Título: Church Boy
Autora: ヘビ (OrochiLampermanZ)
Pareja: JooKyun
Género: AU, H/C, Slash
Extensión: Oneshot [3720 palabras]
Clasificación: Rated M [+16]
Advertencia: Lemon
La primera vez que lo vio fue frente al ataúd. Tenían diez años, sus papás eran mejores amigos a pesar de las claras diferencias. El papá de Daniel era demasiado liberal, un hombre apasionado por la ciencia que había terminado perdiendo a su mujer ese día, el cáncer se la había arrebatado. En cambio el papá de JooHeon era demasiado conservador aún. Acudía cada domingo a la iglesia con su familia y JooHeon era parte del coro.
Ellos nunca se habían visto antes de esa vez. JooHeon se acercó a él frente al ataúd, con un semblante serio y el alma quizá destruida. Daniel le miró un momento, tratando de entender qué quería aquel niño de hoyuelos preciosos.
— Hola.
— Hola.
— Mi papá es amigo del tuyo, me dijo que viniera a verte.
— Ah... ¿eres JooHeon?
— Sí, ¿cómo lo sabes?
— Papá a veces te mencionaba frente a mamá, ella decía que eras lindo.
— ¿De verdad? —Daniel asintió y una sonrisa adornó los labios de JooHeon, haciendo que sus ojos desaparecieran. El menor bajó la mirada y después de un momento la levantó—. Oye, ven, siéntate.
Ambos se sentaron frente a frente en el suelo, cruzando sus piernas. Daniel no entendía por qué JooHeon se lo había pedido, sin embargo ahí estaban, sentados en el piso, frente al féretro, mirándose directamente.
— Junta tus manos.
— ¿Para qué?
— Para rezar.
— ¿Rezar?
— Si, ¿no rezas? Yo lo hago siempre, antes de comer y de dormir, los domingos en la iglesia después de cantar.
— Nunca he pisado una iglesia.
— Bueno, solo junta tus manos, cierra los ojos, y dile a Dios que esperas que tu mamá esté bien.
— ¿Eso funciona?
— Papá dice que sí. Anda confía en mí.
— Bien.
Ambos hicieron lo mismo, cerraron los ojos y juntaron sus manos. JooHeon realmente empezó a rezar pero Daniel no sabía cómo, así que solo se dedicó a estar tranquilo, y en una ocasión abrió uno de sus ojos mirando a JooHeon.
Era como un ángel.
--- Church Boy ---
A medida que el tiempo pasó JooHeon y Daniel se mantuvieron comunicándose a través del internet, Daniel en Estados Unidos y JooHeon en Corea, desarrollando una increíble amistad a través de las fronteras, sin importar si estaban del otro lado del mundo, ellos estaban conectados.
JooHeon estaba por cumplir los dieciocho años cuando un accidente le arrebató a sus padres. Daniel y su padre volaron inmediatamente a Corea. En cuanto llegaron Daniel lo abrazó con fuerza y le sostuvo sintiéndolo llorar en sus hombros. Le partía el corazón sentirlo así, a él, tan sensible, tan tierno.
Los otros amigos de JooHeon los miraban y Daniel era consciente de ello pero no le importaba, lo único que quería era reconfortar a su Honey, como él le llamaba. Y JooHeon no se separaba de él ni un momento, pues era el único que podía confortarlo.
Daniel dejó que su padre regresara a Estados Unidos solo, no se sentía capaz de poder dejar a JooHeon en ese estado, además su padre ya tenía a su increíble madrastra a su lado. Él debía estar con JooHeon. De pronto escuchaba que decían que era su novio. Varias señoras lo miraban mal, le hacían sentir cohibido con sus rosarios sobre la mano mientras rezaban.
— ¿Estás mejor?
— Un poco.
— ¿Ya has comido?
— No, mandé a mi hermano, pero yo no tengo hambre.
— Vamos a que comas Honey, no puedes estar así.
— No tengo hambre.
— Lo sé, pero debes comer.
