Everyday It’s a Sunny Day
Parte 2
Advertencia: Suicidio, enfermedad crónica
Diario de los días soleados.
Día uno:
Hoy amanecí con ganas de vomitar gracias a las quimioterapias. Mi
cuerpo sigue acostumbrándose a ello a pesar de que no es la primera que tomo.
De hecho ya casi termino. Pero eso no importa. Hoy Tiffany y JooHyun me sacaron
a ver los árboles. Pronto no quedará nada de sus hojas, pronto llegará el
otoño. El sol era tan fuerte que tuve que usar un sombrero pero no importó, me
sentí contenta porque fue un día soleado en mi primer día del diario. También
Tiffany se molestó porque recibí una llamada del trabajo. En mi estado no
debería de preocuparme pero mi vocación me lo exige. Estaba tan molesta que
tuvo que salir de la habitación. Pronto estaré mejor. Yo lo sé, solo es
cuestión de tiempo.
--- Everyday It's a Sunny Day ---
Sunny tenía claro que
definitivamente iba a morir. Para ella no importaba si los médicos decían que
podía salvarse, que podía sobrevivir. Tantos años esperando una cura, tantos
años esperando que el tratamiento diera resultado, le hicieron pensar que era
una especie de círculo vicioso en donde era la única afectada. Donde su cuerpo
no reaccionaba. Pronto conforme la lluvia llegó con ese bello otoño de
septiembre, Sunny sintió la necesidad de relatar todo lo que pasaba a su
alrededor. Desde una rara nube hasta las hormigas en el jardín del hospital. De
ese modo comenzó a escribir todo en un cuaderno pequeño. Para así tener algo
bueno que dejar. Quizá moriría pronto, quizá no, eso no lo sabía, solo era
cuestión de Dios. Pero quería ser capaz de ver algo bueno en cada día.
Que cada día fuera un día
soleado en su vida.
--- Everyday It's a Sunny Day ---
SooYoung frunció el ceño en
cuanto la junta acabó. Solo estaban Jessica, TaeYeon y SunKyu. Realmente tenía
ganas de correrla. De mandarla al demonio y decirle que se largara en su
estúpida moto y con su lindo cabello corto. Gracias a ella trató mal a HyoYeon.
SunKyu por el contrario, estaba más que divertida con la actitud de SooYoung. Tenía
ganas de burlarse y reír hasta que le doliera el estómago. Sin embargo aún tenía
un resquicio de conciencia. Así que solo conversaba con TaeYeon después se
tanto tiempo sin verse.
— ¿Cómo esta JooHyun?
— Tan alta, sale con un
cantante de una banda pop. Es coreano, parecen estar bien —sonrió.
— ¿Y Tiffany?
— JooHyun dice que está bien,
yo no he hablado mucho con ella —indicó mirando sus manos sobre la mesa.
— ¿Terminaron mal? —susurró tomando su mano sobre la mesa. Jessica frunció el ceño.
— Algo, supongo le hartó mi
forma de estar, no la culpo.
— Yo tampoco la culparía —rio
SooYoung. SunKyu y TaeYeon la miraron.
— SooYoung…
— A mí también me hartaría
estar con una enana burlona y escandalosa —TaeYeon frunció el ceño.
— Calla SooYoung.
— ¿Ahora no puedo dar mi
opinión? ¿Cuándo se prohibió la libertad de expresión en tu empresa TaeYeon?
— No sabes que dices, cállate.
— ¿Perdón? Es la verdad, ahora
entiendo un poco a Tiffany aunque no la conozca —SunKyu se puso de pie.
— Luego hablamos a solas Tae,
yo tampoco estoy para soportar a mujeres rencorosas con actitudes de
adolescente —sin más avanzó a la puerta, TaeYeon le siguió y Jessica a esta
última.
