viernes, 20 de mayo de 2022

[MINI SERIAL] Once upon a time - You're my everything

Once upon a time
You’re my everything

Advertencia: Lemon, drogas, muerte de personaje


— ¡JunHo, fue niña! —YooHwan salió corriendo hasta su novio, con el celular en la mano y una sonrisa enorme. Era una mañana de sábado.

— ¿Qué? —apenas le entendió cuando el menor ya estaba a su lado mostrándole la foto que su madre le había mandado.

— Te dije que sería niña.

— Es muy bonita. ¿Cuándo nació?

— Ayer en la tarde allá. Se parece mucho a YooChun —sonrió.

— Empiezo a compadecerla, cuando crezca no podrá ser libre porque YooChun la sobreprotegerá de todo.

— Exagerado —rio.

— Pregúntale a tu madre como se llama, debemos ir a visitarla pronto y darle sus regalos —YooHwan asintió moviendo sus dedos rápidamente mientras enviaba aquel mensaje. Minutos después un sonido anunció la llegada de un mensaje nuevo.

— Amber.

— ¿Amber?

— Bueno en Corea será JiYoon pero en Estados Unidos le llamaran Amber —dejó el teléfono en la mesa de centro.

— Me pregunto quién le puso el nombre —sonrió JunHo dejando su teléfono a lado—. ¿Sabes? Me he puesto un poco celoso —rio acercándose a su novio—. Me ha dado una envidia interminable y sólo quiero tomarte hasta embarazarte —rio de nuevo, YooHwan abrió los ojos e intentó huir pero antes de que pudiera hacer algo JunHo le estaba besando con ansias.

YooHwan se perdió demasiado en las atenciones y no se dio cuenta de nada hasta que JunHo ya lo tenía sin ropa de la cadera para abajo, masturbándole y chupando uno de sus pezones. Gimió y se retorció sintiendo el sudor perlar su piel. Sus piernas se abrieron en cuanto JunHo tocó sus testículos casi llegando a su entrada.

— ¿Ansioso? —rio JunHo. YooHwan le empujó sentándolo en el sillón y subiendo a su regazo. Le besó acariciando sus brazos.

— Quiero hacer algo.

— ¿Qué desea mi YooHwannie? —sonrió mientras YooHwan bajaba la mirada.

Abrió los pantalones del mayor, liberó su miembro y en cosa de nada ya estaba hincado en el suelo. Sus labios rosaron la punta del miembro de JunHo y sonrió de forma perversa antes de que la punta de su lengua se introdujera en la hendidura del glande de JunHo, el mayor gimió tan agudo y desesperado que ni él se reconoció. YooHwan siguió mientras su sonrisa se alargaba.

— YooHwan… basta… —gimió JunHo con su diestra en los cabellos de YooHwan.

— Nunca te he probado JunHo —sonrió alejándose. El mayor sin saber porque se sonrojó ante ello—. Te sonrojas —rio—. De ser así algún día serás el pasivo.

— No —reclamó jalándole de la mano para levantarse.

Quedando ambos de pie frente a frente. Sus labios se unieron y caminaron hasta su habitación, dejando las ropas que aún quedaban en sus cuerpos al paso. Riendo entre besos hasta llegar a la cama en donde JunHo terminó sobre YooHwan. El menor acarició su miembro con lentitud y una sonrisa enorme.

JunHo ocupó su boca en los labios de YooHwan mientras gemía debido a las atenciones del menor. Sus manos abrieron las piernas ajenas y su dudarlo metió dos de sus dedos. YooHwan gimió alto moviendo su mano más rápido. YooHwan dejó de tocarlo y se incorporó sobre sus codos, al tiempo que JunHo sacaba sus dedos. Sus bocas volvieron a unirse y JunHo le penetró sin tiempo a más.

— JunHo…

— ¿Aún quieres que… cambiemos? —rio un poco.

— Sólo… bromeaba… amo que me tomes… Ahhh… —gimió. Una a una fueron llegando las penetraciones, YooHwan se aferró a la espalda de JunHo arañándola—. JunHo… hasta que logres embarazarme… —rio entre gemidos.

— No debiste… retarme…

— You’re my everything —

YooHwan y JunHo estaban en las calles de Nueva York. Apenas tenían unas merecidas vacaciones y fueron a visitar a sus hermanos y su sobrina. Esa noche era el aniversario de YooChun y JunSu y como un favor especial YooHwan y JunHo cuidarían de la pequeña Amber de cinco años, mientras ellos tenían un gran y apasionado encuentro.

— Amber obedece a tus tíos —indicó su padre, la pequeña asintió y ambos salieron.

— ¿A dónde fueron mis papás?

— Fueron a cenar —indicó YooHwan.

— ¿Y por qué no me llevaron? —reclamó haciendo un puchero.

— Porque es una cena especial, hoy cumplen años de casados y cuando eso pasa ellos deben estar solos —dijo JunHo—. ¿O no te gusta estar con nosotros?

— Me gusta, me gusta —asintió riendo.

— Hay hamburguesas para la cena y si acabas la tuya te daré un postre —Amber chilló ante las palabras de YooHwan y asintió entonces el menor se metió a la cocina.

— Amber, ¿quieres ayudarme a hacer feliz a tío YooHwan? —susurro JunHo.

La menor asintió frenéticamente con la cabeza y JunHo se acercó a su oído diciéndole cosas en voz baja. Después ella asintió y corrió a su habitación. JunHo le siguió y estuvieron ahí preparando la sorpresa para YooHwan hasta que les llamó para la cena. En cuanto salieron JunHo cargó a Amber como costal y la llevó hasta su silla alta para que comiera mientras ella chillaba.

Cenaron entre las pláticas de Amber que les contaba sobre su escuela y el lindo profesor Turner que era joven y tranquilo. YooHwan pensó que hablaba tanto como JunSu. Cuando terminaron la cena lavaron los platos entre los tres y después se fueron a la sala. YooHwan se sentó en el sofá más amplio y Amber de repente se quedó de pie frente a él.

— Tío YooHwannie, tengo algo que decirte, aparte de que no me has dado mi postre, el tío JunHo me pidió algo más.

— ¿Qué te pidió el tío JunHo?

— El tío JunHo quiere saber si quieres casarte con él —rio la pequeña. YooHwan se quedó pasmado y miró a JunHo con la boca abierta.

— ¿Quieres YooHwannie? —sonrió JunHo mostrándole el anillo dentro de aquella cajita color negro en su mano izquierda. YooHwan sentía que su corazón podía salirse en cualquier instante.

— Sí, sí quiero. Acepto. ¿Dónde está el juez? —soltó con voz temblorosa. JunHo rio y le colocó el anillo antes de alzar a su sobrinita y darle muchos besos en la mejilla.

— ¿Ya me darán mi postre? —preguntó la pequeña y ambos se rieron antes de llevarla a la cocina.

— Eres tan glotona como mi hermano —dijo YooHwan.

— You’re my everything —

A la mañana siguiente JunHo se levantó temprano para darle a Amber su recompensa prometida por ayudarle y con ella fue a la cocina a hacer Hot Cakes de desayuno. YooHwan sólo les miró con ternura desde la puerta y deseó poder darle un hijo a JunHo. Lo deseó con todo su ser. Aunque muy en el fondo sabía que quizá eso no pasaría.

Apenas terminaron dejando la cocina hecha un asco, se sentaron a comer, YooHwan sirvió café para JunHo y él y leche para Amber. Estaban desayunando, cerca de las diez de la mañana, y el timbre sonó. Amber soltó un “Son mis papás” y pidió que la bajaran. JunHo se levantó y fue a abrir mientras YooHwan bajaba a Amber y caminaba a la salida, cuando casi tropezó y además sintió un peso extra en su pierna. Amber se le había colgado, el menor Park rio y caminó con esfuerzos mientras escuchaba la risa de JunSu.

— ¿Amber qué haces colgada de la pierna de tu tío YooHwan? —regañó YooChun.

— Soy su koala —indicó sin despegarse. JunSu rio y la quitó de ahí. Entonces YooHwan les puso su mano derecha en frente. JunSu se quedó sorprendido mientras que a YooChun parecía darle un ataque de asma.

— Anoche me lo propuso —sonrió.

— El anillo está hermoso —dijo JunSu.

— Y tuve una gran ayudante —rio JunHo. Amber alzó su mano en brazos de JunSu.

— Yo se lo pedí y a cambio me dieron Hot Cakes.

— ¿Comiste Hot Cakes anoche? —preguntó JunSu.

— No, los estaba comiendo ahora. ¿Ustedes quieren? Yo los invito de mis Hot Cakes.

— Nunca… hablaron de matrimonio —formuló YooChun.

— Pero tío JunHo quiere mucho a tío YooHwannie, está bien que se casen. ¿No? Cuando dos personas se quieren pueden casarse. Así como tú quieres a papá —indicó Amber moviendo sus pequeños brazos. YooChun no tuvo más que decir ante el comentario de su pequeña y caminó al baño. Los demás rieron bajo—. Papá ayer fui un príncipe.

— ¿No eras una princesa?

— No, ser princesa es para las niñas indefensas y yo soy muy valiente.

— ¿Qué te contaron tus tíos?