Más a fuerzas que de ganas lo llevó a la cafetería y logró hacer que comiese un sándwich. Llevaba horas ahí y no había visto que probará un bocado. Por la noche el cortejo fúnebre se llevó a sus padres y los enterraron. JooHeon terminó en su casa con él, su hermano había preferido irse con sus abuelos. Y ahora solo estaban los dos juntos, en la cama de JooHeon con este llorando en los brazos de Daniel. Una vez se calmó se miraron a los ojos por un rato. Daniel acarició su mejilla húmeda.
— Tus amigos me miraban raro.
— Lo siento, MinHyuk-hyung está acostumbrado a estar pegado a mí.
— Bueno, lamento eso.
— Está bien, a ellos los tengo siempre, a ti no.
— Honey, no digas esas cosas, sabes cómo me pongo.
JooHeon apretó sus labios mientras se acomodaba más cerca de él, Daniel no pudo evitar sentir la necesidad de besar sus labios como en las vacaciones pasadas donde estaban dentro del clóset para abrigos, bajo el muérdago en navidad, con los villancicos sonando afuera. Esa tarde había visto a JooHeon en el coro de la iglesia, cantando villancicos en la misa del nacimiento de Jesús. Era tan tierno.
Daniel re carburó la situación, cuando tenía la lengua de JooHeon en sus labios, suplicando abriese su boca mientras él estaba perdido en los recuerdos de la última navidad. Su labio inferior fue jalado con calma y Daniel jadeó suavemente. No sabía si era correcto besar a JooHeon en ese estado.
— Ellos decían que yo soy tu novio —exclamó de pronto recordando las miradas sobre sí desde que llegó.
— ¿Y no es así?
Daniel tragó saliva. Al diablo todo, quería los labios de JooHeon sobre los suyos por toda la noche si era posible. Que no llorara más, era demasiado hermoso para llorar. Solo quería que estuviese bien.
— Voy a llevarme tu dolor —susurró contra su boca, le atrajo del cuello con las uñas pintadas de negro y besó sus labios suavemente—. Voy a hacer que ya no sufras, que ya no estés triste.
— Tengo que rezar antes de dormir.
Daniel sonrió de medio lado.
Algo cruzó su mente.
— Tranquilo, te enseñaré como lo hago yo, lo haré por los dos.
JooHeon se quedó confundido cuando Daniel le pidió que se sentara en la cama y él se puso de rodillas entre sus piernas, abriendo su pantalón. El calor le subió al rostro al sentir como su miembro salía de su ropa. Tragó hondo cerrando los ojos un momento, apoyando sus palmas en la cama y echando la cabeza hacia atrás.
Daniel le estaba chupando la punta. De nueva cuenta abrió los ojos y le miró tragarse todo su miembro. JooHeon no podía creer lo sexy que se veía practicándole una felación. Sus ojos estaban abiertos como nunca y tenía la boca formando una "o" pequeña.
— ¿Está bien? —ante las palabras de Daniel, JooHeon solo pudo asentir mordiendo sus labios para observar cómo se metía su miembro a la boca de nueva cuenta iniciando un vaivén lento que provocaba sonidos obscenos que estaba seguro Daniel hacía a propósito.
Sus dedos se clavaron en la cabellera ajena, jugó con los mechones rubios mientras las falanges del menor le alzaban la camisa negra. A la vez que lo tenía en la boca sus manos le abrieron la camisa y una vez con el pecho descubierto, adentró sus dedos en los labios de JooHeon.
Daniel pudo notar como se marcaban sus preciosos hoyuelos de chupar sus dedos. Se alejó solo un momento dejándolo confundido sobre la cama pero era para quitar su polera negra y desabrochar sus pantalones. JooHeon vio como los dejó hasta sus tobillos junto a su ropa interior. De rodillas abrió las piernas y volvió a llevar sus dedos a la boca ajena.
La propia se hizo con el pene de JooHeon de nueva cuenta haciéndolo gemir contra sus dígitos. Cuando sintió que era demasiado, llevó esos dedos a su entrada y los metió uno a uno, JooHeon casi se queda sin aire al verlo hacer aquello.
