Once upon a time
Shirayuki III
Advertencia: Automutilación, lime,
"Perdón Jinseok, no podré verte
de nuevo, Insoo-hyung se puso mal otra vez."
Siempre Insoo.
Pensó Jinseok. Tomó su mochila y caminó hasta la parada del bus, una vez
más Seyong le quedó mal. Jinseok se había apresurado a llegar a su punto de
reunión, no acudió a casa a cambiar su uniforme escolar y Seyong le cancelaba
como si nada. Como siempre. Unas gotas le distrajeron y cuando menos lo esperó
ya tenía que correr para evitar empaparse. Llegó a la parada del bus y pudo
resguardarse de la lluvia. Sacó su móvil y le envió un mensaje a su madre
diciendo que se iría a casa de su primo Junhong porque le quedaba más cerca. No
tenía ánimos de pelear con su madre.
El bus llegó y subió en él. Se sentó en la parte trasera junto a la
ventana y continuó viendo la lluvia mientras reflexionaba acerca de su relación
con Seyong, un hombre de negocios mayor a él. Jinseok se enamoró de él debido a
que estuvo de asistente de un profesor suyo en el instituto. Su amor se dio de
manera tan normal. Y sus padres no estaban de acuerdo, solo eran unos años de
diferencia. Jinseok no lo entendía. O quizá ya lo hacía. A pesar de amar tanto
a Seyong no podía seguir a su lado mientras él se preocupara por alguien más y
debido a ello le dejara de lado.
Tenían que hablar. Tenía que terminar con ello. Y le dolía, dios sí que
le dolía, pero Jinseok no estaba para aguantar aquello. No cuando Seyong sabía
perfectamente bien lo que le pasaba. Llegó a casa de Junhong y tocó sabiendo
que su primo se molestaría por verlo así, todo mojado y triste. En lugar de su
alto primo abrió su amigo, Bang YongGuk. El chico le sonrió con comprensión y
le dejó pasar mientras Junhong salía de la cocina.
— No me avisaste que vendrías.
— Seyong no pudo llegar a la cita y me quedaba más cerca aquí que en
casa. La lluvia me atrapó, ya le avise a mamá.
— ¿Otra vez te dejó por su hyung?
— No. Fue trabajo esta vez.
— No sabes mentir Jinseok —suspiró—. Ve a bañarte, en un momento te
llevaré ropa para que te cambies y ya casi cenaremos. Puedes dormir en cama de
YongGuk-hyung, él dormirá conmigo —Jinseok asintió y caminó hasta el baño
encerrándose ahí.
Apenas cerró la puerta la mochila ya estaba abierta sacando un cúter. Se
quitó parte de la ropa hasta quedar en bóxer y sin dudar más llevó la cuchilla
a su antebrazo izquierdo. La filosa navaja dejó marcas en su antebrazo. No
era la primera vez que no hacía. El toque de la puerta le hizo detenerse. Tapó
rápidamente su brazo con su camisa escolar. Abrió la puerta mostrando solo su
cabeza. Era Junhong.
— Toma —indicó tendiéndole la ropa. Jinseok la tomó con su brazo
"sano".
— Gracias —Junhong sonrió y después Jinseok cerró la puerta. Su camisa
escolar estaba manchada de sangre. Soltó una maldición y volvió a su tarea
cortando la piel de su ante brazo. Una vez terminó se metió a bañar sintiendo
su brazo arder debido al agua y al jabón. Apenas terminó se secó y se vistió.
Vendo su brazo y después se puso una muñequera. Al salir vio a Junhong en el
comedor con Yong Guk. Sonrió y se sentó a cenar con ellos.
Aunque por dentro estaba muriendo.
--- Shirayuki
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— Debemos terminar —la voz de Jinseok resonó tan suave y tranquila que
Seyong apenas pudo reconocerlo.
— ¿P-por?
— Necesitas tiempo para tu hyung. No para mí. Yo… me he cansado.
— Pero… —suspiró—. Lo siento.
— Esta bien.
— Perdóname Jinseok. Entiendo a qué te refieres y sí, es lo mejor. Debes
conocer a alguien que tenga el tiempo de estar contigo y amarte siempre. No
como yo que apenas y puedo con mi vida.
— Toma —le devolvió aquel bello brazalete que le regaló por sus cien
días y adornaba su brazo derecho. Seyong miró la venda en su antebrazo
izquierdo y le tomó con fuerza de él—. ¡Hyung!
