jueves, 19 de mayo de 2022

[THREESHOT] Everyday It's a Sunny Day - Parte 2

Everyday It’s a Sunny Day
Parte 2

Advertencia: Suicidio, enfermedad crónica


Diario de los días soleados.

Día uno:

Hoy amanecí con ganas de vomitar gracias a las quimioterapias. Mi cuerpo sigue acostumbrándose a ello a pesar de que no es la primera que tomo. De hecho ya casi termino. Pero eso no importa. Hoy Tiffany y JooHyun me sacaron a ver los árboles. Pronto no quedará nada de sus hojas, pronto llegará el otoño. El sol era tan fuerte que tuve que usar un sombrero pero no importó, me sentí contenta porque fue un día soleado en mi primer día del diario. También Tiffany se molestó porque recibí una llamada del trabajo. En mi estado no debería de preocuparme pero mi vocación me lo exige. Estaba tan molesta que tuvo que salir de la habitación. Pronto estaré mejor. Yo lo sé, solo es cuestión de tiempo.

--- Everyday It's a Sunny Day ---

Sunny tenía claro que definitivamente iba a morir. Para ella no importaba si los médicos decían que podía salvarse, que podía sobrevivir. Tantos años esperando una cura, tantos años esperando que el tratamiento diera resultado, le hicieron pensar que era una especie de círculo vicioso en donde era la única afectada. Donde su cuerpo no reaccionaba. Pronto conforme la lluvia llegó con ese bello otoño de septiembre, Sunny sintió la necesidad de relatar todo lo que pasaba a su alrededor. Desde una rara nube hasta las hormigas en el jardín del hospital. De ese modo comenzó a escribir todo en un cuaderno pequeño. Para así tener algo bueno que dejar. Quizá moriría pronto, quizá no, eso no lo sabía, solo era cuestión de Dios. Pero quería ser capaz de ver algo bueno en cada día.

Que cada día fuera un día soleado en su vida.

--- Everyday It's a Sunny Day ---

SooYoung frunció el ceño en cuanto la junta acabó. Solo estaban Jessica, TaeYeon y SunKyu. Realmente tenía ganas de correrla. De mandarla al demonio y decirle que se largara en su estúpida moto y con su lindo cabello corto. Gracias a ella trató mal a HyoYeon. SunKyu por el contrario, estaba más que divertida con la actitud de SooYoung. Tenía ganas de burlarse y reír hasta que le doliera el estómago. Sin embargo aún tenía un resquicio de conciencia. Así que solo conversaba con TaeYeon después se tanto tiempo sin verse.

— ¿Cómo esta JooHyun?

— Tan alta, sale con un cantante de una banda pop. Es coreano, parecen estar bien —sonrió.

— ¿Y Tiffany?

— JooHyun dice que está bien, yo no he hablado mucho con ella —indicó mirando sus manos sobre la mesa.

— ¿Terminaron mal? —susurró tomando su mano sobre la mesa. Jessica frunció el ceño.

— Algo, supongo le hartó mi forma de estar, no la culpo.

— Yo tampoco la culparía —rio SooYoung. SunKyu y TaeYeon la miraron.

— SooYoung…

— A mí también me hartaría estar con una enana burlona y escandalosa —TaeYeon frunció el ceño.

— Calla SooYoung.

— ¿Ahora no puedo dar mi opinión? ¿Cuándo se prohibió la libertad de expresión en tu empresa TaeYeon?

— No sabes que dices, cállate.

— ¿Perdón? Es la verdad, ahora entiendo un poco a Tiffany aunque no la conozca —SunKyu se puso de pie.

— Luego hablamos a solas Tae, yo tampoco estoy para soportar a mujeres rencorosas con actitudes de adolescente —sin más avanzó a la puerta, TaeYeon le siguió y Jessica a esta última.