— Da-niel... —el aludido lo miró desde abajo y no pudo resistir alzarse para robarle un beso con lengua. JooHeon con su diestra le empezó a acariciar el pene mientras Daniel se masturbaba analmente.
— Hyung.
— Gimes así y me haces pensar en cosas malas.
— ¿Te parece malo?
— No me importa ir al infierno por hacer esto Daniel.
Los dedos salieron del interior del menor. Era la primera vez que ambos hacían aquello. Ambos se quitaron toda la ropa y cayeron sobre la cama comiéndose los labios. JooHeon le penetró sin cuidado y lo hizo llorar un poco. Daniel se relajó tratando de que el dolor pasara. JooHeon chupó sus labios con ternura disculpándose de la emoción.
— Perdón, solo quería... —uno de los dedos de Daniel se quedó en sus labios. JooHeon esperó un momento más entre besos para comenzar a moverse. Dolía como el infierno. Parecía ser que solo JooHeon lo estaba disfrutando y eso lo preocupó un poco, sin embargo las paredes de Daniel le oprimían tan delicioso.
Fue en un momento, que se movió de manera más ruda, que Daniel soltó un gemido un poco más alto. JooHeon no supo en qué había consistido pero a Daniel le gustaba así que buscó la manera de alinear su cadera para pegar de nuevo ahí. Unos instantes después Daniel estaba desecho en gemidos sobre la cama mientras JooHeon se movía una y otra vez tocando su punto dulce.
Comenzó a masturbarse con la zurda, hipnotizando a JooHeon con sus uñas negras sobre su propio miembro mientras él le penetraba.
--- Church Boy ---
— Quédate conmigo.
— No hay nada que quisiera más que eso, Honey.
— Puedes vivir conmigo y con mi hermano.
— Lo sé pero debo arreglar todo en Estados Unidos para venir acá. Sé que papá lo entenderá.
— No te vayas.
— No seas mañoso, voy a volver. Te lo prometo.
— Tienes que volver. Robaste mi virginidad, hazte responsable.
— Tú te llevaste la mía, hazte responsable —indicó contra sus labios. Le besó con lengua y lo escuchó jadear contra su boca.
— Soy un pecador, tuve sexo fuera del matrimonio.
— Cásate conmigo y asunto resuelto.
— Descarado.
— Oye, tú eras el que moría por metérmela.
— No hables así, es sucio.
Daniel rio ante el puchero de JooHeon y le besó de nuevo, a JooHeon le gustaba meter la lengua en su boca, le gustaba jugar con ella y chuparla, a veces morderla. Daniel se preguntaba cómo un chico de iglesia como JooHeon era gay y estaba con él que era menos creyente y más impulsivo.
A la mañana siguiente Daniel despertó primero, su espalda dolía como el infierno pero se levantó con calma, se puso una camiseta sin mangas de JooHeon, sus bóxer y salió a hacer el desayuno. Tocaron a la puerta y abrió. Un joven rubio le miró de pies a cabeza y se sintió intimidado.
— ¿Esta JooHeonnie?
— Claro, pasa. Creo que aún está dormido, iré a despertarlo.
— Puedo ir yo.
— No, descuida, iré, ¿cuál es tu nombre?
— MinHyuk —la respuesta fue muy seca, pero a Daniel no le importó, realmente él estaba ahí por JooHeon, no por los demás—. Escucha. No sé quién eres ni cómo llegaste a la vida de JooHeon pero mejor vete. Conozco a los de tu clase, JooHeon no debe estar con alguien así.
— ¿De mi clase?
— Si... esas personas extrañas que seguro van a la marchas y hacen exhibicionismo.
— Okay, no sé porque estás juzgándome antes de conocerme pero si JooHeon me quiere en su vida yo estoy encantado de estar en ella. Así de sencillo. Voy a despertarlo, estaba cansado de anoche —estaba claramente molesto, así que fue a la habitación de JooHeon, al abrirla notó al mayor despierto alejándose de la puerta—. Honey.
— Lo escuché.
