Título: Possesive
Autora: ヘビ (OrochiLampermanZ)
Pareja: YooSu
Géneros: Fluff, Slash
Extensión: Oneshot [3595 palabras]
Fecha de publicación: 15 |
Diciembre | 2013
Clasificación: Rated M [+16]
Advertencia: Lemon
N/A: Oneshot por el cumpleaños de
Junchan~
14 de
Diciembre.
Faltaba
justo una hora para que llegara su cumpleaños número 28, en Corea. Y YooChun no
estaba con él.
Se sentía
vacío. Completamente vacío.
Se paseó de
nuevo por la estancia oscura y suspiró.
“Estúpida
película” pensó, ya que el mayor justo por eso no estaba acompañándole. Por la
grabación de aquella película que JunSu no duda sea un éxito, porque no duda de
las facultades de su novio. Sin embargo no puede evitar que ese ardor en la
boca del estómago aparezca.
Habrá
escenas de cama.
Odiaba esa
sensación. Odiaba pensar en YooChun desnudo en una cama con alguien que no
fuera él aunque sólo se tratara de actuación. Si bien él no solía ser celoso,
eso lo había desatado, más por la pequeña lejanía que en esos momentos se
suscitaba. Hace días no se ven. Solo esta esa llamada que le hizo el día
anterior diciendo un “Lo siento, no estaré para tu cumpleaños, pero prometo
compensarte amor”.
Suspiró de
nuevo aguantando las ganas de llorar, se dirigió a su habitación. La habitación
que ambos compartían y que cientos de veces ha sido testigo de sus encuentros
amorosos. Extrañaba los labios de YooChun recorriendo su cuerpo. Extrañaba sus
caricias. Extrañaba su calor. Lo extrañaba a él.
Tomó una de
sus camisas del closet. Aún tenía su olor, lo supo porque la olió con demasiado
cariño. Se tiró en la cama con la prenda en las manos y la estrechó entre sus
brazos esperando por que no fuera solo su camisa lo que abrazara, si no todo el
cuerpo del pelinegro. Una fantasía.
Otra vez
esas ganas de llorar. Otra vez aquel sentimiento.
Él no
desconfiaba de YooChun. Desconfiaba de las mujeres que se acercaban a él,
porque justo así el pelinegro se enamoró de su persona. Con una amistad. Y
temía horriblemente que el mayor se enamorara de alguien más y le dejara solo,
porque él ya no concebía una vida sin YooChun.
Una hora se
le fue pensando en ese tipo de cosas. Cuando menos se dio cuenta el reloj
marcaba las 23:59 de la noche y sus ojos se entrecerraron. Cubrió su rostro con
las manos y sollozó. Nunca antes había sentido tanto miedo. Nunca antes había
dudado de su relación con YooChun pero en esos días, en esos días lo único en
lo que pensaba era en eso. Y hacia un año atrás se sentía igual.
Le mataba la
lejanía con YooChun.
Las 00:00 hrs… oficialmente su cumpleaños había empezado.
Su teléfono
sonó. Él no quiso contestar. Seguro eran sus padres, su hermano o JaeJoong y él
no tenía ánimos de nada. Ni siquiera de celebrar su cumpleaños o recibir
felicitaciones. Otra vez su teléfono sonó y no contestó. Y otra, y otra. Hasta
que se cansó y contestó sin más ánimos. Incluso se tentó de aventar el pobre
aparato. Y apenas descolgó sus oídos escucharon aquella melodiosa voz
cantándole el típico “Happy Birthday” y ocasionando que sus lágrimas salieran,
pero esta vez de felicidad.
YooChun
estaba cantándole.
— Happy birthday
my dear baby~ happy birthday to you~ —terminó el mayor con una risilla.
— Chun…
—murmuró el menor y el pelinegro adivinó que un puchero se instaló en sus
labios.
— Feliz cumpleaños amor.
— Gracias…
—respondió aguantando las ganas de soltarse a llorar de nuevo.
