viernes, 13 de mayo de 2022

[ONESHOT] Possesive


Título: Possesive
Autora: ヘビ (OrochiLampermanZ)
Pareja: YooSu
Géneros: Fluff, Slash
Extensión: Oneshot [3595 palabras]
Fecha de publicación: 15 | Diciembre | 2013
Clasificación: Rated M [+16]
Advertencia: Lemon

N/A: Oneshot por el cumpleaños de Junchan~

14 de Diciembre.

Faltaba justo una hora para que llegara su cumpleaños número 28, en Corea. Y YooChun no estaba con él.

Se sentía vacío. Completamente vacío.

Se paseó de nuevo por la estancia oscura y suspiró.

“Estúpida película” pensó, ya que el mayor justo por eso no estaba acompañándole. Por la grabación de aquella película que JunSu no duda sea un éxito, porque no duda de las facultades de su novio. Sin embargo no puede evitar que ese ardor en la boca del estómago aparezca.

Habrá escenas de cama.

Odiaba esa sensación. Odiaba pensar en YooChun desnudo en una cama con alguien que no fuera él aunque sólo se tratara de actuación. Si bien él no solía ser celoso, eso lo había desatado, más por la pequeña lejanía que en esos momentos se suscitaba. Hace días no se ven. Solo esta esa llamada que le hizo el día anterior diciendo un “Lo siento, no estaré para tu cumpleaños, pero prometo compensarte amor”.

Suspiró de nuevo aguantando las ganas de llorar, se dirigió a su habitación. La habitación que ambos compartían y que cientos de veces ha sido testigo de sus encuentros amorosos. Extrañaba los labios de YooChun recorriendo su cuerpo. Extrañaba sus caricias. Extrañaba su calor. Lo extrañaba a él.

Tomó una de sus camisas del closet. Aún tenía su olor, lo supo porque la olió con demasiado cariño. Se tiró en la cama con la prenda en las manos y la estrechó entre sus brazos esperando por que no fuera solo su camisa lo que abrazara, si no todo el cuerpo del pelinegro. Una fantasía.

Otra vez esas ganas de llorar. Otra vez aquel sentimiento.

Él no desconfiaba de YooChun. Desconfiaba de las mujeres que se acercaban a él, porque justo así el pelinegro se enamoró de su persona. Con una amistad. Y temía horriblemente que el mayor se enamorara de alguien más y le dejara solo, porque él ya no concebía una vida sin YooChun.

Una hora se le fue pensando en ese tipo de cosas. Cuando menos se dio cuenta el reloj marcaba las 23:59 de la noche y sus ojos se entrecerraron. Cubrió su rostro con las manos y sollozó. Nunca antes había sentido tanto miedo. Nunca antes había dudado de su relación con YooChun pero en esos días, en esos días lo único en lo que pensaba era en eso. Y hacia un año atrás se sentía igual.

Le mataba la lejanía con YooChun.

Las 00:00 hrs… oficialmente su cumpleaños había empezado.

Su teléfono sonó. Él no quiso contestar. Seguro eran sus padres, su hermano o JaeJoong y él no tenía ánimos de nada. Ni siquiera de celebrar su cumpleaños o recibir felicitaciones. Otra vez su teléfono sonó y no contestó. Y otra, y otra. Hasta que se cansó y contestó sin más ánimos. Incluso se tentó de aventar el pobre aparato. Y apenas descolgó sus oídos escucharon aquella melodiosa voz cantándole el típico “Happy Birthday” y ocasionando que sus lágrimas salieran, pero esta vez de felicidad.

YooChun estaba cantándole.

— Happy birthday my dear baby~ happy birthday to you~ —terminó el mayor con una risilla.

— Chun… —murmuró el menor y el pelinegro adivinó que un puchero se instaló en sus labios.

— Feliz cumpleaños amor.

— Gracias… —respondió aguantando las ganas de soltarse a llorar de nuevo.