— Bueno, igual no me afecta, tranquilo —rio un poco tratando de sacar esa molestia de sí. Si era amigo de Honey podía ser amigo suyo—. Anda, vamos afuera.
JooHeon se vistió y salió con un puchero, las palabras de su hyung eran un poco directas y fuertes, sabía que estaba un poco celoso pero Daniel era la persona con la que quería estar. Lo había descubierto años atrás.
— Hola hyung.
— ¿Cómo has estado? Anoche no pude despedirme. Quería quedarme contigo —indicó acariciando sus mejillas. Daniel sintió que quería romperle aquel atractivo rostro.
— Voy a preparar el desayuno. ¿Te quedas MinHyuk-ssi?
— Sí, y de hecho vendrá KiHyun —Daniel asintió sin saber quién era y caminando extraño se adentró en la cocina para hacer el desayuno—. Camina raro.
— Es una larga historia, bueno, no tan larga pero algo complicada.
— ¿Quieres contarme? —JooHeon se sentó en el sofá y MinHyuk le imitó mirándole de frente.
— Estoy enamorado de él.
— ¡¿QUÉ?! —su grito sonó tan fuerte que JooHeon se asustó. Daniel se asomó tímidamente desde la cocina mirándolos.
— ¿Todo bien? —preguntó, JooHeon asintió y el menor volvió a la cocina.
— ¿Estás loco?
— Más cuerdo que nunca hyung.
— Pero... pero... es feo.
— Claro que no.
— ¿Cómo te enamoraste de un extranjero?
— Solo pasó. Llevo años conociéndolo.
— No puedes quererlo.
— ¿Por qué no? —frunció el ceño.
— Porque... porque no.
— Pues no me lo vas a impedir.
— Si sales con él, olvídate de mí —aquello le dolió a JooHeon sin embargo su expresión no cambió. Se puso de pie y avanzó a la puerta para abrirla.
— Puedes irte cuando quieras —MinHyuk le miró bastante sorprendido y ofendido. Se puso de pie, estaba dispuesto a irse.
— Cuando no esté, espero no te acuerdes de mí —pronunció saliendo de la casa. JooHeon solo pudo ir a la cocina y abrazar a Daniel muy fuerte.
--- Church Boy ---
Daniel tuvo que volver a Estados Unidos, sobre todo para terminar con su año escolar y poder aplicar para una Universidad en Corea. Se mantenía en constante contacto con JooHeon, hacían videollamadas variando en horario e incluso habían logrado tener interacciones sexuales.
JooHeon se había mudado con su hermano a un departamento más pequeño sin embargo el menor casi siempre estaba con sus abuelos. En cambio Daniel había sido honesto con su padre al explicarle por qué deseaba volver a Corea. Su padre no se negó y le dio gusto en cierto modo que fuese JooHeon, de cualquier manera, si deseaba volver, lo recibiría con los brazos abiertos.
--- Church Boy ---
El primer día que llegó a Corea, JooHeon le abrazó por mucho tiempo. Decidió organizar una comida con sus amigos para que oficialmente lo conocieran. Ya le había dicho a su hermano el tipo de relación que tenían y porque viviría con ellos. Su hermano no se sorprendió, tampoco es que le emocionara mucho, incluso le dijo que si se iba a vivir con su abuela para darles privacidad. JooHeon no quiso.
Con el tiempo pudo arreglar su malentendido con MinHyuk, KiHyun había intercedido por él, había hablado con ambos y los había juntado generando que MinHyuk se disculpara por estar celoso y JooHeon se disculpara por haberlo tratado feo, terminando con un abrazo fuerte entre ambos y MinHyuk aceptando esa relación.
Así que esa mañana partió muy temprano al aeropuerto para recibirlo. Daniel había cambiado solo un poco, quizá había crecido unos centímetros, JooHeon no sabía, solo sentía que Daniel no era el mismo que hacía unos meses. Subieron sus maletas al auto y antes de avanzar, Daniel le robó un beso largo, JooHeon metió su lengua como cada ocasión y jadeó al sentir como Daniel le daba una ligera mordida.
