miércoles, 11 de mayo de 2022

[ONESHOT] Paradise


Título: Paradise
Autora: ヘビ (OrochiLampermanZ)
Pareja: YunJae
Géneros: H/C, Slash, Songfic
Extensión: Oneshot [3178 palabras]
Fecha de publicación: 17 | Febrero | 2014
Clasificación: Rated M [+16]
Advertencia: Lemon


Dame un último beso, dame un último abrazo.
Dame un último beso, dame un último abrazo.*

JaeJoong suspiró aferrándose de nueva cuenta al cuerpo de YunHo con sus brazos. Odiaba esa sensación de abandono. Odiaba que YunHo tuviera que irse después de darle tan solo un par de horas unas cuantas veces a la semana y si no al mes.

Odiaba a sobremanera que aquella maldita agencia le quitara a YunHo.

SU YunHo.

El moreno le alejó mirándole tiernamente, de esa forma que él sabe para tranquilizarle. Pero ni asi quería dejarle. Un beso en sus rojos labios. Un suspiro por parte de JaeJoong. Un beso más, esta vez en su frente.

— Juro que en cuanto podamos nos veremos otra vez.

— Podrías quedarte esta noche YunHo. Solo esta noche. Mañana temprano…

— JaeJoong —murmuró interrumpiéndole—. Sabes que no puedo.

— Ya vete antes de que se me haga más difícil dejarte ir —dijo soltándolo con enojo y frustración. YunHo suspiró y le dejó un último beso en los labios antes de salir de la casa del mayor.

No quiero que te vayas, por favor.
Solo te necesito a ti.*

Inseguro.

Eso pasaba por su mente.

Era la persona más insegura del mundo.

Y su mayor miedo era que YunHo se cansara de la situación y le dejara. JaeJoong ya no podía vivir sin él. Era su droga. Su mayor adicción. Su única dependencia. Tomó una cerveza y se recostó sobre su amplia cama.

¿Sería bueno subir imágenes a Twitter o Instagram?

Quizá si YunHo le veía volvería a cuidarle. O mejor aún, llamarle completamente ebrio, asi se preocuparía y regresaría a su casa y por consiguiente a su cama.

Estaba loco por demostrarle cuanto lo amaba y en su mente solo estaban aquellos recuerdos de unas horas atrás. Cuando llegó y le hizo el amor como un demente. Aunque después se fue y ahora estaba ahí el mayor. Hundiéndose en aquella fingida soledad. Bebiendo para desahogar un poco de sus miedos ante aquellas ideas en su mente. Ideas que cubrió con los recuerdos de las caricias y besos anteriores hacia su persona.

No sientas dolor, no temas.
No tengas miedo.*

YunHo apenas cruzó la puerta y JaeJoong ya le estaba besando sin pudor alguno. Sus manos se hicieron de la estrecha cintura del mayor cerrando la puerta con el pie. Acorralándolo contra el primer muro que encontró.

— Tardaste mucho… —murmuró contra sus labios y con la respiración agitada. Sus manos se deshicieron de esa estorbosa chaqueta y sus labios encontraron lugar en el cuello del moreno que se dejó hacer complacido con la actitud del mayor.

— No pude salir antes —alcanzó a decir levantando las manos cuando JaeJoong le quitó la playera gris que llevaba—. Estas muy ansioso hoy…

— Llevamos mucho sin vernos YunHo. ¿Cuánto tenemos? —preguntó desabrochando el cinto de sus pantalones con ansias mientras mordía su labio inferior con lujuria.

— Un par de horas. Debo volver y checar los detalles para grabar mañana —dijo participando en aquel juego de retirar las prendas. Casi arrancándole el polo blanco y acariciando aquella lechosa piel que en más de una ocasión se coloraba de rojo ante sus marcas.