SooYoung se sentía herida en
su orgullo extrañamente. Como si el hecho de nombrar su adolescencia aún le
moviera cosas. Trató de no pensar en las palabras de esa bajita burlona y de
pronto sus ojos se cruzaron con un cuaderno pequeño color rosa justo donde la
enana se había sentado. Avanzó hasta él y lo tomó. Le abrió curiosa admirando
esa bonita letra color rosa. Rio un poco al imaginarla. De pronto leyó ese
"Día uno" y la fecha en la parte superior de la hoja. Sin dudarlo era
un diario. Hojeó hasta el día diez.
Día diez:
Cada vez soy más débil. Sin embargo hoy hizo un hermoso sol. El último
sol del verano. El médico dice que pronto podrán operarme para retirarme el
tumor, cada vez es más pequeño. Gracias a eso Tiffany me llevó a comer comida
italiana. Sólo ella y yo. A pesar de que yo sabía que mi condición era
deplorable, ella dijo que me veía hermosa y no le importó el sabor de mis
labios. Me besó mucho. A veces pienso que ella no merece estar cuidando mi
enfermedad. El cáncer es lo peor que puede pasarle al ser humano en cuanto a
una enfermedad. Pero cuando la veo sonreír siento que debo sobrevivir por
ella.
SooYoung sintió que no era
correcto leer los sentimientos de ella hacia su ex y avanzó por las hojas.
Sentía extraño descubrir aquello de SunKyu.
Día treinta:
Hoy me han dicho que extirparan mi seno izquierdo. Después de operarme
el derecho para quitarme el tumor descubrieron uno cancerígeno en el izquierdo.
Tiffany salió en cuanto el médico lo dijo, no sé si quería llorar y que no la
viera o no soportó el imaginarme sin un seno. Acepté la operación. Esta tarde
no salió el sol y sin embargo fue día soleado porque JooHyun obtuvo sus
calificaciones y se graduará pronto. Me siento orgullosa de ella. Es como mi
hermana pequeña. En honor a eso sus padres hicieron una comida y comimos mucho,
sentía que estaba muy satisfecha. Dicen que cada vez se me nota menos la
enfermedad, yo no les creo ni una palabra acerca de eso. No culparía a Tiffany si
se fuera de mi lado.
SooYoung se detuvo y por
primera vez se sintió mal por ella. Le había hecho daño de la peor forma y
ahora debía reparar lo que su lengua suelta había dejado. No, no amaba
disculparse, tenía un ego muy alto y casi nunca pedía perdón, pero en aquella
ocasión debía hacerlo. Ella sabía que se sentía que te destrozaran por dentro.
Sus padres lo habían hecho, Marina lo había hecho y muchas otras personas que
conoció en su vida y le tacharon de "asquerosa lesbiana" sin importar
si le dolía o no.
De pronto la puerta se abrió
cortando sus pensamientos. SunKyu frunció el ceño al verla con su diario
abierto entre sus manos. Avanzó con paso firme hasta ella. SooYoung cerró el
cuaderno y se lo tendió sólo para que SunKyu lo tomara y le propinara un
tremendo golpe en la cabeza con él. La morocha no sabía que decir ni cómo
reaccionar y SunKyu tampoco le dio tiempo de reaccionar pues cuando lo hizo
ella ya no estaba.
--- Everyday It's a Sunny Day ---
Y ahí estaba, había pasado una
semana desde que había herido a SunKyu. Todas las noches pensaba en ella y en
lo que debían haber significado sus hirientes palabras. Por ello no dudó en
pedir la dirección a TaeYeon. Dudaba tocar el timbre. Dudaba que quisiera
verla. Sin más presionó el botón esperando que no le cerrara la puerta en el
rostro. Ella lo haría. Abrió una joven pelinegra bastante alta y delgada.
— ¿Se encuentra SunKyu?
— Si —sonrió y giró—. Unnie,
te buscan —SunKyu salió de alguna habitación con un Top negro y unos pantalones
holgados color gris. La chica tenía ropa casual, unos pantalones de mezclilla y
una blusa sencilla rosa. Además de su bolso del mismo color—. Ya me voy,
llegaré tarde a la terapia —beso la mejilla de SunKyu e hizo una venía para
SooYoung.
