Everyday It’s a Sunny Day
Parte 1
Advertencia: Suicidio, enfermedad crónica
No Marina, no me pidas que entienda algo que no puedo. Para mí solo
pensaste en ti. Solo en lo que no sufrirías. No te importó si una parte de mí
se iba contigo después de lo que pasó. No te importó que mi corazón doliera y
me desgarrara en llanto cuando me marcaron para decirme "Encontramos un
cuerpo con una nota de despedida en su departamento". Huiste de los
problemas como si enamorarte de mí fuera la peor de las deshonras, como si no
pudieras conseguir un nuevo empleo. ¿Realmente te dolió que te corrieran por
ser lesbiana? ¿Realmente entraste en depresión? Lo siento Marina. Para mi
huiste como una cobarde. Me quitaste la oportunidad de amarte y terminaste
hiriéndome.
Eso jamás te lo voy a perdonar.
--- Everyday it's a sunny day ---
SooYoung se removió inquieta
en cuanto la luz del sol pegó contra sus ojos. Se cubrió la cara con el edredón
y la sábana, al instante fueron removidas de su cuerpo. Palmaditas en su rostro
y abrió los ojos al fin. Por un momento sintió la calidez de Marina, pero fue
una falsa ilusión. Era Jessica. Su mejor amiga. Bufó y volvió a cubrirse con
las mantas pero Jessica de nuevo le descubrió. SooYoung se hizo un ovillo sobre
la cama.
— Dios mío, SooYoung, vamos es
hora de levantarse.
— No quiero.
— No es una pregunta cariño.
— Jessica no soy Krystal.
— Pero debes ir a cumplir tu
deber. Además, TaeYeon está preparando el desayuno —Jessica soltó una carcajada
cuando SooYoung se puso de pie yendo al baño.
Ya no le sorprendía la actitud
de la morocha. Desde Marina era así. En sus aniversarios luctuosos solía
ponerse de malas todo el mes y lloraba bastante por las noches. Jessica le
escuchaba cuando se levantaba a hacer sus necesidades en el baño. Ya eran cinco
años desde que Marina se había suicidado una tarde de marzo, el cinco de marzo
para ser exactos. Tomó una pistola que había comprado ese mismo día con una
sola bala en el mercado negro y se dio un balazo en la sien.
Las razones que estaban en su
nota del porque lo hizo eran las más obvias. Marina y SooYoung vivían
felizmente en Japón, estaban separadas de sus papás por la misma razón, eran
lesbianas. Una persona del trabajo de Marina lo supo y pronto todo el personal.
Fue despedida de su empleo y no pudo obtener otro debido a que cada que
contactaban en su empleo ellos le decían lo peor. Marina entabló una demanda
por discriminación pero no pudo probarse nada. En plena desesperación por los
desplantes de sus padres, su situación económica que cada vez iba peor, Marina
no dudo en quitarse la vida.
SooYoung estaba tan afectada
que su hermano mayor y su cuñada tuvieron que sacarla de Japón. Desde entonces
vivía con Jessica, TaeYeon y Krystal. Era arquitecta de la franquicia de
centros comerciales que dirigían Jessica y TaeYeon. Les iba muy bien, pero
desde entonces no salía con nadie en el plan sentimental. Tuvo un par de
pretendientes pero no pasaron de eso porque la misma SooYoung les cortaba las
alas.
— Sunny vendrá —comento
TaeYeon bebiendo su jugo de naranja.
— Ah —musitó Jessica. Era una
ex novia de TaeYeon.
— Terminó con Tiffany y
volverá a Seúl.
— Entonces no la quiero aquí
—reclamó probando su fruta picada. TaeYeon rio mientras Krystal y SooYoung
seguían comiendo.
— No se quedará con nosotros.
Va a diseñar el interior del nuevo centro comercial en Incheon —indicó. Jessica
gruñó—. Llega pasado mañana. Es importante que estés en la reunión SooYoung ya
que trabajarán juntas.
— ¿Será en Incheon? —TaeYeon
asintió—. Veré como llegó, quedé de ir a ver a ChangMin, pronto nacerá su bebé.
Quiero llevarles un regalo antes de que mis padres vayan.
— ChangMin no perdió el tiempo
—rio Krystal—. Lástima que su esposa no sea la gran cosa.
— ¿Aún te duele que se haya
casado? —se burló SooYoung.
— Solo fue un amor platónico
—refutó sonrojada. Las tres rieron.
— Claro, claro, como sea. Veré
como llegar.
— De una vez te aviso que
estará HyoYeon. Nos estará ayudando en el marketing y todo eso.
— Pues bueno, sólo que si
empieza a pedirme salir con ella la mandaré al demonio de nuevo —y las tres
sabían que no mentía. Krystal suspiró.
— Demasiado enamorada aun.
— No estoy enamorada.
— Entonces acepta a HyoYeon.
Despreciaste a muchas personas porque el
fantasma de Marina no te deja ser feliz. Si, se amaron, fueron muy felices y
duraron tres años pero si ella se suicidó no fue tu culpa SooYoung —la morocha
se levantó sin decir más. Jessica miró a Krystal de mala forma mientras TaeYeon
iba con SooYoung.
— Krystal.
— Solo dije la verdad SooYeon.
--- Everyday it's a sunny day ---
— Ayer Krystal me dijo algo
muy… no sé.
— ¿No sabes? —ChangMin le
sirvió un plato con ramen. Ara, su cuñada, ya tenía siete meses de gestación
— ¿Crees que si intento tener
una relación funcione?
— ¿Te sientes lista para una
relación? —ChangMin se sentó a su lado y comenzaron a comer.
— No, no creo. Aún pienso en
ella.
— Entonces no. A menos que te
enamores pero fuera de ello no, una relación porque si no sirve SooYoung.
— ChangMin tiene razón. Si te
enfocas en una relación y no te sientes lista podrías terminar mal y la otra
persona también.
— Entonces, esperaré.
--- Everyday it's a sunny day ---
— ¡Unnie! —Yoona corrió hasta
Sunny. La rubia se detuvo apenas pudo escucharle con los auriculares puestos.
— ¿Ah? —quitó sus audífonos.
— Olvidaste esto —musitó dándole un cuaderno de pasta gruesa y rosa.
— ¡Oh por dios mi cuaderno de
días soleados! —exclamó tomándolo.
— ¿Días soleados?
— Es un proyecto, pero es de
los mejores. Debo contar mis días soleados y redactarlos en él para darlo al
hospital de oncología de Estados Unidos.
— Cierto que tú estabas
enferma de eso.
— Le gané la batalla a un
digno oponente Yong, es distinto —sonrió.
— Es porque eres muy fuerte
Unnie.
— O porque todos mis días son
soleados —rio caminado a su motocicleta con el cuaderno en la mano.
— ¡Suerte en tu primer día
Unnie!
— ¡Gracias Yong!
--- Everyday it's a sunny day ---
Las lavandas le recordaban a
Marina. Ella amaba el suelo lleno de ellas en otoño como amaba verlas florecer
en los árboles. Aunque generalmente en Japón hubiera muchos sakura, en la calle
de su edificio había una lavanda muy grande y hermosa. Fue curioso que justo al
final de la vida de Marina, a unas semanas de la primavera, aquel árbol se
deshojara. Como ella. Negó con la cabeza evitando ver ese árbol. Era imposible.
Avanzó mirando sus hojas florecer sin importarle la calle.
— ¡Cuidado! —SooYoung gritó cayendo al piso aunque la chica de la moto había alcanzado a frenar. Con suerte
no era una calle muy concurrida. La joven bajita se paró frente a ella.
— ¡¿Acaso no te fijas?!
— ¿Perdón?
— ¡Casi me matas!
— Porque ibas pensando en los
pájaros.
— Debiste pitarme.
— Estaba mi siga.
— ¡Ja! ¡No sabes con quien
hablas enana! ¡No sé qué haces por aquí pero si vas a la franquicia JK puedo
despedirte!
— Si voy para allá. Tampoco
sabes con quien estas tratando.
— No me importa quien seas,
voy a despedirte empleaducha —y sin más se fue.
Sentía que podía derribar un
árbol de lo molesta que estaba. ¿Quién se creía esa enana? No sabía que hablaba
con Choi SooYoung. Casi mata a Choi SooYoung. ¡Pecado nacional! Cuando entró en
la empresa todos notaron que estaba de malas y trataron de no incomodarla.
Justo iba para la junta cuando se encontró a TaeYeon con el ceño fruncido.
— Perdón. Tuve que quedarme en
Incheon.
— ¿Le pasó algo a tu cuñada?
— No pero ChangMin no me dejó
salir ayer ya que era muy tarde.
— Como sea, se retrasó la
junta. Sunny aún no llega, tampoco el señor Park.
— Eso es bueno, iré a
retocarme.
— ¿Por qué llegaste tan tarde?
— Tuve un altercado con una
mocosa. Dios, me puse tan de mal humor.
— Respira, anda ve a
retocarte, yo hablo si llega alguien más —la morocha asintió y se dirigió al
sanitario.
--- Everyday it's a sunny day ---
— ¿Se puede saber porque tan
tarde SunKyu?
— Perdón Tae, tuve un problema
con una chica. Sabes que odio llegar tarde.
— Sólo esperamos a SooYoung.
— Muero por conocerla —rio.
Al instante la puerta se abrió
y Sunny tuvo que aguantar sus ganas de reír en la cara de la morocha. SooYoung
sintió un tic en el ojo al verla ahí. Esa mocosa que casi la mata se estaba
riendo en su cara. TaeYeon estaba demasiado confundida y Jessica aún más. Nadie
entendía que pasaba entre esas dos. SooYoung aguantó sus ganas de tomarla y
tirarla del segundo piso, en el que estaban, por la ventana y le tendió la mano
en señal de cortesía. Sunny correspondió riendo.
— Así que… ¿vas a correrme?
SooYoung quería quitar esa
sonrisa estúpida de su rostro con un solo golpe.
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