— ¿Volviste a hacerlo?
— Me lastimé en deporte.
— Jinseok no mientas.
— ¿Por qué no vas a preocuparte por tu hyung y me dejas? Es mi cuerpo.
— Solo eres un niñato —el moreno se levantó, sacó su dinero, dejó el
importe sin tomar el brazalete y se fue. Jinseok sintió escozor en sus ojos y
acarició su brazo.
Nunca había visto a Seyong de esa manera, le dio miedo. Incluso el
propio Seyong se dio miedo. Tuvo que salir para evitar cometer una locura. Se
sentía tan miserable. Tan poco merecedor de Jinseok que no dudaría en eliminar
ese noviazgo de la vida del menor porque solo le causo dolor y más depresión,
no amor. Realmente odiaba haber cedido a sus sentimientos, quizá Jinseok
estaría mejor si él no hubiera aparecido en su vida.
Y en cuanto Seyong llegó a su casa lloró tanto que sintió que sus
lágrimas se acabaron.
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Shirayuki ---
Pasaron tantos meses que Seyong apenas y recordó su corazón roto. Estuvo
tan centrado en la empresa y las visitas a Insoo que no supo en que momento
medio año pasó ante sus ojos. Medio año sin Jinseok. Medio año sin una noticia
suya. Medio año sin llamarle. Inconscientemente las palabras de su hyung
resonaron en su mente. "Cuando salga quiero verte con Jinseok". Como
si fuera tan fácil. Suspiró, dejó todo en orden para el día siguiente y salió
directo a su apartamento. La nieve ya cubría las calles de Seúl. Recordó que
Jinseok cumplía años el veintiséis de diciembre.
Jinseok sal de mi cabeza.
Reclamó conduciendo. La gente se veía contenta anticipando Navidad con
sus regalos. Además de Chuseok. Varios niños corrían señalando objetos a sus
padres. Paso por una sección de bares y varios estaban esperando a entrar. Se tentó
de bajar y tomar un trago. Recordó una noche en casa de Gunwoo cuando bebieron
como locos. Rio ante ello. Como desearía que todo fuera como antes.
Cuando se dio cuenta ya estaba entrando en un bar para menores de edad.
Caminó hasta la barra y pidió un whisky. El camarero se lo dio y antes de dar
un trago pudo reconocer a Jinseok coqueteando con un hombre mucho mayor que
ambos. Podría ser el padre de Seyong. No había duda, era él. Con los cabellos
teñidos de rubio y los ojos delineados pero era él. Controló el ardor en la
boca de su estómago y avanzó hasta ellos.
— Jinseok —el ahora rubio palideció al verlo y cuando su cerebro ya
había pensado estaba en el auto del mayor rumbo a quien sabe dónde.
— Seyong-ah...
— Te llevaré a casa. Tus padres deben saber esto.
— Vivo con Junhong ahora.
— ¿Y Junhong permite que salgas con momias? Jinseok ese hombre se veía
de cincuenta.
— Tiene cincuenta y seis —confesó avergonzado.
— ¿Te gusta?
— Era agradable.
— ¿Te tocó?
— No —suspiró—. Solo me invitó una copa.
— ¿Desde cuándo bebes?
— Desde que terminamos —bajó la mirada—. Kwangmin y Youngmin me
acompañan, a Junhong no le gusta eso y prefiere no dejarme salir. Hoy le mentí,
no puedo ir a casa, sabrá que el trabajo escolar fue mentira.
— No eras tan mentiroso.
— Deberías dejarme volver.
— No. Ese no es lugar para ti —suspiró—. Iremos a mi departamento
—Jinseok enrojeció ante ello pero no dijo más.
Se talló los brazos buscando calor. Seyong le miró y en el siguiente
alto se detuvo, quitó su saco y lo puso en los hombros de Jinseok. Llevaba una
camisa negra sin mangas y las mismas vendas. Chasqueó la lengua y volvió a
manejar. Cuando llegaron a casa Jinseok se quedó impactado. Durante su corta
relación de tres meses con Seyong nunca había ido al amplio penthouse del mayor.
Estaba muy ordenado y limpio.
— ¿Tienes hambre?
— No.
— Bien, iré a ver que tengo para que duermas. También sacaré cobijas y
almohadas para dormir aquí. Te quedarás en mi habitación.
— ¡No! Yo puedo dormir en la sala.
— Es descortés de mi parte Jinseok.
— Jinnie —le corrigió.