SooYoung se sentía herida en su orgullo extrañamente. Como si el hecho de nombrar su adolescencia aún le moviera cosas. Trató de no pensar en las palabras de esa bajita burlona y de pronto sus ojos se cruzaron con un cuaderno pequeño color rosa justo donde la enana se había sentado. Avanzó hasta él y lo tomó. Le abrió curiosa admirando esa bonita letra color rosa. Rio un poco al imaginarla. De pronto leyó ese "Día uno" y la fecha en la parte superior de la hoja. Sin dudarlo era un diario. Hojeó hasta el día diez.

Día diez:

Cada vez soy más débil. Sin embargo hoy hizo un hermoso sol. El último sol del verano. El médico dice que pronto podrán operarme para retirarme el tumor, cada vez es más pequeño. Gracias a eso Tiffany me llevó a comer comida italiana. Sólo ella y yo. A pesar de que yo sabía que mi condición era deplorable, ella dijo que me veía hermosa y no le importó el sabor de mis labios. Me besó mucho. A veces pienso que ella no merece estar cuidando mi enfermedad. El cáncer es lo peor que puede pasarle al ser humano en cuanto a una enfermedad. Pero cuando la veo sonreír siento que debo sobrevivir por ella.

SooYoung sintió que no era correcto leer los sentimientos de ella hacia su ex y avanzó por las hojas. Sentía extraño descubrir aquello de SunKyu.

Día treinta:

Hoy me han dicho que extirparan mi seno izquierdo. Después de operarme el derecho para quitarme el tumor descubrieron uno cancerígeno en el izquierdo. Tiffany salió en cuanto el médico lo dijo, no sé si quería llorar y que no la viera o no soportó el imaginarme sin un seno. Acepté la operación. Esta tarde no salió el sol y sin embargo fue día soleado porque JooHyun obtuvo sus calificaciones y se graduará pronto. Me siento orgullosa de ella. Es como mi hermana pequeña. En honor a eso sus padres hicieron una comida y comimos mucho, sentía que estaba muy satisfecha. Dicen que cada vez se me nota menos la enfermedad, yo no les creo ni una palabra acerca de eso. No culparía a Tiffany si se fuera de mi lado.

SooYoung se detuvo y por primera vez se sintió mal por ella. Le había hecho daño de la peor forma y ahora debía reparar lo que su lengua suelta había dejado. No, no amaba disculparse, tenía un ego muy alto y casi nunca pedía perdón, pero en aquella ocasión debía hacerlo. Ella sabía que se sentía que te destrozaran por dentro. Sus padres lo habían hecho, Marina lo había hecho y muchas otras personas que conoció en su vida y le tacharon de "asquerosa lesbiana" sin importar si le dolía o no.

De pronto la puerta se abrió cortando sus pensamientos. SunKyu frunció el ceño al verla con su diario abierto entre sus manos. Avanzó con paso firme hasta ella. SooYoung cerró el cuaderno y se lo tendió sólo para que SunKyu lo tomara y le propinara un tremendo golpe en la cabeza con él. La morocha no sabía que decir ni cómo reaccionar y SunKyu tampoco le dio tiempo de reaccionar pues cuando lo hizo ella ya no estaba.

--- Everyday It's a Sunny Day ---

Y ahí estaba, había pasado una semana desde que había herido a SunKyu. Todas las noches pensaba en ella y en lo que debían haber significado sus hirientes palabras. Por ello no dudó en pedir la dirección a TaeYeon. Dudaba tocar el timbre. Dudaba que quisiera verla. Sin más presionó el botón esperando que no le cerrara la puerta en el rostro. Ella lo haría. Abrió una joven pelinegra bastante alta y delgada.

— ¿Se encuentra SunKyu?

— Si —sonrió y giró—. Unnie, te buscan —SunKyu salió de alguna habitación con un Top negro y unos pantalones holgados color gris. La chica tenía ropa casual, unos pantalones de mezclilla y una blusa sencilla rosa. Además de su bolso del mismo color—. Ya me voy, llegaré tarde a la terapia —beso la mejilla de SunKyu e hizo una venía para SooYoung.