— Quería ser el primero en felicitarte. Como
cada año desde que nos conocimos. Sabes que te amo, ¿verdad? —pronunció
rompiendo las inseguridades de JunSu.
— Yo también
te amo Chun. Te amo demasiado —confesó sonriendo y secando sus lágrimas.
— Su… ¿qué te pasa? Te oigo raro —formuló
conociéndole perfectamente bien. Sabiendo que el menor no estaba de buen ánimo.
— Solo me
han dado ganas de verte. Es todo. ¿Cuándo vendrás? —dijo poco convincente.
— JunSu… —sentenció el pelinegro.
— Sólo
estuve pensando en nosotros. No hay más Chun, de verdad.
— No te creo. JunSu, te amo. Jamás lo olvides
¿si? Necesito de ti para vivir, si tú me llegaras a faltar no sé qué haría,
probablemente moriría.
— ¿A qué
viene eso?
— A qué sé que estás pensando cosas que no
deberías pensar. Eres el único en mi vida. La única persona que tiene mi amor
absoluto. No pienses cosas tontas, Su. Lo que haré en cuanto te vea será
demostrarte lo mucho que te amo —pronunció soltando una risita al final y
haciendo que el menor se sonrojara al instante.
— Pervertido…
—murmuró con una sonrisa en los labios. Se recostó de nuevo en la cama,
abrazando la camisa del mayor con recelo.
— Yo no dije nada. Tú piensas en cosas
pervertidas —argumentó encantado de escuchar aquella risita que escapo de
los labios del menor—. ¿En dónde estás
ahora?
— En nuestro
departamento. Tú sigues en el set, ¿verdad? —preguntó frunciendo el ceño.
— Yep, te prometo que en estos días me escaparé
para verte. Te debo tu regalo y quiero hacerte el amor muchas veces antes de
volver a mis labores.
— Entiendo…
—pronunció más seco de lo que ambos esperaban.
— ¿Estás molesto? —cuestionó sabiendo la
respuesta de antemano. Su novio no solo estaba molesto, también estaba celoso.
— ¿Tendría
que estarlo? —preguntó un tanto fastidiado. YooChun suspiró de nuevo.
— ¿Qué pasa JunSu? No estás bien, dime lo que
te pasa. Soy tu novio por algo —escuchó al menor suspirar y sin más pensó
que quizá sería bueno terminar la comunicación.
— ¿Quieres
saber qué me pasa? —un suspiro—. Bien, te lo diré. ¡No quiero que la toques a
ella! ¡No quiero que la beses! ¡No quiero que le des las atenciones que son mías! ¡Eres mío YooChun, mío!
—casi gritó contra el teléfono completamente exaltado ocasionando que YooChun
soltara una risa divertida—. ¡¿De qué te ríes?!
— Me encanta que te pongas celoso baby
—pronunció divertido de los celos de su novio—. Te amo baby~, eres el único en mi corazón. Esas escenas son solo trabajo
y nada más.
— Eso no
quita el hecho de que vas a fingir tener sexo con ella —puchereó como niño
pequeño haciendo berrinche—. Tus caderas solo deberían moverse contra mí
—murmuró completamente sonrojado.
— Y lo hacen, si seguimos hablando de ese tema
me dará calor y no te tengo cerca para mover mis caderas contra ti —rio fuertemente adivinando que el sonrojo del menor se expandió en todo su rostro.
Le conocía tan bien.
— Pervertido
—dijo una vez más levantándose de la cama para ir a la cocina. Le dio un poco
de sed. Apenas llegó y tomó la jarra de leche y un vaso sirviéndose un poco,
para después dar un trago.
— ¿Y qué hace joven cumpleañero? —preguntó
divertido.
— Justo
ahora tomo un poco de leche. Me dio sed.
— Solo deberías probar mi “leche” —dijo
soltando una carcajada al final.
— Idiota…
—formuló con el rostro rojo como un tomate—. No te quejes, eres tú el que está
grabando en lugar de venir a celebrar conmigo.
— Me estas tentando de irme directo para allá
—sonrió contra el teléfono.
— Si lo
decides, te estaré esperando, quizá dormido pero esperaré —retó el menor.
¿Tantas ganas tenia de ver a su novio como para sacarlo de su trabajo? Pues sí.
— Abre la puerta —y esa orden sólo le
alteró a sobremanera. Obedeció encontrándose al instante con una planta sobre
el suelo. Un poco de decepción se notó en sus ojos sin embargo ganó más aquel
brillo. Era una palmera—. ¿Te gusta? —pronunció
en un tono más bajo que confundió un poco al menor.
— Claro que
sí —contestó al borde del llanto—. Espera un segundo la meteré a la casa —pero
por alguna razón solo sonó un tono indicando la finalización de la llamada.
Seguro YooChun ya no tenía saldo suficiente—. Torpe —salió y se inclinó para
intentar meterla pero estaba un poco pesada.
— ¿Te ayudo?
—y la voz del pelinegro erizándole hasta el último vello de su cuerpo. Tomando
su cintura y pegándose a él—. Feliz cumpleaños —susurró contra su oído para
después dejarle un beso en este. JunSu se giró como pudo y se abrazó del mayor
bastante contento. Su YooChunnie estaba ahí con él a pesar de lo que le había
dicho.
— ¡Estás
aquí! —formuló sonriendo ampliamente—. Dijiste que no podías… —un beso de esos
que tanto extrañaba lo callo.
— Una
pequeña mentira piadosa —murmuró contra los labios del menor para después
volver a besarle, esta vez más corto.
— Tonto… me
hiciste creer que una grabación podía más que yo —dijo haciendo un puchero que
el pelinegro no dudo en besar.
— Claro que
no. Nunca pienses eso —le regañó—. Además en si no sabía si podría obtener el
permiso del director, pronto detendremos la grabación por las festividades de
año nuevo así que no sabía si me dejaría.
— Me alegra
que te haya dejado —dijo con una sonrisa amplia en los labios.
— Vamos
adentro, aquí hace frío —indicó alejándose del menor para meter la palmera al
departamento seguido de su novio que apenas adentro se encaminó a la cocina—.
Esta palmera es tuya.
— Lo sé —rio lindamente desde la cocina—. ¿Quieres algo de tomar?
— Una
cerveza, claro si tienes —pidió sentándose en el sofá. JunSu rio un poco más y
salió con un vaso de leche en una mano y una cerveza en la otra.
—
Jaejoongie-hyung dejó unas cuantas antier que vino —comentó dándosela y dejando
su vaso en la mesa de a lado, corrió completamente entusiasmado hasta el cuarto
de ambos y tomó una cobija, se enrolló en ella y regresó. Se aventó encima de
YooChun cubriéndole con la cobija y una sonrisa en el rostro, pegándose al
pelinegro que lo apartó lentamente, mostró su cerveza y la dejó en la mesita de
a lado junto al vaso de JunSu.
— Yo debería
consentirte, es tu cumpleaños.
— Dijiste
que tenías frío —esbozó el menor con esa sonrisa en sus labios aun, a horcajadas
en las piernas del mayor.
— ¿Quieres
calentarme? —preguntó riendo, el castaño se sonrojó pero asintió un poco sin
mirarle a los ojos—. Hazlo entonces —pronunció con esa sonrisa pícara aun en
los labios, JunSu unió sus labios temblorosos con los del mayor en un beso
lento, muy lento. Las manos del mayor se posaron en los glúteos del castaño
apretándolos de vez en vez, sacándole jadeos un poco alterados al menor que
comenzó a mover sus caderas contra las ajenas.
— Chun…
—jadeó bajando sus labios hasta por el cuello del pelinegro a la vez que abría
su camisa. Sus labios encontraron una porción de piel blanquecina y la succionó
robando su color. YooChun se removió un poco inquieto ante esto y lo hizo una
vez más cuando el menor repitió la acción con otro pedazo de piel.
— Su… en el
cuello… no…
— ¿De cuándo
acá te importa que deje marcas? —preguntó sumamente confundido. ¿Es que acaso
no quería que alguien le viera? ¿Por qué se portaba así? Los mismos temores
volvieron a JunSu y se reflejaron en sus actos, en su mirada. Se había detenido
y lo miraba a los ojos esperando ansioso una respuesta. Necesitaba su
respuesta.
— No es nada
de lo que te imaginas —sonrió besando tiernamente los labios del menor—. Si por
mí fuera viviría marcado por ti. Pero el director dijo que no quería
“evidencias” de que no vine a ver a mi mejor amigo por su cumpleaños, se puede
resumir a creerá que estuve con una mujer y no me volverá a dejar salir en lo
que queda de la grabación.
— ¿No
mientes? —preguntó dejándose hacer cuando YooChun tomó sus labios de nuevo. Más
calmado, con ganas de saborear esa adictiva boca que le ponía a tono de
diferentes formas.
— Claro que
no amor, es como en tus musicales y giras en los cuales no me dejaste siquiera
hacerte un chupetón porque las fans iban a sospechar —dijo contra sus labios,
deshaciéndose del cinto, desabrochando sus pantalones.
— Te dejé
hacerlo en lugares no visibles —puchereó sintiendo las manos hábiles del mayor
posarse sobre su firme trasero sin la estorbosa tela del bóxer de por medio.
— Como aquí
—señaló tocando su ingle, el menor jadeó cerrando los ojos fuertemente—. O acá —murmuró llevando sus manos a su
trasero apretándolo de nuevo.
— Chun… iba
a calentarte… —dijo más rojo que un tomate.
— Hazlo ya…
I need you... —soltó con voz ronca. JunSu asintió posando sus labios en el
cuello del pelinegro, lamiendo desde su
mentón, pasando por su prominente manzana y terminando en sus clavículas.
Pasando aquel rugoso músculo por ellas, bajando un poco más y deteniéndose en
los pezones. Chupándolos con lentitud, uno a uno. Disfrutando de su sabor.
— Te amo
—susurró contra su piel recibiendo un jadeo como respuesta. Siguió con sus
lamidas pasando por su abdomen, recorriendo la cobija que les cubría, bajando
del regazo de su novio e hincándose en el suelo. Acomodado entre sus piernas
quitó rápidamente el cinto y desabrochó el pantalón admirando el bulto que ya
se había formado entre las piernas del pelinegro.
— Su… es tu
cumpleaños… yo debería complacerte —dijo mirándole a los ojos.
— Lo harás,
yo deseo probarte —insistió bajando el bóxer y tomando el miembro del mayor
entre sus manos. Comenzó a bombearlo recibiendo a cambio gemidos de YooChun y
cuando sus labios tocaron la punta este tembló ante el tacto.
— Su… —gimió
la primera vez que el castaño le tragó por completo. Su cabeza terminó
recargada en el respaldo del amplio sofá marrón y sus manos apoyadas en este mismo tentándose de ir a parar a la cabeza del menor demandando velocidad. Una a una
las succiones tomaron fuerza y velocidad. YooChun gemía desquiciado ante aquellas
atenciones y JunSu sólo entendía que lo estaba haciendo bien. No era la primera
vez que le hacía aquello pero se sentía como la primera vez. Exquisitamente
delicioso. Escucharle gemir excitado porque su boca le estaba llevando a la
gloria era lo mejor del mundo.
Llegó un
momento en el que JunSu estaba apoyado con las manos a cada lado de las piernas
de YooChun y su boca subiendo y bajando por la hombría del pelinegro.
Tragándole. Sintiendo como tocaba su garganta. Gimiendo al escuchar a YooChun,
que le ponía más caliente por gemir de esa forma.
Se centró en
la punta. Succionó casi tres veces y después la lamió alzando la mirada para
observar a YooChun perdido en el placer que le estaba provocando. Jadeó contra
la piel ardiente del miembro del mayor y volvió a tragarlo como si fuera uno de
sus dulces. “Mi caramelo favorito” pensó y un sonrojo volvió a cubrir sus
mejillas.
— Ya… Su… baby… me… —pidió entre gemidos sintiéndose al borde del éxtasis. Con su cuerpo
temblando y a punto de tocar ese cielo que tan bien conoce e incontables veces
ha tocado al lado del hombre que ama. Del amor de su vida.
— En mi boca
Chun… córrete en mi boca… —dijo alejándose un poco para después volver a su
labor. Y no faltó mucho para que YooChun sintiera el orgasmo recorrerle de pies
a cabeza. Su semen brotó en la boca del menor pero era bastante, por lo cual un
poco quedó en la comisura de sus labios y barbilla. JunSu se alejó con una
sonrisa en los labios. Una sonrisa muy provocadora para el pelinegro que sintió
su excitación crecer sólo con mirar ese rostro.
— Quítate la
ropa… te haré el amor todo lo que queda de tu cumpleaños —soltó con una
sonrisa. JunSu sintió su sonrojo crecer pero no dijo nada, solo asintió y se
desvistió frente al pelinegro que se relamió los labios observándolo.
— No me veas
así —dijo en cuanto los pantalones estaban fuera de su cuerpo y ya sólo estaba
en boxers.
— ¿Cómo?
—preguntó jalándole de la cintura, bajó sus boxers y los botó por ahí con ayuda
del castaño que levantó sus piernas para facilitarle la acción.
— Como si me
violaras —respondió, el pelinegro soltó una risita y luego besó la punta del
miembro de JunSu. Éste jadeó y posó sus manos en las mejillas del mayor
acariciándolas.
— Te amo
JunSu. Jamás me cansare de decírtelo —pronunció mirándole a los ojos. JunSu
sonrió y besó los carnosos labios de su novio con calma. YooChun se levantó de
su lugar aferrado a la cintura del castaño, acarició sus firmes glúteos y sus
labios bajaron a su cuello mordiéndole un poco.
— Mañana
tengo ensayo para el musical —y YooChun sonrió ampliamente entendiendo lo que
eso significaba, no marcas. Se quitó los pantalones y la ropa interior con
prisas y apenas quedó igual que su novio lo tumbó sobre la alfombra posándose
sobre él y devorando sus labios con ansias.
— Extrañaba
estar así contigo —murmuró contra sus labios llevando su diestra a la erección
del menor y empezando a bombearla. Todo era sumamente perfecto. Sumamente
hermoso.
— Chun…
—gimió aferrándose a la nuca del mayor, compartiendo su aliento, ahogando sus
gemidos en la boca del pelinegro.
— Estas
caliente —sonrió con lascivia sintiendo como se retorcía bajo su cuerpo
pidiendo que le tocara más.
— Entra ya… te necesito… mueve tus caderas contra mi… —susurró mordiendo su labio inferior
sintiéndose demasiado sexy. YooChun abrió sus piernas relamiéndose los labios y
subió la derecha a su hombro deleitándose con ese sonrojo en el rostro de su
novio y el cómo lo desviaba para no mirarle a los ojos. Para no intuir que le
diría.
— Te amo baby
—susurró enterrándose sin más en el menor. Sintiendo la opresión de aquellas
estrechas paredes llenarle por completo y rogando por moverse—. Tan estrecho… me has necesitado, ¿cierto? —logró formular con una sonrisa amplia en los
labios—. No sabes cuantas noches te imagine… montándome…
— Chun… no… ahh… —gimió sintiendo al mayor moverse de pronto con bastante fuerza, no era
tan rápido pero la fuerza que ejercía hacia que tocara ese punto en su interior
que le hacía retorcerse de placer desde el primer instante y eso le hacía gemir
incontrolablemente.
— Mmmh~. ¡Shit! —gimió alterado embistiéndole—. Tú tienes celos… de mi película… yo
tengo celos… de todos los que… se te acercan… aun no olvido a Quincy… queriendo
tocarte y llevarte a su cama… es un imbécil… no eres un cualquiera… —alcanzó a
decir entre gemidos sumamente excitado.
— YooChun…
cierra la boca… olvida a Quincy… y hazme el amor… —respondió entre muecas de
placer.
— Gime mi
nombre Su… quiero escucharte amor… —pidió aumentando un poco sus penetraciones
de velocidad pero siguiendo con la misma profundidad. Viendo como JunSu
arqueaba su espalda. Acercó sus labios hasta su oído y lamió su lóbulo con
lujuria. JunSu comenzó a gemir su nombre pidiendo más, quería más de él. Mucho
más.
YooChun
empezó a gemir cosas al oído de JunSu. De esas que sabía le ponían un poco más
caliente y le hacían perder la cordura y el pudor. Una embestida tras otra
fueron llenando sus ganas, pero JunSu pedía más. Le exigía más. Y YooChun no se
hacía del rogar. Le daba lo que le pedía. Hasta que sin pensarlo JunSu comenzó
a respirar más rápido y sus músculos comenzaron a contraerse. Su final llegó
antes de lo esperado.
JunSu se
vino derramando todo su semen en el estómago de ambos. YooChun se detuvo y
lamió una gota que llegó hasta el pezón derecho de JunSu. Chupó aquel montecito
y JunSu arqueó su espalda con un jadeo escapando de sus labios, después le giró
y sin pensarlo más comenzó a penetrarlo.
Su diestra
tomó el miembro del menor masturbándolo al ritmo de sus estocadas que esta vez
eran más rápidas. Los testículos de Park chocaban una y otra vez contra los
glúteos de JunSu provocando que estos se coloraran de rojo. Y al poco tiempo el
miembro del menor estaba duro de nuevo.
— Más Chun…
¡Más! ¡Dame más! —gemía como si no hubiera un mañana el nombre de su hombre.
YooChun le hizo caso y fue aún más rápido. Gimiendo en su oído. Mordiendo su
hombro. Chupando su nuca. Sintiéndose desfallecer junto a ese ser que tanto
amaba. Rogando por terminar pronto.
Sus deseos
fueron concedidos. A los pocos minutos YooChun comenzó a sentir los espasmos
previos al orgasmo. JunSu apretaba su cavidad anal y el pelinegro pensó que ya
estaba cerca de tocar el cielo por segunda vez. Sus pieles perladas en sudor y
sus labios sacando gemidos hasta el final.
YooChun se
vino en el interior de JunSu, llenándole de su esencia y este en la mano del
pelinegro y dejando un poco en la alfombra. El castaño se dejó caer en la
alfombra sin importarle mancharse y YooChun se recargo en el sofá sentándose en
el suelo. Abrió un poco las piernas y jaló a JunSu y la cobija. Le cubrió y
comenzó a restablecer la respiración pegando su pecho a la espalda del menor.
Una risita
escapó de los labios de ambos.
Complicidad
se pudo escuchar en ella.
Porque
seguro a la tarde siguiente mandarían cambiar la alfombra de aquellas manchas.
— Feliz
cumpleaños Su —repitió el pelinegro. El castaño sonrió y giró atrapando los
labios de su novio.
— Gracias
por estar conmigo hoy.
— Y me
quedaré toda la noche haciéndote el amor Su —rio viendo como su rostro se ponía
colorado—. Voy a darte diez rondas, una por cada cumpleaños que hemos pasado
juntos.
— Pervertido
—murmuró pero no se hizo del rogar en cuanto YooChun comenzó a tentar sus
pezones.
— Te amo
Baby —dijo lamiendo su lóbulo, marcando el inicio de la tercera ronda.
Porque les
sobraban pretextos para hacer el amor.
Esa noche el
pretexto era el cumpleaños de JunSu.
Sin embargo
ya podrían hacerlo de otras formas.
YooChun
sabía romper las inseguridades de JunSu y JunSu las de YooChun y eso era lo
mejor de todo.
Aunque para
el mundo sonaran como un par de posesivos.

genial otra vez fui la primera en comentar.. ese chun tan perve lo amoooo.. y que decir de mi delfin sexy y tierno es un amorr
ResponderEliminargshjagdhjasgdjhsagdhjgsadhgs♥ Gracias a ti por leer y comntar~ ^^♥
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