— Asquerosas modelos —soltó con desprecio refiriéndose al último MV que habían sacado. YunHo rio fuertemente antes de levantarle haciendo que enroscara sus piernas en su cintura. Sus labios encontraron los rosados pezones del mayor que solo se retorció en cuanto YunHo besó uno de ellos—. Las mataré… —susurró ahogando un gemido en cuanto el moreno chupó aquel monte rosado.

— Psicópata… —dijo antes de morder aquel lugar. Lamiéndolo. Chupándolo.

JaeJoong gimió como un loco en cuanto sus ojos y los de YunHo se encontraron mientras el menor atendía sus pezones de aquella manera.

Amaba sus ojos.

Mira mis ojos. Mira mis ojos.
En ellos puedes ver el cielo.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Yo soy… Yo soy tu paraíso.*

Sin embargo JaeJoong amaba también otras cosas. El control por ejemplo. Se dejó hacer un tanto vulnerable debido al placer que recibía pero en cuanto YunHo quiso pasar al otro pezón se lo impidió jalando su rostro, besándole de nuevo.

YunHo y su boca perfecta.

Pensó el rubio en medio del beso. Es que era tan bueno besando. Su hábil lengua se movía tan bien dentro de su boca que ni tiempo de jadear le daba. JaeJoong abrió sus hermosos ojos encontrándose con los de YunHo completamente cerrados en medio de aquel apasionado beso. Bajó sus piernas tentando el frío suelo con las plantas y enredando sus dedos en los mechones del moreno.

— Házmelo ya YunHo… no puedo más… —susurró contra los labios del menor desabrochando sus pantalones, bajando la cremallera, tentando con sus dedos sobre el bóxer, mirándole a los ojos. Pidiéndole sutilmente que le haga el amor una y otra vez, como si fuera la primera vez.

YunHo le jaló del cuello besándole otra vez pero de forma salvaje, dura. Robándose el poco aliento que le quedaba. JaeJoong no lo sabía, o quizá sí y por eso era de esa forma, pero cada vez que le daba órdenes a YunHo, él se derretía por dentro y obedecía sin chistar.

— Está tan duro con solo unos besos —rio el mayor cuando su mano se metió bajo la ropa interior del moreno tentando su caliente extensión. YunHo gimió ahogado contra el hombro de JaeJoong, mordiéndole con un poco de delicadeza. El rubio jadeó emocionado y se dedicó a lamer el lóbulo del menor que sin más se dejaba hacer encantado.

— JaeJoong… —gimió recargando su palma en la pared, sintiéndose desfallecer en cuanto al mayor se le ocurrió tentar sus testículos con la otra mano, dándole aún más placer.

— ¿Y si lo metes de una buena vez? —cuestionó más que desesperado por sentirle. YunHo se dio la libertad de soltar una carcajada y, aunque no quisiera, se alejó de las atenciones del mayor que hacia un puchero fingido ante ese rechazo.

— No eres tú el que manda aquí, JaeJoongie… —y aquel mote que le hacía volverse loco—. Gánate el privilegio de que te haga mío.

— Idiota… eres tú el que quiere mi cuerpo, yo puedo buscar uno de mis juguetes y complacerme.

— Y yo puedo ponerme los pantalones e irme con Go Ara —un golpecito en su hombro, una carcajada de parte de YunHo.

— ¿Qué se supone que debo hacer? —preguntó cruzándose de brazos.

— No lo sé —el moreno se encogió en hombros—. Demuéstrame lo mucho que me has extrañado.

— ¿Has estado escuchando mi álbum? —cuestionó enarcando una ceja, sonriendo divertido.

— Solo esa canción y créeme me he vuelto un loco de solo imaginarte gimiéndola, aunque poco te falta —se burló jalándole de la cintura mientras le plantaba un ardiente beso. JaeJoong le reprochó mordiendo fuertemente su labio inferior hasta hacerlo sangrar y liberando una risita en cuanto se separaron—. Salvaje…

— Dame como me gusta YunHo.