— You’re my everything —

YooHwan sintió que podía desmayarse. El juez dijo las siguientes palabras. Miró a JunHo de reojo atendiendo al juez. Nunca se había visto tan guapo. Su traje le hacía lucir aún más atractivo. Inesperadamente recordó su historia con él. Como se enamoró de él siendo un adolescente y todo lo que ocurrió entre ellos.

— ¿Joven Park? —dijo el juez. El menor respiró hondo antes de soltar un monosílabo, todos rieron, incluido JunHo—. ¿Acepta a Kim JunHo como su esposo?

— Sí —musitó. El juez miró a JunHo y YooHwan sólo cerro los puños controlando sus manos sudorosas.

— Kim JunHo. ¿Aceptas a Park YooHwan como tu esposo?

— Por supuesto que sí —sonrió.

YooHwan se sintió un poco infantil sin saber que dentro de JunHo habían mariposas haciéndolo vibrar. El juez les indicó que firmaran y después sus testigos. De JunHo fueron JaeJoong y JunSu y de YooHwan, YooChun y Mark, muy a pesar de JunHo. Pero al final con quién se casaba YooHwan era con él. Una vez terminaron de firmar el juez sonrió mirándolos. YooHwan seguía tan nervioso como al inicio de la ceremonia.

— Bien, por el poder que me otorga el estado de Virginia, los declaro esposos, pueden besarse —indicó. YooHwan miró a JunHo y JunHo a YooHwan. El mayor pudo leer en los ojos de Park su nerviosismo y miedo y sonrió.

— No es un sueño YooHwan —murmuró tomando sus mejillas para besar sus labios. El menor respondió con las mejillas sonrojadas y una ronda de aplausos les acompañó.

— You’re my everything —

YooHwan se dejó caer de espaldas a la cama. El saco blanco de su boda estaba en el suelo y su camisa y sus pantalones estaban abiertos. Arqueó la espalda cuando JunHo chupó uno de sus pezones. El mayor estaba tan ansioso, sus lamidas y succiones eran rápidas. YooHwan alcanzó a notar como se quitaba el moño y sin importarle nada, quitó su camisa quitó su camisa arrancando los botones.

Se pateó mentalmente al sonrojarse por ver su torso. JunHo se colocó sobre el pelinegro besando sus labios dulcemente y su diestra buscó el miembro ya despierto de su, ahora, esposo. Sonaba tan bien aquello. YooHwan gimió dulcemente para él sintiendo sus labios bajar a su cuello. Rio ante una idea en su mente. JunHo le miró confundido y se alejó.

— ¿Qué es gracioso?

— Soy un Park que se convierte en Kim y tu hermano fue un Kim que se convirtió en Park y me acaba de dar risa.
 
— Bobo —sonrió—. Está vez espero no haberme tardado YooHwan.

— No lo hiciste —sonrió—. Mi esposo —susurró sonrojándose de nuevo.

— Eres tan lindo cuando te sonrojas. Mi esposo —rio besándole de nuevo.

— Házmelo ya, JunHo.

— Como gustes, amor.

— You’re my everything —

Son cuatro años desde aquel suceso. JunHo y YooHwan se han mudado temporalmente a Virginia mientras que YooChun y JunSu siguen en Nueva York. Eligieron un cómodo departamento en ese estado porque fue donde YooHwan creció. Era un sábado como cualquier otro en el que salían a ver una película. Iban en el auto platicando animadamente cuando un niño o niña se atravesó corriendo por la calle.

JunHo alcanzó a frenar antes de atropellarle pero después pasó otro chiquillo. YooHwan vio claramente como el primer pequeño, se caía en el callejón que estaba justo a unos pasos de su auto y el otro trataba de levantarlo. Escuchó grititos de parte del segundo ser. JunHo iba a avanzar de nuevo. YooHwan sintió una opresión o un presentimiento en su interior. No podía dejarles solos.

— Estacionate —dijo quitando su cinturón de seguridad.

— ¿Qué?

— Estacionate, hay que ayudarlos —indicó a punto de abrir su puerta. JunHo tomó su brazo.

— YooHwan podemos meternos en problemas.

— No importa, JunHo quiero ayudarlos —y sin más bajo. JunHo chasqueó la lengua para estacionarse frente al callejón. YooHwan llegó y se dio cuenta de que no era un niño, sino una niña la que estaba ayudando y gritándole al niño tirado e inconsciente—. ¿Qué le pasó?

— No despierta, no despierta.

— Llamaré a una ambulancia, tranquila.

— ¡No! Si ella se entera va a matarnos —los ojos de esa niña estaban tan rojos como un semáforo.

— ¿Ella?

— Madre.

— ¿Tu madre te pega?

— No, pero JunKyu y yo le desobedecimos.

