domingo, 16 de abril de 2023

[SERIAL] Loving You Keeps Me Alive - Witches and sirens

Loving you keeps me alive
Witches and sirens

Advertencia: Lemon


Seúl, Corea del Sur

Tras un par de días en New York, la familia de JunSu volvió al castillo. Habían estado con los dragones más tiempo del esperado, volaron a New York a verificar un par de asuntos y volvieron a Seúl. YooChun ya se sentía un poco mejor, aunque su duelo aún no pasaba, el apoyo de JunSu era demasiado reconfortante. 

Pisar el castillo se sintió tranquilizador para los cuatro. El lobby seguía de la misma manera, sin embargo escuchar una risa en dirección a la cocina les puso alerta. Desde que Hayami se había ido, ese mismo día, ChangMin había salido gritando que no quería que nadie ocupara nunca más la cocina, incluso dijo que iba a desaparecerla antes de encerrarse en su habitación.

Los cuatro lo habían visto llorando de rabia mientras decía aquello. No le importó que JunSu estuviera sensible sintiendo que pronto daría a luz además de sentirse un poco solo debido a que YooChun acababa de ser convertido. Tampoco que JaeJoong y YunHo estuvieran empezando a sentir la crisis llegar. Cuando se encerró de vuelta JunSu le escuchó llorar, tirar y gritar. Su habitación se veía como si hubiese pasado un huracán.

Quién sea que estuviera en la cocina le impactaba. La pareja se miró cuando una risa suave emergió de ese lugar y sin más acudieron siendo seguidos por su hijo y por el guardia. Su sorpresa fue enorme al ver a ChangMin sentado observando a Hayami cocinar.

— ¿Hayami? —el aludido volteó sonriendo ante la sorpresa con la que JunSu había pronunciado su nombre.

— Hola, tanto tiempo —les mostró una sonrisa y luego abrazó a JunSu y posteriormente a YooChun—. Tu debes ser su hijo, conozco a tus padres desde hace mucho tiempo.

— Eso le dices a todos —dijo ChangMin suspirando—. Ya también conoció a los hijos de JaeJoong-hyung y YunHo-hyung.

— Y a la hija del traidor también —pronunció Hayami con un dejo de rencor. ChangMin suspiró desde su lugar.

— ¿Cuándo volviste?

— El día en que fui por él, ya se recuperó de sus heridas, JiYool mató a un lobo y yo a un gigante —le respondió ChangMin a JunSu. Este le olfateó de pronto, un poco más cerca, luego soltó una risa.

— Ya hueles a él otra vez —ChangMin enrojeció y bufó mientras Hayami lo observaba con diversión, aunque a YooChun le hacía gracia, no podía reír y ChangMin lo notó.

— ¿Qué pasó en Estados Unidos? —el semblante de JunSu cambió un poco, miró a su esposo, había bajado la cabeza ante esa pregunta.

— Los padres de YooChun fueron atacados y… luego nos atacó SunAh con Miroslava, Helena y Vladimir —ChangMin les observó con sorpresa—. Helena mató al hermano de YooChun y luego se suicidó, estaban buscando a HimChan.

— ¿Esos malditos se atrevieron? —la pregunta de Hayami le dió un pinchazo de dolor a YooChun—. Después de todo SunAh sigue siendo la misma arpía.

— Debo avisarle a JaeJoong-hyung lo que ocurrió.

ChangMin y Hayami no tuvieron tiempo de decirle a JunSu que JaeJoong estaba en una reunión debido a que la familia del mediano de los Kim salió de la cocina. Al llegar al salón principal, JunSu sintió su estómago revuelto. TaeYeon estaba sentada frente a JaeJoong junto con una joven que no conocía pero seguro era su alumna. Ambos les miraron desde su lugar. 

— No sabía que estabas ocupado, hyung.

— Pensé llegarían más tarde —JaeJoong se levantó y se acercó a él abrazándole con fuerza. Daba gracias de que estuviesen bien, después hizo lo mismo con YooChun. Sabía que su cuñado estaba mal emocionalmente y quería transmitirle todo su apoyo.

— Buen día JunSu-sshi —pronunció TaeYeon desde su lugar—. Es un gusto conocer a tu familia finalmente, ella es Irene, es de mis protegidas.

— ¿Qué sucedió en Estados Unidos? —cuestionó JaeJoong alejándose ante la nula respuesta de JunSu que seguía mirando a TaeYeon cómo si buscara descifrarle. 

— Tuvimos un encuentro con SunAh, estaba con Miroslava, Vladimir y Helena, iban por HimChan —indicó mirando al techo, dejó que un suspiro saliera de sus labios, estaba cansado—. La familia de YooChun falleció, incluso su hermano, no se los voy a perdonar hyung.

— ¿Lo sabe el concejo?

— Da igual si lo sabe o no. Mi familia no va a volver así mate a un millón de vampiros, JaeJoong —dijo con rencor y acto seguido partió a su habitación. HimChan y YongGuk se disculparon y también salieron rumbo al refugio. JunSu apretó los labios, le dolía que YooChun estuviera así pero entendía la situación.

— Déjalo salir JunSu, está bien —cuando JaeJoong le miró a los ojos un par de lágrimas salieron de los suyos. ¿Qué deberían hacer?

— Yo creo que es justo pedir su cabeza —pronunció TaeYeon—. Las familias humanas nada tienen que ver con nuestros problemas.

— Helena ya murió —respondió JunSu mientras lloraba—. Use mi técnica de sangre. Se suicidó. Por un momento… pensamos en traer aquí a YooHwan. Me aterra que estén buscando a HimChan, YooHwan se interpuso entre ellos, gracias a él mi hijo está vivo.

— Mi aquelarre estará con ustedes —JunSu miró a la joven bruja, se veía la sinceridad en sus ojos—. Ya es hora de que llegue un límite para los Bang. El límite tienen que ser ustedes. Avisaré a mis chicas y en cuanto YongHyuk venga, no dudes en activar una alerta Príncipe Kim —musitó tranquila para JunSu, él le observó por un minuto y luego asintió. 

— Gracias TaeYeon-sshi.

Ella se sentía un poco tonta, sabía bien que JunSu no la quería, que quizá nunca lo había hecho, o si lo había hecho, había resultado mal. JunSu siempre había sido libre. Nunca había querido atarse, hasta que llegó YooChun a su vida y ella tuvo que aceptarlo, porque así eran las cosas. En el fondo sentía que si estaba apoyándoles era porque sus sentimientos para él aún eran muy profundos.

Después de un abrazo sincero, ella salió junto con su protegida. JaeJoong se quedó pensativo ante todo lo que había pasado en menos de una semana. Su hijo se casó, mataron a los Shin, también a Bi y su manada, YeonHee había muerto y Hayami había vuelto, los padres y el hermano de YooChun habían sido asesinados y ahora tenía a las hadas y a las brujas consigo.

La guerra había iniciado sin duda, él ya sabía que debía hacer.

— Loving you keeps me alive —

— Es increíble como ha perdido el control de la situación rey Kim.

— ¿Me está solicitando que ataque, rey Wu?

— Nada de eso, pero considero que es necesario marcar límites. Los vampiros están cayendo.

— Estoy intentando todo para evitar un problema mayor.

— ¡Ya han muerto muchos por ese intento! —reclamó Nachjaree Horvejkul, la reina tailandesa—. Siempre he estado a favor de la paz pero cuando reclaman vidas de esta manera y hacen una declaración de guerra de esta magnitud, yo creo que es necesario atacar.

— Entiendo y ya estoy trabajando en eso. Cómo saben desde la muerte de mis padres, los vampiros no han tenido altercados hasta ahora. Yo creí que mis hijos no tendrían que aprender a defenderse, veo que me equivoqué y por eso es que están entrenando.

— ¿Sus hijos nos defenderán? —preguntó Christopher Bang, el príncipe australiano. Apenas estaba por tomar posesión.

— No quiero llegar a esos extremos, de hecho, no deseo que se vuelva algo mundial, esto es personal, contra mi familia. Pero si es necesario defenderles, lo haremos sin duda. Mi motivo para crear esta reunión es solicitar autorización para abrir fuego contra los Bang.

Todos se quedaron sorprendidos ante la petición a pesar de que era lo que la mayoría deseaba. Lo estaba pidiendo porque no iba a tener piedad, eso lo sabían todos. JaeJoong no iba a parar. HeeChul les miró con temor, sabía cómo se estaba arriesgando JaeJoong. A su lado el rey Han Geng asintió. 

— Doy mi autorización —pronunció el rey japonés Hideto Takarai. JaeJoong asintió con la cabeza ante su respuesta, él sabía que le apoyaría.

— Yo también —siguió Han Geng.

— No quisiera que esto saliera al mundo rey Kim —indicó la reina Horvejkul—. Doy mi autorización.

— También doy mi autorización —dijo el rey Wu.

— ¿Príncipe Bang? —cuestionó JaeJoong.

— Sé que son mayoría, así que daré mi autorización, solo pido que no mueran civiles, tratemos de buscar la paz, por favor rey Kim.

— Así lo intentaré.

— Loving you keeps me alive —

El concejo estaba compuesto por siete líderes. En las últimas décadas habían cambiado de nacionalidades y se había vuelto un concejo oriental, no asiático como tal. Las primeras siete ciudades que contaban con un representante eran Corea del Sur, Rusia, China, Japón, Tailandia, Filipinas e India. Sin embargo con la muerte de algunos líderes y la dimisión de otros, los actuales líderes eran: Hideto Takarai de Japón, Nachjaree Horvejkul de Tailandia, Wu YiMing de China, Han Geng de Hong Kong, Christopher Bang de Australia y JaeJoong de Corea del Sur.

El rey Sergei Volkova de Rusia había decidido salir por problemas internos y no había entrado nadie más a cubrir ese puesto. JaeJoong era el líder del concejo, él había sido elegido bajó votación antes de que el rey Wu y el príncipe Bang se volvieran representantes. Cuando todavía estaba Rusia dentro del mismo. 

Nadie dudaba de él porque su sangre hablaba por sí mismo. Los hermanos Kim eran de las pocas personas que podían usar técnicas de sangre porque eso solo llegaba de la sangre real. Los únicos clanes con sangre real en Corea del Sur eran el clan Kim y el clan Shin. Cuando JaeJoong y Demian eran pareja, la gente no dudaba en qué se volverían un solo clan, la sangre pura unida.

Hayami también tenía sangre real, pertenecía a una rama muy alejada de vampiros puros y su sangre tenía conexión con la del rey Takarai pero de lejos, por eso él nunca había deseado ingresar al trono, esas cosas de reinar y ordenar a otros no le iban. Por eso la pasaba más en otros lugares que en Japón.

JaeJoong ya tenía la aprobación del concejo, así que tocaba actuar, él sabía que no tendría piedad.

— Loving you keeps me alive —

— Te estuve buscando —YooChun estaba admirando la luna, giró y observó a JunSu acercarse lentamente—. Debí suponer que estabas aquí.

— Di un paseo por el jardín para tranquilizarme —respondió quedando frente a su esposo, un olor dulce inundó sus fosas nasales—. Así que vino a verte.

— Vino a hacer negocios con JaeJoong-hyung.

— Por eso hueles a ella —JunSu mordió la parte interna de su mejilla y suspiró.

— Me abrazó.

— ¿Recordaron viejos tiempos?

— Nada de eso —un puchero suave en sus labios—. Ella sabe muy bien que te amo.

— Eso no quita el hecho de que te desea, lo ví en sus ojos.

— Pero yo te deseo a ti —YooChun apretó los labios ante esas palabras.

— ¿Cerraste la puerta?

— Con seguro, si.

Un par de sonrisas se adueñaron de ambos pares de labios. YooChun le tomó del cuello y le besó con ansias mientras lo guiaba a la cama. Le recostó ahí sin dejar de besarlo y sin dudar las ropas comenzaron a despejar pedazos de piel. YooChun se estaba restregando mientras se besaban con pasión. 

La camisa de Park estaba abierta, la playera de manga larga de JunSu arriba mostrando sus pezones. YooChun le giró sobre la cama, besó sus hombros y le bajó la parte inferior de su ropa. Observó su trasero en alto y no dudó en bajar sus labios hasta la entrada de su esposo. Lamió y le penetró con su lengua hasta el cansancio, se encargó de hacerle temblar hasta que no hubo más que gemidos agudos de parte de JunSu.

— ¿Estás en tus días fértiles?

JunSu no supo qué responder, desde el nacimiento de HimChan había dejado de procrear. Su cuerpo estaba diferente y lo sabía, lo sentía. Generalmente antes de ese embarazo, cuando su cuerpo era fértil, tenía cierto aroma especial que desataba a cualquiera que lo oliera. En esos momentos YooChun se estaba volviendo loco como cuando estaban en la isla.

— No lo creo —un gemido fuerte. YooChun le había penetrado.

— Vamos a probar —susurró contra su cuello lamiendo un poco para luego morderle. JunSu sintió su excitación crecer, se aferró con fuerza a las sábanas. Las manos de YooChun se posaron sobre las de JunSu mientras se hacía de su entrada. Kim gemía más fuerte cuando YooChun tocaba su punto dulce. 

