Once upon a time
You’re my everything
You’re my everything
Advertencia: Lemon, drogas, muerte de personaje
— ¡JunHo, fue niña! —YooHwan salió
corriendo hasta su novio, con el celular en la mano y una sonrisa
enorme. Era una mañana de sábado.
— ¿Qué? —apenas le entendió cuando el menor ya estaba a su lado mostrándole la foto que su madre le había mandado.
— Te dije que sería niña.
— Es muy bonita. ¿Cuándo nació?
— Ayer en la tarde allá. Se parece mucho a YooChun —sonrió.
— Empiezo a compadecerla, cuando crezca no podrá ser libre porque YooChun la sobreprotegerá de todo.
— Exagerado —rio.
— Pregúntale a tu madre como se llama,
debemos ir a visitarla pronto y darle sus regalos —YooHwan asintió
moviendo sus dedos rápidamente mientras enviaba aquel mensaje. Minutos
después un sonido anunció la llegada de un mensaje nuevo.
— Amber.
— ¿Amber?
— Bueno en Corea será JiYoon pero en Estados Unidos le llamaran Amber —dejó el teléfono en la mesa de centro.
— Me pregunto quién le puso el nombre
—sonrió JunHo dejando su teléfono a lado—. ¿Sabes? Me he puesto un poco
celoso —rio acercándose a su novio—. Me ha dado una envidia interminable
y sólo quiero tomarte hasta embarazarte —rio de nuevo, YooHwan abrió los ojos e
intentó huir pero antes de que pudiera hacer algo JunHo le estaba
besando con ansias.
YooHwan se perdió demasiado en las
atenciones y no se dio cuenta de nada hasta que JunHo ya lo tenía sin
ropa de la cadera para abajo, masturbándole y chupando uno de sus
pezones. Gimió y se retorció sintiendo el sudor perlar su piel. Sus
piernas se abrieron en cuanto JunHo tocó sus testículos casi llegando a
su entrada.
— ¿Ansioso? —rio JunHo. YooHwan le empujó sentándolo en el sillón y subiendo a su regazo. Le besó acariciando sus brazos.
— Quiero hacer algo.
— ¿Qué desea mi YooHwannie? —sonrió mientras YooHwan bajaba la mirada.
Abrió los pantalones del mayor, liberó su
miembro y en cosa de nada ya estaba hincado en el suelo. Sus labios
rosaron la punta del miembro de JunHo y sonrió de forma perversa antes
de que la punta de su lengua se introdujera en la hendidura del glande
de JunHo, el mayor gimió tan agudo y desesperado que ni él se reconoció.
YooHwan siguió mientras su sonrisa se alargaba.
— YooHwan… basta… —gimió JunHo con su diestra en los cabellos de YooHwan.
— Nunca te he probado JunHo —sonrió
alejándose. El mayor sin saber porque se sonrojó ante ello—. Te sonrojas
—rio—. De ser así algún día serás el pasivo.
— No —reclamó jalándole de la mano para levantarse.
Quedando ambos de pie frente a frente.
Sus labios se unieron y caminaron hasta su habitación, dejando las ropas
que aún quedaban en sus cuerpos al paso. Riendo entre besos hasta
llegar a la cama en donde JunHo terminó sobre YooHwan. El menor acarició
su miembro con lentitud y una sonrisa enorme.
JunHo ocupó su boca en los labios de
YooHwan mientras gemía debido a las atenciones del menor. Sus manos
abrieron las piernas ajenas y su dudarlo metió dos de sus dedos. YooHwan
gimió alto moviendo su mano más rápido. YooHwan dejó de tocarlo y se
incorporó sobre sus codos, al tiempo que JunHo sacaba sus dedos. Sus
bocas volvieron a unirse y JunHo le penetró sin tiempo a más.
— JunHo…
— ¿Aún quieres que… cambiemos? —rio un poco.
— Sólo… bromeaba… amo que me tomes… Ahhh…
—gimió. Una a una fueron llegando las penetraciones, YooHwan se aferró a
la espalda de JunHo arañándola—. JunHo… hasta que logres embarazarme…
—rio entre gemidos.
— No debiste… retarme…
— You’re my everything —
YooHwan y JunHo estaban en las calles de
Nueva York. Apenas tenían unas merecidas vacaciones y fueron a visitar a
sus hermanos y su sobrina. Esa noche era el aniversario de YooChun y
JunSu y como un favor especial YooHwan y JunHo cuidarían de la pequeña
Amber de cinco años, mientras ellos tenían un gran y apasionado
encuentro.
— Amber obedece a tus tíos —indicó su padre, la pequeña asintió y ambos salieron.
— ¿A dónde fueron mis papás?
— Fueron a cenar —indicó YooHwan.
— ¿Y por qué no me llevaron? —reclamó haciendo un puchero.
— Porque es una cena especial, hoy
cumplen años de casados y cuando eso pasa ellos deben estar solos —dijo
JunHo—. ¿O no te gusta estar con nosotros?
— Me gusta, me gusta —asintió riendo.
— Hay hamburguesas para la cena y si acabas la tuya te daré un postre —Amber chilló ante las palabras de
YooHwan y asintió entonces el menor se metió a la cocina.
— Amber, ¿quieres ayudarme a hacer feliz a tío YooHwan? —susurro JunHo.
La menor asintió frenéticamente con la
cabeza y JunHo se acercó a su oído diciéndole cosas en voz baja. Después
ella asintió y corrió a su habitación. JunHo le siguió y estuvieron ahí
preparando la sorpresa para YooHwan hasta que les llamó para la cena.
En cuanto salieron JunHo cargó a Amber como costal y la llevó hasta su
silla alta para que comiera mientras ella chillaba.
Cenaron entre las pláticas de Amber que
les contaba sobre su escuela y el lindo profesor Turner que era joven y
tranquilo. YooHwan pensó que hablaba tanto como JunSu. Cuando terminaron
la cena lavaron los platos entre los tres y después se fueron a la
sala. YooHwan se sentó en el sofá más amplio y Amber de repente se quedó
de pie frente a él.
— Tío YooHwannie, tengo algo que decirte, aparte de que no me has dado mi postre, el tío JunHo me pidió algo más.
— ¿Qué te pidió el tío JunHo?
— El tío JunHo quiere saber si quieres
casarte con él —rio la pequeña. YooHwan se quedó pasmado y miró a JunHo
con la boca abierta.
— ¿Quieres YooHwannie? —sonrió JunHo
mostrándole el anillo dentro de aquella cajita color negro en su mano
izquierda. YooHwan sentía que su corazón podía salirse en cualquier
instante.
— Sí, sí quiero. Acepto. ¿Dónde está el
juez? —soltó con voz temblorosa. JunHo rio y le colocó el anillo antes
de alzar a su sobrinita y darle muchos besos en la mejilla.
— ¿Ya me darán mi postre? —preguntó la pequeña y ambos se rieron antes de llevarla a la cocina.
— Eres tan glotona como mi hermano —dijo YooHwan.
— You’re my everything —
A la mañana siguiente JunHo se levantó
temprano para darle a Amber su recompensa prometida por ayudarle y con
ella fue a la cocina a hacer Hot Cakes de desayuno. YooHwan sólo les
miró con ternura desde la puerta y deseó poder darle un hijo a JunHo. Lo
deseó con todo su ser. Aunque muy en el fondo sabía que quizá eso no
pasaría.
Apenas terminaron dejando la cocina hecha
un asco, se sentaron a comer, YooHwan sirvió café para JunHo y él y
leche para Amber. Estaban desayunando, cerca de las diez de la mañana, y
el timbre sonó. Amber soltó un “Son mis papás” y pidió que la bajaran.
JunHo se levantó y fue a abrir mientras YooHwan bajaba a Amber y
caminaba a la salida, cuando casi tropezó y además sintió un peso extra
en su pierna. Amber se le había colgado, el menor Park rio y caminó con
esfuerzos mientras escuchaba la risa de JunSu.
— ¿Amber qué haces colgada de la pierna de tu tío YooHwan? —regañó YooChun.
— Soy su koala —indicó sin despegarse.
JunSu rio y la quitó de ahí. Entonces YooHwan les puso su mano derecha
en frente. JunSu se quedó sorprendido mientras que a YooChun parecía
darle un ataque de asma.
— Anoche me lo propuso —sonrió.
— El anillo está hermoso —dijo JunSu.
— Y tuve una gran ayudante —rio JunHo. Amber alzó su mano en brazos de JunSu.
— Yo se lo pedí y a cambio me dieron Hot Cakes.
— ¿Comiste Hot Cakes anoche? —preguntó JunSu.
— No, los estaba comiendo ahora. ¿Ustedes quieren? Yo los invito de mis Hot Cakes.
— Nunca… hablaron de matrimonio —formuló YooChun.
— Pero tío JunHo quiere mucho a tío
YooHwannie, está bien que se casen. ¿No? Cuando dos personas se quieren
pueden casarse. Así como tú quieres a papá —indicó Amber moviendo sus
pequeños brazos. YooChun no tuvo más que decir ante el comentario de su
pequeña y caminó al baño. Los demás rieron bajo—. Papá ayer fui un
príncipe.
— ¿No eras una princesa?
— No, ser princesa es para las niñas indefensas y yo soy muy valiente.
— ¿Qué te contaron tus tíos?
