Para no dejar un poco solo el blog vengo a dejar mis citas favoritas de el libro Baila, Baila, Baila de Haruki Murakami~ Lo termine hace unos días~
ダンス・ダンス・ダンス (Baila, Baila, Baila)
Haruki Murakami
"Era un hotel triste. Triste como un
perro negro de tres patas empapado por la lluvia de diciembre."
"Un hombre al uno le daban ganas de
meterlo en una caja de cristal y dejarlo expuesto en el laboratorio de química de
un colegio con una etiqueta que rezase: «Hombre al que, haga lo que haga, todo
le sale mal»."
"Puede que las prostitutas tengan
nombre, pero viven en un mundo que no necesita saberlo."
"¿Qué demonios sé yo de mí mismo?
¿Acaso el yo que percibo a través de
mis sentidos es el yo real? ¿No será
la imagen de mí misma una versión desfigurada por pura conveniencia?"
"Nada ha cambiado, me decía. Las
cosas son siempre, siempre, siempre las mismas. Cambia el año, y unos grupos
sustituyen a otros. En todas las épocas ha existido esa absurda música de usar
y tirar, y seguirá existiendo en el futuro. Igual que los cambios en la marea
provocados por la Luna."
"Vivimos en una sociedad altamente
capitalista donde el derroche es la mayor de las virtudes. Los políticos lo
llaman «refinamiento de la demanda doméstica». Yo lo llamo derroche
absurdo."
"En definitiva: lo que buscamos es
una compensación de lo que no tenemos."
"—Lo que quiero decir es que el dolor
se vuelve crónico. Engullido por la vida diaria, uno deja de saber cuáles son
las heridas. Pero están ahí. Así son las heridas: no se pueden coger y mostrar;
la únicas que se pueden mostrar son heridas menores."
"Me pregunté, sin embargo, qué
importancia tenía la justicia en el terreno del sexo. Porque, efectivamente, si
uno le pidiera ecuanimidad al sexo, más valdría convertirse en ese musgo verde
que crece en las peceras. Así todo resultaría más fácil."
"No puede dejar de haberlas. Aunque
parezca que no, la habrá, sin duda alguna. A los seres humanos, ¿sabes?, en el
fondo les gusta matarse. Se matan entre sí hasta que se hartan. Cuando se
cansan, paran durante un tiempo. Luego vuelven a empezar. Está establecido. No
se puede confiar en la gente, no hacen nada bueno, te matan, se matan entre sí,
y nada va a cambiar. Y no hay solución. Si no te gusta, no te queda más remedio
que huir a otro mundo."
"—Baila —dijo el hombre carnero—. No
dejes de bailar mientras suena la música. ¿Lo entiendes? Baila. No dejes de bailar. No pienses por qué lo haces. No le des
vueltas ni le busques significados. En realidad, no significa nada. Si te pones
a pensar, las piernas se detienen. Y si eso sucediera, servidor no podría hacer
nada para ayudarte. Tu conexión desaparecería. Para siempre. Entonces ya sólo podrías vivir en este mundo. Te
verías arrastrado desde aquel mundo hasta este mundo. Así que no permitas que
tus piernas se detengan. Por muy ridículo que te parezca, no dejes de bailar.
Lograras que lo que ya está endurecido empiece a distenderse. Todavía deberías
estar a tiempo. Utiliza todos tus recursos. Echa el resto. No tienes nada que
temer. Estás cansado, lo sé. Cansado y asustado. A todos nos sucede. A veces
sentimos que todo es un gran error. Y entonces las piernas se detienen."
"Cada uno hace con su vida lo que
quiere. Si tienes claro lo que deseas, debes vivir tu vida a tu manera. No
importa lo que digan los demás. Que se pudran y se los coma un cocodrilo. Así
pensaba cuando tenía tu edad, y sigo pensando lo mismo. Tal vez porque no he
madurado, o tal vez porque siempre he tenido razón. Aún no lo sé."
"—No, es diferente. Con las máquinas,
el sentimiento se queda en el lugar, no va más allá. Los sentimientos entre las
personas son distintos. Cambian continuamente. Si amas a alguien, el amor va
cambiando. Se cuestiona, se agita, se desorienta, se hincha, desaparece, se
niega, hiere. En muchos casos uno no puede dominarlos. El sentimiento hacia el
Subaru es diferente."
"Nadie tiene la obligación de ir a un
sitio a que lo maltraten. Tienes derecho a odiarlo. Puedes decirlo en voz alta:
¡Lo odio!"
"Por vigésima vez, me dije que, si
hubiera tenido quince años, me habría enamorado perdidamente de ella. No
obstante, a los quince años no habría entendido sus sentimientos. Ahora los
entendía, hasta cierto punto. A mi manera, podía protegerla. Pero, a mis
treinta y cuatro años, no me enamoraba de chicas de trece. Nunca habría
funcionado."
"Pero cuando uno se enamora no se
guía por la razón. A veces uno no elige. Así es el amor. Cuando tengas
suficiente edad para que te compren tu primer sujetador, lo entenderás."
"—No hay más remedio —le dije—. Todo
el mundo crece, lo quiera o no. Todos nos hacemos mayores, y así nos
enfrentamos a nuestros problemas. Lidiamos con ellos hasta que morimos. Siempre
ha sido así y siempre lo será. No eres la única que tiene problemas."
"—Se puede ser muy normal y, al mismo
tiempo, vivir en otro mundo."
“La
gran evasión. No me hubiera extrañado que el campo tuviera torres de
vigilancia provistas de ametralladoras. Allí se aplicaría a las lechugas y los
apios un entrenamiento supra vegetal de una crueldad inimaginable.”
“Llamaba tanto la atención como la
llamaría Elton John haciendo salto de altura vestido con una camisa naranja y
una americana morada.”
“En fin, lo que quiero decir es que la
necesidad se crea artificialmente. Es un montaje.
Te generan la ilusión de que necesitas lo que nadie necesita. Un espejismo. Es
muy sencillo.”
“Algunos creen que con esas cosas logran
diferenciarse de los demás. Piensan que son
diferentes. No se dan cuenta de que, comportándose así, acaban siendo como todos los demás. Les
falta imaginación. Todas esas cosas son artificiales. Mera fantasía.”
“—Sí. Él también sentía que algo iba a
desaparecer. Pero ¿por qué se preocupa tanto? Todo desaparece. Nos movemos sin
cesar. Y al movernos la mayoría de las personas que nos rodean acaban
desapareciendo. Es algo inevitable. Llegado el momento de desaparecer,
desaparecen. Y mientras no llega ese momento, siguen aquí. Tú, por ejemplo,
estás creciendo. Dentro de dos años este precioso vestido ya no te servirá.
Puede que los Talking Heads te parezcan anticuados. Ya no tendrás ganas de
salir de paseo en coche conmigo. Nada podrá remediarlo. Dejémonos arrastrar por
la corriente. De nada sirve que le demos vueltas.”
“—No, no me refiero a eso. Tú no lo
entiendes. Nos movemos permanentemente. Y debido a ese movimiento nuestro, las
cosas que nos rodean desaparecen. Es inevitable. Nada permanece. Tan solo se
quedan en nuestra conciencia. Pero desaparecen del mundo real. Eso es lo que me
preocupa. Escúchame, Yumiyoshi, yo te deseo. Te necesito. Y te deseo de verdad. Es la primera vez en mi vida
que siento algo así. Por eso no quiero que desaparezcas.”
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