Por suerte ya tenía edad suficiente para manejar la camioneta un tanto añeja de su padre, el permiso se lo habían concedido aun siendo menor de edad debido a un permiso especial para menores.
— Me extrañaste.
JooHeon no negó sus palabras mientras comenzaba el camino, de hecho asintió con sus hoyuelos marcándose en sus mejillas. Daniel estuvo tentado de morder uno de ellos.
— Mis padres te mandaron saludos, ellos dijeron que en alguna ocasión desean venir a verte.
— ¿Les dijiste?
— Si. No fue difícil.
— Pensé que al decirle no te dejarían venir.
— En realidad eso hizo que entendieran por qué mi decisión.
— ¿Me odiara?
— No lo creo —indicó con una sonrisa. En el siguiente alto volvió a robarle un beso largo—. Te adoro JooHeon.
En ese momento el interior de JooHeon se pasmó y explotó en mil fuegos artificiales. Quiso contestar de no ser porque el siga se lo impidió.
--- Church Boy ---
— Está bien si no nos acompañas.
— ¿No eres creyente Daniel? —la pregunta de su cuñado esa mañana de domingo le sacó de foco. No era de los más fieles, a veces como cualquier mortal oraba a un ser divino y jamás después del funeral de su madre había rezado en forma.
— A veces.
— A veces es un no —rectificó JooHeon—. No tenemos conflicto con ello así que no te preocupes, puedes esperar aquí, ¿ya verificaste lo de tu inscripción?
— No, aprovecharé para hacerlo.
— Volveré después de la misa. Él irá con mis abuelos.
— Les traeré tarta, a la abuela le queda deliciosa —indicó animado su cuñado. Daniel asintió.
Cuando se fueron hizo muchas cosas, primero limpió su habitación con JooHeon, lavó los platos y luego el baño, la lavadora también se llenó de ropa de los tres hombres que ahí habitaban. Una vez terminó quiso ver qué podía cocinar, sin embargo primero se enfocó a verificar la documentación para su inscripción universitaria.
Al acabar vagó un poco en internet. Iba a cambiar su foto de perfil y notó en su galería que tenía muchísimas fotos con JooHeon, e incluso un vídeo del mayor chupando su cuello. Gimió y olvidó esa tarea para moverse hasta su galería. Tenía una colección de videos e imágenes comprometedoras entre ellos, en especial fotos del miembro de JooHeon.
Cuando lo vio en imagen el suyo no pudo evitar irse levantando, el vídeo tampoco ayudaba mucho y sin pensarlo dos veces metió la mano en su ropa interior para sostener su virilidad.
Comenzó a masturbarse sin importarle más, teniendo en mente las sensaciones de cuando JooHeon le hacía cosas, como chupaba y mordía. Cómo lamía, como presionaba, como le penetraba. Se calentó demasiado bajando sus pantalones hasta las rodillas. Tocaba una y otra vez y gemía sin importarle nada. Intuía que JooHeon tardaría en llegar.
Aceleró el movimiento de su mano ante la idea de que lo encontrará haciendo esas cosas y más después de llegar de la iglesia. Con cuidado abrió sus piernas y dos de sus dedos tantearon su entrada, necesitaba lubricante pero estaba lejos de sus manos. Jadeó y negó con la cabeza mientras seguía moviendo su mano sobre su pene.
— Honey...
Gimió arqueándose, el semen cayó sobre su playera que había olvidado quitarse, su móvil a un lado sobre la cama. ¿Cuándo había dejado de ver? No recordaba, estaba restableciendo su respiración cuando sintió la mirada de alguien. JooHeon estaba en la puerta.
— Así que querías divertirte solo.
— Honestamente no —pronunció sentándose—. ¿Tu hermano...?
— Va a quedarse con la abuela —indicó acercándose sigilosamente, eso sólo pudo advertir a Daniel de algo. Se veía tan sexy con aquella ropa formal para ir a la iglesia. Deseaba tanto que le follara sin quitarse esa ropa.