— Ya te dije, si no me lo demuestras no te daré nada —rio el moreno, JaeJoong bufó completamente irritado ante la situación. Solo pedía un poco de sexo antes de que esa asquerosa empresa se lo arrebatara de los brazos.

— ¿Qué quieres que haga? —inquirió cruzándose de brazos.

— Lo que creas conveniente para obtener esto —señaló su entrepierna, JaeJoong rio. Si YunHo quería torturarle él lo haría primero.

Te amo, te amo.
Te amo, te amo.*

JaeJoong se hincó frente a YunHo con el sudor perlando su frente y haciendo que se pegaran los mechones de su flequillo a esta. YunHo le miró con una sonrisa de satisfacción en los labios, acarició aquellos mechones teñidos, sus dedos enredándose en estos, tiró de ellos haciendo que JaeJoong le viera compartiendo esa risa de complicidad en sus labios.

— Apresúrate.

— Como ordene mi amo —rio divertido creando ese juego que lejos de ser pervertido les sabía a gloria.

YunHo le soltó después de aquellas palabras esperando por JaeJoong bastante impaciente. El mayor bajó los pantalones y boxers del moreno descubriendo su erguido miembro, relamiéndose los labios antes de algo más.

— Es tan bonito —susurró mirándole de nuevo. JaeJoong siempre murmuraba ese tipo de cosas sobre YunHo y este solo reía. El entonces rubio dirigió su boca a la pelvis del lado izquierdo. Succionó, una, dos, tres veces, justo hasta que una gran marca se formó en aquella zona y los gemidos de YunHo le pidieron más.

— Oh no, si no te apresuras en darme lo que deseo no te daré nada —murmuró amenazante intuyendo lo que el mayor pensaba, este soltó una risita psicópata y se dirigió al otro lado repitiendo la acción—. JaeJoong, maldición, hazlo ya.

— No me hables así cariño~ aún necesito tentarte más —indicó tocando su ingle del lado izquierdo, moviendo su mano peligrosamente hasta el centro de sus piernas rumbo a sus testículos.

— ¡¿Para qué me quieres tentar?!

— Querías jugar con fuego, ¿no? —YunHo abrió sus ojos como plato. Maldita su idea de jugar un rato. Y JaeJoong iba como si nada, tal pareciera que la euforia de unos minutos atrás se había ido al caño y ahora JaeJoong estaba dispuesto a torturarle.

Como si ambos no estuvieran necesitados.

JaeJoong ladeó un poco la cabeza mientras se abrazaba a la cintura del menor. Con lentitud comenzó a lamer el abdomen de YunHo dejando uno que otro chupetón a su paso, yendo lento, llevándole al límite con solo sus labios sobre su torso, dirigiendo su mano izquierda al pezón derecho de YunHo. Lo retorció entre sus dedos a la vez que sus labios se adueñaban de porciones de piel sobre su abdomen.

Era cierto que YunHo había perdido sus abdominales sin más pero para JaeJoong seguía siendo deseable. Abrió los ojos mirando a un YunHo deseoso que solo enredaba sus dedos en sus mechones rubios. Y entonces se alejó de él.

Le torturaría como mejor sabía hacerlo.

YunHo le miró expectante ante su próxima acción. JaeJoong posó su diestra en los testículos del moreno acariciándolos suavemente, dándose el placer de ladear el rostro y suspirar enamorado mientras observaba como se volvía loco y comenzaba a gemir completamente excitado.

La mano izquierda de JaeJoong tomó el necesitado miembro de YunHo haciéndole suspirar hondamente. Rozó con sus labios toda su extensión y la mayor calma del mundo se adueñaba de sus acciones. Rozó varias veces el miembro de YunHo con los ojos cerrados, en una que otra ocasión su lengua daba lamidas furtivas. YunHo tiró de sus cabellos y JaeJoong solo sonrió.

YunHo a veces era tan impaciente.