— Dile a SeungGi que lo estoy
vigilando —rio SunKyu, la joven se sonrojó y salió—. ¿No piensas pasar?
— Ah si —la morocha reaccionó
y pasó.
— ¿Quieres algo de tomar?
Tengo agua de fresa —pregunto mientras SooYoung cerraba la puerta tras de sí.
— Agua está bien —SunKyu le
indicó con la mirada que le siguiera y entraron a la cocina. SooYoung se sentó
y la bajita puso el agua frente a ella, después se sentó frente a ella.
— ¿A qué debo el honor de tu
visita? Ni siquiera sabía que tenías mi dirección.
— Me la dio TaeYeon.
— Esa mocosa —bufó.
— No es fácil para mí hacer
esto.
— ¿Qué?
— Lamento lo que te dije.
— No debes tener lástima de mí.
— No es lástima.
— Claro que sí, seguro leíste
mi diario y descubriste que estuve enferma y de no ser por eso hoy no estarías
aquí. No me gusta que me tengan lástima porque estuve enferma de cáncer. No te
caigo bien y ya me quedó claro.
— Hago esto porque lo creo
correcto. No fui amable, de hecho fui muy grosera contigo.
— Y de paso está bien sentir
un poco de compasión por la pobre enferma.
— Creo que no fue buena idea
venir.
— No, sólo tenemos a TaeYeon y
Jessica en común a parte del trabajo así que si no te molesto preferiría no ser
cercana a ti.
— Adiós entonces —bufo aún más
herida en su orgullo y se levantó. Avanzó a la puerta. Estaba más que molesta,
no llevaban ni diez minutos juntas. Abrió la puerta y al intentar salir chocó
con la chica delgada y le tiró. SunKyu salió y le ayudó a levantarse. No había
notado que la joven tenía dos braceros—. Perdona...
— Descuida, estoy bien —rio.
— ¿Descuida? Pudo lastimarte
—bufó SunKyu.
— Unnie, estoy bien —rio de
nuevo—. Olvide el almuerzo que le iba a llevar al doctor SeungGi. Pero, ¿no te
vas muy pronto?
— Ya no tengo de que hablar
con SunKyu —murmuró SooYoung.
—Sí que fueron rápidas —rio de
nuevo—. Unnie dejé el almuerzo en la barra. ¿Lo traes? —la bajita asintió y
avanzó adentro.
— De verdad lo lamento.
— No te preocupes, con estas
piernas débiles es normal caerme.
— ¿Tuviste un accidente?
— Mis padres no me vacunaron y
me dio polio muy pequeña, estoy en proceso de recuperación. Antes estaba en
silla de ruedas.
— ¿Y vives con ella?
— Si, trabajamos en varios
proyectos para los niños del hospital central. Antes en Estados Unidos ,en San
Francisco.
— Oh —SooYoung estaba un tanto
sorprendida—. ¿Y cuál es tu nombre?
— Im Yoona, disculpa que no te
de la mano pero se me caería el bastón —rio. SooYoung asintió con una sonrisa.
SunKyu llegó con la bolsa en sus manos.
— ¿Segura de que puedes ir
sola?
— Claro, el chófer del
hospital espera abajo.
— Aigoo~, SeungGi está haciendo
méritos.
— Unnie —murmuró sonrojada.
— Yo puedo ayudarte a bajar
—cortó SooYoung.
— Te lo agradecería —SooYoung
hizo una venía para SunKyu y presionó el botón del elevador. Yoona se despidió
de Sunny y avanzó entrando con ayuda de SooYoung.
--- Everyday It's a Sunny Day ---
— Se me hace incomprensible
que unnie te trate mal —musitó dando un sorbo a su limonada. Yoona llevaba años
conociendo a SunKyu como para que alguien le cayera mal.
— Debe ser porque leí sin
querer su diario —murmuró avergonzada—. No era mi intención herir sus
sentimientos.
— Unnie es así. Ese diario es
su vida entera. Al cumplir el año lo dará al Hospital de San Francisco para que
los demás lo hagan y eso ayude a los niños a recuperarse.
