues
HimChan, su jefe, le golpeó con un libro. Sin embargo él seguía viendo a ese
sujeto de reojo. Alguna vez visitó Busan pero definitivamente no lo había visto
ahí. Había sido en algún otro lado. Un lado que no recordaba. Se mordió el
labio de frustración. HimChan siguió hablando con él, según le había dicho
HimChan, Jung DaeHyun era un escritor importante de literatura juvenil.
Es guapo.
De pronto algo hizo clic cuando
DaeHyun lo miró. Recordó que semanas atrás había visto ese rostro. Recordó que
había querido matar su dulce sonrisa. Quería deshacerlo. Quería que
desapareciera. Sintió su sangre hervir. Sin duda alguna era la misma maldita
sonrisa de autosuficiencia que le jodía la existencia por no mencionar una
palabra anti sonante.
— ¡Eres tú, maldito atropellador!
—gritó. HimChan le miró a punto de golpearlo. DaeHyun le vio un tanto
confundido, después su cerebro pareció captarlo. Esbozó una risita haciendo que
YoungJae lo maldijera internamente.
— YoungJae… —advirtió HimChan.
— Así que después de todo el
destino dice que debemos vernos.
— ¡¿Cómo puedes estar tan
tranquilo después de atropellar a alguien?!
— ¿Estás muerto? Entonces, deja
de reclamar, pagué por lo que hice.
— Deberías estar en la cárcel
—bufó.
— YoungJae, lamento que te caiga
tan mal pero, ahora es tu jefe —dijo HimChan—. Te estoy promoviendo a editor,
ya no eres un asistente.
— Me niego.
— Entonces espero tu carta de
renuncia —bufó HimChan, su cabeza comenzaba a doler. No estaba de humor para
aguantar a YoungJae.
— Tranquilo, no te atropellaré de
nuevo, aunque si no eres capaz de llevar un cargo como editor, deserta —a
YoungJae le dio un tic en el ojo. DaeHyun sonrió autosuficiente, entonces
YoungJae lo mandó al abismo en su mente.
Este idiota tiene una sonrisa muy hermosa.
¿Hay alguna razón? Si me gusta, simplemente me gustas
¿Desde cuándo soy de esta manera? ¿Es esto amor?
¿Por qué sigo poniéndome feliz cuando te veo?*
Eres un idiota.
Llevaba un mes como editor de
DaeHyun y ya sentía que llevaba años. Él era alguien a quien detestaba mucho. Quizá
más de lo que detestaba a la gente testaruda y a la gente dependiente. Él le
causaba ganas de patear su apuesto rostro como ninguno otro, pero también…
DaeHyun tenía algo que le gustaba. Podía ser solo atracción física, o de esa
forma justificaba su odio, pero de verdad, rogaba porque paraba.
DaeHyun se sentiría lo más
importante si descubría esa atracción.
Así aunque tratara de ocultarlo,
YoungJae se perdía mirando su rostro y cayendo en sus bromas sin sentido que
solo le ponían un poco más nervioso e incómodo. Estaba mal enamorarse de su
jefe. Más si su jefe lo había atropellado meses atrás y gracias a ello su moto
quedo hecha polvo y ni siquiera había terminado de pagarla. Había pagado el
accidente y su brazo dislocado pero no su moto.
— Y yo amaba a Lina —bufó casi a
punto de llorar. Lina era su moto, esa preciosa Yamaha que él solo había
empezado a pagar tras salir de su casa a mantenerse solo, tras obtener un buen
apartamento que también fuera barato—. Lina era el amor de mi vida —dramatizó subiendo el ascensor. Era la primera vez que iba al departamento de DaeHyun y
aquel lugar era jodidamente grande, cabían tres de departamentos como el suyo
ahí. O eso había visto en las imágenes. Ingresó el código. 2806. Apenas entró
DaeHyun estaba sentado en el sofá triple con la laptop en las piernas—. Ah,
buen día jefe Jung —musitó. DaeHyun le miró, llevaba lentes de pasta gruesa
color negro, un polo blanco de cuello en V y un pantalón de pijama.
Mierda.
— Pasa YoungJae-sshi —volvió la
mirada a su computadora. En la mente de YoungJae, DaeHyun lo apresaba contra la
puerta y lo besaba con tantas ansias. Se mordió el labio inferior. Los
trabajados brazos de DaeHyun lucían haciéndolo tragar saliva. ¿Cuándo le
abrazara usaría su fuerza?—. ¿YoungJae-sshi?
— Ah, lo siento —quitó sus
zapatos sintiendo el sonrojo en sus mejillas. El móvil de DaeHyun sonó y él
contestó.
— Estoy trabajando —rio. YoungJae
le miró de reojo sentándose a su lado—. Vale, mañana sin falta, claro que
puedes quedarte en casa. Sabes que la habitación extra es prácticamente tuya.
Tonto —rio de nuevo—. Nos vemos mañana. Besos —rio y terminó la llamada—.
Perdona la interrupción.
— No se preocupe —tosió, DaeHyun
suspiró.
— ¿Aún no me quieres a tu lado
verdad?
— ¿Ah? —YoungJae giró tan fuerte
que su cuello tronó.
— Trabajando. Aun tienes rencor
contra mí.
— Nada de eso. Sé separar mi
trabajo de mi vida personal. Aunque aquel día me alteré.
— Lo noté, aunque de verdad,
puedo decirle a HimChan que te cambie de área.
— ¿Quiere que me cambien de área?
—DaeHyun rio.
— Solo lo hago por tu comodidad
laboral YoungJae-sshi.
— Yo estoy bien aquí —sonrió.
DaeHyun sintió algo estremecerse dentro de él. Era la primera vez que YoungJae
le sonreía honestamente y su sonrisa era bonita—. ¿Debo revisar cómo va su
escrito?
— Ah, claro, necesito tu opinión.
— ¿No debería tener la de una
jovencita?
— Esta es mi primer novela para
hombres —sonrió—. Me siento nervioso debido a eso.
— Ah, pues… soy muy bueno
criticando historias —rio antes de fijar sus ojos en la pantalla de la pc.
DaeHyun se levantó a poner agua para un té.
¿Cómo todo lo tuyo puede ser tan bonito? Todo lo tuyo es bonito sin ningún desperfecto.
Amor, amor, amor, te amo a ti y tu todo.
Miro aquí y allí, miro a todos lados pero todo es bonito.
No importa lo que cualquiera diga, estoy a tu lado.
Vamos a tener un bonito amor.*
YoungJae se quedó a dormir esa
noche en casa de DaeHyun. A la mañana siguiente partió a la oficina a ver
algunos detalles con la portada del libro y hacer otros pendientes. El suceso
se repitió muchas veces más hasta que DaeHyun publicó su nuevo libro. Aquella
tarde no tenía nada que hacer. Ya había terminado todo su problema. Quizá así
le darían más autores y pronto sería un editor famoso.
[SMS]
DaeHyun-sshi
¿Estas ocupado?
[SMS]
YoungJae-sshi
No.
[SMS]
DaeHyun-sshi
Ven a mi casa por favor, trae un
poco de soju. Tengo algo que darte.
[SMS]
YoungJae-sshi
¿Es urgente?
[SMS]
DaeHyun-sshi
Mucho, no tardes.
Suspiró y se levantó del sofá.
Tomó su chaqueta y dejando todo en su lugar, salió. Pasó al supermercado a
comprar soju, después tomó el metro hasta casa de DaeHyun. Recordó entonces a
Lina. Oh su pequeña, casi pudo llorar. De verdad la extrañaba. Igual no tenía
caso volver a recordar aquello. DaeHyun le había demostrado en esos días que
era una buena persona. Que lamentaba haberlo atropellado y que le gustaba
molestarlo. Cuando volvió en sí ya estaba en el departamento de DaeHyun.
Ingresó el código y el mayor estaba cocinando.
— Llegue DaeHyun-sshi.
— Oh, pasa, en un momento terminaré
la cena —YoungJae dejó el soju en la mesa y se sentó. Había velas y la mesa
para dos.
— ¿Cenará con alguien?
— Contigo —YoungJae quiso decir
algo pero no salió nada de su boca—. ¿O tienes algo que hacer?
— N-no, pero, ¿no es extraño?
— Me gusta cenar a la luz de las
velas. ¿A ti no?
— Esto…
— Si te molesta las quito.
— N-no, está bien así.
— YoungJae, estoy pensando seriamente que debes dejar de hablarme
de usted, somos de la misma edad.
— Es mi jefe.
— En realidad no. Así que deja de
hablarme así, trátame con familiaridad.
— Creo —suspiró. DaeHyun sonrió mirándole
bajar el rostro. Cuando terminó de cocinar sirvió y se sentó frente a YoungJae.
Comieron sin decir más hasta que llegó el postre.
— Tengo algo que darte.
— Lo había… lo dijiste por texto
—sonrió. DaeHyun tomo un folder a su lado y se lo dio.
— Espero Lina no se sienta mal —sonrió
ante la cara de sorpresa de YoungJae. Era la compra de una motocicleta idéntica
a la que destruyó DaeHyun.
— No puedo aceptarla —cerró el
folder.
— Ya es tuya, tú sabes que hacer
con ella.
— Es demasiado.
— Sé que Lina era especial para
ti pero quiero que lo aceptes junto a mis sinceras disculpas por lo que pasó.
Mi hermano tuvo un percance ese día por ello no te vi.
— ¿Tienes un hermano?
— En realidad es mi medio
hermano. Mi padre murió, mi madre se casó con otro hombre y tuvieron a mi
hermano.
— Ah, es que no hablas mucho de
tu familia.
— Es que mi vida personal es
aparte de mi vida laboral.
— Yo tengo un hermano mayor y a
mis padres.
— Los míos están en Busan, donde nací.
— ¿Los ves seguido?
— Algo —carraspeó—. Tuve una
pelea muy fuerte con mamá y ya casi no los veo.
— ¿Puedo preguntar que fue?
— Tuve una pelea con mi ex novio.
Ella quiere que me case con él pero yo ya no lo amo. Y mi familia sigue
pensando que es lo mejor para mí.
— ¿Eres gay?
— ¡Ah! No, solo me enamore de él, pero sus padres son amigos de los míos y terminaron aceptándolo.
— Ya veo —YoungJae sintió una
punzada en el pecho.
— ¿Y tú eres hetero?
— No precisamente —carraspeó—.
Voy al baño —sonrió levantándose. Cuando volvió acabaron su postre y se
sentaron a escuchar música en el piso, pegados al sofá mientras bebían soju.
YoungJae sintió sus mejillas
calientes cuando ya estaba lo suficiente tomado como para no recordar al día
siguiente o eso creía. DaeHyun se acercó peligrosamente a su rostro. YoungJae
se sorprendió cuando le besó pero no
hizo nada para alejarlo. Al contrario, le jaló más hacia su persona, buscando
profundizar el beso. Cuando YoungJae tuvo un poco de consciencia ya estaba
sobre la alfombra con los labios hinchados. DaeHyun tenía la camisa abierta, él
la había desabrochado. Su rostro explotó en rojo cuando recordó que había sido
él quien paso botón a botón por su respectivo ojal.
Dios, tiene tan buen torso.
Se sentó y quitando la camisa,
dispuesto a seguir su instinto. Besando y lamiendo sus abdominales. Chupando en
algunas ocasiones. Sintiendo los dedos de DaeHyun en su cabello, acariciándole,
instándole a bajar. Sus dientes mordieron el costado derecho de DaeHyun haciéndolo
gemir. El mayor le alejó para desnudar su torso y tirarle contra la alfombra de
nuevo. Sus ojos se cerraron debido a los besos de DaeHyun tras su oreja
mientras su mano hábilmente desabrochaba sus pantalones.
¿Estaba dispuesto a llegar hasta
el final con DaeHyun?
La respuesta llegó cuando, con el
cuerpo sudoroso y los ojos cerrados se aferró a él mientras le penetraba. Era
un obvio sí. Sus labios chocaron con los de DaeHyun de nuevo, entonces el mayor
empezó a moverse lentamente. Con una sonrisa al sentirlo temblar de placer
entre sus brazos y al escucharlo gemir su nombre.
De verdad no me recuerdas YoungJae.
Sin saberlo, caminamos con pasos sincronizados.
Sin saberlo, nos estamos tomando de las manos.
No sé de dónde obtuve este valor.
Estoy cantando mi canción de confesión sólo por ti.*
YoungJae despertó en una cama
completamente diferente a la suya. Desnudo y con un dolor de cadera lo
suficientemente fuerte pero sin impedirle moverse. Los recuerdos de la noche
anterior le asaltaron indudablemente, se cubrió los labios, estaba solo en la
habitación pero de igual forma le daba vergüenza. ¿Qué tanto habían hecho la
noche anterior?
— Serás idiota YoungJae —se
reprimió golpeando su frente. De pronto se topó con una nota con ropa limpia al
pie de la cama. La tomó sin descubrirse mucho y leyó.
Aquí hay ropa limpia, no sé si te quede o si quieres bañarte. Lo que
sea hazlo con confianza. Iré a correr y después prepararé el desayuno ^^
Jung DaeHyun.
— Es tan perfecto —chilló para sí.
Rio y se levantó, se ducho rápidamente y se puso la ropa que DaeHyun había
dejado para él. Escuchó voces afuera, intuyó que era la TV y DaeHyun ya había
llegado, así que salió—. ¿DaeHyun? —un joven parecido a DaeHyun le miro
mientras el mayor se acercaba. ¿Quién era ese sujeto?
— ¿Dormiste bien? —musitó tras
darle un beso corto y abrazar su cintura. YoungJae estaba un poco petrificado.
— Amm si —inevitablemente su
mirada fue hacia el chico frente a la barra que conectaba la sala y la cocina.
Estaba mirándole extraño.
— Oh, él es mi hermano, TaeHyung
—YoungJae abrió la boca y después hizo una venia.
— Mucho gusto, soy Yoo YoungJae.
— Es mi editor TaeHyunggie~.
— ¿Besas a tu editor en los
labios? —bufó sin mirar a YoungJae.
— Si, porque me gusta mi editor
—YoungJae se sonrojó y lo miró un segundo.
— Eso estaría bien si no tuvieras
una relación.
— TaeHyung, estoy soltero, acéptalo
ya, busca tu propia felicidad como yo lo hago y ya no menciones eso. Hablo en
serio.
— Lo invité a desayunar —musitó—.
Debiste perder el juicio cuando lo terminaste porque te metiste con un
desconocido.
— Ese no es tu problema
—suspiró—. Almorzaremos afuera. La próxima vez que vengas, no lo invites
—indicó tomando su chamarra y a YoungJae de la mano. Aunque al abrir la puerta
estaba su ex.
— DaeHyun.
— BaekHyun —YoungJae se
confundió. TaeHyung, DaeHyun, BaekHyun. Mucha similitud—. Te quedas en casa con
TaeHyung.
— ¿No desayunaras con nosotros?
— No, lo siento, tengo planes con
el chico que me gusta —sin más tomó a YoungJae de la muñeca y salieron de ahí.
Se detuvieron en un restaurante de comida china. DaeHyun comía con mucha
fuerza.
— No debiste decir que te gusto,
aunque ayudarte no me hace mal pero, puede confundirse el por qué soy tu
editor.
— Realmente me gustas YoungJae.
— Esto… —se quedó un minuto
viendo a su plato.
— ¿De verdad no me recuerdas?
— ¿Ah?
— Tú y yo nos vimos en Busan, en
la fiesta de JunHong. Estaba HimChan también.
— No lo recuerdo, tome demasiado
ese día, incluso vomité, pero no recuerdo que más hice, salvo la estupidez de
acostarme con un desconocido. Pero eso es un secreto.
— Yo fui tu estupidez —YoungJae
captó tarde sus palabras. Le miró con los ojos abiertos como platos y su boca
creó una O perfecta.
— Pero…
— BaekHyun y yo peleamos aquel día
y asistí solo a la fiesta de JunHong, nos presentó HimChan, bebimos mucho, nos
besamos y terminamos en la cama —YoungJae aún no podía con su asombro—. Después
de ello peleé con BaekHyun y terminamos. No pudo cuando le confesé que le fui
infiel.
— ¿Desde cuándo lo sabes?
— Desde hace unos meses. Ayer lo
corroboré —YoungJae se sonrojó y le dio un golpe en el brazo. DaeHyun rio.
— DaeHyun…
— Empecemos a salir. Quiero
intentarlo seriamente contigo —YoungJae solo siguió comiendo. Aunque cuando
salieron, dejó que DaeHyun entrelazara su mano con la propia y así caminaran
por la calle.
Creo que realmente me vuelvo ciego enamorado.
¿Desde cuanto soy de esta manera? ¿Es esto amor?
¿Por qué sigo poniéndome feliz cuando te veo?*
¿Cómo me puede poner tan idiota?
A pesar de llevar un mes saliendo
YoungJae seguía perdiéndose en su rostro. Aun cuando HimChan estuviera ahí y
quisiera matarlo. ¿Cómo te niegas a perderte en el rostro del chico que te
gusta? HimChan debería entenderlo estando en una relación seria. Mi novio no está en este trabajo ni
interfiere en él. A YoungJae le daba miedo el novio de HimChan, sabía que
era amigable y agradable pero las pocas veces que fue a su residencia él tenía
cara de pocos amigos.
— ¿YoungJae? —DaeHyun le sacó de
su ensimismamiento. YoungJae sonrió como tonto hasta que HimChan gritando lo
sacó de su trance.
— Solías ser muy entregado a tu
trabajo —reclamó HimChan.
— Hay factores que me distraen
—musitó.
— Tendré que alejar esos factores
entonces.
— ¡No! ¡Prometo poner atención!
—HimChan gruñó yéndose y DaeHyun rio.
— No me alejará, solo pon
atención cariño —susurro en su oído. YoungJae se derritió por dentro hasta que
otro grito lo hizo volver en sí.
— HimChan-hyung, eres malo.
¿Cómo todo lo tuyo puede ser tan bonito? Todo lo tuyo es bonito sin ningún desperfecto.
Amor, amor, amor, te amo a ti y tu todo.
Miro aquí y allí, miro a todos lados pero todo es bonito.
No importa lo que cualquiera diga, estoy a tu lado.
Vamos a tener un bonito amor.*
— DaeHyun —suspiró avergonzado,
mientras DaeHyun le masturbaba de rodillas al sofá—. Eres un… pervertido.
— No lo puedo evitar YoungJae. Me
enciendes.
— Oh… Dios… DaeHyun…
— No gimas así.
— No lo… puedo evitar…
— Gracias por desestresarme.
¿Cómo puedes hacerme perder el foco de todo?
Es un secreto.
*Everything is pretty - SunHwa & YoungJae
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