Llevó su boca a la punta del falo de YunHo succionándola con delicadeza y lentitud, mandando olas de placer por todo el cuerpo del moreno. Este gimió un tanto fuerte admirando con los ojos entreabiertos como el mayor le daba placer oral.

JaeJoong era simplemente perfecto.

YunHo se recargó con ambas palmas en la pared y lanzo un fuerte gemido cuando JaeJoong fue tragándole poco a poco. En la primera succión llego hasta la mitad del pene de YunHo. Mucho tiempo sin hacerle sexo oral. Miró el rostro de YunHo y sonrió seductor de nuevo.

— Estas muy grande hoy, justo como me gusta —rio sin darle tiempo a decir más pues volvió a tragarle. Y así una y otra, y otra, y otra vez. JaeJoong amaba hacer delirar a YunHo y de esa forma lo estaba logrando.

YunHo bajó un segundo la mirada y observó cómo su miembro se perdía en la boca de JaeJoong que hacia sonidos por demás eróticos al tragarle. Haciéndole perder el foco de todo. El mayor liberó la entrepierna hinchada de YunHo en cuanto lo supo demasiado excitado. Miró su rostro y sin dejar de masturbarle sonrió.

— ¿Ahora si me vas a dar lo que quiero? —preguntó deslizando sus dedos por el miembro del menor, este asintió con la cabeza incapaz de soltar algo de su boca que no fueran gemidos. JaeJoong se levantó encarándole, jaló de su cuello y le besó pasionalmente.

Mira mis ojos. Mira mis ojos.
En ellos puedes ver el cielo.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Yo soy… Yo soy tu paraíso.*

YunHo pego a JaeJoong contra la pared sin dejar de besarle, tiro de su labio inferior sacándole un quejido y en un santiamén las ropas abandonaron su cuerpo. Técnicamente JaeJoong no se dio cuenta en que momento pasó aquello pero realmente poco le importaba. Solo deseaba que YunHo le hiciera suyo lo más pronto posible.

El moreno le giró haciendo que JaeJoong recargara sus palmas en la pared ofreciéndole su trasero como siempre, recargando su mejilla izquierda en la pared y abriendo sus piernas. YunHo separó sus glúteos tentando con un dedo su entrada, JaeJoong jadeó necesitado y movió su trasero hacia atrás en busca de más contacto pero YunHo se alejó riendo divertido.

El mayor gimoteó desesperado, necesitaba a YunHo.

— ¿Y si lo metes de una jodida vez? —exclamó un tanto molesto.

— Querías jugar, ¿no?

— ¡Un carajo YunHo! ¡Muévete y mételo!

— Tks~, con la forma en que me hablas no lograras nada.

— ¡Que lo metas ya! —YunHo no le hizo caso solo se hincó y comenzó a lamer su entrada. JaeJoong sacó pequeños gemiditos de placer ante esto y arañó un poco el muro. El moreno metió dos dedos de golpe haciéndole jadear incómodo, los comenzó a mover en círculos dentro de esa estrecha cavidad mirando de vez en vez como JaeJoong se mordía los labios y continuaba arañando el muro—. Yun… Ho… —gimió mordiendo un poco su labio inferior. YunHo sonrió cuando al tocar con sus dedos la próstata del mayor, este soltó un gemido agudo y arqueó su espalda.

— ¿Allí? —preguntó sabiendo de antemano la respuesta. JaeJoong asintió perdido en el placer mientras movía sus caderas en busca de más placer.

— Ya… me-telo ya… —YunHo sonrió seductor y se levantó, sabía que JaeJoong no estaba bien preparado pero así era como le gustaba. El mayor siempre era un masoquista. Abrió un poco más las piernas del mayor y haciéndose espacio entre sus nalgas fue enterrándose en él. Gimiendo ronco en cuanto estuvo por completo dentro.

— Esta tan caliente… —murmuró con placer al saberse tan apretado.