— Iré allá. Puedes encender la tv o tomar lo que gustes de la cocina
—sin más entró en su habitación.
Jinseok tomó el saco de Seyong y lo olió con cariño. Mentía si decía que
no estaba contento de estar ahí. Tontamente Seyong aún le causaba cosas. Aun
quería estar con él. Todos sus cambios eran debido a su forma de olvidar a
Seyong, de borrar ese Jinseok del que se enamoró Seyong. En cuanto el moreno
miró al rubio así le dieron ganas de volver a ser su todo, pero no podía ser
egoísta. Debía dejarlo ir. Él aun no podía tener una relación con alguien.
Carraspeó, Jinseok le miró sumamente sonrojado.
¿Por qué no volver?
Lo siguiente pasó tan rápido que ellos apenas pudieron entender que
hacían. Seyong tenía a Jinseok desnudo en su cama con las piernas abiertas y él
entre ellas. Jinseok jadeaba sonrojado, con el cabello revuelto y el maquillaje
desvanecido. Sus labios volvieron a encontrarse, Jinseok se removió inquieto
sin despegarse de los labios de su hyung, este le estaba masturbando
deliciosamente. Apenas y le daba espacio para respirar como debía.
Cuando Seyong tuvo conciencia ya estaba dentro de Jinseok. Pronunciando
palabras dulces en su oído. Besándole una y otra vez. Jinseok no podía
quejarse. Su primera vez era tan buena como la imaginó. Tan perfecta como en su
primer pensamiento al respecto. Quizá la situación no era la adecuada pero no
por ello dejaba de ser hermosamente perfecta. Se aferró a la espalda de Seyong
tras cada embestida y gimió en su oído hasta que tocó el cielo.
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Shirayuki ---
Jinseok despertó con una sonrisa enorme aun si no tenía la intención de.
El olor de Seyong inundaba sus fosas nasales. Suspiró contento y se puso de pie
lentamente. Tomó su ropa interior y su camiseta para cubrir su cuerpo desnudo y
salió contento. Seyong estaba en el sofá hablando por teléfono, con el torso
desnudo, lleno de sus marcas. Se sonrojó y rio sentándose en el regazo de
Seyong a horcajadas. Besó sus labios largo y luego comenzó a besar su cuello.
— Si hyung, nos vemos el veintitrés —sonrió pasando su mano desocupada
por las piernas de Jinseok. Rio por última vez y colgó. Al instante su teléfono
se fue al demonio, la boca de Jinseok era más importante.
— Seyong-ah.
— ¿Si?
— ¿Volvemos a estar juntos?
— Si Jinseok.
— Te quiero.
— Yo también Jinnie.
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Shirayuki ---
Las marcas en los brazos de Jinseok se han desvanecido a una triste línea
café al mismo tiempo que la nieve ha caído. A veces rememora el porqué de sus
constantes demonios mentales y se da cuenta de que ya no importa. Seyong está a
su lado y eso basta para hacerle sentir seguro y no volver a ello. Incluso su
cumpleaños se sintió más cálido porque estaba él. Seyong era tan indispensable
en su vida.
Así pasó el tiempo y marzo llegó con sus flores de primavera. Jinseok
saldría ese año del instituto y estaba contento por ello. Daría su enorme paso
a la universidad. Caminó apresurado. Ese día conocería al hyung de Seyong que hacía
tiempo le causo celos. Al llegar al departamento tocó y le abrió un chico joven
sumamente sonriente que le permitió el paso. En el sofá estaban otro joven y
Seyong. El moreno se levantó y besó sus labios antes de presentarlos.
— Él es Insoo-hyung —indicó señalando al joven en el sofá—. Y él es
JunKyu su novio —el chico que le abrió sonrió, después estrechó su mano con la
de ambos—. Es mi novio, Jinseok.
— Es muy lindo, Seyong —musitó Insoo.
— Lo sé.
— Gracias —comentó Jinseok sonrojado. Después todos pasaron a la mesa,
comieron entre risas y bromas y después Insoo y JunKyu se fueron.
— ¿Te cayeron bien?
— Si, son amables.
— Él es como un hermano para mí.
— Se nota.
— ¿Entonces por qué te encelaste?
— Porque me quitaste mi tiempo.
— Celoso —rio besándole.
— Gunwoo y él… ¿se querían?
— Mucho.
— Seyong, quiero amarte hasta la muerte.
— Yo también Jinseok.
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