— Solo estaba arreglando mi galería.
— ¿Y por eso terminaste masturbándote? Eres un chico muy sucio —indicó al llegar al borde de la cama, jugando con su cinturón entre las manos. Daniel se quitó la ropa, no era idiota, podía notar la erección de JooHeon bajo sus pantalones. Lamió sus labios.
— ¿Cuánto viste?
— Lo suficiente —hizo una seña con su mano y Daniel se acercó. El cierre se bajó y el botón salió de su ojal. JooHeon bajó hasta sus muslos su pantalón negro—. Cómo has sido un chico sucio tienes que rezar. ¿Bien?
Daniel asintió con la cabeza y sin dudarlo se puso de rodillas en la cama para enterrar su cara en la entrepierna ajena comenzando con sexo oral para su novio. Gimió contra su pene cuando JooHeon le empujó la cabeza casi ahogándolo con su virilidad. Tenía ambas manos contra su cabeza y lo escuchaba gemir bajo. A veces alzaba los ojos para notar sus hoyuelos marcarse cuando apretaba los labios.
— ¿En la cara bebé?
Daniel asintió con la cabeza. Sus manos llegaron a los muslos fuertes de su chico y los apretó suavemente. JooHeon se encargó de terminar con un gemido suave en su boca, la mayoría cayó dentro y otro poco terminó en su barbilla.
— ¿Debo rezar más JooHeon-hyung? —aquella mezcla de palabras hizo excitar a JooHeon. Daniel se había relamido los labios mientras lo observaba.
— Solo un poco más, debes prometer que serás un buen chico, ¿vale?
— Lo que hyung diga.
El pene de JooHeon estaba duro de nuevo. Remangó su camisa del borde y avanzó al buró para sostener el lubricante. Al volver Daniel ya no tenía semen en la cara.
— Gírate.
Daniel obedeció, se puso en cuatro sin pudor y JooHeon se encargó de meter su lengua entre sus nalgas. Una mordida a uno de sus muslos, otra a sus glúteos. Daniel temblaba cada que hacía aquello. Dejó caer el lubricante incorporándose y sin pensarlo más uno a uno sus dedos se adentraron.
— Te ves precioso, bebé, te hace falta rezar más.
Daniel apretó las sábanas con sus manos hasta que JooHeon le jaló de la cadera, sentía sus pies en el borde. Le penetró con calma mientras estaba en cuatro, Daniel empujó sus caderas hacía atrás lo más que pudo.
De pronto JooHeon lo jaló del torso, abrió sus piernas un poco para poder acariciar su pene pero antes juntó las manos de Daniel a la altura de su pecho, las palmas juntas como si realmente estuviera rezando.
Le sostuvo de la cadera con una mano y comenzó a moverse, buscando desde el inicio su punto dulce. Daniel gimió alto cuando lo encontró y solo pudo recargar su cabeza en el hombro de JooHeon. El pulgar izquierdo del mayor de ambos terminó en la boca del pelinegro. Este lo chupó con ahínco sin deshacerse de la pose.
Dicho pulgar terminó en la punta de su miembro y Daniel no creía aguantar mucho tiempo. JooHeon aumentó el ritmo de sus estocadas dando en su punto especial. Ese que hacía temblar a Daniel.
— Que precioso rezas ChangKyunnie...
Aquello era demasiado. Su nombre coreano en diminutivo y saliendo en un gemido de su novio era lo más precioso que había escuchado. Le encantaba lo religioso que podía ser JooHeon, le encantaba porque no lo juzgaba, porque no le hacía sentir menos y podía bromear con él respecto a algunas cosas. Le fascinaba también ese juego que habían tomado desde su primera vez.
Estaba muy enamorado de JooHeon.
— Hyung...
Cuando gimió así, el aludido solo alcanzó a moverse más rápido. Daniel estaba temblando tras haber terminado en su mano. JooHeon tardó solo unas cuantas estocadas más y acabó dentro de Daniel. Le abrazó de la cintura sin salir de él y suspiró recuperándose.
— Te amo ChangKyunnie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario