domingo, 31 de agosto de 2025

[ONESHOT] ICE TEA


Título: Ice tea
Autora: ヘビ (kissyoursky)
Pareja: KunTen (leve mención de JohnKun y otras parejas de NCT)
Género: AU, Slash, Songfic
Extensión: Oneshot [8,321 palabras]
Clasificación: Rated MA [+18]
Advertencia: Lemon, lenguaje obsceno, omegaverse

N/A: En esta historia Ten es alfa y Kun es omega. No son cambiaformas como tal, solo tienen un animal interior.


Cuando Ten supo que era un alfa no imagino que las cosas serían tan difíciles para él, quizás era el hecho de que nadie lo veía como un alfa, todos creían que era un omega. Por eso cuando llegó a la universidad en Londres, imaginó que todo sería igual que aquellas épocas de instituto en dónde los bullies se encargaban de hacerlo enojar.

Pero no, conoció a Johnny y luego tomó clases de chino, y luego clases de baile, y luego llegaron TaeYong y Yuta, más tarde llegó YoonOh y mucho más tarde conoció a DongYoung. Nunca pensó que haría tan buenos amigos, el club tailandes (ya que él nació en Tailandia) le hizo conocer a BamBam y Lisa. Su vida había mejorado significativamente.

Conoció omegas, se besó con algunos de ellos, incluso con betas, uno que otro alfa (definitivamente no debió beber con Johnny). Al final estaba soltero, su persona destinada no había llegado, así que solo era él esa noche, con el cabello rubio y unos lentes oscuros sosteniéndolo. Recibió un mojito en la fiesta de cumpleaños de Yuta que ocupaba todo el salón de la residencia de estudiantes.

Dió un sorbo, TaeYong llegó con una sonrisa, chocó su vaso con el de Ten y ambos bebieron. Ojalá fuera su destinado, TaeYong era un omega bonito que amaba bailar con él. Hubieran sido una pareja bellísima, lastima, el vínculo no había surgido. Debido a su gusto por bailar, ambos avanzaron con vasos en mano a la pista, estaba sonando JLo con Crazy in love.

TaeYong se restregó contra él y Ten empujó su cadera sin importarle nada, no era la primera vez, incluso habían un par de besos entre ellos pero nunca había sucedido algo más porque para desgracia de Ten, su libido solo se activaba si tenía un vínculo romántico con la persona en cuestión y él no tenía un vínculo romántico desde nunca porque estaba esperando conocer a su destinado.

La demisexualidad era difícil.

Un aroma a café inundó el lugar y Ten no tuvo que darse vuelta para saber que Johnny había llegado. Sin embargo lo hizo, giró el rostro observando a Johnny con esa chaqueta de cuero y un par de cascos de motocicleta en sus manos, mismos que se encargó de llevar a su habitación tras decirle algo al oído a un chico pelinegro cerca de diez centímetros más bajo que él.

Frunció el ceño confundido cuando TaeYong se acercó de frente, él no conocía a Johnny porque por diferentes motivos cuando Ten y Johnny se conocieron, uno, TaeYong aún estaba en Corea y dos, cuando llegó a Londres el intercambio de Johnny terminó y regresó a Chicago, ese año había vuelto después de meses de papeleo.

Le acaricio los cabellos pintados de color blanco, largos y suaves debido al tratamiento que estaba usando. TaeYong sonrió y dio otro sorbo a su vaso. Cuando Ten volvió a ver hacia Johnny, tenía ambas manos en la cintura del chico pelinegro mientras le sonreía. Debía ser su nuevo ligue, tenía el cabello largo y una cintura lindísima.

TaeYong de pronto le giró el rostro, se vieron un momento y se besaron. Algo había sucedido en ese momento, sentía a TaeYong completamente abandonado a besarlo toda la noche. No le disgustaba pero la última vez había entendido que tenía algo con DongYoung y no quería meterse en problemas. Es por ello que no debían meterse entre omegas, o al menos no si no estaban destinados.

Sintió una mano en su hombro y se separó lo suficiente, la canción había cambiado a Treasure de Bruno Mars. Johnny le saludo chocando sus puños lo cual le pareció extraño ya que generalmente le daba un beso en la mejilla. Lo relaciono con el chico que tenía tras él y podía verlo sosteniendo su mano.

— What's up? —dijo Johnny. TaeYong se mantenía cerca de él mientras la música sonaba con fuerza, Yuta realmente había hecho un gran festejo.

— ¿Nuevo ligue? —generalmente Ten le contestaba en coreano pero también solían hablar en inglés. Johnny rio un poco.

— Creo que lo encontré —le confesó Johnny de cerca debido al ruido y Ten aún con las manos en la cintura de TaeYong (que en algún momento le dió la espalda para seguir bailando), abrió los ojos con sorpresa.

Johnny le hizo una seña con la cabeza para que salieran al jardín, al momento en que Ten se iba a mover, TaeYong le tomó de la mano, así que los cuatro caminaron entre la multitud hacia el jardín. La gente se pegaba mientras bailaba, se movía y reía. Ten vio a DongYoung besándose con YoonOh al fondo y noto que TaeYong fingía no haberlos visto. Dolió pero trato de que no se enfocara en eso.

Cuando llegaron al jardín, TaeYong ya se había acabado el mojito y en algún punto había tomado una bebida de algún lado y ahora la estaba tomando como si fuera agua. Ten se la quito pues no quería que se volviera un adicto. La forma de afrontar las cosas no era esa. Miró a Johnny sujetando de la cintura al joven en cuestión.

Era asiático, tenía un bonito lunar bajo la ceja y los labios más rechonchos que había visto alguna vez, también se notaba que sus brazos estaban en forma, arrojó al vacío la idea de presionarlos entre sus dedos. Olía a chocolate, dulce, excitante… se detuvo un segundo. Él no podía pensar eso del ligue de su amigo. Agarró de la cintura a TaeYong y dió un trago a lo que había estado bebiendo, sabía a vodka así que hizo un mohín. Tenía más alcohol que otra cosa.

— Oye, hablaremos después de esto —le dijo a TaeYong en coreano haciendo que Johnny y su ligue se rieran—. No era mi intención presentarlos así pero él es TaeYong —el aludido ya tenía las orejas rojas y no enfocaba muy bien.

— El famoso TaeYong, a estás alturas me sorprende que no sean novios de tanto que hablas de él —el agarre en la cintura de aquel chico de labios bonitos estaba poniendo incómodo a Ten.

— También habla de ti —respondió TaeYong un poco lento—. ¿Johnny?

— Si, soy el famoso Johnny —le mostró una sonrisa y luego volteo hacia su acompañante—. Él es Qian Kun, es el chico del que te hablé.

Oh, ese chico, el de los mensajes, el chino que conoció en las vacaciones a Corea y que mágicamente le había dicho que estudiaría en Londres porque al fin había sido aceptado, el chico que era guapísimo y divertido. Ese chico… Johnny se había quedado corto.

— Él es Ten —dijo Johnny y Kun mostró sus hoyuelos bonitos. Ten se imaginó mordiendolos y luego carraspeó pues no debía imaginar esas cosas. Johnny estaba muy entusiasmado con ese joven, llevaban hablando cerca de cuatro meses.

Pero algo dentro de él le decía que no debía ser así.

Cerró los ojos, TaeYong se había colgado de él. Necesitaba sentarlo en algún lado, observo a una pareja levantarse de las bancas del área común. Camino casi arrastrando a TaeYong a la banca para que se sentara, Johnny le ayudó y entonces se sintió aliviado de ver el contacto con el chico romperse. Kun apareció con una botella de agua, Ten le agradeció con una sonrisa antes de obligar a TaeYong a darle pequeños sorbos a la botella.

— Creo que pasó algo… la última fiesta, la de Mark, él y DongYoung estuvieron besándose pero ahora parece que están en lados contrarios… —les explico Ten—. Y no ha parado de beber, vimos a DongYoung besar a YoonOh.

— ¿Y dónde está DongYoung? —Johnny lo conocía pues iban juntos en algunas clases de administración de empresas. De hecho lo había conocido antes que a Ten—. ¿Sabe que TaeYong está así?

— No creo que le importe —musito Ten. TaeYong hizo una mueca mientras sus ojos se humedecian y bebía del agua.

— Es porque soy un omega, Ten —gimoteo TaeYong. Las lágrimas cayeron y los tres jóvenes no sabían qué hacer así que Kun se acercó y le abrazó para que pudiera llorar lo suficiente.

Ten sintió algo cálido en su interior al ver aquella acción pero una vez más se obligó a no pensar en ese chico siendo suyo porque no lo era y si Johnny tenía razón, nunca lo sería. Realmente le extrañaba eso que estaba sintiendo, Johnny y él nunca habían peleado por una persona, no importaba que tan bonito o bonita era, simplemente estaba en su código de amistad, pero Kun lo hacía querer soltar a su pantera interior a pelear.

Aquello le asustó.

Ten se sentó a lado de TaeYong, provocando que Kun lo soltara y se alejara un poco con Johnny. Ten pasó su brazo por los hombros de TaeYong y le acarició los cabellos. Por un segundo volteo a ver a la pareja y logró notar que estaban besandose. Le dieron náuseas de solo mirar de reojo.

— Él se lo pierde, tú eres maravilloso, no necesitas de nadie más cerca de ti para brillar —le dijo Ten ignorando a Kun y Johnny con su intercambio de afecto, escucho sus besos y se sintió más irritado.

— ¿YoonOh sabe que ellos tenían algo? —preguntó Johnny luego de alejarse de Kun lo suficiente, aún con sus manos entrelazadas.

— No, solo Ten nos vio —siguió TaeYong, de pronto tenía náuseas, ni siquiera había bebido tanto. Se quiso levantar pero no pudo e inmediatamente los tres chicos ahí le sostuvieron.

En un minuto pasaron muchas cosas. Kun y Ten se tocaron las manos, piel con piel, la descarga eléctrica entre ellos fue tan cursi, cliché, imponente. Se miraron un momento. ¡Era eso! A la par Johnny y TaeYong habían tenido su propia descarga eléctrica que TaeYong no tomó mucho en serio porque estaba borracho y Johnny trató de fingir que no era nada.

Había estado muy seguro de que su destinado era Kun.

No dijeron nada en ese momento, ni siquiera era necesario. Pero de pronto, Kun sintió que su entrada se volvía loca, su leopardo de las nieves interior gruño, el terror se instaló en sus ojos. Necesitaba correr pero no haría eso, al menos no frente a todos para quedar como un tonto o un virgen. Dijo que necesitaba ir al baño y casi salió corriendo sin importar más.

Por otro lado Ten se quedó pensando en el aroma de Kun impregnado en sus dedos, solo fueron un par de segundos para darse cuenta, olía tan bien a chocolate, solo quería dejar fluir su instinto. Se puso de pie tratando de que la erección no se notara tanto. Johnny estaba en una especie de trance.

— Johnny, buscaré a YoonOh, ¿te puedo dejar con TaeYong un momento?

— Claro… —carraspeo un poco. Se estaba ahogando.

Ten avanzó con rapidez tratando de alcanzar a Kun en la casa, lo encontró en el segundo piso buscando un baño. Ya estaba oliendo a chocolate, su pantera interior estaba rascando con fuerza. Sin importarle que, empujó a Kun dentro del baño, cerrando la puerta tras él. Kun le observó con terror.

Sus piernas ya estaban temblando.

Kun odiaba eso, odiaba deberle algo a un alfa. Odiaba esa sensación de sumisión, esa sensación de no poder hacer nada sin que un alfa lo dijera, esa sensación de solo ser una incubadora para los alfas. Odiaba todo eso. Cuando sus padres hablaron con él respecto a lo que implicaba ser un omega, lo que más detesto fue el hecho de saber que un día cedería a su instinto por un alfa.

Por eso le gustaba Johnny, nunca le obligó a nada, nunca le trató mal, siempre lo miraba como si fuera lo más bonito del mundo, siempre lo trataba como a un ser a la par. En cambio no sabía qué esperar de Ten. Johnny lo describió como alguien increíble e impulsivo.

Su mejor amigo.

Cuando ese pensamiento cruzó la cabeza de Kun, cayó en cuenta de lo que podía pasar. Él no quería romper esa amistad, sabía que Johnny lo consideraba la única persona que lo entendía, no podía romper ese vínculo. Pero tampoco podía fingir que Ten no era su destinado.

— No me toques —susurro Kun cuando reparó en lo cerca que estaba Ten de él.

— No voy a lastimarte solo… necesito olerte un poco.

— No, tengo un problema y si me tocas ahora no va a dejar nada bueno.

— Yo puedo ayudarte —esa sonrisa coqueta que le hizo sentir un flechazo. Era terriblemente guapo.

— Prefiero ir a mi habitación —musito. Ten le seguía mirando de una manera que no lograba descifrar.

— Se que esto no debería estar pasando, pero… está pasando… tú y yo estamos destinados… y hueles demasiado bien —Ten trato que las feromonas de Kun no le nublaran el juicio—. Lo siento, solo… he esperado…

— Toda la vida —Johnny le había dicho que Ten había estado esperando por su persona destinada desde que supo que era un alfa, aquello se le hizo lindo.

— ¿Johnny te habló de mí? —Kun sintió otro flechazo ante la expresión de Ten en ese momento, como un gatito. Sonrió un poco haciendo que Ten se derritiera por dentro.

— Lo hizo —confirmo apretando los labios. Ten olía a menta, su aroma deslizándose por el aire del baño.

— Se que es difícil, ni siquiera sé cómo voy a decirle a Johnny.

— No hay nada que decir.

— Si lo hay. Yo no voy a dejarte ir, no voy a soltarte ni por Johnny, ni por nadie.

— Yo…

— No eres un objeto, pero si eres mi persona.

— ¿Si sabes que podemos no estar juntos? Es decir… ¿que tal que no te gusto? Tanto físicamente como por dentro. ¿Que tal que mi personalidad no se adapta a ti?

— Número uno, físicamente me gustas, número dos, no sabremos si no lo intentamos.

— No quiero lastimar a Johnny.

— Tomaré la responsabilidad, yo hablaré con él, sé que va a entender que no es algo que elegimos, pero quiero intentarlo. Por favor.

Kun estaba abrumado, sentía culpa con Johnny y también sentía que se debía dar la oportunidad, sus padres eran destinados y eran muy felices. ¿Por qué no sería igual para él? Básicamente solo conocía a una pareja de no destinados y les iba bien. Entonces, ¿por qué decirse que no?

Dió un paso al frente, lo iba a hacer. Sostuvo de la cintura a Ten y le abrazó hundiendo su rostro en el cuello ajeno. Incluso sus aromas se mezclaban tan bien. Kun olió a Ten, era como una adicción recién adquirida. Ten también lo abrazo, se restregó un poco tratando de que su aroma estuviera sobre Kun. Lo quería tanto, que todos olieran a Kun y supieran que tenía un alfa consigo.

— ¿Puedo besarte? —Kun dudó ante la pregunta, no sabía si se haría un desastre en su cuerpo, pero también quería confirmar que eran compatibles en ese aspecto.

Se alejó de su cuello y asintió con la cabeza. Ten le sostuvo de las mejillas y sin dudar junto sus labios, eran tan suaves, parecían hechos para él. Tras un par de minutos metió su lengua. Se sintió como una corriente de placer por todo su cuerpo, Kun gimió de una forma tan desesperada que solo atino a empujarlo contra la pared.

— ¿Está ocupado? —preguntaron del otro lado de la puerta tras algunos toques a la misma. Se separaron con una sonrisa solo que Kun tenía más humedad en sus pantalones y Ten ahora tenía una erección.

— Ya salgo —dijo Ten con una sonrisa. El chico afuera pareció moverse por lo que Ten miro a Kun de nuevo—. Dame tu celular —el pelinegro asintió desbloqueandolo para dárselo, Ten tecleo su número de teléfono y luego se marcó para terminar agendando a Kun en su dispositivo—. Te enviaré un mensaje.

— Está bien, ahora iré con Johnny para despedirme e irme a mi habitación.

— ¿Cuál es?

— Estoy en la residencia de al lado.

— Te llevo… hueles demasiado y no quiero que suceda nada raro.

— Puedo cuidarme.

— Quiero llevarte —Kun sintió un extraño calor en el pecho y asintió con una sonrisa suave. Salieron tomados de las manos, el cosquilleo era casi imperceptible mientras caminaban.

Salieron de la residencia. Sus felinos interiores estaban tan felices, cada uno saltando dentro de sí. Caminaron por diez minutos hasta la residencia en dónde Kun estaba instalado. Una vez ahí se quedaron frente a frente, soltando sus manos, Ten extraño el calor de su mano.

— Yo hablaré con Johnny, solo dile que tuve que irme.

— Kun…

— Prefiero ser yo quien se lo diga, no quiero que crea que me estás obligando o algo así.

— Entiendo —Ten se acercó y Kun no tuvo reparo en besarlo de nuevo. Cuando se separaron Ten gruño, necesitaba más de eso—. Voy a tocarme pensando en ti —Kun se sonrojó ante sus palabras y solo relamió sus labios.

— Qian Kun —susurro contra su boca, le dejo un beso corto en ella—. Es mi nombre completo.

— Soy Ten Jung —esbozó una sonrisa amplia que hizo que Kun se derritiera por dentro.

— Avísame cuando llegues por favor —Ten asintió y se alejó con muy pocas ganas de hacerlo realmente. Quería quedarse ahí y besarlo por horas.

»»————- ♡ ————-««


La tengo deseando que entrara en mi espacio.
Veinticuatro horas al día, siete días a la semana.
Está dentro de mi cabeza.*


Aquella noche Ten no encontró a Johnny por ningún lado, le dijeron que había llevado a TaeYong a su habitación pero al llegar a la habitación de TaeYong nadie le abrió. Solo atinó a mandarle un mensaje a Kun para avisarle que no había podido despedirlo de Johnny.

Al entrar a su habitación cerró con seguro la puerta y tal como le dijo a Kun, se masturbo pensando en él y cómo se vería debajo de su cuerpo con las marcas de sus dientes por toda su piel. Era más hermoso de lo que había imaginado, solo pensar en sus labios le hizo tener una erección de nuevo. Tenía tantas ganas de besarlo otra vez.

Se masturbo una vez más y luego se dio una ducha larga para terminar durmiendo sin ningún problema, Ten era de las personas a las que les costaba mucho conciliar el sueño, sin embargo, esa noche simplemente al tocar la almohada cayó dormido y soñó con Kun.

Los días siguientes fueron más de mensajes, pronto comenzarían las festividades de fin de año aunado al fin de semestre. Hablaban mucho por mensaje, incluso notas de voz. En Corea solían usar KakaoTalk pero en Londres habían tenido que adaptarse a WhatsApp.

Y entre más conversaban más se gustaban.

Ten era, a falta de otra palabra, un diablillo, le gustaba molestarlo, a menudo enviando stickers o audios riéndose cuando Kun le contaba algo. Siempre comunicándose en coreano. Kun en cambio siempre trataba de darle consejos a Ten, el rubio los tomaba porque a pesar de todo lo molesto que podía ser con él, Kun era lindo y gentil.

Acordaron tener una cita el viernes antes de la fiesta de fin de año de la universidad, esa en donde todos se ponían borrachos y marcaba el fin de cursos. Ese viernes, Kun tenía un último examen y Ten tendría entrega de un trabajo, entonces a las doce del día podrían verse para irse al Louvre y luego a una cafetería muy fancy en donde Ten quería probar el pan francés nuevo que había visto en Tik Tok.

Debido a lo ajetreado que resultaba todo, incluso no tenía mucho contacto con las personas de su círculo social, nadie sabía que había encontrado a su destinado. Tampoco les había preguntado a Johnny y TaeYong que había sucedido con ellos esa noche. Todo lo que hablaban en los chats era lo mucho que odiaban el fin de semestre, como todos estaban muy ocupados con sus deberes, exámenes finales y trabajos y Johnny hablaba sobre la mudanza de Chicago a Londres y lo tedioso que era todo.

Cuando finalmente llegó ese día, Ten estaba dibujando algo en la cafetería, donde se habían quedado de ver. Había entregado su trabajo y se sentía satisfecho, estaba por completo relajado con su té helado en la mesa. Hasta que los pies de alguien se quedaron estancados a su lado. Levantó la vista para notar que era Kun con una sonrisa y un par de ojeras tras sus lentes de pasta gruesa.

— ¿Terminaste?

— Si, fue más complicado de lo que pensé pero estuvo bien.

Ten le ofreció comer algo ahí pero Kun lo desechó diciendo que desayuno cereal antes de correr a su examen. Además había tomado una bebida energética por lo que no tenía mucha hambre. Salieron juntos de la cafetería, platicando sobre como había sido esa semana final. Tomaron el bus debido a que Kun aún no compraba su propio auto. A Ten no le importaba si iba en autobús o taxi, realmente, podía moverse de cualquier manera.

Algo dentro de Ten se sintió cálido cuando Kun aceptó su mano, caminaron con las manos entrelazadas, Kun pagó por la entrada al Louvre y comenzaron a ver las exposiciones. Kun que estaba estudiando fotografía y Ten que estaba estudiando artes visuales. Se tomaron algunas fotos, rieron juntos, se molestaron un poco y al final salieron para ir a comer a aquella cafetería que Ten había visto.

Ten pidió un banger and mash y Kun un shepherd's pie, tomaron soda y al terminar eligieron té verde y el famoso pan francés que los había llevado a ese lugar. Durante la comida conversaron de muchas cosas, por ejemplo, Ten supo que la madre de Kun era alfa y su padre omega, que él había nacido en Fujian pero que su papá era coreano y que él mantenía el apellido de su mamá, también que era hijo único pero tenía amigos a los que consideraba hermanos. Sabía coreano y chino, había aprendido inglés porque el cambio de universidad se lo había exigido pero realmente no era su fuerte.

En cambio Kun supo que Ten era hijo adoptivo en una familia homoparental (ambos lobos), que era el mayor de ellos, YoonOh era hijo biológico de sus padres (también un lobo) y era un año menor y al final estaba Riku (una pantera como él) que era su hermano menor, también era adoptado. Ten sabía hablar cinco idiomas; tailandés, inglés, coreano, chino y japonés. El chino y el inglés los había aprendido solo porque quería, mientras que el coreano y el japonés los usaba para comunicarse con su familia.

Al terminar de platicar había un ambiente coqueto entre ambos, Ten le acarició las manos bastante y Kun se reía grave haciendo que Ten sintiera mil cosas en su interior. Tenía tantas ganas de marcarlo. Salieron del restaurante y regresaron a la residencia en autobús otra vez, cuando llegaron ahí, no querían separarse, había sido una tarde increíble.

Kun se sentía más cómodo, no podía mentir, le encantaba Ten. Era gracioso, coqueto, nunca lo había obligado a hacer nada que no quisiera. La cita había salido tan bien que solo quería comerle la boca por horas. Después de eso, saldrían al día siguiente a la fiesta de fin de año y luego ambos regresarian a Corea con sus familias.

Ten supo que el cumpleaños de Kun era el primero de enero y era de su mismo año. No quería sonar intenso, pero algo dentro de él le pedía que se fuera a Corea con él. Aún no había comprado su pasaje y esperaba que Kun tampoco. Estaban frente a frente en la residencia de Kun, Ten le sonrió, ambos no sabían qué decir, Ten solo quería preguntarlo. Debía ser valiente.

— ¿Puedo besarte? —preguntó Kun. Ten asintió con la cabeza sin poder decir algo más. Kun le tomó de cuello y le beso lento. Ten le sostuvo de la cintura, la apretó suavemente cuando Kun añadió la lengua en el beso.

Se separaron con una sonrisa, Kun acarició sus cabellos mientras apretaba los labios pensando en decir algo. Ten no sabía si sería bueno, quería creer que todo estaba siendo correcto para ambos.

— Sé que sonará intenso —murmuró Kun viendo los labios de Ten—. Pero… quiero saber si ya tienes el boleto para viajar a Corea.

— Aún no —Ten no soltaba su cintura—. ¿Por qué?

— ¿Y si viajamos juntos? —se mordió el labio inferior—. Si no quieres o no puedes está bien.

— Quería preguntartelo pero me dio miedo que creyeras que soy intenso —soltó Ten con una risita, haciéndolo sonreír.

— ¿Crees que soy intenso?

— Me encanta si lo eres —Ten le dejo otro beso en los labios, Kun se aferró a su cuello.

— Comprare los boletos entonces —sonrió con una felicidad, Ten se derritió por dentro, así que le dejó otro beso en los labios, más profundo. Kun respondió haciendo que sus piernas temblaran.

Que rico olía cuando lo besaba.

Cuando se separaron estaban muy cómodos, pero de pronto, ambos vieron a Johnny afuera de su residencia. Él les observó con algo parecido a la desilusión. Ten no quería alejarse de Kun, lo hizo solo un poco, pero Kun le sostuvo de las muñecas sobre su cintura. Le sonrió a Johnny con pena y él solo atinó a devolverle el gesto para subirse a su motocicleta e irse.

— Le dije que había encontrado a mi destinado y que quería intentarlo, me dijo que honestamente, esperaba que funcionara, pero si no funcionaba él estaba ahí —Kun soltó un suspiro—. Le dije que no le haría eso, me dijo que estaba bien para él.

— No le dijiste que era yo.

— No quise lastimarlo así, es decir, sentí que era peor para él saberlo.

— Una parte de mi está encantado con lo considerado que eres y la otra quiere arrancarle la boca a Johnny, obviamente no le haré eso, solo… quería decirlo.

— Tonto —rio, soltó su agarre de las muñecas y rodeo el cuello de Ten con sus brazos—. Me gustas.

— También me gustas y mucho —Ten le atrajo para otro beso, Kun respondió con entusiasmo. Necesitaban más—. Volveré a mi habitación y de nuevo voy a tocarme pensando en ti —susurro contra sus labios.

— ¿Cuántas veces lo has hecho?

— Uhm… probablemente cinco veces.

— ¿Esta será la sexta?

— Si… una vez soñé que te tenía encima, desperté tan duro —las manos de Ten bajaron con calma al trasero de Kun, le acarició con sensualidad haciéndolo respingar.

— Debió ser increíble —le sonrió de medio lado, acariciando el cuello de Ten con las yemas. El menor de ambos jadeó, tenía tantas ganas de que Kun le ahorcara mientras se lo follaba tan duro—. ¿Debemos separarnos?

— Si a menos que quieras que hoy te tome contra tu cama —se acercó lo suficiente para oler el cuello del mayor.

— No te voy a mentir… también me lo imaginé.

— ¿Qué te imaginaste? —le olió más profundo, Kun tembló. Sus pulgares seguían acariciando el cuello de Ten.

— Que me la metías sobre mi escritorio.

— Lo puedo hacer —susurro en su oído, su respiración caliente contra su lóbulo—. ¿Te tocaste ese día? —Kun asintió. La imagen mental hizo que Ten jadeara—. ¿Qué hiciste?

— Me metí los dedos mientras gemía tu nombre —la voz de Kun sonaba tan suave, como si estuviera derritiéndose.

— Seguro que fue fantástico, ¿te corriste? —Kun asintió mordiendo su labio inferior—. Cuando te lo haga será mejor, te lo aseguro —las feromonas de Kun estaban rodeandole, su pantera estaba rascando ferozmente. Tenía tantas ganas de entrar a su habitación y hacerlo gemir—. Quiero hacer que te vengas ahora pero estamos yendo muy rápido, ¿no?

— Vamos a mi cuarto, ya no puedo —Kun susurro completamente necesitado.

— ¿Estás seguro? —Kun asintió con la cabeza. Ten jadeo. Se separaron, Kun tomó su mano y ambos avanzaron hasta la habitación de Kun en dónde una vez cayeron en la cama todo fueron gemidos y calor.

Esa noche Ten no lo anudo, tuvo que salirse de Kun antes de llegar, pero el verlo con las marcas de sus dientes en sus lindos muslos blancos y con las manchas del semen de ambos en su abdomen, le hizo sentir lo mejor del mundo. Esa noche incluso se quedó a dormir con él.

»»————- ♡ ————-««


Tal vez sea un truco, pero lo sé.
Es mía, mía, mía.
Déjame ir, lo que sea que te guste.
Chica, no se lo que tienes dentro, si.
Tengo que saberlo.*


Ese año conocieron a sus familias, después de que viajaron juntos, cada uno le dijo a sus padres que habían encontrado a su persona. Al principio los papás de Ten no lo tomaron muy bien, era quizás un estereotipo pero Kun no lucía como un omega, tampoco les hizo mucho bien saber que la alfa de la familia era su mamá.

Aunque al final, terminaron comprendiendo que Kun era un buen chico y se preocupaba mucho por Ten, lo miraba de una manera única y se notaba que a pesar del poco tiempo, realmente veía un futuro con él. Cuando Ten conoció a los padres de Kun, fue en la fiesta de año nuevo. Incluso los padres de Ten acudieron. Le sorprendió mucho lo bonita que era su mamá, su papá por otro lado era un omega por completo, aunque sonara a estereotipo.

Vieron a Kun tan feliz que no hubo problema para ellos. Notaban como Ten solo había necesitado una oportunidad para conquistarlo y Kun se la había dado. Al regresar de Corea a Londres, básicamente fueron a presentarse frente a sus amigos como novios. Johnny genuinamente les deseo lo mejor, los veía con cariño sin ningún tipo de resentimiento.

TaeYong estaba tan sorprendido pero también feliz de que Ten por fin tuviera a su persona consigo. Luego los amigos de Kun lo conocieron, Ten no lo sabía pero en las últimas semanas antes de su viaje, Kun les había hablado demasiado sobre el tailandés.

Dejun y Hendery lo saludaron con una sonrisa, admitiendo que ya sabían de él mientras que YangYang y Sicheng todavía le miraban un poco desconfiados de él, después de todo solo había un alfa en su grupo, Hendery y Sicheng que eran betas, YangYang y Dejun eran omegas, Yukhei era un alfa, pero era inofensivo.

Sin embargo Ten tenía algo que les hacía creer en que todo estaría bien para Kun.

Su relación floreció de manera tranquila. Fue un proceso que se alimentó de buenos momentos y algunos no tan buenos, ambos tenían su propio carácter y ambos sabían que hacía enojar al otro al punto en que a veces, discutir era innecesario, simplemente tomaban un momento a solas, después lo hablaban.

Sexualmente era increíble, Ten no había imaginado que después de tanto tiempo de contenerse, el hacerlo con Kun borraba todo de su mente. Algunas personas habían imaginado que Ten era promiscuo, que tenía a alguien diferente cada noche, incluso a más de uno por día, pero para Kun fue lindo y a la vez tranquilizador, saber que fue el primero en su vida en ese aspecto.

Cuando casi cumplían un año de estar juntos, supieron que Johnny estaba saliendo con TaeYong, lo estaban intentando pues eran destinados. Ten se sorprendió mucho por ese dato, a la vez, le impresionó como el destino jugaba para unir cada pieza en su lugar. Johnny y TaeYong debían conocerse en esa fiesta, así como Kun y él.

Para su primer aniversario, precisamente, llevó a Kun a una cabaña en dónde lo hicieron frente a la chimenea. Kun recordaba que ese día Ten le dijo tantas veces que lo amaba que se abrumó y termino llorando contra su pecho cuando habían acabado de tener sexo. Era maravilloso estar enamorado, era maravilloso ser correspondido.

Y así los años pasaron, ambos se graduaron y después regresaron a Corea para vivir juntos, primero adoptaron dos gatos que Kun cuido un año solo porque Ten se fue a Japón a hacer una maestría. Cuando regresó adoptaron dos gatos más, siendo en total cuatro; Leon, Louis, Levi y Cookie.

El menor había pasado del cabello rubio, al negro en ese tiempo, luego volvió al rubio, además ya tenía varios tatuajes en el cuerpo, uno de ellos que nadie había visto era un 0101 en su muñeca, en color naranja. Era el tatuaje que tenía de Kun. Al mayor le encantaba lamerlo de vez en cuando.

A veces pensaba si él también debía tatuarse, sin embargo, no era su estilo y para Ten estaba bien, no quería que Kun se tatuara solo porque él lo hizo, quería que Kun estuviera muy seguro de que quería tatuarse y si no lo estaba, no lo obligaría.

Para ese entonces Kun trabajaba para una agencia de modelos y también para una revista, le iba bastante bien. Ten en cambio estaba en un estudio de manhwa, las fechas de entrega eran horribles, pero después de todo, era algo que le encantaba.

Kun cocinaba en casa mientras que Ten se encargaba de la limpieza la mayor parte de las veces. En días de entrega, Kun sabía que Ten no llegaría quizás un par de noches así que él cuidaba a sus cuatro hijos. Su cama se sentía fría sin embargo, los cuatro mininos aprovechaban para dormir a lado (o encima) de Kun haciéndole compañía.

Tenían veintisiete años cuando Kun le pidió matrimonio a Ten y el menor aceptó con las lágrimas saliendo de sus ojos. Ten casi nunca lloraba, Kun solo lo había visto llorar cuando se graduó y cuando volvió de la maestría en Japón. Esa noche Ten le dijo tantas veces que lo amaba que se quedó grabado como un mantra en su cabeza.

La boda fue sencilla pero hermosa, fue en China, se dijeron sí acepto con trajes blancos y en su sesión de fotos Ten usó un sua phraratchathan y Kun un hanfu. El menor aún recordaba cómo los padres de ambos lloraron, incluso él lloró cuando vio a Kun aparecer con ese traje blanco que le quedaba tan bien. Su pantera interior estaba eufórica.

Para su luna de miel decidieron irse a Seychelles, en su primera noche, Ten lo anudo por primera vez. Se sentía excelente, delicioso, parecía que Kun estaba hecho para tenerlo dentro toda su vida. Ten le beso el rostro mientras el nudo pasaba y llenó su cuerpo de caricias excitandolo de nuevo.

»»————- ♡ ————-««


No me digas, sé lo que quieres, ¿eh?
Lee las señales, hay algo en ti.
Nunca me había sentido así.
Ahora no puedo sacarte de mi vista.*


Habían intentado tener familia pero tristemente no habían podido. El celo de Kun se había vuelto irregular desde que habían perdido a un bebé un año atrás, aparentemente no había nada malo con ellos, Kun estaba perfectamente sano y Ten tenía un esperma fértil, simplemente el feto no se había implantado bien.

Pero desde que perdieron el bebé, Kun no había tenido su celo. Se suponía que después de ello, tardaría cerca de seis meses en volver a presentarlo, pero ya había pasado un año y su celo no había llegado. Ten tuvo que ir a China al estreno de su manhwa en chino y Kun no pudo acompañarle porque tenía dos sesiones importantes con marcas de renombre que no podía dejar ir.

Ten le llamaba diario por videollamada para asegurarse de que estuviera comiendo y descansando de manera adecuada. Desde que habían perdido a su bebé, aunque Kun parecía no estar tan afectado, a veces Ten lo había descubierto llorando en la madrugada por las pesadillas del trauma. Ten lo abrazaba y trataba de que Kun estuviera tranquilo, por ello se ocupaba de que se alimentara y durmiera bien.

Kun era lo más preciado en su vida, claramente haría todo lo que estuviera en sus manos para que estuviera bien. Era su alfa, tenía que cuidarlo y protegerlo incluso si sabía que Kun era perfectamente capaz de hacerlo solo. Muchas veces Kun era un bebé dentro de ese cuerpo de brazos fuertes y muslos anchos.

Y a él le gustaba cuidarlo, le gustaba que fuera un bebé que necesitaba cariño constante y muestras de afecto, le gustaba lo lindo que era cada que se ponía así. Con sus gruesos labios abultados, sus hoyuelos marcados y esos bobba eyes que le fascinaban.

El último día en China de Ten, hizo videollamada con Kun, en donde lo vio desayunar bastante bien, Kun le dijo que tenía muchísima hambre. Ese día solo tenía una sesión así que se apresuraria para regresar a casa y preparar la cena para que cuando Ten llegara todo estuviera listo y cenaran juntos tras una semana separados.

Pero Ten no espero que Kun dejara de contestar sus mensajes cuando estaba en el aeropuerto de Beijing. Tampoco cuando estaba en Incheon. De hecho empezó a preocuparse porque le había dicho que iría por él al aeropuerto, pero Kun no contestaba sus mensajes ni sus llamadas.

Ten llamó a sus suegros pero no contestaron, así que llamó al trabajo de Kun y descubrió que se había reportado indispuesto. Lo cual solo significaba una cosa… su celo había comenzado. Esa era la forma en que los trabajos sabían que tendrían incapacidad por parte de los omegas en su mayoría. Con su maleta en la cajuela del taxi trato de calmarse.

Nada malo podría estar pasando, solo Kun estaba teniendo su celo más de un año después del último que tuvo. Todo estaba bien. Le envío un mensaje a su jefe indicándole que tomaría un par de días de licencia debido a que su omega estaba indispuesto. Lee MinHyuk (su jefe) le dijo que no había problema, su próxima firma sería en Busan una semana después así que tenían tiempo para afinar detalles.

Llegó a su edificio con el corazón latiéndole en las orejas. Necesitaba fuertemente restregarse contra Kun. El trayecto en el elevador fue un infierno, soltó un suspiro de alivio cuando llegó a su piso. Temblando le mandó un mensaje a Riku para confirmar que había llevado a sus gatos consigo, su hermano menor le dijo que efectivamente él los tenía pues Kun le había avisado que estaba sintiéndose raro.

Riku había empezado a cuidar a sus gatos durante el celo de Kun desde que se habían mudado a Corea. Ya que a veces el celo de Kun duraba hasta cinco días, eran básicamente cinco días en los que lo único que existía para ellos era la cama y botellas de agua. Por lo que alguien tenía que cuidar a los gatos que tenían.

Una vez entró, el aroma a chocolate era tan denso que la erección se alzó dentro de sus pantalones orgullosa. Ten se quitó la chaqueta y la dejó en el sofá junto a su bolso de mano mientras que su maleta estaba al lado del mueble. Llegó a su habitación desabrochandose los pantalones por comodidad, sus cabellos rubios atados en una coleta debido a lo largo que lo tenía.

Tenía una camiseta sin mangas blanca y unos jeans que empezaban a resultar estorbosos. El aroma ya era sofocante, se sentía tan caliente gracias a las feromonas de su pareja. Lo necesitaba demasiado. Lo encontró sobre la cama, con la ropa de Ten alrededor haciendo un nido, algunas prendas debajo de él, mientras se pegaba a ellas con el trasero en alto.

Kun estaba desnudo, Ten podía notar que tenía una erección y también como su entrada estaba húmeda esperando por él. Se le hizo agua la boca. Aclaró su garganta logrando que Kun lo viera, aunque sabía que su pareja había detectado su presencia debido a su aroma. Lo miro con esos ojos grandes, gimiendo contra su ropa.

Cómo le encantaría hacerle una foto pero su teléfono estaba en el sofá dentro de su bolso y él no quería hacer esperar más a Kun. Se quitó la camiseta notando como Kun se relamia los labios en la cama, luego quitó sus pantalones, Kun se puso de pie y sin pensarlo más llegó frente a él para ponerse de rodillas pegando su cara a la erección de su esposo.

— Bebé, primero salúdame como es debido —rio Ten sujetándolo del cuello, haciendo que se parara para besarle rudo.

Fue la gloria sentir sus lenguas jugar la una contra la otra. Ten le llevó de nuevo a la cama sin dejar de besarle, Kun le bajó la ropa interior que quedó en alguna parte del camino. Ten tiró la ropa con la que Kun estaba haciendo su nido, toda quedó en el suelo antes de que Kun fuera recostado sobre el colchón.

Sin más, Ten le metió dos dedos mientras lo besaba. Kun gimió contra su boca. Tenía las piernas abiertas, las manos en la espalda de Ten, el rubio hincado entre sus muslos con sus dedos de la mano derecha dentro. Ten dejó de besarlo, en su lugar roso sus labios con los propios mientras lo veía deshaciéndose por como lo estaba follando con sus dedos.

Sentía el aliento caliente de Kun en su boca cada vez que jadeaba por lo dentro que estaban tocándole sus dígitos, le mordió una mejilla por completo extasiado por cómo Kun parecía moverse contra sus dedos. Ten le mordió el lóbulo mientras metía un tercer dedo. Estaba tan húmedo, caliente y le recibía tan bien. Deseaba que fuera su pene el que estuviera ya dentro pero también quería un poco de juego previo.

Sus mordidas bajaron a los pezones rosas de Kun, su piel era tan blanca y sus pezones eran rosados, estaban duros bajo su lengua y dientes. Amaba morder a Kun, llenar su cuerpo de las marcas de sus dientes, era su propia obra de arte, un lienzo en blanco solo para que él lo pintara. Su pecho fuerte con esos pectorales marcados, sus brazos fuertes, su abdomen con esos ligeros cuadritos y al final esa mata de vello suave que iniciaba en su ombligo y terminaba en su entrepierna.

— Por favor…

Ten sabía que quería Kun pero aún quería divertirse un poco más. Volvió a besarle con ganas, mordió su labio inferior al final del beso y de nuevo se mantuvo con sus labios rozando los de Kun alcanzando su próstata con los dedos. Kun gimió y se arqueó deseando más.

— Bebé me estás tomando tan bien —dijo contra su boca con el ceño fruncido por el placer, estaba goteando ante la imagen de Kun con sus pezones duros y húmedos por sus mordidas, con su boquita abierta, su pene duro y sus propios dedos siendo apretados por el interior de Kun—. Regálame un orgasmo bebé, correte para mí.

Lo dijo de una manera tan erótica en chino, su acento sexy resbalando por su lengua, Kun se corrió fuerte, violento, apretó más los dedos en su interior haciendo que Ten soltara una maldición en inglés. El semen de Kun llegó hasta su pecho que subía y bajaba por el reciente orgasmo.

Ten saco sus dedos húmedos, los olió y luego los metió a su boca. Kun le estaba mirando con la boca entreabierta. Sin pensarlo más se acercó para lamer los dedos de Ten. El menor gimió al sentir la boca caliente en su dedo medio mientras que tenía su índice en su propia boca.

— Que buen chico eres, mi amor —Kun no contestó, sus pupilas dilatadas exigiendo más le hacía querer follarlo hasta morir.

— Alfa…

Ten sacudió la cabeza con los ojos cerrados y una sonrisa. Kun era consciente de lo mucho que le excitaba cuando le llamaba así con esa vocecita suave a punto de romperse por el deseo. Bajo con su boca, lamiendo todo el semen de Kun en su torso, aprovechando para dejar algunas marcas, luego llegó a su entrepierna bajándose de la cama, se quedó hincado lamiendo el glande de Kun con los restos de semen ahí.

— Si… —fue un gemido suave cuando se lo llevó hasta la garganta. Las manos de Kun se entrelazaron con las de Ten.

El menor empezó a morder sus muslos, luego levantó la pierna derecha de Kun, mordiendo justo esa parte de su cuerpo en dónde se unía su nalga con su muslo. Le dió la vuelta para hacerle un beso negro tan sucio. Kun se estaba volviendo loco por cómo se sentía su interior y como sonaba cuando le estaba comiendo tan bien.

Ten era un experto en hacerle sentir cosas que jamás imaginó. Nunca pensó que le gustaría el beso negro o incluso jugar con diversos artefactos. En algún punto de su vida en Londres, Ten le compro un plug anal que tenía una cola de gato saliendo. Nunca iba a olvidar como Ten le metió los dedos con el plug aún dentro de él para tocar su próstata y hacerlo correrse tan fuerte que cayó sobre sus rodillas temblando.

Luego se la había chupado a Ten haciéndolo terminar en su cara.

Ten nunca lo había obligado a hacer nada que no quisiera, era un alfa muy comprensivo, bastante caliente y dominante pero jamás autoritario. Todo lo que habían experimentado era de mutuo acuerdo y siempre que se sintiera bien para ambos. A Ten le importaba mucho que Kun disfrutara del sexo con el. Le gustaba verlo temblar por el orgasmo, le gustaba como gemía y se derretía entre sus dedos.

Una obra de arte provocada sólo por él.

Ten se había cansado un poco de la mandíbula, así que se alejó limpiando sus labios con el dorso de su mano. Cerró los ojos. El sabor de Kun le excitaba, su aroma ahí abajo también le excitaba. Estaba tan duro que su punta estaba rojiza y húmeda, se acarició un poco aliviando la tensión, esparciendo el líquido seminal sobre su glande mientras la entrada de Kun se mantenía húmeda esperando por él.

Que lindas nalgas tenía su esposo. Quería llenarlas de su semen junto a sus muslos. Pero no esa vez, esa vez terminaría primero dentro, lo anudaria de nuevo y después le terminaría en cualquier otra parte, en sus nalgas, en sus muslos, en su abdomen, en su pecho, en su boca. Gimió imaginándose todo eso.

— Date la vuelta —Kun asintió, se acomodo boca arriba, abrió sus piernas lentamente, como si estuviera ofreciéndose a Ten listo para que lo mancillara. El rubio noto que Kun de nuevo tenía una erección—. Eso es, sabes que me encanta verte a la cara cuando te la meto —Kun jadeo cerrando los ojos ante las palabras de Ten—. Mírame —Kun obedeció. Se sintió más excitado de observar a Ten sosteniendo su pene con su mano derecha, sus músculos definidos por lo mucho que le gustaba bailar, los tatuajes de sus brazos, el de su pecho, su rostro perfecto, una capa de sudor sobre su piel de miel y su cabello largo en una coleta.

— Alfa…

— Dime.

— Follame por favor…

— Lo que mi precioso omega me pida —soltó Ten con una sonrisa. Se acomodo y lo penetró con satisfacción. Las piernas de Kun estaban sobre los muslos de Ten, sus tobillos chocando con la espalda baja del tailandés. Ten alzó la cadera de Kun con sus manos, moviéndose con fuerza, Kun derritiéndose sobre la cama, arqueando su espalda cada que le tocaba ese punto que lo deshacía—. Si bebé, me aprietas tan bien —Ten estaba gimiendo con palabras en chino otra vez. Sonaba tan sexy—. Shit… —maldijo fascinado con el interior de Kun—. ¿Cómo lo haces? Eres tan erótico… quiero follarte una y otra vez —Kun gimió monosílabos incoherentes mientras Ten le hablaba en chino o en inglés—. Vas a tomar todo de tu alfa, ¿verdad? Voy a llenarte tan bien.

Kun asintió con la cabeza arqueandose de nuevo. Gritó cuando el orgasmo le atravesó de nuevo sintiendo el nudo de Ten en su interior haciendo que su semen le llenara por completo. Era solo su primera ronda.

»»————- ♡ ————-««


Cómo te helado, ponmelo encima.
Es tan buena, voy a beberla.*


Kun despertó con cansancio, su cuerpo ya no se sentía caliente, solo se sentía adolorido. Se levantó de la cama, tenía que cambiar las sábanas, su habitación olía a sexo. Avanzó a la cocina, no se puso nada de ropa, tomó una botella de agua embotellada de la nevera y la bebió. Movió un poco su cuello buscando desentumecer los músculos de su espalda.

Necesitaba un baño relajante y algunos parches para las mordidas. Sabía que tenía marcas por doquier, habían durado tres días en esa habitación. Un poco corto, Kun generalmente tenía un celo de cinco días pero asumía que era por el cambio en su cuerpo desde su embarazo.

Realmente había intentado que funcionara. El médico le había dicho que no fue su culpa, él no sabía que estaba esperando, pero aún así, había querido darle un hijo a Ten. Suspiro, no era momento para sus pensamientos intrusivos. Serían padres cuando tuvieran que serlo, incluso si no eran hijos biológicos.

Su leopardo de las nieves estaba dormido, por completo relajado.

Ten le abrazo por la espalda, sus manos rodeando tu cintura, dejo un beso sobre su hombro con una sonrisa satisfecha. Había sido increíble, no recordaba cuándo había sido la última vez que lo habían hecho así de intenso. Kun tenía marcas por todo su cuerpo. Que bonitas se veían sus nalgas con sus mordidas en ellas.

— ¿Te preparo la ducha?

— ¿Vendrás conmigo? —acarició los brazos de Ten.

— Está bien, te pondré sales para que te relajes y descanses. Está vez duro menos.

— Pero fue… bastante bueno —rio Kun. Ten le imito besándole el cuello—. Haré algo para que comamos, ¿vale?

— Podemos pedir delivery, quiero que descanses.

— Estoy bien —Kun volteo y le dió un beso en la mejilla—. Vamos a bañarnos entonces y hay que cambiar las sábanas, huele muchísimo a nosotros.

— Eso es sexy —rio Ten—. ¿Qué quieres comer?

— Mmm, luosifen está bien.

— Bien, lo pediré —Ten se separó, avanzó a su teléfono, no sin antes sacar una botella de agua de la nevera. Bebió pidiendo la comida y luego entró al baño a poner la tina para relajarse con su esposo.

Kun se sintió afortunado otra vez de haber dicho que si esa noche en el baño de la residencia. Y quién sabe, quizás pronto, también habría un par de piecitos persiguiendolos por la casa.


*Ice tea - WayV


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La imagen que está arriba es como imagine a Ten para este Oneshot, TENIA MUCHO QUERIENDO ALGO ASI, básicamente anoche lo escribí y me siento orgullosa, la próxima semana espero traer Limitless uwu No lo escribí aquí pero Johnny es un puma y TaeYong es un león uwu

Espero les guste~ (⁠ ⁠ꈍ⁠ᴗ⁠ꈍ⁠) besitos de Kun Omega con su cabello largo uwu


안녕~

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