— ¿Motivación?
— Exacto.
— Ya veo —suspiró—. Tal vez
también es la forma en que le hable cuando nos conocimos.
— ¿Ah?
— Casi me atropella.
— Ah, tú eres esa chica que le
hizo enojar. Ahora la entiendo. Bueno, debes aceptar que te pasaste.
— No era un grato momento para
mí.
— Pero los demás no tienen la
culpa de ello.
— Ya sé.
— Yo pienso que podrían ser
buenas amigas si se lo proponen y perdonan sus faltas. Todos merecemos una
segunda oportunidad.
--- Everyday It's a Sunny Day ---
Tres semanas han pasado y
ellas no dejan de pelear. En la última junta todo fue una catástrofe. Ambas se
gritaron y SooYoung renunció al proyecto. Los inversionistas se molestaron y le
exigieron a TaeYeon que arreglara sus problemas antes de llamarlos de nuevo. En
síntesis, ahora TaeYeon también estaba molesta y les encerró en esa oficina de
la empresa. No podían salir hasta arreglar sus problemas que ya afectan a los demás.
Pero no habían soltado ni una palabra y ya llevaban dos horas.
Ninguna entendía porque esa
molestia con la otra si ya se habían aclarado los malos entendidos. Debía ser
porque SunKyu le recordaba lo feliz y reluciente que era Marina. Durante su
adolescencia Marina era un sol con todos. Por eso SooYoung se enamoró de ella,
porque siempre tenía una sonrisa para los demás en su peor momento. Pero Marina
se había esfumado como el polvo soplado por el viento. Marina ya no estaba ahí.
Ese recuerdo le hizo entristecer, sin querer comenzó a llorar y bajó la mirada.
SunKyu se quedó extrañada.
¿Ahora que sucedía? Se sentía culpable pero no podía decir nada. ¿Y si
resultaba contraproducente? Como fuera, SooYoung llorando sentada frente a ella
era casi irreal. Diferente de lo que ella imaginó. Para ella SooYoung era
fuerte como un roble que ha sido talado varias veces y aun así se alzaba victorioso
mostrando sus ramas. SooYoung era fuerte debido a los tropiezos de su vida.
Esos que dejaron huella según TaeYeon.
— ¿Puedo saber qué te pasa?
—preguntó con voz sería. SooYoung le miro.
— Me molesta que me recuerdes
a alguien a quien ame con mi vida y no le importó nada más que su sufrimiento.
— ¿Yo?
— Si, tú y tu sonrisa para
todos. ¿Por qué no vuelves a tu hospital en San Francisco y dejas de
atormentarme?
— Tú me recuerdas a Tiffany
—SooYoung le miró sorprendida, SunKyu suspiró—. Nuestra relación fue
destructiva. Yo sabía que no me amaba como yo esperaba pero después de tantos
años creí que no me dejaría. Cuando me curé ella fue muy feliz pero meses
después se fue de mí. Otra persona le dio lo que yo no y terminó conmigo en medio de gritos. Nos
destruimos mutuamente. Nos lastimamos y perdimos el control de nosotras mismas.
Es difícil creer en alguien más cuando una persona ya te destrozó por dentro.
— ¿Por qué me dices esto?
— Quiero escuchar sobre
Marina. Sólo la conozco de nombre.
— No es como si la pudieras
conocer de otra forma.
— ¿Por?
— Esta muerta —SunKyu se
mordió la parte interna de la mejilla derecha. La palabra idiota se repetía en
su cabeza. SooYoung suspiró—. Ella fue el amor de mi vida. Mi razón de ser.
Pero fue caro que me amara. La gente se enteró que sostenía una relación
lésbica y le hicieron la vida imposible. Al final pudo más su desesperación que
su amor y se suicidó.
— Lo siento.
— Es difícil creer en alguien
más cuando una persona ya te destrozó por dentro.
SunKyu le miró igual que
SooYoung a ella.
Era difícil pero no imposible.
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