— Dile a SeungGi que lo estoy vigilando —rio SunKyu, la joven se sonrojó y salió—. ¿No piensas pasar?

— Ah si —la morocha reaccionó y pasó.

— ¿Quieres algo de tomar? Tengo agua de fresa —pregunto mientras SooYoung cerraba la puerta tras de sí.

— Agua está bien —SunKyu le indicó con la mirada que le siguiera y entraron a la cocina. SooYoung se sentó y la bajita puso el agua frente a ella, después se sentó frente a ella.

— ¿A qué debo el honor de tu visita? Ni siquiera sabía que tenías mi dirección.

— Me la dio TaeYeon.

— Esa mocosa —bufó.

— No es fácil para mí hacer esto.

— ¿Qué?

— Lamento lo que te dije.

— No debes tener lástima de mí.

— No es lástima.

— Claro que sí, seguro leíste mi diario y descubriste que estuve enferma y de no ser por eso hoy no estarías aquí. No me gusta que me tengan lástima porque estuve enferma de cáncer. No te caigo bien y ya me quedó claro.

— Hago esto porque lo creo correcto. No fui amable, de hecho fui muy grosera contigo.

— Y de paso está bien sentir un poco de compasión por la pobre enferma.

— Creo que no fue buena idea venir.

— No, sólo tenemos a TaeYeon y Jessica en común a parte del trabajo así que si no te molesto preferiría no ser cercana a ti.

— Adiós entonces —bufo aún más herida en su orgullo y se levantó. Avanzó a la puerta. Estaba más que molesta, no llevaban ni diez minutos juntas. Abrió la puerta y al intentar salir chocó con la chica delgada y le tiró. SunKyu salió y le ayudó a levantarse. No había notado que la joven tenía dos braceros—. Perdona...

— Descuida, estoy bien —rio.

— ¿Descuida? Pudo lastimarte —bufó SunKyu.

— Unnie, estoy bien —rio de nuevo—. Olvide el almuerzo que le iba a llevar al doctor SeungGi. Pero, ¿no te vas muy pronto?

— Ya no tengo de que hablar con SunKyu —murmuró SooYoung.

—Sí que fueron rápidas —rio de nuevo—. Unnie dejé el almuerzo en la barra. ¿Lo traes? —la bajita asintió y avanzó adentro.

— De  verdad lo lamento.

— No te preocupes, con estas piernas débiles es normal caerme.

— ¿Tuviste un accidente?

— Mis padres no me vacunaron y me dio polio muy pequeña, estoy en proceso de recuperación. Antes estaba en silla de ruedas.

— ¿Y vives con ella?

— Si, trabajamos en varios proyectos para los niños del hospital central. Antes en Estados Unidos ,en San Francisco.

— Oh —SooYoung estaba un tanto sorprendida—. ¿Y cuál es tu nombre?

— Im Yoona, disculpa que no te de la mano pero se me caería el bastón —rio. SooYoung asintió con una sonrisa. SunKyu llegó con la bolsa en sus manos.

— ¿Segura de que puedes ir sola?

— Claro, el chófer del hospital espera abajo.

— Aigoo~, SeungGi está haciendo méritos.

— Unnie —murmuró sonrojada.

— Yo puedo ayudarte a bajar —cortó SooYoung.

— Te lo agradecería —SooYoung hizo una venía para SunKyu y presionó el botón del elevador. Yoona se despidió de Sunny y avanzó entrando con ayuda de SooYoung.

--- Everyday It's a Sunny Day ---

— Se me hace incomprensible que unnie te trate mal —musitó dando un sorbo a su limonada. Yoona llevaba años conociendo a SunKyu como para que alguien le cayera mal.

— Debe ser porque leí sin querer su diario —murmuró avergonzada—. No era mi intención herir sus sentimientos.

— Unnie es así. Ese diario es su vida entera. Al cumplir el año lo dará al Hospital de San Francisco para que los demás lo hagan y eso ayude a los niños a recuperarse.

— ¿Motivación?

— Exacto.

— Ya veo —suspiró—. Tal vez también es la forma en que le hable cuando nos conocimos.

— ¿Ah?

— Casi me atropella.

— Ah, tú eres esa chica que le hizo enojar. Ahora la entiendo. Bueno, debes aceptar que te pasaste.

— No era un grato momento para mí.

— Pero los demás no tienen la culpa de ello.

— Ya sé.

— Yo pienso que podrían ser buenas amigas si se lo proponen y perdonan sus faltas. Todos merecemos una segunda oportunidad.

--- Everyday It's a Sunny Day ---

Tres semanas han pasado y ellas no dejan de pelear. En la última junta todo fue una catástrofe. Ambas se gritaron y SooYoung renunció al proyecto. Los inversionistas se molestaron y le exigieron a TaeYeon que arreglara sus problemas antes de llamarlos de nuevo. En síntesis, ahora TaeYeon también estaba molesta y les encerró en esa oficina de la empresa. No podían salir hasta arreglar sus problemas que ya afectan a los demás. Pero no habían soltado ni una palabra y ya llevaban dos horas.

Ninguna entendía porque esa molestia con la otra si ya se habían aclarado los malos entendidos. Debía ser porque SunKyu le recordaba lo feliz y reluciente que era Marina. Durante su adolescencia Marina era un sol con todos. Por eso SooYoung se enamoró de ella, porque siempre tenía una sonrisa para los demás en su peor momento. Pero Marina se había esfumado como el polvo soplado por el viento. Marina ya no estaba ahí. Ese recuerdo le hizo entristecer, sin querer comenzó a llorar y bajó la mirada.

SunKyu se quedó extrañada. ¿Ahora que sucedía? Se sentía culpable pero no podía decir nada. ¿Y si resultaba contraproducente? Como fuera, SooYoung llorando sentada frente a ella era casi irreal. Diferente de lo que ella imaginó. Para ella SooYoung era fuerte como un roble que ha sido talado varias veces y aun así se alzaba victorioso mostrando sus ramas. SooYoung era fuerte debido a los tropiezos de su vida. Esos que dejaron huella según TaeYeon.

— ¿Puedo saber qué te pasa? —preguntó con voz sería. SooYoung le miro.

— Me molesta que me recuerdes a alguien a quien ame con mi vida y no le importó nada más que su sufrimiento.

— ¿Yo?

— Si, tú y tu sonrisa para todos. ¿Por qué no vuelves a tu hospital en San Francisco y dejas de atormentarme?

— Tú me recuerdas a Tiffany —SooYoung le miró sorprendida, SunKyu suspiró—. Nuestra relación fue destructiva. Yo sabía que no me amaba como yo esperaba pero después de tantos años creí que no me dejaría. Cuando me curé ella fue muy feliz pero meses después se fue de mí. Otra persona le dio lo que yo no y  terminó conmigo en medio de gritos. Nos destruimos mutuamente. Nos lastimamos y perdimos el control de nosotras mismas. Es difícil creer en alguien más cuando una persona ya te destrozó por dentro.

— ¿Por qué me dices esto?

— Quiero escuchar sobre Marina. Sólo la conozco de nombre.

— No es como si la pudieras conocer de otra forma.

— ¿Por?

— Esta muerta —SunKyu se mordió la parte interna de la mejilla derecha. La palabra idiota se repetía en su cabeza. SooYoung suspiró—. Ella fue el amor de mi vida. Mi razón de ser. Pero fue caro que me amara. La gente se enteró que sostenía una relación lésbica y le hicieron la vida imposible. Al final pudo más su desesperación que su amor y se suicidó.

— Lo siento.

— Es difícil creer en alguien más cuando una persona ya te destrozó por dentro.

SunKyu le miró igual que SooYoung a ella.

Era difícil pero no imposible.

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