Olía a sangre, hormonas y sexo. Eso lo sabían muy bien, tenía tanto tiempo sin que hicieran aquello de manera salvaje sin importarles más. Cuando YooChun terminó se encargó de que todo su semen quedara dentro de JunSu. Supo que JunSu también se había corrido debido a los temblores que le recorrieron de pies a cabeza.

Cuando salió observó su entrada con el semen en ella, un poco empezaba a escurrir. YooChun sintió su sangre irse a su pene. Estaba tan excitado, quería que JunSu oliera tanto a él que nadie más se atreviera a pensar en marcarlo. Le penetró de nuevo y JunSu gimió girando el rostro para que se besaran.

— Loving you keeps me alive —

Habían pasado ya dos días desde el regreso de la familia de JunSu. HimChan y YongGuk ahora entrenaban con el resto. Hayami y YunHo estaban mucho mejor de sus heridas, sus maneras de entrenar eran diferentes pero a todos les servía bastante. Aquel día Hyorin, la emperatriz de las sirenas, estaría en casa. JaeJoong le había dicho que si deseaba podía acudir él pero ella dijo que no, que era mejor no exponerlos.

Ella llegó con dos jóvenes muy bellas, una de cabello rosa y otra de cabello negro con las puntas color lila. Olían a agua de mar, un olor muy marcado, intenso. Ese tipo de olor que les haría fácilmente reconocibles en cualquier lugar.

— JaeJoong —sonrió ella tomándole de las manos, el atardecer estaba cerca. Las chicas hicieron una venia mientras Hyorin acomodaba los mechones blancos de su cabello.

— Hyorin, me alegra tanto que hayan podido venir.

— Y a mí verte, de verdad que me siento contenta de saber que está todo bien por aquí, dentro de lo que cabe claro —emanó un suspiro y se soltó del vampiro—. Ellas son JooYeon y Yeoreum, dos de mis pequeñas.

— Me alegra que no vengas sola pero aún así, creo que es peligroso.

— Aunque no lo creas, JooYeon es una de nuestras mejores peleadoras. Domina las técnicas del agua de una manera impresionante. Yeoreum en cambio, es más del tipo curativo.

— ¿Cómo están las demás?

— Con incertidumbre pero todo saldrá bien, confiamos en eso.

— Siéntense, ¿gustan algo de tomar o comer? Hayami ha estado aquí y ahora hay comida en casa siempre —soltó JaeJoong con una risita mientras se sentaban. Una de las jóvenes de Hyorin tropezó un poco al sentarse.

— Lo siento, Yeoreum casi no sale del agua, le cuesta trabajo andar a dos pies —pronunció Hyorin ayudándole a la joven de cabello rosa—. Así que Hayami y ChangMin volvieron.

— Si, ya sabes, hay parejas que se dan un tiempo.

— Bueno el suyo fue de casi veinte años —rieron ambos—. Me alegra que tengas a todos aquí JaeJoong.

— Pedí permiso al concejo para actuar Hyorin, me dijeron que sí. En cuanto eso pase, no sé si vendrán aquí, solo sé que voy a luchar hasta el final.

— Nosotras estamos contigo. No hace falta que lo diga pero quiero que lo tengas claro. No somos traidoras, los Bang están haciendo cosas que no deben, están traicionando al mundo mágico. 

— Lo sé, no quiero tener que recurrir a más criaturas pero si lo necesitamos te llamaré. Perdón por eso.

— No JaeJoong, estamos del mismo lado, no tienes que disculparte —soltó un nuevo suspiro—. Soyou me dijo que vino hace días, es bueno tener a las hadas de este lado. Ella le enseñó a Yeoreum y Soobin sus habilidades.

— Justo ahora YunHo está entrenando a los chicos, realmente hay mucha gente aquí.

— Oh, JooYeonnie podría ayudar, nadie conoce las tácticas de agua como ella y su defensa personal es la mejor. ¿No es así Yeoreum?

— Es la mejor de la clase —respondió formalmente la joven de cabellos rosas.

— Madre… —musitó JooYeon un tanto avergonzada. La puerta se abrió en ese momento. JunSu y YooChun avanzaron por el salón. En cuanto Hyorin los vio corrió hacia ellos para abrazar primero a JunSu y luego a YooChun. 

En la Isla Ulleungdo ella había conocido a YooChun, a JunSu desde hacía mucho tiempo lo conocía, él había sido el puente de conexión entre los vampiros y las sirenas, por consiguiente las hadas se unieron. JunSu siempre había deseado que las razas mágicas existieran en paz pero eso no funcionaba. No cuando existían personas deseosas de poder.

En una fiesta humana al sur de China, había una celebración por el año nuevo lunar, fue cuando conoció a Hyorin, bailaron juntos esa noche, compartieron palabras, descubrieron sobre la naturaleza del otro. Eran dos personas con un amor por el baile en común. En aquel entonces Hyorin solo era la princesa heredera. Después, sus padres murieron en la guerra y ella tuvo que tomar el mando.

Cuando habían estado recluidos en la Isla Ulleungdo, Hyorin conoció a YooChun y ella juraba que no había visto una relación tan preciosa como la de ellos más que en sus padres. Habían fiestas seguido en la isla y ellos compartían con la gente del mar. Aquellos seres que siempre olían a agua salada y JunSu decía que seguro su sangre sabía igual.

— Están a salvo.

— Así es, ¿cómo está todo en la isla?

— Tranquilo por ahora. Precisamente vine a hablar con JaeJoong, tú sabes cómo llegar a nosotros, si necesitan ayuda, sabes cómo llamarme.

— Esperemos que no sea necesario Hyorin —dijo YooChun, ella les sonrió a ambos.

— ¿Cómo está su hijo?

— Bastante grande, está entrenando —le contestó JunSu. Ella giró a ver a las jóvenes en el sofá.

— Son JooYeon y Yeoreum, mis chicas.

— Finalmente, accediste.

— Es un requisito para tomar el trono, pero, creo que fue la mejor decisión. Fueron ocho y la primera de ellas es la heredera, se llama SoJung. Luego sigue Soobin, Luda, Dawon, JooYeon, Yeoreum y por último Dayoung y YeonJung, nacieron al mismo tiempo. La isla quedará en muy buenas manos el día en que yo no esté.

— No hablemos de eso aún —dijo JunSu.

— ¿Se quedan a cenar? —cuestionó YooChun.

— Si, es mejor ir de noche, si no alguien puede descubrir el portal a la isla y no queremos eso. Yeoreum, JooYeon, ¿no quieren dar una vuelta por el jardín? Pueden conocer a los chicos, apuesto a que quieren estar con gente de su edad.

— Yo estoy bien madre, aún se siente extraño estar a dos pies —murmuró avergonzada Yeoreum.

— Vamos, yo te llevo, te servirá para practicar —le dijo JooYeon.

— Si quieren puedo llevarles —indicó YooChun y JooYeon se puso de pie, Yeoreum con un poco más de dificultad. Ambas salieron del lugar siguiendo a YooChun.

— Yeoreum es más tímida, JooYeon es más social.

— Se ve —comentó JaeJoong.

— Entonces, ¿Hayami ha hecho comida? Su espagueti es el mejor que he probado —rio Hyorin.

— Loving you keeps me alive —

YooChun les había dejado después de decirle a YunHo que eran hijas de Hyorin. Ellas les observaron un momento entrenar y luego comenzaron a caminar por el lugar. JooYeon sentía que eran personas absolutamente bellas. Una belleza sin igual, diferente a la que existía bajo el mar. Yeoreum iba más fijándose dónde pisar. 

JooYeon solía salir más del agua con sus hermanas para vagar por el pueblo de la isla. En cambio Yeoreum siendo de las menores, además de que sus habilidades físicas no eran las mejores, prefería pasarla bajo el agua.

— Unnie, deja de verlos, van a pensar que los acosas.

— Hay que reforzar la relación de las razas Yeoreumie.

— Eso dices tú pero yo siento que se pueden sentir incómodos.

— Es porque no sales del estanque, como un pequeño renacuajo.

— No digas esas cosas, sabes bien que me gusta el mar.

— A mi también me gusta, pero la tierra tiene criaturas geniales.

— ¿Cómo ese chico? Lo ves mucho —rio la menor de ambas. JooYeon chasqueó la lengua al verse un poco descubierta. Había estado observando a un joven en específico, a MinHyuk.

— Es que es una belleza diferente. Una única.

— Unnie por favor, va a notarlo, ¿quieres que madre se entere y le diga a sus padres?

— ¿Será un príncipe?

— Creo que sí, podríamos preguntar, hay mucha gente aquí. Se ve que sigue una guerra.

— Así parece, tenemos que estar listas por si las dudas.

— Apuesto a qué si él te pidiera ayuda, no dudarías en sacar tus técnicas del mar.

— Tampoco soy tonta Yeoreum, no haría algo así por alguien a quien no conozco.

— Por él si lo harías unnie… lo sé, te conozco, lo veo en tus ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario