sábado, 21 de mayo de 2022

[MINI SERIAL] Once upon a time - Shirayuki III

Once upon a time
Shirayuki III

Advertencia: Automutilación, lime, 


"Perdón Jinseok, no podré verte de nuevo, Insoo-hyung se puso mal otra vez."

Siempre Insoo.

Pensó Jinseok. Tomó su mochila y caminó hasta la parada del bus, una vez más Seyong le quedó mal. Jinseok se había apresurado a llegar a su punto de reunión, no acudió a casa a cambiar su uniforme escolar y Seyong le cancelaba como si nada. Como siempre. Unas gotas le distrajeron y cuando menos lo esperó ya tenía que correr para evitar empaparse. Llegó a la parada del bus y pudo resguardarse de la lluvia. Sacó su móvil y le envió un mensaje a su madre diciendo que se iría a casa de su primo Junhong porque le quedaba más cerca. No tenía ánimos de pelear con su madre.

El bus llegó y subió en él. Se sentó en la parte trasera junto a la ventana y continuó viendo la lluvia mientras reflexionaba acerca de su relación con Seyong, un hombre de negocios mayor a él. Jinseok se enamoró de él debido a que estuvo de asistente de un profesor suyo en el instituto. Su amor se dio de manera tan normal. Y sus padres no estaban de acuerdo, solo eran unos años de diferencia. Jinseok no lo entendía. O quizá ya lo hacía. A pesar de amar tanto a Seyong no podía seguir a su lado mientras él se preocupara por alguien más y debido a ello le dejara de lado.

Tenían que hablar. Tenía que terminar con ello. Y le dolía, dios sí que le dolía, pero Jinseok no estaba para aguantar aquello. No cuando Seyong sabía perfectamente bien lo que le pasaba. Llegó a casa de Junhong y tocó sabiendo que su primo se molestaría por verlo así, todo mojado y triste. En lugar de su alto primo abrió su amigo, Bang YongGuk. El chico le sonrió con comprensión y le dejó pasar mientras Junhong salía de la cocina.

— No me avisaste que vendrías.

— Seyong no pudo llegar a la cita y me quedaba más cerca aquí que en casa. La lluvia me atrapó, ya le avise a mamá.

— ¿Otra vez te dejó por su hyung?

— No. Fue trabajo esta vez.

— No sabes mentir Jinseok —suspiró—. Ve a bañarte, en un momento te llevaré ropa para que te cambies y ya casi cenaremos. Puedes dormir en cama de YongGuk-hyung, él dormirá conmigo —Jinseok asintió y caminó hasta el baño encerrándose ahí.

Apenas cerró la puerta la mochila ya estaba abierta sacando un cúter. Se quitó parte de la ropa hasta quedar en bóxer y sin dudar más llevó la cuchilla a su antebrazo izquierdo. La filosa navaja dejó marcas en su antebrazo. No era la primera vez que no hacía. El toque de la puerta le hizo detenerse. Tapó rápidamente su brazo con su camisa escolar. Abrió la puerta mostrando solo su cabeza. Era Junhong.

— Toma —indicó tendiéndole la ropa. Jinseok la tomó con su brazo "sano".

— Gracias —Junhong sonrió y después Jinseok cerró la puerta. Su camisa escolar estaba manchada de sangre. Soltó una maldición y volvió a su tarea cortando la piel de su ante brazo. Una vez terminó se metió a bañar sintiendo su brazo arder debido al agua y al jabón. Apenas terminó se secó y se vistió. Vendo su brazo y después se puso una muñequera. Al salir vio a Junhong en el comedor con Yong Guk. Sonrió y se sentó a cenar con ellos.

Aunque por dentro estaba muriendo.

--- Shirayuki ---

— Debemos terminar —la voz de Jinseok resonó tan suave y tranquila que Seyong apenas pudo reconocerlo.

— ¿P-por?

— Necesitas tiempo para tu hyung. No para mí. Yo… me he cansado.

— Pero… —suspiró—. Lo siento.

— Esta bien.

— Perdóname Jinseok. Entiendo a qué te refieres y sí, es lo mejor. Debes conocer a alguien que tenga el tiempo de estar contigo y amarte siempre. No como yo que apenas y puedo con mi vida.

— Toma —le devolvió aquel bello brazalete que le regaló por sus cien días y adornaba su brazo derecho. Seyong miró la venda en su antebrazo izquierdo y le tomó con fuerza de él—. ¡Hyung!

— ¿Volviste a hacerlo?

— Me lastimé en deporte.

— Jinseok no mientas.

— ¿Por qué no vas a preocuparte por tu hyung y me dejas? Es mi cuerpo.

— Solo eres un niñato —el moreno se levantó, sacó su dinero, dejó el importe sin tomar el brazalete y se fue. Jinseok sintió escozor en sus ojos y acarició su brazo.

Nunca había visto a Seyong de esa manera, le dio miedo. Incluso el propio Seyong se dio miedo. Tuvo que salir para evitar cometer una locura. Se sentía tan miserable. Tan poco merecedor de Jinseok que no dudaría en eliminar ese noviazgo de la vida del menor porque solo le causo dolor y más depresión, no amor. Realmente odiaba haber cedido a sus sentimientos, quizá Jinseok estaría mejor si él no hubiera aparecido en su vida.

Y en cuanto Seyong llegó a su casa lloró tanto que sintió que sus lágrimas se acabaron.

--- Shirayuki ---

Pasaron tantos meses que Seyong apenas y recordó su corazón roto. Estuvo tan centrado en la empresa y las visitas a Insoo que no supo en que momento medio año pasó ante sus ojos. Medio año sin Jinseok. Medio año sin una noticia suya. Medio año sin llamarle. Inconscientemente las palabras de su hyung resonaron en su mente. "Cuando salga quiero verte con Jinseok". Como si fuera tan fácil. Suspiró, dejó todo en orden para el día siguiente y salió directo a su apartamento. La nieve ya cubría las calles de Seúl. Recordó que Jinseok cumplía años el veintiséis de diciembre.

Jinseok sal de mi cabeza.

Reclamó conduciendo. La gente se veía contenta anticipando Navidad con sus regalos. Además de Chuseok. Varios niños corrían señalando objetos a sus padres. Paso por una sección de bares y varios estaban esperando a entrar. Se tentó de bajar y tomar un trago. Recordó una noche en casa de Gunwoo cuando bebieron como locos. Rio ante ello. Como desearía que todo fuera como antes.

Cuando se dio cuenta ya estaba entrando en un bar para menores de edad. Caminó hasta la barra y pidió un whisky. El camarero se lo dio y antes de dar un trago pudo reconocer a Jinseok coqueteando con un hombre mucho mayor que ambos. Podría ser el padre de Seyong. No había duda, era él. Con los cabellos teñidos de rubio y los ojos delineados pero era él. Controló el ardor en la boca de su estómago y avanzó hasta ellos.

— Jinseok —el ahora rubio palideció al verlo y cuando su cerebro ya había pensado estaba en el auto del mayor rumbo a quien sabe dónde.

— Seyong-ah...

— Te llevaré a casa. Tus padres deben saber esto.

— Vivo con Junhong ahora.

— ¿Y Junhong permite que salgas con momias? Jinseok ese hombre se veía de cincuenta.

— Tiene cincuenta y seis —confesó avergonzado.

— ¿Te gusta?

— Era agradable.

— ¿Te tocó?

— No —suspiró—. Solo me invitó una copa.

— ¿Desde cuándo bebes?

— Desde que terminamos —bajó la mirada—. Kwangmin y Youngmin me acompañan, a Junhong no le gusta eso y prefiere no dejarme salir. Hoy le mentí, no puedo ir a casa, sabrá que el trabajo escolar fue mentira.

— No eras tan mentiroso.

— Deberías dejarme volver.

— No. Ese no es lugar para ti —suspiró—. Iremos a mi departamento —Jinseok enrojeció ante ello pero no dijo más.

Se talló los brazos buscando calor. Seyong le miró y en el siguiente alto se detuvo, quitó su saco y lo puso en los hombros de Jinseok. Llevaba una camisa negra sin mangas y las mismas vendas. Chasqueó la lengua y volvió a manejar. Cuando llegaron a casa Jinseok se quedó impactado. Durante su corta relación de tres meses con Seyong nunca había ido al amplio penthouse del mayor. Estaba muy ordenado y limpio.

— ¿Tienes hambre?

— No.

— Bien, iré a ver que tengo para que duermas. También sacaré cobijas y almohadas para dormir aquí. Te quedarás en mi habitación.

— ¡No! Yo puedo dormir en la sala.

— Es descortés de mi parte Jinseok.

