domingo, 15 de mayo de 2022

[ONESHOT] Summertime Sadness

Título: Summertime Sadness
Autora: ヘビ (OrochiLampermanZ)
Pareja: HimJae
Género: AU, Angst, H/C, Songfic
Extensión: Oneshot [1180 palabras]
Fecha de publicación: 10 | Septiembre | 2017
Clasificación: Rated M [+16]
Advertencia: Lemon


~POV's YoungJae~

Bésame fuerte antes de irte,
tristeza de verano,
solo quería que supieras,
que cariño, tú eres el mejor*

Él iba a irse y yo no lo detendría.

Esa noche iba a acabar todo. Ambos lo sabíamos. Él tomó mi mano sobre la mesa de nuestra cena de aniversario, se veía muy guapo con ese traje gris, me hacía ignorar nuestras múltiples discusiones desde meses anteriores. Sé que él hizo sus maletas una noche anterior y sé que tenía a otro esperando por él. Sé que me amó y lo hice feliz mucho tiempo pero también sé que dejé de gustarle y en algún punto debido a ello dejó de amarme. 

La gente no ama eternamente.

Nuestro "para siempre" duró tres años.

Quizá fueron las circunstancias que atravesamos, mis celos, los suyos, la convivencia, la rutina y sobre todo el orgullo de ambos. Lo que fuera nos había rebasado y ahora estábamos acabando. Ya no viviría en mi casa, ya no estaría abrazándome en las noches frías de invierno, ni duchándose conmigo en las tardes calurosas de verano. Ya no pasaría por mí al trabajo en su Audi ni yo lo esperaría bajo un paraguas o con un abrigo.

Ya no me comería a besos para que termináramos haciendo el amor. 

Es triste y es difícil pero, ¿qué más podía hacer? ¿Retenerlo? Ya no me amaba, sus ojos, su cuerpo y su corazón ya no eran míos. Le salía por los poros que ya pertenecía a su agradable y alto secretario. ¿Cómo ganarle a eso? Mi orgullo no me dejaría rogarle que se quedara porque yo no era así. Yo no le pediría ni un "hola" si él no quería dármelo. Él quería irse, yo no iba a detenerlo. 

Aunque aún lo amara, quizá con la misma intensidad que al principio, pero de manera diferente. Él podía irse y llevarse con todo eso mi vida, pero yo no lo detendría si me juraba que sería feliz. No sacrificaría mi felicidad por nada y él ya me había demostrado que no era feliz conmigo, era feliz con otro. A mí me importaba su felicidad más que la mía. 

Cuando la cena terminó tomé los platos y las copas, ya vacías del vino que él había llevado, y comencé a lavarles. Sentí su presencia tras de mí, acarició mi cintura para al final llevar sus manos a las mías y fingir ayudarme, besó mi cuello suavemente y temblé. Decir que teníamos al menos buen sexo era una falacia enorme porque llevaba meses sin tocarme incluso si yo lo provocaba. Di todo para levantar mi relación, sin embargo para él no fue suficiente. 

En cuanto acabé, sequé mis manos. Tenía una erección por sus besos en mi cuello y las mordidas en mis orejas. Levanté la mesa ante su mirada penetrante y una vez acabé me tomó de la cadera y me subió a la mesa. Apreté el mantel cuando se hizo espacio entre mis piernas y besó mi barbilla con cariño. Acarició mis muslos, su respiración en mi cuello, no decía nada pero yo entendía que quería. 

Me besó fuertemente, metiendo su lengua, mientras sus manos acariciaban bajo mi polo rojo, jugando con mis pezones, pellizcándolos. El polo se fue al piso, su lengua sustituyó sus manos, gemí ante el deseo que circulaba por mi cuerpo, jalé de sus cabellos y él fingió embestirme entre gemidos roncos chocando su cadera con la mía.

— HimChan... —suspiré.

Quité el cinto de sus pantalones, su saco y su polo negro, también las gafas de vista cansada que solía usar y lo hacían verse como todo un CEO. Guapo y sexy.

— Fóllame —pronuncié entre un gemido, tendiéndome sobre la mesa, él sonrió y entonces quitó mis pantalones y mi bóxer.

Oh, mi dios, lo siento en el aire,
el cable de teléfono está por encima,
todo redoblando como un tambor,
cariño, estoy ardiendo (por ti), lo siento en todas partes,
nada me asusta más*

— ¡Him-Chan! —gemí. Su lengua se había hecho paso en mi estrecha entrada. Mis manos tironeaban de sus cabellos. 

Lo amaba.

Amaba su manera de hacer que me retorciera. Amaba su manera de follarme. Amaba también perderme entre sus muslos para chupar su miembro. Subirme sobre él o él sobre mí. Devorar sus deliciosos labios hasta hincharlos. Arañar su espalda. Él desde la primera vez me hizo temblar, me hizo gritar y retorcerme. Le dio un nuevo significado a mi vida sexual. Después de él ya nada sería igual. Nadie me lo haría de esa manera, nadie podría intentar igualarlo. Nadie podría. 

Cuando me penetró sentí dolor y angustia.

Quería que durara más su última vez conmigo. Quería que por esa noche nos hiciéramos de todo y al final, cuando se fuera, recordar esa noche como si ahí estuviera nuestra relación, con sus momentos buenos y sus momentos malos. Como una montaña rusa. Como un torbellino. Como él.

Subió mis piernas a sus hombros y no paró, se movió muy bien, la mesa rechinaba y él gemía en mi oído. Cuando tocó mi punto especial grité y lo vi sonreír. Enterré mis uñas en sus hombros y arañé su espalda. Mordí sus labios y apreté mi interior para él. Lo hice gritar mi nombre y guardé esos sonidos en lo más profundo de mi corazón.

— ¡Joder, YoungJae! ¡Tan rico!

Estaba desesperado por llenarme. Quería que recordara que yo era suyo.

Quizá siempre lo sería. 

Creo que siempre te echaré de menos,
como las estrellas echan de menos al sol 
en los cielos de la mañana.
Mejor tarde que nunca,
aunque te hayas ido, voy a controlar el impulso*

Desperté solo y desnudo entre las sábanas de la que era nuestra cama. Él no estaba, no diré que no dolió pero no quería que me afectara. Me puse ropa interior y salí a la cocina. En la mesa había un sobre blanco, sorpresivamente había arreglado antes de irse. Tomé un vaso con leche y me senté a leer su carta. No decía nada que no supiera, que se iba, que terminábamos, que lo perdonara pero se había enamorado de otro con más fuerza que de mí, que me quería pero ya no podía estar conmigo, ya no le veía interés. 

En el sobre estaba su anillo, lo saqué. Lo observé un tiempo. Me dio las gracias por los buenos momentos y se despidió. Me deseó éxito y a alguien mejor. Sujeté el sobre y eché ahí el anillo. Caminé al fregadero y quemé el sobre con la carta y ambos anillos, el suyo y el mío. No lloré, ya lo había hecho antes, cuando descubrí sus maletas, cuando supe que se iría.

No lo seguiría, ni lo buscaría, tampoco lo dejaría volver. Tomé mi teléfono y le marqué a mi mejor amigo.

— DaeHyun... ¿Aún tienes el contacto del joven de bienes raíces?

— ¿De YongGuk? Sí. ¿Lo quieres?

— Por favor, voy a traspasar mi departamento.

— Te lo mando en un segundo.

— Gracias, saludame a JongUp.

— Sip, cuídate.

— Lo intentaré.

Él se había ido y yo no lo haría volver.


*Summertime Sadness – Lana del Rey

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