— Quería ser el primero en felicitarte. Como cada año desde que nos conocimos. Sabes que te amo, ¿verdad? —pronunció rompiendo las inseguridades de JunSu.

— Yo también te amo Chun. Te amo demasiado —confesó sonriendo y secando sus lágrimas.

— Su… ¿qué te pasa? Te oigo raro —formuló conociéndole perfectamente bien. Sabiendo que el menor no estaba de buen ánimo.

— Solo me han dado ganas de verte. Es todo. ¿Cuándo vendrás? —dijo poco convincente.

— JunSu… —sentenció el pelinegro.

— Sólo estuve pensando en nosotros. No hay más Chun, de verdad.

— No te creo. JunSu, te amo. Jamás lo olvides ¿si? Necesito de ti para vivir, si tú me llegaras a faltar no sé qué haría, probablemente moriría.

— ¿A qué viene eso?

— A qué sé que estás pensando cosas que no deberías pensar. Eres el único en mi vida. La única persona que tiene mi amor absoluto. No pienses cosas tontas, Su. Lo que haré en cuanto te vea será demostrarte lo mucho que te amo —pronunció soltando una risita al final y haciendo que el menor se sonrojara al instante.

— Pervertido… —murmuró con una sonrisa en los labios. Se recostó de nuevo en la cama, abrazando la camisa del mayor con recelo.

— Yo no dije nada. Tú piensas en cosas pervertidas —argumentó encantado de escuchar aquella risita que escapo de los labios del menor—. ¿En dónde estás ahora?

— En nuestro departamento. Tú sigues en el set, ¿verdad? —preguntó frunciendo el ceño.

— Yep, te prometo que en estos días me escaparé para verte. Te debo tu regalo y quiero hacerte el amor muchas veces antes de volver a mis labores.

— Entiendo… —pronunció más seco de lo que ambos esperaban.

— ¿Estás molesto? —cuestionó sabiendo la respuesta de antemano. Su novio no solo estaba molesto, también estaba celoso.

— ¿Tendría que estarlo? —preguntó un tanto fastidiado. YooChun suspiró de nuevo.

— ¿Qué pasa JunSu? No estás bien, dime lo que te pasa. Soy tu novio por algo —escuchó al menor suspirar y sin más pensó que quizá sería bueno terminar la comunicación.

— ¿Quieres saber qué me pasa? —un suspiro—. Bien, te lo diré. ¡No quiero que la toques a ella! ¡No quiero que la beses! ¡No quiero que le des las atenciones que son mías! ¡Eres mío YooChun, mío! —casi gritó contra el teléfono completamente exaltado ocasionando que YooChun soltara una risa divertida—. ¡¿De qué te ríes?!

— Me encanta que te pongas celoso baby —pronunció divertido de los celos de su novio—. Te amo baby~, eres el único en mi corazón. Esas escenas son solo trabajo y nada más.

— Eso no quita el hecho de que vas a fingir tener sexo con ella —puchereó como niño pequeño haciendo berrinche—. Tus caderas solo deberían moverse contra mí —murmuró completamente sonrojado.

— Y lo hacen, si seguimos hablando de ese tema me dará calor y no te tengo cerca para mover mis caderas contra ti —rio fuertemente adivinando que el sonrojo del menor se expandió en todo su rostro. Le conocía tan bien.

— Pervertido —dijo una vez más levantándose de la cama para ir a la cocina. Le dio un poco de sed. Apenas llegó y tomó la jarra de leche y un vaso sirviéndose un poco, para después dar un trago.

— ¿Y qué hace joven cumpleañero? —preguntó divertido.

— Justo ahora tomo un poco de leche. Me dio sed.

— Solo deberías probar mi “leche” —dijo soltando una carcajada al final.

— Idiota… —formuló con el rostro rojo como un tomate—. No te quejes, eres tú el que está grabando en lugar de venir a celebrar conmigo.

— Me estas tentando de irme directo para allá —sonrió contra el teléfono.

— Si lo decides, te estaré esperando, quizá dormido pero esperaré —retó el menor. ¿Tantas ganas tenia de ver a su novio como para sacarlo de su trabajo? Pues sí.

— Abre la puerta —y esa orden sólo le alteró a sobremanera. Obedeció encontrándose al instante con una planta sobre el suelo. Un poco de decepción se notó en sus ojos sin embargo ganó más aquel brillo. Era una palmera—. ¿Te gusta? —pronunció en un tono más bajo que confundió un poco al menor.

— Claro que sí —contestó al borde del llanto—. Espera un segundo la meteré a la casa —pero por alguna razón solo sonó un tono indicando la finalización de la llamada. Seguro YooChun ya no tenía saldo suficiente—. Torpe —salió y se inclinó para intentar meterla pero estaba un poco pesada.

— ¿Te ayudo? —y la voz del pelinegro erizándole hasta el último vello de su cuerpo. Tomando su cintura y pegándose a él—. Feliz cumpleaños —susurró contra su oído para después dejarle un beso en este. JunSu se giró como pudo y se abrazó del mayor bastante contento. Su YooChunnie estaba ahí con él a pesar de lo que le había dicho.

— ¡Estás aquí! —formuló sonriendo ampliamente—. Dijiste que no podías… —un beso de esos que tanto extrañaba lo callo.

— Una pequeña mentira piadosa —murmuró contra los labios del menor para después volver a besarle, esta vez más corto.

— Tonto… me hiciste creer que una grabación podía más que yo —dijo haciendo un puchero que el pelinegro no dudo en besar.

— Claro que no. Nunca pienses eso —le regañó—. Además en si no sabía si podría obtener el permiso del director, pronto detendremos la grabación por las festividades de año nuevo así que no sabía si me dejaría.

— Me alegra que te haya dejado —dijo con una sonrisa amplia en los labios.

— Vamos adentro, aquí hace frío —indicó alejándose del menor para meter la palmera al departamento seguido de su novio que apenas adentro se encaminó a la cocina—. Esta palmera es tuya.

— Lo sé —rio lindamente desde la cocina—. ¿Quieres algo de tomar?

— Una cerveza, claro si tienes —pidió sentándose en el sofá. JunSu rio un poco más y salió con un vaso de leche en una mano y una cerveza en la otra.

— Jaejoongie-hyung dejó unas cuantas antier que vino —comentó dándosela y dejando su vaso en la mesa de a lado, corrió completamente entusiasmado hasta el cuarto de ambos y tomó una cobija, se enrolló en ella y regresó. Se aventó encima de YooChun cubriéndole con la cobija y una sonrisa en el rostro, pegándose al pelinegro que lo apartó lentamente, mostró su cerveza y la dejó en la mesita de a lado junto al vaso de JunSu.

— Yo debería consentirte, es tu cumpleaños.

— Dijiste que tenías frío —esbozó el menor con esa sonrisa en sus labios aun, a horcajadas en las piernas del mayor.

— ¿Quieres calentarme? —preguntó riendo, el castaño se sonrojó pero asintió un poco sin mirarle a los ojos—. Hazlo entonces —pronunció con esa sonrisa pícara aun en los labios, JunSu unió sus labios temblorosos con los del mayor en un beso lento, muy lento. Las manos del mayor se posaron en los glúteos del castaño apretándolos de vez en vez, sacándole jadeos un poco alterados al menor que comenzó a mover sus caderas contra las ajenas.

— Chun… —jadeó bajando sus labios hasta por el cuello del pelinegro a la vez que abría su camisa. Sus labios encontraron una porción de piel blanquecina y la succionó robando su color. YooChun se removió un poco inquieto ante esto y lo hizo una vez más cuando el menor repitió la acción con otro pedazo de piel.

— Su… en el cuello… no…

— ¿De cuándo acá te importa que deje marcas? —preguntó sumamente confundido. ¿Es que acaso no quería que alguien le viera? ¿Por qué se portaba así? Los mismos temores volvieron a JunSu y se reflejaron en sus actos, en su mirada. Se había detenido y lo miraba a los ojos esperando ansioso una respuesta. Necesitaba su respuesta.

— No es nada de lo que te imaginas —sonrió besando tiernamente los labios del menor—. Si por mí fuera viviría marcado por ti. Pero el director dijo que no quería “evidencias” de que no vine a ver a mi mejor amigo por su cumpleaños, se puede resumir a creerá que estuve con una mujer y no me volverá a dejar salir en lo que queda de la grabación.

— ¿No mientes? —preguntó dejándose hacer cuando YooChun tomó sus labios de nuevo. Más calmado, con ganas de saborear esa adictiva boca que le ponía a tono de diferentes formas.

— Claro que no amor, es como en tus musicales y giras en los cuales no me dejaste siquiera hacerte un chupetón porque las fans iban a sospechar —dijo contra sus labios, deshaciéndose del cinto, desabrochando sus pantalones.

— Te dejé hacerlo en lugares no visibles —puchereó sintiendo las manos hábiles del mayor posarse sobre su firme trasero sin la estorbosa tela del bóxer de por medio.

— Como aquí —señaló tocando su ingle, el menor jadeó cerrando los ojos fuertemente—.  O acá —murmuró llevando sus manos a su trasero apretándolo de nuevo.

— Chun… iba a calentarte… —dijo más rojo que un tomate.

— Hazlo ya… I need you... —soltó con voz ronca. JunSu asintió posando sus labios en el cuello del  pelinegro, lamiendo desde su mentón, pasando por su prominente manzana y terminando en sus clavículas. Pasando aquel rugoso músculo por ellas, bajando un poco más y deteniéndose en los pezones. Chupándolos con lentitud, uno a uno. Disfrutando de su sabor.

— Te amo —susurró contra su piel recibiendo un jadeo como respuesta. Siguió con sus lamidas pasando por su abdomen, recorriendo la cobija que les cubría, bajando del regazo de su novio e hincándose en el suelo. Acomodado entre sus piernas quitó rápidamente el cinto y desabrochó el pantalón admirando el bulto que ya se había formado entre las piernas del pelinegro.

— Su… es tu cumpleaños… yo debería complacerte —dijo mirándole a los ojos.

— Lo harás, yo deseo probarte —insistió bajando el bóxer y tomando el miembro del mayor entre sus manos. Comenzó a bombearlo recibiendo a cambio gemidos de YooChun y cuando sus labios tocaron la punta este tembló ante el tacto.

— Su… —gimió la primera vez que el castaño le tragó por completo. Su cabeza terminó recargada en el respaldo del amplio sofá marrón y sus manos apoyadas en este mismo tentándose de ir a parar a la cabeza del menor demandando velocidad. Una a una las succiones tomaron fuerza y velocidad. YooChun gemía desquiciado ante aquellas atenciones y JunSu sólo entendía que lo estaba haciendo bien. No era la primera vez que le hacía aquello pero se sentía como la primera vez. Exquisitamente delicioso. Escucharle gemir excitado porque su boca le estaba llevando a la gloria era lo mejor del mundo.

Llegó un momento en el que JunSu estaba apoyado con las manos a cada lado de las piernas de YooChun y su boca subiendo y bajando por la hombría del pelinegro. Tragándole. Sintiendo como tocaba su garganta. Gimiendo al escuchar a YooChun, que le ponía más caliente por gemir de esa forma.

Se centró en la punta. Succionó casi tres veces y después la lamió alzando la mirada para observar a YooChun perdido en el placer que le estaba provocando. Jadeó contra la piel ardiente del miembro del mayor y volvió a tragarlo como si fuera uno de sus dulces. “Mi caramelo favorito” pensó y un sonrojo volvió a cubrir sus mejillas.

— Ya… Su… baby… me… —pidió entre gemidos sintiéndose al borde del éxtasis. Con su cuerpo temblando y a punto de tocar ese cielo que tan bien conoce e incontables veces ha tocado al lado del hombre que ama. Del amor de su vida.

— En mi boca Chun… córrete en mi boca… —dijo alejándose un poco para después volver a su labor. Y no faltó mucho para que YooChun sintiera el orgasmo recorrerle de pies a cabeza. Su semen brotó en la boca del menor pero era bastante, por lo cual un poco quedó en la comisura de sus labios y barbilla. JunSu se alejó con una sonrisa en los labios. Una sonrisa muy provocadora para el pelinegro que sintió su excitación crecer sólo con mirar ese rostro.

— Quítate la ropa… te haré el amor todo lo que queda de tu cumpleaños —soltó con una sonrisa. JunSu sintió su sonrojo crecer pero no dijo nada, solo asintió y se desvistió frente al pelinegro que se relamió los labios observándolo.

— No me veas así —dijo en cuanto los pantalones estaban fuera de su cuerpo y ya sólo estaba en boxers.

— ¿Cómo? —preguntó jalándole de la cintura, bajó sus boxers y los botó por ahí con ayuda del castaño que levantó sus piernas para facilitarle la acción.

— Como si me violaras —respondió, el pelinegro soltó una risita y luego besó la punta del miembro de JunSu. Éste jadeó y posó sus manos en las mejillas del mayor acariciándolas.

— Te amo JunSu. Jamás me cansare de decírtelo —pronunció mirándole a los ojos. JunSu sonrió y besó los carnosos labios de su novio con calma. YooChun se levantó de su lugar aferrado a la cintura del castaño, acarició sus firmes glúteos y sus labios bajaron a su cuello mordiéndole un poco.

— Mañana tengo ensayo para el musical —y YooChun sonrió ampliamente entendiendo lo que eso significaba, no marcas. Se quitó los pantalones y la ropa interior con prisas y apenas quedó igual que su novio lo tumbó sobre la alfombra posándose sobre él y devorando sus labios con ansias.

— Extrañaba estar así contigo —murmuró contra sus labios llevando su diestra a la erección del menor y empezando a bombearla. Todo era sumamente perfecto. Sumamente hermoso.

— Chun… —gimió aferrándose a la nuca del mayor, compartiendo su aliento, ahogando sus gemidos en la boca del pelinegro.

— Estas caliente —sonrió con lascivia sintiendo como se retorcía bajo su cuerpo pidiendo que le tocara más.

— Entra ya… te necesito… mueve tus caderas contra mi… —susurró mordiendo su labio inferior sintiéndose demasiado sexy. YooChun abrió sus piernas relamiéndose los labios y subió la derecha a su hombro deleitándose con ese sonrojo en el rostro de su novio y el cómo lo desviaba para no mirarle a los ojos. Para no intuir que le diría.

— Te amo baby —susurró enterrándose sin más en el menor. Sintiendo la opresión de aquellas estrechas paredes llenarle por completo y rogando por moverse—. Tan estrecho… me has necesitado, ¿cierto? —logró formular con una sonrisa amplia en los labios—. No sabes cuantas noches te imagine… montándome…

— Chun… no… ahh… —gimió sintiendo al mayor moverse de pronto con bastante fuerza, no era tan rápido pero la fuerza que ejercía hacia que tocara ese punto en su interior que le hacía retorcerse de placer desde el primer instante y eso le hacía gemir incontrolablemente.

— Mmmh~. ¡Shit! —gimió alterado embistiéndole—. Tú tienes celos… de mi película… yo tengo celos… de todos los que… se te acercan… aun no olvido a Quincy… queriendo tocarte y llevarte a su cama… es un imbécil… no eres un cualquiera… —alcanzó a decir entre gemidos sumamente excitado.

— YooChun… cierra la boca… olvida a Quincy… y hazme el amor… —respondió entre muecas de placer.

— Gime mi nombre Su… quiero escucharte amor… —pidió aumentando un poco sus penetraciones de velocidad pero siguiendo con la misma profundidad. Viendo como JunSu arqueaba su espalda. Acercó sus labios hasta su oído y lamió su lóbulo con lujuria. JunSu comenzó a gemir su nombre pidiendo más, quería más de él. Mucho más.

YooChun empezó a gemir cosas al oído de JunSu. De esas que sabía le ponían un poco más caliente y le hacían perder la cordura y el pudor. Una embestida tras otra fueron llenando sus ganas, pero JunSu pedía más. Le exigía más. Y YooChun no se hacía del rogar. Le daba lo que le pedía. Hasta que sin pensarlo JunSu comenzó a respirar más rápido y sus músculos comenzaron a contraerse. Su final llegó antes de lo esperado.

JunSu se vino derramando todo su semen en el estómago de ambos. YooChun se detuvo y lamió una gota que llegó hasta el pezón derecho de JunSu. Chupó aquel montecito y JunSu arqueó su espalda con un jadeo escapando de sus labios, después le giró y sin pensarlo más comenzó a penetrarlo.

Su diestra tomó el miembro del menor masturbándolo al ritmo de sus estocadas que esta vez eran más rápidas. Los testículos de Park chocaban una y otra vez contra los glúteos de JunSu provocando que estos se coloraran de rojo. Y al poco tiempo el miembro del menor estaba duro de nuevo.

— Más Chun… ¡Más! ¡Dame más! —gemía como si no hubiera un mañana el nombre de su hombre. YooChun le hizo caso y fue aún más rápido. Gimiendo en su oído. Mordiendo su hombro. Chupando su nuca. Sintiéndose desfallecer junto a ese ser que tanto amaba. Rogando por terminar pronto.

Sus deseos fueron concedidos. A los pocos minutos YooChun comenzó a sentir los espasmos previos al orgasmo. JunSu apretaba su cavidad anal y el pelinegro pensó que ya estaba cerca de tocar el cielo por segunda vez. Sus pieles perladas en sudor y sus labios sacando gemidos hasta el final.

YooChun se vino en el interior de JunSu, llenándole de su esencia y este en la mano del pelinegro y dejando un poco en la alfombra. El castaño se dejó caer en la alfombra sin importarle mancharse y YooChun se recargo en el sofá sentándose en el suelo. Abrió un poco las piernas y jaló a JunSu y la cobija. Le cubrió y comenzó a restablecer la respiración pegando su pecho a la espalda del menor.

Una risita escapó de los labios de ambos.

Complicidad se pudo escuchar en ella.

Porque seguro a la tarde siguiente mandarían cambiar la alfombra de aquellas manchas.

— Feliz cumpleaños Su —repitió el pelinegro. El castaño sonrió y giró atrapando los labios de su novio.

— Gracias por estar conmigo hoy.

— Y me quedaré toda la noche haciéndote el amor Su —rio viendo como su rostro se ponía colorado—. Voy a darte diez rondas, una por cada cumpleaños que hemos pasado juntos.

— Pervertido —murmuró pero no se hizo del rogar en cuanto YooChun comenzó a tentar sus pezones.

— Te amo Baby —dijo lamiendo su lóbulo, marcando el inicio de la tercera ronda.

Porque les sobraban pretextos para hacer el amor.
Esa noche el pretexto era el cumpleaños de JunSu.
Sin embargo ya podrían hacerlo de otras formas.

YooChun sabía romper las inseguridades de JunSu y JunSu las de YooChun y eso era lo mejor de todo.

Aunque para el mundo sonaran como un par de posesivos.

2 comentarios:

  1. genial otra vez fui la primera en comentar.. ese chun tan perve lo amoooo.. y que decir de mi delfin sexy y tierno es un amorr

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    1. gshjagdhjasgdjhsagdhjgsadhgs♥ Gracias a ti por leer y comntar~ ^^♥

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