Beautiful
Beautiful Love
Advertencia: Lemon, muerte de personaje
Los gritos de la joven mujer se escuchaban hasta en las calles aledañas de
aquella mansión. La señora Jung YunRi con un abultado vientre de casi nueve
meses sostenía su mano con fuerza mientras Kim EunHee le limpiaba el sudor.
Estaba en labor de parto y dolía horrores.
La partera observó otra vez para ver si el bebé se dignaba a salir y las
damas corrían por todos lados llevando agua o toallas limpias. Aún faltaba para
que el pequeño ser decidiera salir a conocer el mundo. Afuera el señor Jung
DongHo se movía de un lado a otro esperando noticias y procurando que el
pequeño ser de dos años en la alcoba de a lado no despertara.
— Duele unnie… duele mucho…
— Lo sé cariño, pronto pasará. Te
lo prometo —trataba de consolarla YunRi mientras su hermana mayor ordenaba a
las damas que hacer.
— Aún falta un poco, no está lo
suficientemente dilatado para que el bebé salga. Esperemos un poco más —informó
la partera.
— No creo aguantar más —susurró
entre lágrimas.
— Eres fuerte hermana, tu bebé nacerá
sano.
— Ya no puedo… siento que todo
duele… —EunHee acarició la frente de su hermana menor y sonrió.
— Puedes hacerlo EunJae, piensa
en tu hijo, respira profundo.
— Unnie —gimió haciéndole caso.
YunRi comenzó a dar las órdenes que antes EunHee diera. Un grito inundó la
alcoba. Y otro y otro. La partera revisó de nuevo.
— Sigue así querida.
Pasaron varios minutos antes de que empezara el verdadero trabajo. EunJae
pujaba y gritaba, respiraba profundo y volvía a lo mismo. Hasta que el sonido
del llanto de un bebé resonó por todo el lugar. EunJae respiró sintiéndose
liberada de tanta opresión y dejándose caer del todo contra la cama.
— ¡Es un niño! —soltó con felicidad
la partera.
— HeeChul se sentirá feliz con un
primo hermana —sonrió EunHee. Su hermana menor asintió bastante cansada pero
con una sonrisa en los labios.
Unos minutos después el pequeño bebé estaba limpio y cubierto con cobijas
calientes de color blanco. YunRi le dio a EunJae su bebé. La joven de ojos
negros sonrió viéndolo mientras se llevaban las sábanas sucias y EunHee le
ayudaba a cubrirse con las cobijas para que el señor Jung entrara en la
habitación.
Acarició con su índice la mejilla de su hijo que ya dormía plácidamente y
besó su frente con ternura, sintiendo las lágrimas agolparse en sus ojos.
EunHee se sentó a su lado y sonrió viendo a su sobrino. Acomodó las almohadas
en la espalda de su hermana menor y ella se recargó mejor en estas.
— Es idéntico a ti —susurró con
una sonrisa.
— Es algo bueno.
— ¿Así que otro niño? —preguntó
el señor Jung entrando a la habitación.
— Parece ser que habrá varios
Kisaengs en unos años —dijo EunJae admirando a su bebé.
— Solo queda esperar a ver si su
primogénito es niño o niña ahjussi —rio EunHee.
— No sé qué será, quiero uno de
ambos —sonrió YunRi sentándose en una silla cercana a la cama—. ¡Oh! Está
moviéndose ahora DongHo-ah.
— Parece ser que quiso saludar a
tu hijo EunJae —rio tocando el vientre de su esposa, sintiendo aquellas patadas
de su hijo o hija.
— ¿Cómo va a llamarse? —musitó
EunHee.
— JaeJoong —alguien tocó la
puerta y DongHo dio permiso de que entraran.
— Los señores Park y la señorita
JunMi están abajo señor —indicó una de las sirvientas.
— Déjales pasar hasta acá, JunMi
debe estar ansiosa de verte EunJae —rio DongHo.
— Pronto tendrá su presentación, ¿no?
— Sí, se ve entusiasmada.
— Y será de las mejores porque
EunJae la entrenó.
— Yo nunca he tenido paciencia
para eso —sonrió EunHee.
— Son tan iguales y tan
diferentes —susurró YunRi. La puerta se abrió y Park YooAh y Park MinSeok
estaban ahí. La señora Park llevaba un vientre de cuatro meses esperando a su
primogénito.
— Felicidades EunJae-songsaengnim
—sonrió JunMi llegando hasta EunJae.
— JaeJoong, saluda a tu noona
—dijo EunJae. El pequeño solo dormía como si nada.
— Realmente es idéntico a ti.
--- Beautiful Love ---
— ¡JaeJoong-ah!
— ¡HeeChul espera a que te atrape
y verás! —gritó la joven siguiendo a su hijo de siete años que corría a lado de
JaeJoong y el pequeño YunHo, hijo de los señores Jung, ambos de cinco años. Los
tres pequeños huían de la comida porque querían seguir jugando. Park YooChun
próximo a cumplir los cinco años estaba siendo agarrado por JunMi que ya lo
sostenía de las manos en espera de que atraparan a los otros tres diablillos,
al igual que la señora Jung que esperaba a su segundo hijo con una enorme
panza.
— ¡YunHo, deja de correr y hazle
caso a tus noonas! —sin realmente poder moverse, gritó la señora Jung.
— ¡Kim JaeJoong más te vale
detenerte ahora mismo o vas a estar castigado hasta el día de tu presentación!
—el menor Kim se detuvo un tanto asustado ocasionando que YunHo chocara contra
él tirándolo y cayendo sobre él y HeeChul se tropezara con ambos. EunJae y
EunHee aprovecharon para agarrar a los tres niños que tenían pucheros.
— Todo es tu culpa Jae —reclamó
HeeChul siendo llevado adentro.
— No le hables así HeeChul —le
defendió YunHo.
— Y tú YooChun, fuiste el primero
en caer —volvió a reclamar.
— No es mi culpa que casi me
falte la respiración —dijo el pequeño Park siendo sentado en una silla a su
tamaño igual que a los otros tres.
— ¿No es porque te gusta
JunMi-noona? —rio en voz baja JaeJoong, YooChun se sonrojó y HeeChul y YunHo
rieron mientras sus madres iban por la comida.
— ¡Yah! No digas eso. A mí no me
gustan las niñas. En la escuela solo lloran y se quejan. No entiendo como hay
niños a los que les gustan —soltó haciendo un puchero.
— Hay niñas lindas —soltó YunHo.
— ¿A ti te gustan las niñas, YunHo? —preguntó JaeJoong mirando por completo al menor Jung con sus grandes
ojos negros.
— No todas —respondió un tanto
nervioso.
— Ewwww —exclamó HeeChul—.
YooChun, tú y yo somos del mismo equipo ahora, a ellos les gustan las niñas
—dijo chocando su palma con el menor de los ellos.
— Las niñas son fastidiosas
—susurró JaeJoong.
— Pero… nuestras madres alguna
vez fueron niñas —argumentó YunHo confundido.
— Pero ya no lo son —indicó
HeeChul mostrándole la lengua. JunMi apareció con sus platos con sopa caliente
y puso uno frente a cada uno.
— Pensé que vendrían nuestras
madres JunMi-noona —murmuró YooChun.
— Al parecer el hermano o hermana
de YunHo ya va a nacer —sonrió la joven de ojos castaños.
— ¡¿En serio?! —YunHo se puso de
pie muy emocionado.
— Sí, pero no puedes estar ahí,
eres muy pequeño aun —rio revolviendo sus cabellos— Coman ahora.
Pasaron unas horas antes de que los cuatro niños pudieran entrar a ver a la
señora Jung y a la recién nacida. Los cuatro pequeños cuerpos se subieron a la
cama admirando a la pequeña bebé que estaba en brazos de YunRi. YunHo estaba
tan emocionado porque tenía a una hermanita.
— Es una niña —musitó HeeChul con
un mohín de disgusto.
— ¿Cómo jugaremos con ella?
—soltó YooChun.
— ¿No será fastidiosa como las
demás? —preguntó JaeJoong.
— Mi hermana no puede ser
fastidiosa.
— Pero seguro se quejará si la
empujamos —murmuró YooChun.
— O si le pegamos —dijo HeeChul.
— Las niñas son más frágiles.
Antes de pegarles deben pensar que sus madres fueron chicas y que no les
gustaría que cualquier tipo les ofendiera. ¿O sí? —susurró JunMi. Los cuatro
pequeños le vieron y asintieron.
— Entonces… ¿ahora cuidaremos de
ella? —preguntó JaeJoong.
— Técnicamente si —respondió la
señora Jung.
— ¿Puedo cargarla? —dijo YunHo y
su madre asintió riendo antes de indicarle la forma correcta de tomar a su
hermana y colocarla en sus brazos—. Es muy bonita.
— Es igual que YunRi-sshi
—susurró YooChun y YunRi rio.
— YooAh, tu hijo es todo un galán
—rio avergonzando al pequeño Park.
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— ¿Halmeoni? —preguntó JaeJoong poniendo su
mano frente al rostro de YunRi que observaba el cielo por el balcón, la señora
salió de su ensimismamiento y le miró—. ¿Está bien?
— Sí. Solo… recordaba cuando eran niños
—sonrió. JaeJoong le ayudó a sentarse de nuevo.
— Somos muy diferentes ahora.
— Lo son, YunHo, YooChun y tú tienen treinta
años y HeeChul treinta y dos. Soy la única que vive de sus padres. Incluso mi
amado DongHo ya no está.
— No tiene por qué ponerse nostálgica.
— Claro que sí —sus ojos se acuaron—. A este
paso moriré antes de ver a YunHo casado con una buena mujer, JiHye ya tiene un
esposo bueno y digno de ella pero YunHo de no ser por ti estaría solo. Esa
chica… SooJin, es bonita pero su carácter es tan arribista que desearía pegarle
con este bastón en su lindo rostro —suspiró—. No entiendo cómo se comprometió
YunHo con ella. Ara siempre fue diferente, yo realmente deseaba que se casaran.
— Halmeoni —se permitió reír JaeJoong.
— ¿Por qué no fuiste una chica JaeJoong?
—susurró haciéndolo sonrojar y decepcionarse al mismo tiempo—. Si hubieras sido
una chica no me hubiesen importado las jodidas reglas del Concejo y te hubiese
casado con YunHo apenas nacieras —rio—. Le confié mi vida a tu madre como a
nadie. Siempre fue diferente a EunHee. EunHee era rebelde y por su rebeldía le
hirieron pero EunJae, a pesar de ser rebelde también, era más analítica. No iba
por la vida siendo libre como EunHee. HeeChul salió tan parecido a ella.
— Mi madre estaba muy agradecida con usted.
Como yo.
— Tu madre fue el orgullo mío y de DongHo.
Tan hermosa y digna. Tú eres como ella —sonrió acariciando su mejilla—. En
cambio SooJin es… solo espera que yo muera para decirse dueña de todo lo que
tenemos. ¡Ja! Como si YunHo y JiHye se lo permitieran. Se le olvida que su madre
era prostituta y su padre la sacó del burdel para volverla una dama de
sociedad.
— ¿Por qué recuerda todo esto?
— El cielo me lo ha recordado. JaeJoong, si
muero antes de que esa mujer se case con mi hijo, no dejes que se adueñe de
todo, tú tienes y tendrás más derechos que ella en esta casa.
— Halmeoni…
— Confío la vida de mi hijo en tus manos JaeJoong-ah.
— Y yo no le defraudaré, pero, no se ponga
triste ahora.
— Ya es hora de la siesta. Acompáñame a mi
cama por favor —JaeJoong sonrió y tomó a la señora del brazo para llevarla a su
cama. Apenas se recostó JaeJoong le cubrió con las mantas y salió de la
habitación recordando su historia con YunHo también y como se había enamorado de
él.
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Tenían nueve años cuanto JaeJoong sintió por primera vez que aquella
protección que YunHo le brindaba era en forma distinta. No era igual con él.
JaeJoong se comenzó a sentir atraído a él con muchas inquietudes en su mente
sobre si era correcto o no. Sobre todo por ser hombre y ser un Kisaeng.
— Cuando crezca quiero ser la
esposa de YunHo —rio para HeeChul. Este le imitó antes de que la madre del
menor entrara con cara de molestia.
— HeeChul déjanos solos —el niño
asintió y salió de la habitación—. ¿Qué dijiste?
— Mamá, no es nada.
— Claro que lo es. ¿Estás viendo
a YunHo con otros ojos?
— No… no es… —bajó la mirada
mordiendo su labio inferior.
— Óyeme bien Kim JaeJoong. No
puedes siquiera pensar que YunHo y tú podrían tener algo, él solo será tu amo
cuando hagas tu presentación. ¡Tienes prohibido imaginar tu vida a lado de él
como algo más que un simple Kisaeng, ¿me oyes?!
— Eso no se puede mamá… ya lo
hago —lo siguiente que JaeJoong recibió fue una bofetada al tiempo que la
puerta se abría mostrando a YunRi tras ella.
— ¡EunJae! —exclamó mirándola con
los ojos muy abiertos—. ¡¿Qué has hecho?!
— Quisiera hablar a solas con
usted. JaeJoong vete de aquí —JaeJoong hizo caso con las lágrimas saliendo de
sus ojos negros y escuchando la puerta cerrarse tras él. Su mejilla dolía.
Seguramente sería reprimido pero le interesaba saber que hablarían las mayores
así que escuchó tras la puerta. No quería imaginar si YunHo se enteraba que le
gustaba—. JaeJoong está mirando a YunHo con ojos de amor.
— ¿Qué?
— Voy a sacarlo de aquí. Necesita
un tiempo lejos de él para entenderlo.
— No —soltó YunRi.
— Unnie.
— Yo sacaré a YunHo de aquí. Si
empieza a sentir lo mismo que JaeJoong entonces no habrá vuelta atrás, también
debo hablarlo con DongHo, quizá Japón o Australia, no lo sé.
— Unnie. Lo siento, quizá es mi
culpa.
— No EunJae, no lo es. Aun
podemos frenar esta locura.
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Días después de aquella plática, EunHee descubrió que su hijo también
estaba teniendo ese tipo de sentimientos por YooChun. Así que la solución fue
que YunHo y YooChun se fueran juntos a Estados Unidos a estudiar. Recientemente
JunMi había vuelto a casa de los Park tras la muerte de su prometido, con un
hijo de tres años que se llamaba JunSu.
La despedida fue muy dolorosa porque los mayores tras aquellos
descubrimientos habían evitado que tuvieran contactos solitariamente. Los
cuatro niños lo resintieron ya que, crecieron siendo como uña y mugre y de
pronto verse separados era de lo más incómodo. YunHo y YooChun solo recordaban
como los Kim estaban en la ventana de su habitación y desde ahí agitaban su
mano en señal de despedida.
— JaeJoong-ah.
— No, suéltame, no te quiero
—reclamó a su madre—. Tú los convenciste de que se llevaran a YunHo y a
YooChun.
— Algún día entenderás que fue
por tu bien.
— No lo es y no lo será.
— Eres muy pequeño…
— ¡No lo soy! ¡Ya sé que abusaron
de ti! Escuché cuando se lo dijo la tía EunHee a YunRi-halmeoni. Ya sé que no
estabas enamorada de mi padre para tenerme. Quizá nunca quisiste tenerme.
— ¡No digas eso! —reclamó
tomándolo de los brazos—. Eres lo único bueno que ese hombre pudo dejarme.
— Eso no quita que no deseabas ser
madre, ni siquiera de mí —susurró yéndose de la habitación.
--- Beautiful Love ---
La relación entre JaeJoong y su madre cambió tanto desde aquel día.
JaeJoong era un tanto inexpresivo con ella, no le dejaba ver lo que sentía.
Aquellos años fueron de los peores en la vida de JaeJoong. YunHo le hacía tanta
falta que a veces no quería seguir con su largo entrenamiento de Kisaeng.
Sin embargo hubo un cambio muy radical en su actitud cuando su madre
enfermó de tuberculosis. Fue difícil para él sacarla adelante, tuvo que volver
a creer en ella y escucharle cuando le dijo que le amaba y que nunca pensó en
deshacerse de él. Cuando su madre se recuperó en gran medida pudo volver a las
presentaciones.
Y una noche, a sus quince años, su madre y su tía salieron con el señor
Jung a una presentación. La señora Jung se quedó en casa porque tenía un
resfriado muy fuerte, cuidando de JiHye, HeeChul y JaeJoong. El señor Jung era
el presidente del concejo en aquel entonces.
Sin embargo, ni su madre, ni su tía, ni el señor Jung volvieron.
Solo llegó la noticia de que habían tenido un grave accidente y que los
tres habían muerto. Al día siguiente, YunHo y YooChun estaban de nuevo en
Corea. Se veían diferentes, más varoniles, como si hubieran madurado. Y
JaeJoong en medio de su dolor tras perder a su madre, pudo sentir como su
corazón latía por YunHo como el primer día.
Apenas le vio lo abrazó siendo correspondido. Ambos lloraron demasiado
aquel día, completamente alejados de los demás. No solo era porque se veían
tras seis años de no hacerlo, también era porque ambos habían perdido a su
ejemplo en la vida.
— Iban en el mismo auto YunHo
—susurró sin soltarse del abrazo.
— Si mi madre hubiese ido también
estaría muerta.
— Estaríamos solos.
— JaeJoong tú nunca estarás solo.
Me tienes a mí.
— Pero no es lo mismo YunHo. Era
mi madre.
— Lo sé, pero no voy a dejarte
jamás, no de nuevo. ¿Lo oyes? A partir de ahora, yo seré el hombre de la casa,
como mi padre habría querido.
--- Beautiful Love ---
— ¿Qué tal va todo? —preguntó
YunHo entrando al gran salón en donde JaeJoong coordinaba a unas señoritas para
que todo quedara listo para la presentación de la Kisaeng de ChangMin.
— Bastante bien, me sorprendió que ChangMin
me pidiera que organizara todo —las jovencitas salieron tras colocar unas
cortinas nuevas. JaeJoong se giró para verlo notando su corbata chueca, hizo un
gesto y se apresuró a acomodarla—. ¿Con quién me estas engañando ah?
— Vengo de la casa —rio—. Hoy no tuve mucho
que hacer en la empresa así que fui a dormir un rato antes de venir por ti.
— Debiste ponerte algo más cómodo.
— Quería estar bien para ti.
— Para mí estas bien siempre, con lo que sea
que te pongas, incluso si no tienes nada puesto —rio recibiendo los labios de
YunHo que le besó pasionalmente. YunHo se aferró a su delgada cintura metiendo
su lengua en la boca de su amante.
— Por dios que asco me dan —se alejaron con
sonrisas tras aquel comentario que conocían muy bien. ChangMin entró en el
salón.
— ¿Cómo te va Min? —sonrió YunHo.
— No mejor que a ti, un poco más y no llego
a tiempo en su intento por comerse.
— Exagerado —rio JaeJoong—. Solo faltan las
mesas y las sillas pero eso llegara mañana temprano. ¿Cómo va YeonHee?
— Demasiado bien, aunque muere de nervios.
No para con su “¿Amo y si lo hago mal?” “Amo no puedo”
etcétera, etcétera.
— Debes infundirle seguridad —aconsejó
YunHo.
— Oh lo hace en medio de sus rondas de
desenfrenado sexo —rio JaeJoong.
— Que gracioso Jae.
— No es un secreto que ustedes tienen ese
tipo de relación, salta a la vista con solo notar como la devoras con la mirada
—siguió molestando.
— Tú también devoras a YunHo con la mirada.
— Es diferente, llevo años siendo su
protegido.
— Y todos lo saben menos la señora Jung.
Deberían decírselo para que no viva engañada creyendo que YunHo se casará con
alguna linda chica como SooJin que solo demuestra belleza pero poca
inteligencia.
— ChangMin…
— Lo sé, fue incomodo, lo siento —y sin más
salió.
— Jae —el aludido le miró—. ¿Recuerdas la
primera vez?
— Nunca la olvidaré, ¿por qué?
— En cierto modo me recordé cuando paso.
--- Beautiful Love ---
La primera vez que JaeJoong besó a YunHo, o más bien, que se besaron, fue
cerca de cuatro meses después de la muerte de sus padres. YooChun y HeeChul
cuidaban de JiHye en el patio mientras la señora Jung iba a la empresa y se
hacía cargo de las responsabilidades que antes llevara su esposo.
JaeJoong había cambiado mucho desde aquel día. Estaba en la terraza de la
habitación que compartía con HeeChul, sentado en la banca blanca abrazando sus
piernas. Dejando que las lágrimas fluyeran siendo secadas por los rayos del sol
que relucía ese día. Un hermoso día soleado.
YunHo lo veía desde el marco de la puerta que abría a aquel lugar. También
lloraba la muerte de su padre desde aquel día, pero parecía ser más fuerte que
JaeJoong. Se acercó con lentitud y en silencio, se sentó a su lado y JaeJoong
notó su presencia pero no se movió de su lugar.
— ¿La extrañas mucho?
— No es eso —respondió
suavemente.
— ¿Entonces por qué estás tan
triste?
— Ella… nosotros… nuestra
relación nunca fue igual —otra vez las lágrimas—. Ella… nos alejó.
— Jae…
— ¿Tú sabías que abusaron de ella
y por eso se embarazó de mí? —susurró sintiendo la ansiedad recorrer su
cuerpo—. Ella dijo que me amaba pero yo no lo creo. ¿No le recordaba a ese
hombre? Quizá ella nunca me quiso de verdad.
— ¿Por qué te martirizas pensando
esto? Tu madre te amaba JaeJoong. Sin importar si eras hijo del sujeto que la
violó ella te amaba porque eras una parte suya.
— Pero YunHo… —cubrió su rostro
con sus manos sintiendo las lágrimas llenar su rostro—. Ella me prohibió sentir
esto por ti, ella me alejó de ti, cuando descubrió que me gustabas habló con tu
madre para que te llevaran lejos. ¿Por qué otra cosa robaría mi felicidad si no
es porque nunca me quiso?
— Mi padre… tampoco me quería
contigo —JaeJoong se alejó de sus manos lentamente, mirándolo—. También me
gustabas, mi padre lo notó antes de que tu madre y tú lo supieran y me pidió
que lo dejara antes de que tuviera que tomar decisiones definitivas.
— YunHo…
— Nunca les ha gustado la idea de
imaginar a su hijo con otro chico y mucho menos si eras tú. Ellos… querían que
te tratara como a mi pequeño hermano. Nunca pude Jae… ni siquiera lo imagino.
— No intentes justificarla…
— Ellos nos aman Jae… nos amaron.
Solo que no estaban preparados para nuestros sentimientos. No estaban
preparados para entender que estamos destinados a estar juntos. Incluso cuando
naciste, mi madre dice que me moví en su vientre, es porque estamos conectados
—se acercó a su rostro tomando su rostro desde la nuca.
JaeJoong se dejó hacer sin dejar de mirar sus labios. Después cambio a sus
ojos, luego a sus labios y de nuevo a sus ojos. Hasta que no tuvo más opción
que cerrarlos sintiendo la calidez de los labios de YunHo sobre los suyos. Tomó
con sus manos el suéter azul de YunHo aferrándose a él.
Besándolo de la misma forma.
--- Beautiful Love ---
Pasaron años antes de que JaeJoong y YunHo dejaran de verse como niños
recién enamorados, sus hormonas adolescentes empezaron a adueñarse de sus
cuerpos, haciéndolos sentirse calientes por la mañana cuando despertaban y
veían un pequeño problema entre sus piernas.
Muchas cosas habían cambiado. YooChun había perdido a sus padres un año
atrás, además ahora tenía una responsabilidad más. HeeChul se veía a escondidas
con un chico extranjero que se había mudado hacia unos meses y resultaba ser su
amigo. JiHye ahora tenía muchas actividades de señorita que ellos no
comprendían.
Además JaeJoong y HeeChul obtuvieron más libertad. Ahora podían salir con
YooChun y YunHo a fiestas y diversiones. Aprovechaban especialmente que la
señora Jung comenzaba a viajar y solían beber juntos en casa de YooChun. O
también escapaban a viajes excusándose de que eran por el colegio.
JaeJoong asistía al colegio normal y además tenía instructora en casa al
igual que HeeChul. Tras la muerte de JunMi no había chica que les enseñara
hasta que la señora Jung contrato a otra. Pero no era lo mismo a cuando JunMi-noona
les enseñaba. Era mucho más estricta.
Aquella noche YunHo y JaeJoong se fueron a Jeju, fue prácticamente en un
arranque tras saber que la señora Jung no estaría en Corea por una semana ya
que viajaba a Canadá. YunHo decidió llevarse a JaeJoong sin esperar más.
Estarían por ese fin de semana en Jeju, en la casa que era de sus padres.
Y no bastó mucho para que en medio de besos y caricias terminaran sobre la
cama. Nerviosos e inexpertos jovencitos de diecisiete años amándose en la
oscuridad de aquella alcoba que solo se iluminaba por la tenue luz de la luna
colándose por el amplio ventanal.
— Te ves demasiado tierno e
inocente —rio JaeJoong tras quedar sobre YunHo, notando el rubor en sus
mejillas y como se expandía tras sus palabras—. El ruborizado debería ser yo, ¿no? Soy la novia —volvió a reír tras el incidente de aquella mañana en donde
le confundieron con una chica.
— JaeJoong… —un dedo en sus
labios.
— He leído sobre esto. Solo…
déjate llevar YunHo —sus labios terminaron en el hueco izquierdo entre el oído
y el cuello de YunHo, su lengua salió lamiendo aquel lugar que sabía por
experiencia propia era demasiado susceptible. YunHo se aferró a su polo
jadeando inquieto mientras JaeJoong chupaba aquel lugar con malicia.
Sus manos hicieron fuerza en la estrecha cintura de JaeJoong y le empujaron
hacia su lado izquierdo recostándolo frente a él. Su boca buscó los rojizos
labios de JaeJoong besándole con ansias. Su mano derecha acarició sus glúteos
haciéndolo jadear, bajando a su pierna que enrollo en su cintura.
— ¿Está bien si tocó aquí?
—susurró jadeando contra los labios de JaeJoong, sus dedos subiendo y bajando
por el miembro de JaeJoong. Jugando a desabrochar el cinto.
— No seas tonto… puedes tocar…
donde quieras… —escuchó la hebilla de su cinturón y en menos de dos segundos su
miembro ya estaba siendo acariciado por la mano de YunHo aun sobre el bóxer.
— Tu pierna, déjala así —susurró,
su mano salió y la colocó frente a JaeJoong. El pelioscuro entendió llevándose
dos dedos de YunHo a su boca. Llenándolos de su caliente saliva y metiéndolos a
su húmeda boca. YunHo jadeó cuando JaeJoong le miró mientras chupaba sus dedos.
Se sintió tan… excitado con ese gesto. Una vez estuvieron listos YunHo los
metió bajo el pantalón y después el bóxer. Introduciendo el índice en el cuerpo
de JaeJoong.
— YunHo… —jadeó rosando sus
labios.
— ¿Duele?
— No… ya me has… tocado así…
— ¿Entonces está bien que te
lleve al límite solo así? —mordiendo sus labios.
— Tócame por completo… —un gemido
al sentir un segundo dedo—. YunHo…
— Espera —rio comenzando a mover
sus dedos, llegando con cada embestida más profundo. Sintiéndolo temblar y
escuchando sus gemidos. Jadeando ante los leves rasguños de JaeJoong sobre su
cuello que era de donde se sostenía. Besándole varias veces antes de viajar a
su cuello y chupar y lamer. Llegando a su lóbulo y jugando con él entre sus
labios.
— Caliente YunHo…
—inconscientemente sus caderas se comenzaron a mover buscando más contacto. La
mano derecha de YunHo se movió al frente, introduciéndose en sus pantalones y
masturbándolo. JaeJoong gimió enterrando su rostro en el cuello de YunHo,
aferrándose a su playera. En ocasiones alzaba el rostro besándole con ansias.
Sintiendo como su lengua era bien recibida por la de YunHo.
— ¿Ahí Jae? —sonrió viéndole
arquearse tras haber llegado con sus dedos a ese punto que le hacía delirar—.
No me equivoqué entonces.
— YunHo… basta de juegos… quiero
que me llenes de ti… —susurró entre gemidos.
YunHo sonrió tocando una y otra vez
aquel lugar, su otro pulgar masajeaba la punta del miembro de JaeJoong. Sus
gemidos se volvieron más fuertes. Sus piernas comenzaron a temblar y doler.
YunHo pudo admirar como el vientre de JaeJoong se contraría y se movió más
rápido haciéndolo tocar el cielo pronto. Sacó sus dedos mirando a JaeJoong
respirando agitadamente. Lo recostó mientras sacaba su mano manchada del semen
contrario. Dio una lamida y con un pañuelo del buró se limpió lo demás.
— Demasiado hermoso mi JaeJoongie
—susurró llegando a sus labios besándole tierno.
Poco a poco sus ropas fueron cayendo, entre besos y caricias que no eran
nuevas pero les fascinaban igual que la primera vez. El roce de sus pieles les
hizo sentirse aún más enamorados, entregándose por primera vez al amor.
Sintiéndose demasiado maduros para tomar esa decisión y muy enamorados para
llevarla a cabo.
JaeJoong quedó en cuatro sobre la amplia cama, sus ojos cerrados mientras
YunHo lamía su espalda con ansias. Sus piernas abiertas esperando a recibirlo.
Su febril cuerpo temblando de deseo. YunHo mordió su mejilla con ternura
dejando una marca rojiza que pronto se desvaneció. Bajó a su hombro y también
lo mordió.
— Mío Kim JaeJoong —gruñó antes
de penetrarlo con fuerza. JaeJoong sintió sus brazos y piernas flaquear, un par
de lágrimas salieron de sus ojos. Sentía la respiración de YunHo en su
espalda—. Estas bien…
— Estoy feliz —musitó. YunHo jaló
su rostro del mentón y le besó con cariño—. Te amo YunHo.
— También te amo JaeJoongie, más
de lo que podía imaginar —una embestida, fuerte, poderosa. Sus piernas
volvieron a flaquear. Y así una a una fueron llegando, hasta que solo había
placer en sus acciones. Hasta que se saciaran del otro.
La noche entera se llenó de sus gemidos y sus caricias, recibiendo el alba
entre un maravilloso orgasmo que los hizo agotarse nuevamente y esta vez caer
de sueño. Abrazados y desnudos sobre esas mantas blancas que habían sido los
testigos del más grande amor de aquellos muchachos.
Cuando JaeJoong despertó YunHo estaba en la terraza completamente
arreglado. Se enrolló en una sábana y bajó de la cama sintiendo el frío piso
contra sus pies. Llegó hasta YunHo y le abrazó por la espalda con una sonrisa
en los labios. Por completo enamorado de aquel hombre.
— Mi amo… mi YunHo…
--- Beautiful Love ---
— Oye Jae, ¿es verdad que pronto va a
comprometerse? —el brillo en los ojos de JaeJoong se fue y JunSu lo notó pero
no sabía a qué se debía.
— Sí, ya eligió a una chica, es bonita y
agradable —respondió con dificultad. Mintiendo ante ello pues la chica en
cuestión no era agradable.
— ¿La conoces? —el menor asintió—. Entonces
es muy formal todo.
— Lo sé, él me ha dicho que quiere hacer
todo rápido.
— ¿Ah? ¿Se enamoró o la embarazó?
— No lo sé, a mí me dijo que no tenía caso
esperar si igual iba a casarse.
— Se me hace innecesario que se case.
Debería ser como YooChun que no quiere hacerlo.
— YunHo tiene otros intereses, HeeChul.
— En fin, espero se comprometan ya que no
esté aquí. No iré a la boda o la arruinaré.
— Cambiemos de tema.
— Quiero… —carraspeó JunSu—. Quiero hacer
algo para el cumpleaños de mi amo.
— ¿Algo como qué? —preguntó HeeChul
entusiasmado.
— Nunca he bailado una canción especial.
Quiero hacer una fiesta y bailar esa canción para él —dijo avergonzado.
— ¿Y sabes cómo hacer una fiesta? —cuestionó
HeeChul otra vez, JunSu negó con la cabeza.
— Necesitas nuestra ayuda notablemente —rio JaeJoong.
— Los invitados, el lugar, la comida, todo
debe ser hermoso —soltó HeeChul con aire soñador sacando una hoja y comenzando
a anotar cosas. Platicando entonces sobre eso, con HeeChul anotando sus planes.
Aunque JaeJoong tuviera la mente en otras cosas.
— ¿Qué hacen? —preguntó YunHo con una
sonrisa. Colocándose detrás de la silla de Jae.
— Fiesta sorpresa para YooChun, pobre de ti
si abres la boca —amenazó HeeChul y YunHo rio.
— ¿Me prestan a Jae? —cuestionó y ambos
asintieron. JaeJoong se levantó y salió con el moreno.
Hacia unos meses que las cosas
entre ambos estaban mal. La madre de YunHo había enfermado gravemente, varias
enfermeras estaban con ella a raíz de su inesperada insuficiencia renal. Los
miembros del concejo decían que no había nada ya de la mujer que alguna vez
fue. Esplendorosa y hermosa.
Por lo mismo la señora Jung ha
insistido en que desea que YunHo se case antes de su muerte, lo cual implicaba
su inminente compromiso con Park SooJin. Si Go Ara no hubiese muerto unos años
atrás JaeJoong la hubiera preferido. Era más cálida con él de lo que SooJin
algún día sería.
SooJin lo detestaba por tener el
corazón de YunHo.
— Jae —suspiró tomándolo de la cintura,
pegándolo al muro de aquel largo pasillo. JaeJoong evitó mirarlo—. No me gusta
que estemos así.
— ¿Así cómo amo? —preguntó fingiendo
indiferencia.
— No me gusta que me digas amo y lo sabes
—soltó entre dientes.
— Es lo que eres —un golpe a la pared.
— Soy tu YunHo. Jung YunHo, del que te
enamoraste.
— Y que ahora se va a casar con una mocosa
insolente que goza yendo de su brazo mientras yo me quedo detrás de ustedes,
como si todos esos años la que te complaciera sexualmente fuera ella.
— Sabes perfectamente bien que no es solo
sexo.
— Entonces déjame sufrir solo. Cumple con
los deseos de tu madre pero no busques amarme así. YunHo, en estos días solo
quieres que te perdone como si no fuera consciente de que puedo ser tu amante,
de que yo sabía que un día llegarías a mi diciendo “voy a casarme”. Es lo que
un Kisaeng debe aceptar. Así no quiera que dejes de amarme por quererla a ella.
— Yo no la quiero.
— Lo sé, pero tampoco quieres que sea tu
protegido ante todos.
— Porque no debe ser así, no eres mi
juguete.
— ¡Basta! ¡Yo sabía a lo que me enfrentaba!
—gritó con las lágrimas saliendo de su rostro.
— Jae,
perdón —murmuró limpiando sus lágrimas.
— No me pidas perdón, solo se mío. No dejes
de ser mío aunque seas de ella también.
— Jae no mereces eso.
— ¿Entonces? No quiero alejarme de ti.
Quiero seguir amándote aunque estés con ella. ¡Soy tu protegido, tengo ese
derecho!
— Jae…
— Te amo YunHo —susurró antes de besarle.
Besarle con una desesperación enorme. YunHo correspondió aferrándose a su
cintura—. No me alejes de ti.
— Jae, por favor, no hagamos esto.
— ¿No me amas?
— Sabes que sí.
— ¿Entonces? No la amas a ella. Tu felicidad
está conmigo —un beso más apasionado, un beso en el que JaeJoong quería
demostrarle que no podía tirar años de la vida de ambos por más deseoso que
estuviera de cumplir los deseos de su moribunda madre.
El sonido de una mesa los hizo
separarse. JunSu les miró con culpa mientras JaeJoong sabía que el menor no
debió haber visto aquello. Que él no aprobaría eso y honestamente le importaba
mucho la opinión que JunSu pudiera tener de él. No dudo en seguirlo, llegando
al salón en donde ya estaba YooChun.
— JunSu escúchame.
— Songsaengnim, no tiene por qué darme
explicaciones.
— Te he decepcionado, ¿cierto?
— Songsaengnim, no quiero hablar de eso.
— ¿Qué pasa? —cuestionó YooChun.
— ¿Podemos hablar? —preguntó JunSu
mirándolo. YooChun asintió y ambos salieron.
— ¿Qué pasó? —preguntó HeeChul.
— Me vio besando a YunHo.
--- Beautiful Love ---
— Quizá JaeJoong debería dejar de vivir aquí
—propuso SooJin en la cena, hace unos días vivía en casa de YunHo y la señora
Jung se había repuesto favorablemente. La misma señora Jung rio, al igual que
JiHye que esa noche estaba con su esposo de visita.
— JaeJoong no sale de esta casa —ultimó la
señora Jung.
— SooJin por favor —gruñó YunHo.
— Su presencia me incomoda.
— Pues que te siga incomodando. JaeJoong no
se va de esta casa.
— Al menos podría dejar de comer con
nosotros. Es molesto que YunHo tenga a su prometida y su amante en la misma
mesa.
— Yo no soy el amante de YunHo —soltó con
molestia dejando sus cubiertos. La señora Jung miró a SooJin con desprecio.
— No me consta.
— Pues si crees que es amante de YunHo
deberías dejar tu compromiso, si tan ofendida te sientes —dijo JiHye—. JaeJoong
es más parte de esta familia que nadie.
— Pues esta parte de su familia me molesta
—la señora Jung dio un golpe en la mesa.
— JaeJoong es hijo de mi querida EunJae, ha
estado aquí toda su vida, él nació aquí, tiene tantos derechos en esta casa
como JiHye y YunHo, si no estás dispuesta a lidiar con ello será mejor que
pienses seriamente si realmente quieres casarte con mi hijo —indicó con voz
firme—. JaeJoong por favor llévame a mi cuarto, me siento cansada —JaeJoong
asintió y se levantó y caminó al asiento de la señora Jung para llevársela.
— Mi madre no tiene por qué pasar estos
altercados SooJin, está enferma y espero sepas entenderlo —soltó YunHo
levantándose de la silla y saliendo.
— Vas muy bien cuñadita —rio JiHye y esta
vez fue SooJin la que dejó el comedor.
--- Beautiful Love ---
El día de la muerte de la madre
de YunHo fue cerca de un mes después del cumpleaños de YooChun. La señora Jung
tuvo una agonía muy dolorosa y para YunHo y JiHye fue muy difícil verla
colapsar. JaeJoong miró el cielo nublado, no parecía que llovería pero tampoco
salió el sol. Justo como el día de la muerte de Ara.
YunHo se veía bastante mal en el
velorio. Solo abrazaba a JiHye sin afán de que hubiera tanta gente. Todos eran
unos hipócritas que nunca fueron a visitar a su madre cuando estaba en el lecho
pero en su funeral lloraban como si realmente les doliera. Especialmente
SooJin. Incluso HeeChul viajó de inmediato para asistir al funeral.
¿Cómo no llorarían JaeJoong y
HeeChul si YunRi había cuidado de ellos como nadie?
Y precisamente solo porque había
sido el funeral de YunRi, JaeJoong no quiso reclamarle nada de sus actitudes a
SooJin. Lo que le alegraba era que después de aquel día ella desaparecería de
sus vidas como el polvo con el viento. O eso era lo que esperaba JaeJoong.
Aquel fue un día sumamente triste en un hermoso verano.
YunHo comenzó a beber seguido, no
era que todos los días estuviese ebrio pero al menos una copa si ingería y eso
le preocupaba a JaeJoong. YunHo no era de los que bebieran tan seguido, pero en
todo eso comprendía su dolor. Él también había perdido a su madre.
Una tarde de agosto en la que
YunHo seguía bebiendo, JaeJoong lo miró en el balcón de su estudio con la copa
en la mano, whisky demasiado delicioso y caro. Eran cerca de las cinco de la
tarde. JaeJoong se acercó a su lado con tranquilidad, mirando esa copa casi
vacía y bebiendo lo que quedaba.
— ¿Quieres un cigarro? —soltó sacando su
cajetilla y un encendedor.
— Compartamos —JaeJoong asintió y encendió
su cigarrillo dándole una calada. YunHo lo tomó e hizo lo mismo.
— Me dijo lo mismo que Ara aquel día.
— ¿Quién? —otra calada al cigarro y JaeJoong
lo tomó.
— Tu madre —dio una calada y espero a
exhalar el humo para seguir—. Me dijo “Cuida de mi YunHo”. Parecía un
recordatorio. Como si Ara volviera a morir.
— ¿Por qué llevas manga larga? —JaeJoong dio
otra calada.
— Frío.
— Mientes —susurró antes de tomarlo de los
hombros—. Dijiste que ya no lo harías.
— No soy tan fuerte.
— JaeJoong.
— Tú prometiste no beber más.
— ¿Entonces es una venganza?
— ¡No! Pero… desde Ara no te veía así.
— ¡Deja de mencionarla!
--- Beautiful Love ---
Go Ara fue la única chica con la que JaeJoong compartió a YunHo después de
JiHye. La única ajena a la familia a la que le permitía tener la atención de
YunHo. Ara estaba muy enferma de algo que ellos no sabían y no querían saber.
Los alcances de su enfermedad la llevaron a la tumba.
La pobre joven a sus dieciocho años estaba en silla de ruedas, viendo como
su vida pasaba a su lado y seguía de largo. Ara fue la mágica excepción de Kim
JaeJoong y ni siquiera él sabía porque. YunHo siempre decía que quizá JaeJoong
le amaba, pero él realmente no sentía amor por esa chica.
Sentía compasión de una enferma. Sentía quizá lastima. Sentía deseos de
hacer que pasara bien sus últimos años. Ella en cambio sí lo quería. Entre
ellos hubo una confidencia que ella no tuvo con YunHo. JaeJoong fue su cajón de
secretos más desconocidos. JaeJoong fue el primero en saber que ella iba a
morir.
— Es porque eres muy bonito, tan
bonito como cualquier chica. Por favor, cuando seas Kisaeng, invítame.
— Lo haré.
Ella era hija del mejor amigo del padre de YunHo. Su madre y la de YunHo
llevaban conociéndose toda la vida al igual que a los Park. Incluso ellos
conocieron a la madre de JaeJoong y a la de HeeChul, solo que ellos no
pertenecían al concejo de Kisaengs. Pero con la supuesta boda de YunHo y ella,
todo eso quedaría resuelto.
Sin embargo la boda nunca llegó, como tampoco su aparición en la
presentación de JaeJoong. Ara murió un día después de enfermar fuertemente de
gripe. En su condición cualquier enfermedad se agravaba al peor punto. Aquellos
días Ara estuvo en casa de los Jung, aquellos días Ara le confió todo a
JaeJoong. Ara prácticamente murió en brazos de JaeJoong.
Y lo peor era que ella ignoraba que a sus espaldas, YunHo se perdía en el
cuerpo de JaeJoong. Que a sus espaldas, cada vez que se cerraba la puerta de su
cuarto para “hablar”, no eran palabras lo que brotaban de sus labios, sino
gemidos de absoluto placer. A sus espaldas YunHo amaba a JaeJoong.
— Cuida de mi YunHo, JaeJoong
—ese fue su último suspiro. Y aunque no se lo hubiese pedido JaeJoong hubiera
cumplido con tal encomienda.
Porque JaeJoong amaba a YunHo.
--- Beautiful Love ---
— ¡Es la verdad! ¡No haces más que beber y
trabajar! ¡Yo sé que te duele YunHo, yo también perdí a mi madre!
— ¡Tú me pediste tiempo para asimilarlo
aquella vez, ahora yo te pido lo mismo!
— Pero no lo asimiles solo, yo estoy contigo
YunHo. Yo te amo —tomó sus mejillas y le besó suavemente. YunHo correspondió
rodeando su cintura con sus manos. Sintiendo ese beso volverse ansioso. Como si
probaran que estaban juntos.
Ajenos a que SooJin estaba
viéndoles con rabia, apretando sus puños y frunciendo el ceño. Acomodó el
anillo en su mano derecha y caminó hasta ellos. Empujando a JaeJoong y
propinándole una bofetada con el dorso de su mano derecha. YunHo enfureció ante
aquel acto.
— ¡¿Qué demonios te pasa?! —gritó tomándole
de los brazos.
— ¡Pasa que no tolero que tu… zorra se
atreva a besarte en mis narices!
— ¡JaeJoong no es ninguna zorra!
— ¡Cierto, es una puta!
— ¡Cuida tus palabras! ¡Aunque mi madre no
este, JaeJoong es quien es en esta casa así que si no puedes respetarlo será
mejor que pienses si regresas con tus padres! —sin más le soltó y tomó a
JaeJoong llevándoselo de ahí.
--- Beautiful Love ---
JunSu le colocó más hielo en la
mejilla. El anillo le había dejado una marca y una hinchazón. JaeJoong se
sentía tan furioso. Solo quería agarrar a esa mujer del cabello y sacarla de
esa casa, su casa. YooChun y HeeChul llegaron a la sala sorprendiéndose de
aquello. JunSu quitó el hielo y le prestó el espejo.
— ¡Mierda! Definitivamente esto se verá
mañana.
— Tendrás que usar más rubor songsaengnim.
— ¿Qué te paso JaeJoong? —cuestionó HeeChul,
JaeJoong se puso de pie.
— La estúpida de SooJin me vio besando a
YunHo y me pegó con su jodido anillo de diamantes falsos. Ahora mañana en la
presentación tendré que usar más rubor para cubrirlo si es que la hinchazón
baja —soltó completamente molesto.
— ¿Te pegó? —rio YooChun haciendo que
JaeJoong se cabreara más.
— Siente que porque YunRi-halmeoni ya no
está tiene todo el derecho de ejercer su voluntad pero no es así. Siempre he
estado en esta casa, siempre he sido la persona a cargo de esta casa y esa
escandalosa mocosa no va a venir a cambiar nada con su “YunHo-oppa te amo”.
— Antes y no te jaló del cabello y te arañó
como la gata que es —dijo HeeChul acercándose y mirando la herida—. Te cortó, ¿por qué no le devolviste el golpe?
— Porque YunHo la puso en su lugar antes de
que yo pudiera tomar su “hermoso” cabello negro y sacarla a patadas de esta
casa por atreverse a golpearme.
— No golpearías a una mujer en mi presencia
—suspiró YunHo llevando más hielo, JaeJoong chasqueó la lengua dejándose hacer
cuando YunHo puso más hielo en su mejilla—. No es tan grave.
— Lo dices tú que no tienes una imagen que
ofrecer mañana. ¿Ya viste mi mejilla? Se nota a kilómetros.
— Exagerado —rio.
— No estoy exagerando. ¡Córrela YunHo!
¡Córrela de aquí! ¡No quiero verla más!
— Lo siento pero no puedo hacer eso.
— ¡¿Por qué no?! ¡Ya no está tu madre!
— Pero la necesito.
— Pues mientras la tengas a ella no me
tendrás a mí —indicó alejándose y corriendo a su habitación.
— Realmente lo hiciste enojar —dijo YooChun.
— Y lo comprendo, no sé por qué YunHo quiere
a esa mujer aun en su vida —le riñó HeeChul.
— Porque aun soy presidente del Concejo.
Ella es necesaria para mis planes.
— Que ambicioso YunHo —rio HeeChul—. Debo
irme ya. ¿Vienen YooChun y JunSu?
— Sip, tenemos que llegar a casa a hacer
algo —argumentó YooChun.
— Claro, tener sexo desenfrenado —rio de
nuevo—. Adiós YunHo y suerte con la fiera enjaulada que ahora es JaeJoong —besó
su mejilla y se fue igual que YooChun y JunSu.
Una vez solo YunHo suspiró. Sobó
su rostro con sus manos y subió las escaleras después de indicarle a la
sirvienta que limpiara la sala. Llegó al cuarto de JaeJoong y entró sin tocar,
viendo como estaba desvistiéndose. Se quedó en la puerta admirando como quedaba
desnudo, seguro iría a ducharse. No se equivocó, pero antes de detenerlo el
mismo se detuvo mirando a YunHo.
— ¿Qué haces aquí?
— No me gusta que estemos peleados.
— Pues hasta que no me des mi lugar yo no
voy a volver a estar contigo.
— Jae por favor.
— ¡No YunHo! ¿Por qué tengo que ceder yo si
ella es una maldita… niñita insensata que cree que es buena para merecerte?
— No es eso. Jae… la necesito para el
Concejo, ahora no puedo decirte mucho.
— ¿Por qué? —YunHo se acercó a él tomando
sus manos.
— Porque si te digo se arruinará la
sorpresa, pero en cuanto sea tiempo te diré todo. ¿Puedes confiar en mí?
— Sácala de aquí.
— Jae… por favor, confía en mí —JaeJoong
suspiró.
— No quiero que vuelva a tocarme un solo
cabello o te juro YunHo que me valdrá un reverendo sorbete que me lo pidas tú,
voy a sacarla junto con todas sus asquerosas cosas —YunHo sonrió ante sus
palabras.
— Le daré un ultimátum sobre eso —sonrió y besó
sus labios siendo correspondido. JaeJoong le guió a la cama con rapidez, lo
recostó sobre ella y desabrochó su camisa a horcajadas de sus caderas y volvió
a besarlo—. Desnudo y sobre mí.
— Es tu premio por ponerla en su lugar en
cuanto me pegó —rio chupando su cuello mientras sus manos quitaban el cinto y
desabrochaban sus pantalones. YunHo rio dejándose hacer, sintiendo los dedos de
JaeJoong tocar su miembro con rapidez—. Rápidamente esta duro. ¿Me has
necesitado?
— Te necesitaré toda mi vida —JaeJoong lo
besó tras aquellas palabras.
— YunHo hace tanto no te sentía así —susurró
masturbándole de forma rápida. Escuchándolo gemir. Desde un mes antes de la
muerte de YunRi, JaeJoong y YunHo no tenían intimidad—. Me complace saber que
aunque digas que estas con ella, solo estés entre mis piernas.
— Siempre ha sido así —sus dedos separando
los glúteos de JaeJoong para tocar ese lugar bien conocido por su ser. JaeJoong
gimió sin pudor cuando un dedo se metió sin más. YunHo cambió la posición
dejándolo debajo de su cuerpo. Abrió las piernas de JaeJoong y comenzó al lamer
su entrada escuchándole gemir alterado. Se alejó bajando sus pantalones y su
ropa interior, JaeJoong se incorporó un poco comenzando a chupar la punta del
pene de YunHo—. JaeJoongie…
Gimió sintiéndolo engullir su
miembro y comenzar a subir y bajar. Siempre había amado la boca de JaeJoong
chupando una y otra vez su miembro erecto. Amaba ver la forma en que aquellos
rojizos labios se enrollaban en su punta o bajaban por toda su extensión. Amaba
sentir la garganta contraria en su punta.
JaeJoong se alejó recostándose de
nuevo y abriendo sus piernas. YunHo entendió y tomando impulso le penetró
haciéndolo aferrarse a su cuello. Las uñas ajenas clavándose en su espalda,
intentando quitar aquella camisa blanca tras cada embestida. YunHo no fue
consciente de que la puerta se abrió mostrando a SooJin.
La joven de cabellos negros quedo
estupefacta. JaeJoong alcanzó a mirarla, sonriendo con supremacía y abrazando a
YunHo que le penetraba con fuerza sin hacer caso a más, solo pensaba en
JaeJoong recibiéndolo con el mismo deseo que él le daba.
— Te amo tanto YunHo.
— También te amo JaeJoongie —SooJin salió
tras escuchar aquello. JaeJoong sonrió con felicidad. Sus piernas se enroscaron
en la cintura de YunHo sintiéndolo cada vez más hondo dentro de su ser, como si
realmente se fundieran volviéndose uno.
Como cada que hacían el amor.
--- Beautiful Love ---
— No eres más que una prostituta barata
—indicó SooJin, las lágrimas agolpándose en sus ojos—. ¿Qué mierda te vio
YunHo? ¿Qué le puede ver un hombre a otro?
— ¿Te importa? Ni volviéndote uno YunHo se
atrevería a tocarte.
— Imbécil —bufó intentando abofetearlo,
HeeChul fue quien detuvo su trayectoria. La noche anterior SooJin había llorado
demasiado tras verlos haciendo el amor—. No te metas —dijo soltando su mano del
agarre.
— Soy yo el que te pide que no te metas con
mi primo, a diferencia de él yo no tengo concesiones con niñas berrinchudas
como tú.
— Eres un arribista.
— Igual que tú. Yo conozco a las de tu
clase. YunRi-halmeoni decía que tu madre era una prostituta. Si crees que Jae
lo es, es porque tienes envidia de que él no necesite el dinero que a ti
cualquiera podría darte después de follarte. A JaeJoong, YunHo no lo mantiene
por darle placer, YunHo lo mantiene porque lo ama.
— Todos los Kisaengs son igual de creídos.
— Quizá, pero la próxima vez que te vea
metiéndote con mi primo, no me contendré. No soy YunHo o YooChun. Así que
piensa en las consecuencias de tus actos —SooJin se fue de ahí derramando
lágrimas. JaeJoong se quedó un tanto sorprendido de aquello—. Me exaspera como
no tienes una idea.
--- Beautiful Love ---
— ¿Para qué son esas maletas YunHo?
—preguntó viéndolo entrar a su habitación con ellas. Aún faltaba un mes y una
semana para la boda de YunHo.
— Para empacar tus cosas —JaeJoong sintió
que la respiración se le iba con aquellas palabras, YunHo lo abrazó—. No es
nada de lo que te imaginas.
— ¿Entonces qué es?
— Vas a viajar a Estados Unidos y me
esperaras allá.
— Pero acaban de pasar las fiestas
decembrinas, tengo muchas presentaciones…
— Eso ya está arreglado. Ahora llévate lo
más que puedas de aquí. Mañana sales a Estados Unidos.
— Pero YunHo… —el menor se separó tomando
sus mejillas.
— Confía en mi JaeJoong —el mayor se mordió
el labio asintiendo.
--- Beautiful Love ---
JaeJoong acomodó su bufanda.
Suspiró de nuevo y dio un trago a su café. Hacía un mes que se había separado
de YunHo, hacía un mes que no sabía nada de él. Las calles de Nueva York
estaban atiborradas de gente. Con su básico inglés podía comunicarse con la
gente en caso de que lo necesitara.
Cada semana llegaba un sobre con
dinero a su departamento, el departamento al que YunHo lo mando. Había
intentado marcar a casa de YunHo pero no había recibido respuesta. Ni siquiera
podía hablar con YooChun o HeeChul. Lo único que hacía era adaptar a su estilo
el departamento de YunHo.
Ya había perdido la ilusión de
que YunHo llegara con él. Seguramente ya se había casado con esa señorita que
él tanto detestaba. Quizá era momento de que JaeJoong olvidara a YunHo e
hiciera una nueva vida. Justo en su cumpleaños treinta y tres, paseando por el
Central Park, JaeJoong pensaba aquellas cosas.
Caminó un poco más y de pronto su
visión fue obstruida por la oscuridad y no podía moverse. Alguien le estaba
abrazando y tapando sus ojos. Se detuvo intentando pensar en quien sería la
persona que le jugaba bromas pero él no recordaba a nadie.
— Feliz cumpleaños JaeJoongie —aquel susurro
en su oído le hizo querer voltear para comprobar lo que sus oídos le decían.
— YunHo —el moreno sonrió besando cortamente
sus labios.
— Perdona que tardara tanto pero las cosas
se complicaron un poco.
— Pero…
— Fue el mes más largo de mi vida.
— Yo pensé…
— ¿Qué no vendría? —el pelioscuro asintió—.
Lo siento. ¿Recuerdas que te dije que cuando llegara el momento lo sabrías
todo? Bueno pues el momento es ahora. Hablé con JiHye, le dije que vendería la
casa y renunciaría al Concejo. Cambié la cede de nuestra empresa para acá.
Arreglé todo para que ya no estuvieras atado al Concejo.
— ¿Qué?
— Lo que oyes. JaeJoongie, eres libre. Pagué
la multa por tu renuncia y limpie el nombre de mi familia ante el Concejo. Solo
tenía que seguir con todos los planes para que nadie sospechara.
— YunHo…
— Ahora viviremos aquí. Juntos,
tú y yo —JaeJoong le abrazó con fuerza sintiendo lagrimas salir de sus ojos.
YunHo correspondió.
— Dime que no es un sueño.
— No lo es JaeJoong —sonrió alejándose,
acarició sus pálidas mejillas y besó sus labios con suavidad—. Feliz
cumpleaños.
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