— Tranquila, vamos a llevarte a casa, con un médico.

— Pero ella va a matarnos.

— No les hará nada mientras estén conmigo —dijo seguro. La niña se hizo a un lado después de leer la sinceridad en sus ojos. YooHwan tomó al niño y lo cargó siendo seguido por ella. Eran cerca de las nueve de la noche. JunHo le encontró en el trayecto.

— ¿Qué haces?

— Hay que llevarlos a casa, pronto —insistió.

JunHo asintió viéndolo tan angustiado. YooHwan se metió en la parte trasera del auto con los niños mientras JunHo manejaba lo más rápido que podía legalmente. En el camino YooHwan hablaba con JaeJoong que le indicaba que hacer con los síntomas que reflejaba el chico. Los Jung estaban en Nueva York de vacaciones. JaeJoong prometió llegar a la mañana siguiente después de darle las indicaciones.

Apenas llegaron metieron al niño en agua fría al notar su fiebre y JunHo acudió a la enfermería a conseguir lo que YooHwan le indicó. Fue una noche tormentosa. YooHwan no pudo dormir por cuidar de los niños y JunHo tampoco por vigilar a YooHwan. A las diez de la mañana del día siguiente llegó JaeJoong con su equipo médico. La niña fue la que pareció recuperarse primero, incluso comió.

Pero el niño, a pesar de haber reaccionado, aún se sentía mal. No comía y no tenía ganas de nada. Ni siquiera de responder a JaeJoong.

— ¿Cómo se llaman? —le preguntó JaeJoong a la pequeña. Ella seguía tomando leche.

— Yoon Bomi y Kang JunKyu —dijo suavemente.

— ¿Son coreanos?

— Sí, del sur, del norte no. Madre dice que ellos son malos.

— ¿Madre? ¿Tienen padres? —ella negó con la cabeza.

— Ella nos adoptó. Creo que nuestros padres eran sus amigos. Ella nos cuida desde que ellos no están.

— ¿Qué les pasó?

— Ella dice que murieron.

— ¿Y ella dónde está? ¿Les trata bien?

— Seguramente está en una de sus fiestas. Cuando lleguemos va a castigarnos por escapar.

— ¿Cómo les castiga? —preguntó YooHwan. Ella dudó en contestar.

— Ella… nos pega, en los pies. Cuando no queremos tomar lo que nos da nos obliga.

— ¿Qué les da? —otra vez JaeJoong.

— Pastillas.

— ¿Si no aparecen crees que les haga algo?

— Seguramente.

— Bomi, a partir de ahora la policía los defiende, voy a llevarlos a un hospital a que les hagan estudios para saber que les da.

— ¿JunKyu estará bien?

— Él y tú estarán muy bien.

— Entonces, está bien.

— You’re my everything —

— ¿Anfetaminas? —YooHwan quedó impactado cuando su cuñado mayor les dijo.

JunHo y él llevan prácticamente una semana cuidando del par de niños. Poco a poco JunKyu va integrándose. En cambio Bomi parece estar más contenta con su nueva vida. Según el resultado de los análisis eso había en su sistema. Inevitablemente la policía se ha metido interrogando a los niños. JunKyu ha dicho muchas cosas. Él no se veía como un niño precisamente feliz. Sólo le sonreía a Bomi.

— Además, creo que la señora los usaba para la prostitución — YooHwan se sintió aún peor.

— ¿Y ahora qué? —cuestionó JunHo.

— La policía tiene que intervenir, los niños deben ir a una casa hogar donde recibirán el cuidado que merecen.

— Pero con nosotros están bien —YooHwan no pudo evitar decirlo. JunHo sabía que su esposo ya se había encariñado con ellos. Ya los trataba como si fueran hijos suyos y eso que sólo iba una semana.

— Pero no son nuestros hijos, YooHwannie.

— Podríamos adoptarlos —murmuró bajando la mirada.

— Puede que sean mandados a Corea, YooHwan. Será mucho más difícil allá.

— ¿Y cómo le digo eso a ellos? —JunHo entendió que YooHwan se estaba desviando del tema.

— YooHwan…

— No puedo evitarlo, JunHo —y sin más salió a la estancia.

— You’re my everything —

Fue imposible que la policía no acudiera por los niños, YooHwan lo sabía, por más que quisiera no podía ir contra la ley. Le daba tristeza porque JunKyu parecía abrirse al fin con ellos dos, en especial con JunHo. Y JunHo no pudo prometerle a ninguno que estarían con ellos, él no podía prometer algo que no cumpliría, más bien, algo que no estaba en sus manos aunque también se había encariñado con ambos.

Así llegó el día en que una trabajadora social fue por ellos. Justo en un sábado cuando estaban desayunando. Incluso ya les habían comprado ropa nueva. El timbre sonó y YooHwan se levantó para abrir. La trabajadora social apareció con unos guardias por los niños. YooHwan no quería pero sabía que tenía que entregarlos. Los niños se confundieron cuando supieron que tenían que irse. Bomi no pudo evitar llorar.

— ¿Por qué?

— Porque así son las leyes —dijo YooHwan hincado frente a la niña—. Pero, estarán muy bien. Van a cuidarlos y tratarlos bien.

— Pero queremos estar con ustedes. Aunque JunKyu no lo diga yo sé que quiere quedarse.

— Te prometo que haré todo lo que pueda para que estén con nosotros —indicó poniendo su meñique. La menor lo enlazó con el suyo y asintió. 

— Cuida de ella, JunKyu —dijo JunHo y él asintió con la cabeza.

La trabajadora social les dio una sonrisa y se llevó a los niños. Apenas se fueron YooHwan no pudo evitar soltarse a llorar. Hace tiempo pensaba que si no era capaz de darle hijos a JunHo al menos quería adoptar. Y esos niños se habían ganado su corazón. Por esas semanas fue como sí realmente fueran una familia.

JunHo lo abrazó. Quería hacer feliz a YooHwan como le fuera posible, pero una vez más, no podía prometerle algo que quizá no iba a cumplir.

— You’re my everything —

YooHwan no tenía la culpa de que su padre fuera una persona influyente. Técnicamente el solo le había contado sobre su estado con los pequeños porque tenía que desahogarse, además si su madre lo sabía su padre también debía. Y si, los niños terminaron siendo mandados a Corea, ni siquiera YooHwan sabía el por qué. Pero su padre con muchas influencias en el gobierno había logrado lo que YooHwan honestamente no esperaba.

Les han dado a esos niños en adopción.

Cuando YooHwan supo que su padre logró un “Veremos” para que se analizara su caso YooHwan tuvo que hacer lo propio convenciendo a JunHo de volver a Corea. No le costó mucho trabajo después de hablar de los niños. Quizá YooHwan se ilusionó demasiado, desde que volvieron a Corea buscaron una casa para estar los cuatro juntos. Y ahora su sueño estaba hecho realidad.

— You’re my everything —

— ¡Bienvenidos a su nueva casa! —JunHo soltó serpentina mientras Bomi reía y JunKyu parecía sonreír.
 
Ambos pasaron a la casa. Ahora tenían diez años, había pasado justo un año desde que conocieron a YooHwan y JunHo. Se sentían diferentes desde aquel día. Después de pasar por una rehabilitación se sentían en cierta forma más humanos. Ya no eran objetos que esa antigua señora utilizaba. Eran niños convirtiéndose en adolescentes sanos.

— Lo cumpliste —rio Bomi abrazando a YooHwan.

— Bueno, no lo hice solo —sonrió abrazándole de vuelta.

— ¿Ya no tendremos que ir a la clínica verdad? —preguntó JunKyu.

— Solo para los chequeos, no tienen que dejar de hacerlo —respondió JunHo.

— JunKyu y yo hicimos amigos allá. Quizá algún día vayamos a visitarlos.

— ¿Quieren ver sus habitaciones? —preguntó YooHwan. Bomi asintió muy feliz mientras que JunKyu solo lo hizo con la cabeza y una sonrisa.

YooHwan se sintió en cierto modo completo. No era que antes no lo estuviera con JunHo solamente, pero ahora esos niños eran hijos de ambos y al fin podía entregarle la familia que como hombre no pudo genéticamente. Por un momento pensó que de igual forma, si hubiera tenido la misma facultad que JunSu, no habría dudado en adoptar a ambos niños.

— ¿Ahora eres nuestro papá? —preguntó Bomi. JunHo rio un poco ante el sonrojo de YooHwan.

— Sí. Lo soy.

— JunKyu tenemos a unos buenos padres ahora.

— You’re my everything —

Con el pasar de los años naturalmente JunKyu y Bomi fueron creciendo y conforme fueron creciendo era normal que las demás personas se interesaran en ellos. Sin embargo a sus dieciséis años, Bomi cambió muchísimo. YooHwan se dio cuenta, ella estaba muy apegada a él y de la noche a la mañana se alejó. Empezó a ir a más fiestas y a comportarse extraña.

Incluso se había alejado de JunKyu.

Bomi estaba pasando su adolescencia de la manera más extraña. Solía ser una chica alegre y entusiasmada, hasta cierto punto escandalosa, pero al llegar a esa temerosa edad parecía que quería comerse el mundo a mordidas. Llegó un momento en el que YooHwan se preguntó si ella era su hija realmente. Y JunHo claro que estaba preocupado por su hija pero debía darle tranquilidad a YooHwan.

Y fue justamente una noche de noviembre cuando ambos salieron juntos a una fiesta después de tanto tiempo. YooHwan lo permitió con la condición de que llegaran antes de la una de la madrugada y así JunHo y él podrían hacer algo y darse tiempo de pareja. Pero esa noche todo fue diferente en cuanto llamaron a su casa para decir que sus hijos estaban en el hospital.

— You’re my everything —

Ambos llegaron corriendo a la recepción del hospital YooHwan estaba muy asustado. Desde que sus hijos salieron de casa tenía un mal presentimiento. JunHo pidió informes lo más coherente que podía y la recepcionista le atendió amablemente. Ambos fueron al lugar donde JaeJoong estaba tratando a sus hijos. JunHo no tardó en llamar a YooChun y JunSu que estaban de visita en Corea, al igual que a sus padres.

Solo sabían que se trataba de un accidente de auto y ninguno entendía porque JunKyu no sabía manejar y Bomi tampoco. JaeJoong salió con una cara de completa tristeza. No podía decir que las cosas estuvieran bien. Ni siquiera sabía que su sobrina estaba en esos pasos. YooHwan sabía que no recibiría buenas noticias. JunHo trató de pensar que si las habría.

— JunKyu tuvo fractura expuesta de la tibia derecha y unos cuantos golpes pero ya está bien, no se rompió ningún otro hueso importante y eso es un milagro.

— ¿Y Bomi? —preguntó YooHwan.

— Ella, no estaba bien desde que llegó, YooHwan lo siento pero… cuando ella llegó ya no había nada que hacer —susurró sin querer lastimar a su cuñado—. Fue una sobredosis de cocaína.

— ¡¿Qué?!

— Le dio un infarto. Cuando estaba aquí ya no pude salvarla. Perdón —murmuró y YooHwan solo le miró con los ojos muy abiertos. JunHo trató de abrazarlo cuando se giró pero YooHwan no lo dejó. De pronto YooChun y JunSu llegaron y YooHwan solo pudo aferrarse a la camisa de YooChun mientras lloraba. YooChun le abrazó hasta que el subir y bajar de sus emociones le hizo desmayarse.

Cuando YooHwan despertó JunHo estaba a su lado en una camilla esperando porque despertara. YooHwan lo miró y supo que no había sido una pesadilla. Era la realidad. YooHwan volvió a llorar mientras se sentaba y abrazaba a JunHo que correspondía dejando que algunas lágrimas salieran de sus ojos.

— JunKyu habló conmigo.

— ¿Qué… qué te dijo?

— Bomi llevaba semanas haciéndolo. Ni siquiera él pudo frenarla. Ni siquiera tú o yo. Ella, solo se dejó llevar y terminó mal. JunKyu quiso detenerla cuando ella intentó manejar un auto en la fiesta y se subió con ella. Tampoco en eso pudo frenarla.

— ¿Puedo pasar a verlo?

— Creo que sí. Tenemos que alistarnos para el funeral de Bomi.

— Yo sé —murmuró con ternura cuando las lágrimas volvieron a salir.
 
— Nunca te dejaré solo YooHwan.

— También lo sé.

— You’re my everything —

YooHwan entró a ver a JunKyu con los ojos rojos y caminando de forma lenta. Atrás iba JunHo. JunKyu les miró con culpa y sin quererlo comenzó a llorar. YooHwan se sentó en el borde de la cama y acarició su cabello con cariño. Consolándole de esa forma, aunque ni así JunKyu se sintiera bien.

— Si yo les hubiera dicho todo…
 
— El hubiera no existe JunKyu.

— Es que yo pude detenerla.

— Este era su destino. Ya no te preocupes JunKyu. Vamos a estar bien los tres.

— Papá… yo la amaba.

— Yo también…

— No papá. Yo la amaba de forma diferente —YooHwan abrió los ojos y miró a JunHo que ya sabía aquello. Sin pensarlo YooHwan salió de la habitación tratando de asimilarlo. JunHo suspiró y le dijo a su hijo que todo estaba bien para seguir el camino de su esposo.

— YooHwan.

— No me pidas que lo entienda.

— Solo pasó. Después de todo ellos no eran hermanos de sangre.
 
— Pero es como si yo me enamorara de YooChun.

— No YooHwan, ellos no tenían la misma sangre.

— Pero como no esperas que lo piense si yo los eduqué para que se vieran y quisieran como hermanos.

— Tú sabes que en el corazón no se manda, y aunque los criáramos así, no sabemos qué historia tenían ellos antes de conocerlos —indicó antes de abrazarle.

— You’re my everything —

Todo ese año fue muy duro. YooHwan no se hacía a la idea de ello y JunKyu se fue un tiempo a ayudar a JaeJoong con su clínica de rehabilitación. Pero ese pequeño tiempo se volvió años y años. Hasta que YooHwan pudo superar el hecho al igual que JunHo. JunKyu ya no vivía con ellos, apenas y hablaban por teléfono. JunHo decía que se sentía a gusto con su labor pero YooHwan lo extrañaba, lo extrañaba desde el primer instante en que se fue.

Llegó el nueve de marzo. JunHo esperaba que JunKyu se apareciera por ahí porque hacía tanto no asistía a los cumpleaños de YooHwan, ni siquiera a los suyos, solo llamaba por teléfono. YooHwan empezó a sentir que ese cumpleaños JunKyu otra vez no llegaría y se sintió pésimo porque él en lugar de haber unido a su familia la alejó con la muerte de Bomi.

Pero YooHwan se equivocó y aquella mañana JunKyu apareció con un pastel en sus manos y llegando hasta su padre, a lado de su otro padre. YooHwan seguía dormido y JunHo apenas pudo aguantar la emoción. Cuando estuvieron en el cuarto comenzaron a cantar el típico “Happy Birthday”. YooHwan despertó de forma lenta y sonrió a ambos en cuanto se dio cuenta. También sacó un par de lágrimas.

— Creíste que no vendría —rio JunKyu abrazando a su padre dejando que acariciara su cabello.

— Me abandonaste mucho tiempo.

— Ya… lo siento por alejarme. Quizá eso me hacía falta, aunque encontré mi vocación pero no es lo mismo. Extraño a mis padres.

— Hace mucho pensé que no nos querías.

— Como no iba a quererlos. Son mis padres. Me salvaron de aquella mujer, junto con Bomi.

— ¿Estas bien? —JunKyu se alejó y sonrió.

— Debes morderlo, perdona que sea pequeño pero no tenía caso que comprara uno gigantesco para nosotros tres.

— Lo sé —sonrió YooHwan, tomando entre sus manos el pequeño pastel circular antes de darle una mordida, JunHo empujó un poco más su nuca haciendo que la mayoría de su rostro quedara manchado. YooHwan se vengó embarrándole lo que quedaba de pastel en el rostro. JunKyu solo rio ante la escena de sus padres.
 
Dentro, muy dentro de su ser, JunKyu ansiaba encontrar una persona como sus padres se habían encontrado mutuamente. Quizá después de Bomi existía alguien para él. Alguna vez sus amigos, YoungJae y DaeHyun, se lo dijeron. De igual forma el no quería casarse en ese momento. Quería pasar unos días con sus padres y recobrar el tiempo que perdió pensando en ella.

— ¿JunKyu?

— Lo siento, solo… hacen una pareja muy bonita —YooHwan se sonrojó involuntariamente. JunHo sonrió y revolvió los cabellos de su hijo. YooHwan carraspeó y entonces jaló a JunKyu del brazo para tirarlo en la cama justo en medio de ellos y darle un beso en la mejilla.
 
— ¡No papá! ¡Me ensucias! —JunHo rio y se unió besando la otra mejilla de su hijo. JunKyu dejó de forcejear—. No tiene caso que pelee si igual me mancharan —ambos adultos se alejaron y rieron ante sus mejillas manchadas de crema batida—. Cuando cumplí quince años hicieron lo mismo. Es una lástima que la foto ya no este, iba en el teléfono de Bomi.
 
— JunKyu —musitó JunHo.
 
— Lo siento, no pude evitar… recordarlo —fingió una sonrisa. YooHwan tomó su móvil del buró.

— Siempre podemos tomar otra —sonrió y volvieron a la pose de antes para que YooHwan tomara la foto. Después la miró y se sorprendió—. ¡Dios me veo tan mal! Debí bañarme antes o limpiarme la cara de tanto pastel —JunHo rio ante su actitud.

— Me gusta tu cabello largo. A papá  también le gusta, aunque no lo diga. Una vez me lo confesó —rio mientras JunHo le pegaba en el hombro.

— Voy a cortármelo entonces —dijo YooHwan divertido.

— Igual vas a gustarle. Le gustas siempre —YooHwan se levantó y caminó al baño.
 
— Voy a ducharme, hoy no prepararé el desayuno —soltó tomando una toalla—. Tienen prohibido deshacer la cocina.

— Como ordenes capitán —dijo JunHo poniendo su palma en la frente. JunKyu le imitó y YooHwan sonrió haciendo que sus hoyuelos se marcaran y entró en el baño.

— Quiero sus hoyuelos —pronunció JunKyu picando sus mejillas. JunHo rio y le dio un almohadazo.

— Pareciera que tienes cinco años cuando tienes diecinueve —murmuró JunHo.

— Quiero aprovechar el tiempo que no pase con mis padres antes —indicó y se colgó de su espalda como niño pequeño. JunHo sonrió y le cargó hasta la cocina.

— Debemos apurarnos o tu padre se molestara.

— Si… no nos gusta cuando se molesta.

— No nos gusta —rio de nuevo.

— You’re my everything —

Esa noche JunKyu entendió cuál era el mandamiento “no estorbar” y fue a casa de sus abuelos Kim a pasar la noche, Amber también estaba ahí de visita y la pasaron viendo películas y comiendo helado. Desde que se conocieron congeniaron aunque sus formas de ser fueran opuestas. Amber amaba estar activa mientras que JunKyu era más lento. Flojo.

JunHo planeaba hacerle el amor esa noche.

Y JunKyu no quería escuchar a sus padres demostrarse amor, así que después de la cena familiar él se fue con sus abuelos Kim. Y JunHo no perdió el tiempo apenas se fueron para devorar los labios de su esposo. Del amor se su vida. Quizá se tardó en demostrarle que era amor lo que sentía pero si volviera a nacer, volvería a enamorarse como un loco de Park YooHwan.

— Tu cabello largo me vuelve loco —susurró lamiendo su manzana de adán, mientras sus dedos se movían entre las piernas abiertas de YooHwan entrando y saliendo de su intimidad—. Todo tú me vuelves loco YooHwan —pronunció devorando su boca una vez más.

— JunHo… —gimió cuando los dedos del mayor salieron de él. JunHo se acomodó entre las piernas de YooHwan.

Poco a poco su miembro se introdujo en el menor haciéndolo gemir alto y aferrarse a su ancha espalda. Una vez llegó al fondo salió y volvió a entrar, así una y otra vez. YooHwan movió sus manos por la espalda de JunHo hasta llegar a su trasero y apretarlo.
 
— YooHwan —jadeó contra sus labios y aquella sonrisa que tanto amaba se mostró en los ajenos al tiempo que volvía a hacerlo.

— Es bonito —indicó antes de morder su cuello—. Y es mío —musitó soltándolo y cambiando la posición para quedar sobre JunHo—. Te amo tanto —susurró acariciando sus mejillas.

— Gracias YooHwan… gracias por hacerme tan feliz… también te amo, te amo demasiado —YooHwan sonrió ante sus palabras y le besó de nuevo comenzando a moverse arriba y abajo sobre la erección de JunHo.

 — You’re my everything —

JunKyu tuvo que volver una semana después a la clínica. Pero para la navidad de ese año volvió, solo que esta vez no lo hacía solo.

— Él es Kang Insoo. Un amigo, pasará con nosotros la Navidad y Año Nuevo.
 
— ¿Tus padres no querrán que estés con ellos? —preguntó YooHwan.
 
— No soy cercano a ellos, aunque debería esta navidad no quiero hacerlo —contestó el chico.

— Esta en la clínica —dijo JunKyu y eso resolvió muchas dudas de ambos.

La convivencia de Navidad fue animada y linda. Especial. Se reunieron la familia Park, la familia Kim y la familia Jung. JunKyu les presentó a Insoo a sus primos, aunque Insoo fuera cinco años mayor que él y mayor que sus primos, pareció llevarse bien con ellos.

— ¿Qué tanto les ves? —preguntó JunHo rodeando con sus manos el cuerpo de YooHwan mientras este veía a su hijo convivir con Insoo.

— Creo que hay algo entre ellos.

— ¿Por?

— La forma en que se miran.

— Eso no es nada YooHwannie —rio.

— Claro que sí. Yo te veo de forma diferente al resto.

— ¿Te preocupa?

— Me preocupa como reaccione al pasado de JunKyu.

— Demasiado preocupado —sonrió girándole para que lo viera—. YooHwan, te amo —el menor se sonrojó.

— ¿A qué se debe la repentina confesión que ya sabía?

— A que sin ti no tendríamos a nuestro hijo ni hubiéramos tenido a Bomi. ¿Y sabes? Es la mejor familia que pudiste darme. Aun si descuidamos a Bomi y por ello murió, no me arrepiento de que los tuviéramos.

— JunHo…

— Justo ahora, él y tú son mi todo.
 
— Me estas avergonzando.

— No me importa —rio besando su mejilla—. Eres lo mejor que pudo pasarme Park YooHwan.

— Kim YooHwan.

— Cierto. Kim YooHwan. Mi YooHwan.

— Siempre seré tuyo —musitó antes de abrazarlo con fuerza—. Ustedes también son mi todo. Siempre van a serlo.
 
— Quiero serlo siempre.

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