— Jinnie —le corrigió.

— Iré allá. Puedes encender la tv o tomar lo que gustes de la cocina —sin más entró en su habitación.

Jinseok tomó el saco de Seyong y lo olió con cariño. Mentía si decía que no estaba contento de estar ahí. Tontamente Seyong aún le causaba cosas. Aun quería estar con él. Todos sus cambios eran debido a su forma de olvidar a Seyong, de borrar ese Jinseok del que se enamoró Seyong. En cuanto el moreno miró al rubio así le dieron ganas de volver a ser su todo, pero no podía ser egoísta. Debía dejarlo ir. Él aun no podía tener una relación con alguien. Carraspeó, Jinseok le miró sumamente sonrojado.

¿Por qué no volver?

Lo siguiente pasó tan rápido que ellos apenas pudieron entender que hacían. Seyong tenía a Jinseok desnudo en su cama con las piernas abiertas y él entre ellas. Jinseok jadeaba sonrojado, con el cabello revuelto y el maquillaje desvanecido. Sus labios volvieron a encontrarse, Jinseok se removió inquieto sin despegarse de los labios de su hyung, este le estaba masturbando deliciosamente. Apenas y le daba espacio para respirar como debía.

Cuando Seyong tuvo conciencia ya estaba dentro de Jinseok. Pronunciando palabras dulces en su oído. Besándole una y otra vez. Jinseok no podía quejarse. Su primera vez era tan buena como la imaginó. Tan perfecta como en su primer pensamiento al respecto. Quizá la situación no era la adecuada pero no por ello dejaba de ser hermosamente perfecta. Se aferró a la espalda de Seyong tras cada embestida y gimió en su oído hasta que tocó el cielo.

--- Shirayuki ---

Jinseok despertó con una sonrisa enorme aun si no tenía la intención de. El olor de Seyong inundaba sus fosas nasales. Suspiró contento y se puso de pie lentamente. Tomó su ropa interior y su camiseta para cubrir su cuerpo desnudo y salió contento. Seyong estaba en el sofá hablando por teléfono, con el torso desnudo, lleno de sus marcas. Se sonrojó y rio sentándose en el regazo de Seyong a horcajadas. Besó sus labios largo y luego comenzó a besar su cuello.

— Si hyung, nos vemos el veintitrés —sonrió pasando su mano desocupada por las piernas de Jinseok. Rio por última vez y colgó. Al instante su teléfono se fue al demonio, la boca de Jinseok era más importante.

— Seyong-ah.

— ¿Si?

— ¿Volvemos a estar juntos?

— Si Jinseok.

— Te quiero.

— Yo también Jinnie.

--- Shirayuki ---

Las marcas en los brazos de Jinseok se han desvanecido a una triste línea café al mismo tiempo que la nieve ha caído. A veces rememora el porqué de sus constantes demonios mentales y se da cuenta de que ya no importa. Seyong está a su lado y eso basta para hacerle sentir seguro y no volver a ello. Incluso su cumpleaños se sintió más cálido porque estaba él. Seyong era tan indispensable en su vida.

Así pasó el tiempo y marzo llegó con sus flores de primavera. Jinseok saldría ese año del instituto y estaba contento por ello. Daría su enorme paso a la universidad. Caminó apresurado. Ese día conocería al hyung de Seyong que hacía tiempo le causo celos. Al llegar al departamento tocó y le abrió un chico joven sumamente sonriente que le permitió el paso. En el sofá estaban otro joven y Seyong. El moreno se levantó y besó sus labios antes de presentarlos.

— Él es Insoo-hyung —indicó señalando al joven en el sofá—. Y él es JunKyu su novio —el chico que le abrió sonrió, después estrechó su mano con la de ambos—. Es mi novio, Jinseok.

— Es muy lindo, Seyong —musitó Insoo.

— Lo sé.

— Gracias —comentó Jinseok sonrojado. Después todos pasaron a la mesa, comieron entre risas y bromas y después Insoo y JunKyu se fueron.

— ¿Te cayeron bien?

— Si, son amables.

— Él es como un hermano para mí.

— Se nota.

— ¿Entonces por qué te encelaste?

— Porque me quitaste mi tiempo.

— Celoso —rio besándole.

— Gunwoo y él… ¿se querían?

— Mucho.

— Seyong, quiero amarte hasta la muerte.

— Yo también Jinseok.

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