Secrets Saga
Going Crazy
Advertencia: Lemon, violación, violencia
No es amor, esto no es amor.
Sólo es... tu obsesión.
A donde quiera que vaya, todo lo que
haga...
Es aterrador el "tú" que me mira.*
HimChan dejó su esponja sobre el tocador.
Ya no se notaba que su ojo estaba morado. Tampoco la cortada en su pómulo izquierdo.
Quería llorar otra vez, la noche anterior había sido... fatal. HimChan se
preguntaba donde había quedado el YongGuk del que se enamoró. Porque el que la
noche anterior le pegó y el que conoció eran muy diferentes. YongGuk tenía un
problema y HimChan ya tenía uno, porque seguir con una persona que lo trataba
mal y le golpeaba no era amor, quizá miedo pero no amor. Se levantó y tomó su
móvil. Marcó el número de la única persona en la que podía confiar, su familia
ya le había dado la espalda. Esperó cinco tonos antes de que la voz agitada de
su dongsaeng resonara.
— Hola.
— JongUp, quiero dejarlo —murmuró a punto
de llorar.
— Hyung, te veo en la cafetería de siempre, ¿sí?
— Gracias —sin decir más colgó. Tomó su
bolso rápidamente y salió. Si YongGuk llegaba ya no podría salir.
Te sigo dentro de tu sombra.
Hago una llamada, me emociono ante el
sonido tembloroso de tu voz.
Mi corazón se acelera con el incremento de
tus pasos, pienso que enloqueceré.
La larga noche se oscurece bajo el dañado poste
eléctrico frente a tu casa.
Estoy observándote a través de la grieta de
tu ventana hasta que la noche termine.
Ven y encuéntrame; Tú sigues jugando un
sofocante juego de las escondidas conmigo.
Tú, Tú, Tú...
Tú eres inseparable de mí.*
— YongGuk me lastimas —gimoteó entrando en
la casa, YongGuk le aventó al suelo azotando la puerta tras de sí.
— ¡¿Qué hacías con ese tipo?!
— Sólo tomaba un café, es mi amigo.
— ¡¿Y crees que soy estúpido?! ¡Me engañas
con él ¿verdad?! —gritó jalándolo de los brazos, clavando sus yemas en ellos.
HimChan jadeó.
— Claro que no.
— Mentiroso —reclamó estampando su mano en
la mejilla ajena. HimChan cayó de nuevo, esta vez con lágrimas en los ojos.
— ¿Por qué no me crees? —YongGuk no
contestó. Sólo entró en su habitación. HimChan comenzó a llorar muy angustiado.
Su cuerpo entero temblaba.
No debía tenerle miedo a Bang YongGuk.
¿Te has vuelto loco?
¿Por qué estás actuando así?
Por favor sólo déjame sola ahora.
Verte es sofocante, por favor,
Desaparece de mi vista.*
YongGuk arrugó la carta entre sus manos.
¿HimChan era idiota? Tomó sus llaves y corrió al único lugar donde sabía que
iba a encontrarlo. Lo que ellos tenían no era tan fácil de terminar. Para
YongGuk ni siquiera podía terminar. No supo exactamente como llegó, estaba tan
molesto, al regresar a casa le daría su merecido. Tocó la puerta frente a él,
el departamento de JongUp, ese amiguito que jodía su existencia. Nadie le
abrió. Empezó a desesperarse. Comenzó a golpear la puerta una y otra vez hasta
que una señora mayor salió del departamento contiguo.
— Ellos se mudaron hoy.
— ¿Ellos?
— Si, tres chicos, uno de ellos era muy
alto, creo que se llamaba JunHong, a JongUp lo he conocido desde que llegó y el
último no recuerdo quien era.
— ¿Sabe a dónde se fueron?
— No dejaron la dirección, lo siento
—YongGuk asintió y salió.
En cuanto te encuentre, me las pagarás HimChan.
Nunca podrás separarte de mí,
No tienes a nadie más que amar excepto a
mí.
Intenta escapar, donde quiera que estés
puedo verte, lo sabes profundamente.
Nunca podrás separarte de mí,
No tienes a nadie más que amar excepto a
mí.
Mírame ahora.
No quiero llorar más, más.*
HimChan creyó que yéndose un año YongGuk
iba a dejarle en paz. Sin embargo nunca conoció su grado de obsesión hacia su
persona. Había estado en Japón con JongUp y su reciente pareja. Incluso había
pisado el psicólogo varias veces. Él no quería denunciar a YongGuk. Él le
quería y creía en que ya no estaría buscándole como un loco. Seguía viviendo con
ellos. No podía confiarse hasta no saber que YongGuk le dejaría en paz. Había
vuelto a trabajar, era profesor de un instituto y le iba bastante bien.
Sin embargo YongGuk lo supo, día a día se
paseaba por el antiguo departamento de JongUp esperando verlo y al final lo
había conseguido. Se veía diferente, con su cabello teñido de morado oscuro
pero con sus rojos labios y esos bellos ojos. YongGuk sonrió. ¿Que si estaba
enamorado? Estaba loco de amor por él, aunque nadie le creyera y le dijeran que
era obsesión, YongGuk creía que era amor.
Piérdete, sólo aléjate.
Realmente no puedo respirar.
Adonde quiera que vaya, todo lo que soy...
Es aterrador cientos de veces.*
Pasos clave: conseguir su número de
teléfono, seguirle un día entero, incluso verlo por la ventana.
La cama de HimChan daba directo a un árbol.
YongGuk se subía sobre él para ver a HimChan dormir. No, no era ninguna
obsesión, era amor. ¿Cuándo lo entenderían? YongGuk amaba a HimChan y porque lo
amaba lo quería consigo. ¿Cómo no amar al hombre con el que estuvo en las
buenas y las malas? YongGuk sabía que HimChan también le quería, y sí, había
cometido muchos errores pero por HimChan se creía capaz de cambiar.
Decenas de miles de veces te he llamado,
Pero ¡¿Por qué? ¿Por qué no hay respuesta?!
Lo has olvidado ya transcurrieron 1000 días
desde que nos conocimos,
preparé un regalo que te gustará.
Me siento en la calle por donde
frecuentemente pasas, te estoy esperando.
Yo conozco mi amor, no lo llames obsesión.
Tú no sabes lo que es el amor.
Tú no conoces a mi corazón.
Tú, Tú, Tú
Nunca podrás ser separado de mí.*
HimChan soltó el móvil en cuanto leyó el
mensaje, miró a todos lados, no había nadie sospechoso. Entonces, ¡¿por qué ese
mensaje?! Caminó después de tomar su móvil y pagar por su café latte. Avanzó
por la calle bastante nervioso. Hace mucho no pasaba por ahí, era la calle
donde YongGuk le pidió que fuera su pareja. Sintió unos brazos rodearle, el
miedo se instaló en su mente y giró corroborando lo que sentía.
— Yong-Guk.
— Ha pasado mucho tiempo.
— Suéltame, voy a gritar.
— ¿Por qué huyes de mí?
— Me golpeabas YongGuk, no tenías ni un
pedazo de confianza en mí, insultabas a mis amigos.
— Tú eres mío HimChan.
— No soy de tu propiedad, ya no te amo. Ese
amor se esfumó tras cada golpe.
— Es que tú me hacías enojar, tú me
lastimabas mirando a otros. Yo sólo...
— YongGuk basta.
— No, vas a irte conmigo así tenga que
golpearte de nuevo —HimChan sintió que sus piernas le temblaban al escucharlo
hablar así. No, no quedaba nada de ese YongGuk tierno y amable, ese YongGuk que
tras cada detalle le volvía loco, ese YongGuk que al hacerle el amor era
tierno. No, ahora era un YongGuk del cual no se enamoraría pero al que si le
tenía mucho miedo.
Por miedo se fue con él.
¿Te has vuelto loco?
¿Por qué estás actuando así?
Por favor sólo déjame sola ahora.
Verte es sofocante, por favor,
Desaparece de mi vista.*
— ¿En dónde estamos? —preguntó deshaciéndose de miedo. Esa cabaña le daba miedo y peor cuando YongGuk estaba
sonriendo.
— La frontera entre Seul y Gangwon-do.
— ¿Qué hacemos aquí? —YongGuk bajó del auto
y lo rodeó para abrir la puerta de HimChan y sacarlo.
— Vas a recordar lo mucho que me amas —prácticamente
le ordenó, HimChan estaba temblando. Quería salir corriendo pero no podía. Al
entrar en la cabaña de dio cuenta de que era bonita.
Hasta que YongGuk le empujó sobre el sofá y
comenzó a morder su cuello. HimChan lo pensó, si forcejeaba probablemente
YongGuk le golpearía y si se dejaba cuando lo denunciara el argumentaría que ambos
quisieron. Aunque muriera de miedo iba a forcejear. Empezó apartando las manos
de YongGuk, el pelinegro ya estaba metiendo sus manos en los pantalones de
HimChan, tentando sus muslos. Esas piernas sí que le volvían loco. Su camisa
fue abierta en un dos por tres, varios botones salieron disparados. HimChan le
empujó de nuevo.
— No quiero...
— Cállate.
— YongGuk basta, no quiero.
— ¿Por?
— Porque no... ya no te amo...
— ¡¿Y a quién si amas?!
— A nadie...
— ¡Mentiroso! —una bofetada—. ¡Yo te vi con
InSoo!
— InSoo es mi amigo.
— ¡¿Y por eso le sonreías de esa manera?!
— YongGuk...
— ¡Eres mío, quizá debo recordártelo! —sus
pantalones estaban en el suelo como el polo de YongGuk.
El moreno le penetró en seco causándole
mucho dolor. Una a una las penetraciones llegaron al igual que las lágrimas de
HimChan. YongGuk no sólo profano su cavidad anal, también su boca mordiéndola
hasta hacerla sangrar. HimChan seguía llorando sin poder hacer más. YongGuk se
sintió terminar y salió para eyacular en el rostro de HimChan. Lo levantó sin
importarle lastimarlo y lo llevó a la cama. Le empujó poniéndolo en cuatro y
amarró sus manos en su espalda. Una vez más le penetró, HimChan gritó de dolor y
sólo se mentalizó para no sentir más dolor.
Recordó esa hermosa primera vez con el
YongGuk del que se enamoró.
Tú sabes que también me quieres.
Tú sabes que me amas, no huyas de mí.
Termina con esto,
Tranquilízate y detente.
Suéltate de mí ahora.*
HimChan dejó que los dedos de YongGuk se metieran bajo su ropa. Incluso
si estos dedos se aferraron a la punta de su erección. Se retorció sintiendo su
palma rodearle. Los gruesos labios de YongGuk buscaron los suyos moviéndose al
mismo compás. La lengua de YongGuk se introdujo en su boca haciéndolo
estremecerse. HimChan llevó sus manos a los pantalones de YongGuk, desabrochándolos
mientras temblaba. A YongGuk se le hizo tierno y sonrió. Su boca marcó pedazos
de piel en su cuello y luego bajó a su pecho repitiendo la acción.
Amaba esos soniditos que salían de la boca de HimChan cuando le chupaba
alguna parte. YongGuk se levantó desvistiéndose y bajó de la cama. Se desvistió por completo y después a HimChan. El menor sintió su piel erizarse y se aferró al calor del
cuerpo de YongGuk. Un beso más, YongGuk le giró abriendo sus piernas y
preparándole con cariño y devoción. HimChan jadeó sintiendo el dolor pasar.
YongGuk lo giró de nuevo y le penetró de frente sintiendo sus uñas en la
espalda.
— Tranquilo. Yo estoy aquí.
— Te amo YongGuk.
— Yo también HimChan.
Esto no está bien, esto no es amor.
Esto sólo me lastima, No seas así.
Te amé, pero ya no...
Bórrame de tu memoria.
No quiero llorar más, más.*
— ¿HimChan? —el médico que era su amigo le
estaba mirando.
— ¿Cómo esta él? —preguntó lentamente. Les
habían encontrado gracias al bendito GPS de su móvil. Pero YongGuk había
complicado todo, HimChan estaba muy lastimado física y psicológicamente y
YongGuk se había clavado un cuchillo repetidas veces en el estómago para no ir
a la cárcel.
— Aún no reacciona, HimChan... quizá muera.
— Todo fue mi culpa, debí de hablar, debí
dejarle antes y buscar ayuda.
— HimChan, ya no puedes hacer nada, deja de
pensar en el hubiera.
— InSoo, ¿estoy mal si aún a pesar de todo
lo amo?
— Te has vuelto loco como él —le sonrió con
tristeza y salió.
Somos dos locos YongGuk.
*Going crazy - Song JiEun (Feat. Bang YongGuk)
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