— You’re my everything —
YooHwan sintió que podía desmayarse. El
juez dijo las siguientes palabras. Miró a JunHo de reojo atendiendo al
juez. Nunca se había visto tan guapo. Su traje le hacía lucir aún más
atractivo. Inesperadamente recordó su historia con él. Como se enamoró
de él siendo un adolescente y todo lo que ocurrió entre ellos.
— ¿Joven Park? —dijo el juez. El menor
respiró hondo antes de soltar un monosílabo, todos rieron, incluido
JunHo—. ¿Acepta a Kim JunHo como su esposo?
— Sí —musitó. El juez miró a JunHo y YooHwan sólo cerro los puños controlando sus manos sudorosas.
— Kim JunHo. ¿Aceptas a Park YooHwan como tu esposo?
— Por supuesto que sí —sonrió.
YooHwan se sintió un poco infantil sin
saber que dentro de JunHo habían mariposas haciéndolo vibrar. El juez
les indicó que firmaran y después sus testigos. De JunHo fueron JaeJoong
y JunSu y de YooHwan, YooChun y Mark, muy a pesar de JunHo. Pero al
final con quién se casaba YooHwan era con él. Una vez terminaron de
firmar el juez sonrió mirándolos. YooHwan seguía tan nervioso como al
inicio de la ceremonia.
— Bien, por el poder que me otorga el
estado de Virginia, los declaro esposos, pueden besarse —indicó. YooHwan
miró a JunHo y JunHo a YooHwan. El mayor pudo leer en los ojos de Park
su nerviosismo y miedo y sonrió.
— No es un sueño YooHwan —murmuró tomando
sus mejillas para besar sus labios. El menor respondió con las mejillas
sonrojadas y una ronda de aplausos les acompañó.
— You’re my everything —
YooHwan se dejó caer de espaldas a la
cama. El saco blanco de su boda estaba en el suelo y su camisa y sus
pantalones estaban abiertos. Arqueó la espalda cuando JunHo chupó uno de
sus pezones. El mayor estaba tan ansioso, sus lamidas y succiones eran
rápidas. YooHwan alcanzó a notar como se quitaba el moño y sin
importarle nada, quitó su camisa quitó su camisa arrancando los botones.
Se pateó mentalmente al sonrojarse por
ver su torso. JunHo se colocó sobre el pelinegro besando sus labios
dulcemente y su diestra buscó el miembro ya despierto de su, ahora,
esposo. Sonaba tan bien aquello. YooHwan gimió dulcemente para él
sintiendo sus labios bajar a su cuello. Rio ante una idea en su mente.
JunHo le miró confundido y se alejó.
— ¿Qué es gracioso?
— Soy un Park que se convierte en Kim y tu hermano fue un Kim que se convirtió en Park y me acaba de dar risa.
— Bobo —sonrió—. Está vez espero no haberme tardado YooHwan.
— No lo hiciste —sonrió—. Mi esposo —susurró sonrojándose de nuevo.
— Eres tan lindo cuando te sonrojas. Mi esposo —rio besándole de nuevo.
— Házmelo ya, JunHo.
— Como gustes, amor.
— You’re my everything —
Son cuatro años desde aquel suceso. JunHo
y YooHwan se han mudado temporalmente a Virginia mientras que YooChun y
JunSu siguen en Nueva York. Eligieron un cómodo departamento en ese
estado porque fue donde YooHwan creció. Era un sábado como cualquier
otro en el que salían a ver una película. Iban en el auto platicando
animadamente cuando un niño o niña se atravesó corriendo por la calle.
JunHo alcanzó a frenar antes de
atropellarle pero después pasó otro chiquillo. YooHwan vio claramente
como el primer pequeño, se caía en el callejón que estaba justo a unos
pasos de su auto y el otro trataba de levantarlo. Escuchó grititos de
parte del segundo ser. JunHo iba a avanzar de nuevo. YooHwan sintió una
opresión o un presentimiento en su interior. No podía dejarles solos.
— Estacionate —dijo quitando su cinturón de seguridad.
— ¿Qué?
— Estacionate, hay que ayudarlos —indicó a punto de abrir su puerta. JunHo tomó su brazo.
— YooHwan podemos meternos en problemas.
— No importa, JunHo quiero ayudarlos —y
sin más bajo. JunHo chasqueó la lengua para estacionarse frente al
callejón. YooHwan llegó y se dio cuenta de que no era un niño, sino una
niña la que estaba ayudando y gritándole al niño tirado e inconsciente—.
¿Qué le pasó?
— No despierta, no despierta.
— Llamaré a una ambulancia, tranquila.
— ¡No! Si ella se entera va a matarnos —los ojos de esa niña estaban tan rojos como un semáforo.
— ¿Ella?
— Madre.
— ¿Tu madre te pega?
— No, pero JunKyu y yo le desobedecimos.
— Tranquila, vamos a llevarte a casa, con un médico.
— Pero ella va a matarnos.
— No les hará nada mientras estén conmigo
—dijo seguro. La niña se hizo a un lado después de leer la sinceridad
en sus ojos. YooHwan tomó al niño y lo cargó siendo seguido por ella.
Eran cerca de las nueve de la noche. JunHo le encontró en el trayecto.
— ¿Qué haces?
— Hay que llevarlos a casa, pronto —insistió.
JunHo asintió viéndolo tan angustiado.
YooHwan se metió en la parte trasera del auto con los niños mientras
JunHo manejaba lo más rápido que podía legalmente. En el camino YooHwan
hablaba con JaeJoong que le indicaba que hacer con los síntomas que
reflejaba el chico. Los Jung estaban en Nueva York de vacaciones.
JaeJoong prometió llegar a la mañana siguiente después de darle las
indicaciones.
Apenas llegaron metieron al niño en agua
fría al notar su fiebre y JunHo acudió a la enfermería a conseguir lo
que YooHwan le indicó. Fue una noche tormentosa. YooHwan no pudo dormir
por cuidar de los niños y JunHo tampoco por vigilar a YooHwan. A las
diez de la mañana del día siguiente llegó JaeJoong con su equipo médico.
La niña fue la que pareció recuperarse primero, incluso comió.
Pero el niño, a pesar de haber
reaccionado, aún se sentía mal. No comía y no tenía ganas de nada. Ni
siquiera de responder a JaeJoong.
— ¿Cómo se llaman? —le preguntó JaeJoong a la pequeña. Ella seguía tomando leche.
— Yoon Bomi y Kang JunKyu —dijo suavemente.
— ¿Son coreanos?
— Sí, del sur, del norte no. Madre dice que ellos son malos.
— ¿Madre? ¿Tienen padres? —ella negó con la cabeza.
— Ella nos adoptó. Creo que nuestros padres eran sus amigos. Ella nos cuida desde que ellos no están.
— ¿Qué les pasó?
— Ella dice que murieron.
— ¿Y ella dónde está? ¿Les trata bien?
— Seguramente está en una de sus fiestas. Cuando lleguemos va a castigarnos por escapar.
— ¿Cómo les castiga? —preguntó YooHwan. Ella dudó en contestar.
— Ella… nos pega, en los pies. Cuando no queremos tomar lo que nos da nos obliga.
— ¿Qué les da? —otra vez JaeJoong.
— Pastillas.
— ¿Si no aparecen crees que les haga algo?
— Seguramente.
— Bomi, a partir de ahora la policía los defiende, voy a llevarlos a un hospital a que les hagan estudios para saber que les da.
— ¿JunKyu estará bien?
— Él y tú estarán muy bien.
— Entonces, está bien.
— You’re my everything —
— ¿Anfetaminas? —YooHwan quedó impactado cuando su cuñado mayor les dijo.
JunHo y él llevan prácticamente una
semana cuidando del par de niños. Poco a poco JunKyu va integrándose. En
cambio Bomi parece estar más contenta con su nueva vida. Según el
resultado de los análisis eso había en su sistema. Inevitablemente la
policía se ha metido interrogando a los niños. JunKyu ha dicho muchas
cosas. Él no se veía como un niño precisamente feliz. Sólo le sonreía a
Bomi.
— Además, creo que la señora los usaba para la prostitución — YooHwan se sintió aún peor.
— ¿Y ahora qué? —cuestionó JunHo.
— La policía tiene que intervenir, los niños deben ir a una casa hogar donde recibirán el cuidado que merecen.
— Pero con nosotros están bien —YooHwan
no pudo evitar decirlo. JunHo sabía que su esposo ya se había encariñado
con ellos. Ya los trataba como si fueran hijos suyos y eso que sólo iba
una semana.
— Pero no son nuestros hijos, YooHwannie.
— Podríamos adoptarlos —murmuró bajando la mirada.
— Puede que sean mandados a Corea, YooHwan. Será mucho más difícil allá.
— ¿Y cómo le digo eso a ellos? —JunHo entendió que YooHwan se estaba desviando del tema.
— YooHwan…
— No puedo evitarlo, JunHo —y sin más salió a la estancia.
— You’re my everything —
Fue imposible que la policía no acudiera
por los niños, YooHwan lo sabía, por más que quisiera no podía ir contra
la ley. Le daba tristeza porque JunKyu parecía abrirse al fin con ellos
dos, en especial con JunHo. Y JunHo no pudo prometerle a ninguno que
estarían con ellos, él no podía prometer algo que no cumpliría, más
bien, algo que no estaba en sus manos aunque también se había
encariñado con ambos.
Así llegó el día en que una trabajadora
social fue por ellos. Justo en un sábado cuando estaban desayunando. Incluso
ya les habían comprado ropa nueva. El timbre sonó y YooHwan se levantó
para abrir. La trabajadora social apareció con unos guardias por los
niños. YooHwan no quería pero sabía que tenía que entregarlos. Los niños
se confundieron cuando supieron que tenían que irse. Bomi no pudo
evitar llorar.
— ¿Por qué?
— Porque así son las leyes —dijo YooHwan hincado frente a la niña—. Pero, estarán muy bien. Van a cuidarlos y tratarlos bien.
— Pero queremos estar con ustedes. Aunque JunKyu no lo diga yo sé que quiere quedarse.
— Te prometo que haré todo lo que pueda
para que estén con nosotros —indicó poniendo su meñique. La menor lo
enlazó con el suyo y asintió.
— Cuida de ella, JunKyu —dijo JunHo y él asintió con la cabeza.
La trabajadora social les dio una sonrisa
y se llevó a los niños. Apenas se fueron YooHwan no pudo evitar
soltarse a llorar. Hace tiempo pensaba que si no era capaz de darle
hijos a JunHo al menos quería adoptar. Y esos niños se habían ganado su
corazón. Por esas semanas fue como sí realmente fueran una familia.
JunHo lo abrazó. Quería hacer feliz a
YooHwan como le fuera posible, pero una vez más, no podía prometerle
algo que quizá no iba a cumplir.
— You’re my everything —
YooHwan no tenía la culpa de que su padre
fuera una persona influyente. Técnicamente el solo le había contado
sobre su estado con los pequeños porque tenía que desahogarse, además si
su madre lo sabía su padre también debía. Y si, los niños terminaron
siendo mandados a Corea, ni siquiera YooHwan sabía el por qué. Pero su
padre con muchas influencias en el gobierno había logrado lo que YooHwan
honestamente no esperaba.
Les han dado a esos niños en adopción.
Cuando YooHwan supo que su padre logró un
“Veremos” para que se analizara su caso YooHwan tuvo que hacer lo
propio convenciendo a JunHo de volver a Corea. No le costó mucho trabajo
después de hablar de los niños. Quizá YooHwan se ilusionó demasiado,
desde que volvieron a Corea buscaron una casa para estar los cuatro
juntos. Y ahora su sueño estaba hecho realidad.
— You’re my everything —
— ¡Bienvenidos a su nueva casa! —JunHo soltó serpentina mientras Bomi reía y JunKyu parecía sonreír.
Ambos pasaron a la casa. Ahora tenían
diez años, había pasado justo un año desde que conocieron a YooHwan y
JunHo. Se sentían diferentes desde aquel día. Después de pasar por una
rehabilitación se sentían en cierta forma más humanos. Ya no eran
objetos que esa antigua señora utilizaba. Eran niños convirtiéndose en
adolescentes sanos.
— Lo cumpliste —rio Bomi abrazando a YooHwan.
— Bueno, no lo hice solo —sonrió abrazándole de vuelta.
— ¿Ya no tendremos que ir a la clínica verdad? —preguntó JunKyu.
— Solo para los chequeos, no tienen que dejar de hacerlo —respondió JunHo.
— JunKyu y yo hicimos amigos allá. Quizá algún día vayamos a visitarlos.
— ¿Quieren ver sus habitaciones?
—preguntó YooHwan. Bomi asintió muy feliz mientras que JunKyu solo lo
hizo con la cabeza y una sonrisa.
YooHwan se sintió en cierto modo
completo. No era que antes no lo estuviera con JunHo solamente, pero
ahora esos niños eran hijos de ambos y al fin podía entregarle la
familia que como hombre no pudo genéticamente. Por un momento pensó que
de igual forma, si hubiera tenido la misma facultad que JunSu, no habría
dudado en adoptar a ambos niños.
— ¿Ahora eres nuestro papá? —preguntó Bomi. JunHo rio un poco ante el sonrojo de YooHwan.
— Sí. Lo soy.
— JunKyu tenemos a unos buenos padres ahora.
— You’re my everything —
Con el pasar de los años naturalmente
JunKyu y Bomi fueron creciendo y conforme fueron creciendo era normal
que las demás personas se interesaran en ellos. Sin embargo a sus
dieciséis años, Bomi cambió muchísimo. YooHwan se dio cuenta, ella
estaba muy apegada a él y de la noche a la mañana se alejó. Empezó a ir a
más fiestas y a comportarse extraña.
Incluso se había alejado de JunKyu.
Bomi estaba pasando su adolescencia de la
manera más extraña. Solía ser una chica alegre y entusiasmada, hasta
cierto punto escandalosa, pero al llegar a esa temerosa edad parecía que
quería comerse el mundo a mordidas. Llegó un momento en el que YooHwan
se preguntó si ella era su hija realmente. Y JunHo claro que estaba
preocupado por su hija pero debía darle tranquilidad a YooHwan.
Y fue justamente una noche de noviembre
cuando ambos salieron juntos a una fiesta después de tanto tiempo.
YooHwan lo permitió con la condición de que llegaran antes de la una de
la madrugada y así JunHo y él podrían hacer algo y darse tiempo de
pareja. Pero esa noche todo fue diferente en cuanto llamaron a su casa
para decir que sus hijos estaban en el hospital.
— You’re my everything —
Ambos llegaron corriendo a la recepción
del hospital YooHwan estaba muy asustado. Desde que sus hijos salieron
de casa tenía un mal presentimiento. JunHo pidió informes lo más
coherente que podía y la recepcionista le atendió amablemente. Ambos
fueron al lugar donde JaeJoong estaba tratando a sus hijos. JunHo no
tardó en llamar a YooChun y JunSu que estaban de visita en Corea, al
igual que a sus padres.
Solo sabían que se trataba de un
accidente de auto y ninguno entendía porque JunKyu no sabía manejar y
Bomi tampoco. JaeJoong salió con una cara de completa tristeza. No podía
decir que las cosas estuvieran bien. Ni siquiera sabía que su sobrina
estaba en esos pasos. YooHwan sabía que no recibiría buenas noticias.
JunHo trató de pensar que si las habría.
— JunKyu tuvo fractura expuesta de la
tibia derecha y unos cuantos golpes pero ya está bien, no se rompió
ningún otro hueso importante y eso es un milagro.
— ¿Y Bomi? —preguntó YooHwan.
— Ella, no estaba bien desde que llegó,
YooHwan lo siento pero… cuando ella llegó ya no había nada que hacer
—susurró sin querer lastimar a su cuñado—. Fue una sobredosis de
cocaína.
— ¡¿Qué?!
— Le dio un infarto. Cuando estaba aquí
ya no pude salvarla. Perdón —murmuró y YooHwan solo le miró con los ojos
muy abiertos. JunHo trató de abrazarlo cuando se giró pero YooHwan no
lo dejó. De pronto YooChun y JunSu llegaron y YooHwan solo pudo
aferrarse a la camisa de YooChun mientras lloraba. YooChun le abrazó
hasta que el subir y bajar de sus emociones le hizo desmayarse.
Cuando YooHwan despertó JunHo estaba a su
lado en una camilla esperando porque despertara. YooHwan lo miró y supo
que no había sido una pesadilla. Era la realidad. YooHwan volvió a
llorar mientras se sentaba y abrazaba a JunHo que correspondía dejando
que algunas lágrimas salieran de sus ojos.
— JunKyu habló conmigo.
— ¿Qué… qué te dijo?
— Bomi llevaba semanas haciéndolo. Ni
siquiera él pudo frenarla. Ni siquiera tú o yo. Ella, solo se dejó
llevar y terminó mal. JunKyu quiso detenerla cuando ella intentó manejar
un auto en la fiesta y se subió con ella. Tampoco en eso pudo frenarla.
— ¿Puedo pasar a verlo?
— Creo que sí. Tenemos que alistarnos para el funeral de Bomi.
— Yo sé —murmuró con ternura cuando las lágrimas volvieron a salir.
— Nunca te dejaré solo YooHwan.
— También lo sé.
— You’re my everything —
YooHwan entró a ver a JunKyu con los ojos
rojos y caminando de forma lenta. Atrás iba JunHo. JunKyu les miró con
culpa y sin quererlo comenzó a llorar. YooHwan se sentó en el borde de
la cama y acarició su cabello con cariño. Consolándole de esa forma,
aunque ni así JunKyu se sintiera bien.
— Si yo les hubiera dicho todo…
— El hubiera no existe JunKyu.
— Es que yo pude detenerla.
— Este era su destino. Ya no te preocupes JunKyu. Vamos a estar bien los tres.
— Papá… yo la amaba.
— Yo también…
— No papá. Yo la amaba de forma diferente
—YooHwan abrió los ojos y miró a JunHo que ya sabía aquello. Sin
pensarlo YooHwan salió de la habitación tratando de asimilarlo. JunHo
suspiró y le dijo a su hijo que todo estaba bien para seguir el camino
de su esposo.
— YooHwan.
— No me pidas que lo entienda.
— Solo pasó. Después de todo ellos no eran hermanos de sangre.
— Pero es como si yo me enamorara de YooChun.
— No YooHwan, ellos no tenían la misma sangre.
— Pero como no esperas que lo piense si yo los eduqué para que se vieran y quisieran como hermanos.
— Tú sabes que en el corazón no se manda,
y aunque los criáramos así, no sabemos qué historia tenían ellos antes
de conocerlos —indicó antes de abrazarle.
— You’re my everything —
Todo ese año fue muy duro. YooHwan no se
hacía a la idea de ello y JunKyu se fue un tiempo a ayudar a JaeJoong
con su clínica de rehabilitación. Pero ese pequeño tiempo se volvió años
y años. Hasta que YooHwan pudo superar el hecho al igual que JunHo.
JunKyu ya no vivía con ellos, apenas y hablaban por teléfono. JunHo
decía que se sentía a gusto con su labor pero YooHwan lo extrañaba, lo
extrañaba desde el primer instante en que se fue.
Llegó el nueve de marzo. JunHo esperaba
que JunKyu se apareciera por ahí porque hacía tanto no asistía a los
cumpleaños de YooHwan, ni siquiera a los suyos, solo llamaba por
teléfono. YooHwan empezó a sentir que ese cumpleaños JunKyu otra vez no
llegaría y se sintió pésimo porque él en lugar de haber unido a su
familia la alejó con la muerte de Bomi.
Pero YooHwan se equivocó y aquella mañana
JunKyu apareció con un pastel en sus manos y llegando hasta su padre, a
lado de su otro padre. YooHwan seguía dormido y JunHo apenas pudo aguantar la
emoción. Cuando estuvieron en el cuarto comenzaron a cantar el típico
“Happy Birthday”. YooHwan despertó de forma lenta y sonrió a ambos en
cuanto se dio cuenta. También sacó un par de lágrimas.
— Creíste que no vendría —rio JunKyu abrazando a su padre dejando que acariciara su cabello.
— Me abandonaste mucho tiempo.
— Ya… lo siento por alejarme. Quizá eso me hacía falta, aunque encontré mi vocación pero no es lo mismo. Extraño a mis padres.
— Hace mucho pensé que no nos querías.
— Como no iba a quererlos. Son mis padres. Me salvaron de aquella mujer, junto con Bomi.
— ¿Estas bien? —JunKyu se alejó y sonrió.
— Debes morderlo, perdona que sea pequeño pero no tenía caso que comprara uno gigantesco para nosotros tres.
— Lo sé —sonrió YooHwan, tomando entre
sus manos el pequeño pastel circular antes de darle una mordida, JunHo
empujó un poco más su nuca haciendo que la mayoría de su rostro quedara
manchado. YooHwan se vengó embarrándole lo que quedaba de pastel en el
rostro. JunKyu solo rio ante la escena de sus padres.
Dentro, muy dentro de su ser, JunKyu
ansiaba encontrar una persona como sus padres se habían encontrado
mutuamente. Quizá después de Bomi existía alguien para él. Alguna vez
sus amigos, YoungJae y DaeHyun, se lo dijeron. De igual forma el no
quería casarse en ese momento. Quería pasar unos días con sus padres y
recobrar el tiempo que perdió pensando en ella.
— ¿JunKyu?
— Lo siento, solo… hacen una pareja muy
bonita —YooHwan se sonrojó involuntariamente. JunHo sonrió y revolvió
los cabellos de su hijo. YooHwan carraspeó y entonces jaló a JunKyu del
brazo para tirarlo en la cama justo en medio de ellos y darle un beso en
la mejilla.
— ¡No papá! ¡Me ensucias! —JunHo rio y se
unió besando la otra mejilla de su hijo. JunKyu dejó de forcejear—. No
tiene caso que pelee si igual me mancharan —ambos adultos se alejaron y
rieron ante sus mejillas manchadas de crema batida—. Cuando cumplí
quince años hicieron lo mismo. Es una lástima que la foto ya no este,
iba en el teléfono de Bomi.
— JunKyu —musitó JunHo.
— Lo siento, no pude evitar… recordarlo —fingió una sonrisa. YooHwan tomó su móvil del buró.
— Siempre podemos tomar otra —sonrió y
volvieron a la pose de antes para que YooHwan tomara la foto. Después la
miró y se sorprendió—. ¡Dios me veo tan mal! Debí bañarme antes o
limpiarme la cara de tanto pastel —JunHo rio ante su actitud.
— Me gusta tu cabello largo. A papá también le gusta, aunque no lo diga. Una vez me lo confesó —rio mientras
JunHo le pegaba en el hombro.
— Voy a cortármelo entonces —dijo YooHwan divertido.
— Igual vas a gustarle. Le gustas siempre —YooHwan se levantó y caminó al baño.
— Voy a ducharme, hoy no prepararé el desayuno —soltó tomando una toalla—. Tienen prohibido deshacer la cocina.
— Como ordenes capitán —dijo JunHo
poniendo su palma en la frente. JunKyu le imitó y YooHwan sonrió
haciendo que sus hoyuelos se marcaran y entró en el baño.
— Quiero sus hoyuelos —pronunció JunKyu picando sus mejillas. JunHo rio y le dio un almohadazo.
— Pareciera que tienes cinco años cuando tienes diecinueve —murmuró JunHo.
— Quiero aprovechar el tiempo que no pase
con mis padres antes —indicó y se colgó de su espalda como niño
pequeño. JunHo sonrió y le cargó hasta la cocina.
— Debemos apurarnos o tu padre se molestara.
— Si… no nos gusta cuando se molesta.
— No nos gusta —rio de nuevo.
— You’re my everything —
Esa noche JunKyu entendió cuál era el
mandamiento “no estorbar” y fue a casa de sus abuelos Kim a pasar la
noche, Amber también estaba ahí de visita y la pasaron viendo películas y
comiendo helado. Desde que se conocieron congeniaron aunque sus formas
de ser fueran opuestas. Amber amaba estar activa mientras que JunKyu era
más lento. Flojo.
JunHo planeaba hacerle el amor esa noche.
Y JunKyu no quería escuchar a sus padres
demostrarse amor, así que después de la cena familiar él se fue con sus
abuelos Kim. Y JunHo no perdió el tiempo apenas se fueron para devorar
los labios de su esposo. Del amor se su vida. Quizá se tardó en
demostrarle que era amor lo que sentía pero si volviera a nacer,
volvería a enamorarse como un loco de Park YooHwan.
— Tu cabello largo me vuelve loco
—susurró lamiendo su manzana de adán, mientras sus dedos se movían entre
las piernas abiertas de YooHwan entrando y saliendo de su intimidad—.
Todo tú me vuelves loco YooHwan —pronunció devorando su boca una vez
más.
— JunHo… —gimió cuando los dedos del mayor salieron de él. JunHo se acomodó entre las piernas de YooHwan.
Poco a poco su miembro se introdujo en el
menor haciéndolo gemir alto y aferrarse a su ancha espalda. Una vez
llegó al fondo salió y volvió a entrar, así una y otra vez. YooHwan
movió sus manos por la espalda de JunHo hasta llegar a su trasero y
apretarlo.
— YooHwan —jadeó contra sus labios y aquella sonrisa que tanto amaba se mostró en los ajenos al tiempo que volvía a hacerlo.
— Es bonito —indicó antes de morder su
cuello—. Y es mío —musitó soltándolo y cambiando la posición para quedar
sobre JunHo—. Te amo tanto —susurró acariciando sus mejillas.
— Gracias YooHwan… gracias por hacerme
tan feliz… también te amo, te amo demasiado —YooHwan sonrió ante sus
palabras y le besó de nuevo comenzando a moverse arriba y abajo sobre la
erección de JunHo.
— You’re my everything —
JunKyu tuvo que volver una semana después
a la clínica. Pero para la navidad de ese año volvió, solo que esta vez
no lo hacía solo.
— Él es Kang Insoo. Un amigo, pasará con nosotros la Navidad y Año Nuevo.
— ¿Tus padres no querrán que estés con ellos? —preguntó YooHwan.
— No soy cercano a ellos, aunque debería esta navidad no quiero hacerlo —contestó el chico.
— Esta en la clínica —dijo JunKyu y eso resolvió muchas dudas de ambos.
La convivencia de Navidad fue animada y
linda. Especial. Se reunieron la familia Park, la familia Kim y la
familia Jung. JunKyu les presentó a Insoo a sus primos, aunque Insoo
fuera cinco años mayor que él y mayor que sus primos, pareció llevarse
bien con ellos.
— ¿Qué tanto les ves? —preguntó JunHo
rodeando con sus manos el cuerpo de YooHwan mientras este veía a su hijo
convivir con Insoo.
— Creo que hay algo entre ellos.
— ¿Por?
— La forma en que se miran.
— Eso no es nada YooHwannie —rio.
— Claro que sí. Yo te veo de forma diferente al resto.
— ¿Te preocupa?
— Me preocupa como reaccione al pasado de JunKyu.
— Demasiado preocupado —sonrió girándole para que lo viera—. YooHwan, te amo —el menor se sonrojó.
— ¿A qué se debe la repentina confesión que ya sabía?
— A que sin ti no tendríamos a nuestro
hijo ni hubiéramos tenido a Bomi. ¿Y sabes? Es la mejor familia que
pudiste darme. Aun si descuidamos a Bomi y por ello murió, no me
arrepiento de que los tuviéramos.
— JunHo…
— Justo ahora, él y tú son mi todo.
— Me estas avergonzando.
— No me importa —rio besando su mejilla—. Eres lo mejor que pudo pasarme Park YooHwan.
— Kim YooHwan.
— Cierto. Kim YooHwan. Mi YooHwan.
— Siempre seré tuyo —musitó antes de abrazarlo con fuerza—. Ustedes también son mi todo. Siempre van a serlo.
— Quiero serlo siempre.
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