— ¡Mue-vete! —ordenó una vez más y YunHo no se hizo del rogar.

Milagro. Soy un milagro.
Todo está en mí. Hago milagros.
Y eso es lo que haré. Para todo lo que desee.*

— ¡Aaah! ¡Aaah! ¡YunHo! —y a JaeJoong no le importaba desgarrarse la garganta con tal de gritar más fuerte el nombre de su hombre, recibiendo gustoso esas embestidas por detrás que cada vez eran más fuertes. Más certeras.

YunHo sonrió enterrando sus uñas en los costados del mayor víctima del placer. Su pelvis moviéndose una y otra vez contra el febril cuerpo de un JaeJoong que no paraba de gritar. De exigir más. Ambos se sentían en la gloria. Por un momento a JaeJoong le asaltó su temible inseguridad en cuanto YunHo menciono a Go Ara.

YunHo no era malo. YunHo no le dejaría por ella.

Y esa inseguridad se había ido al caño en cuanto le tomó de esa forma. YunHo sabia darle la seguridad que necesitaba para aguantar ese tipo de relación que JaeJoong sentía seria efímera. Y no, su relación no había terminado. Era difícil, demasiado difícil, pero ambos daban lo mejor de su parte para seguir en esa relación y lo demás podía salir sobrando.

YunHo y JaeJoong se amaban y esa era la realidad.

El moreno sintió de pronto la necesidad de ver a JaeJoong. Salió de él y le giró con fuerza contra el muro besándole con ansias. JaeJoong se dejó hacer y lo siguiente que YunHo hizo fue elevar las piernas del entonces rubio pasando sus brazos por debajo de estas para tocar con las palmas el muro. Entró en el de una y le embistió frenéticamente una y otra vez.

JaeJoong suspiró besándole, ahogando los placenteros gemidos en la adictiva boca de YunHo y anclándose a su cuello. El menor bajó sus besos a la nívea piel de su cuello dejándole una que otra marca, escuchándole gemir por las embestidas que pronto tocaron su próstata.

YunHo recibió un par de arañazos en su nuca y de pronto las manos de JaeJoong bajaron arañando su morena espalda.

Esa espalda que le hacía perder el foco de todo.

Mira mis ojos. Mira mis ojos.
En ellos puedes ver el cielo.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Yo soy… Yo soy tu paraíso.*

YunHo elevó la mirada mirando los ojos entrecerrados de JaeJoong. El sudor perlaba su rostro y tenía un tenue rubor en las mejillas producto del calor.

JaeJoong era hermoso.

JaeJoong era perfecto.

El mayor atrapó los labios de Jung besándole con pasión. Al separarse le miró a los ojos mientras las muecas de placer se adueñaban de su rostro. YunHo aceleró aún más las embestidas de ser posible.

Y entonces comenzó.

Ambos comenzaron a sentir que su respiración era más rápida, las contracciones pélvicas en ambos cuerpos se hicieron presentes, sus labios rozándose y cada par de ojos anclado en los ajenos. Sabían que no durarían demasiado y por esta razón YunHo aceleró aún más hasta que lo sintió.

El orgasmo se adueñó de sus cuerpos.

JaeJoong sintió su cuerpo tensarse mientras su ano se contraía apretando el falo de YunHo y obviamente debido a esto YunHo terminó dentro de JaeJoong y el mayor entre ambos torsos. El menor soltó poco a poco las piernas de un JaeJoong sonriente y exhausto que recargo su cabeza en el hombro derecho de YunHo.

Una vez sus pies tocaron el suelo se abrazó de la cintura de YunHo esperando a que los síntomas pos orgásmicos pasaran. YunHo fue el primero en alejarse, besándole con ternura JaeJoong sonrió contra el beso enredando el cuello del menor con sus brazos.

— ¿Sabes que te amo mucho, mucho, mucho? —murmuró JaeJoong contra sus labios.

— Yo siempre te amare más JaeJoong-ah.

— Mentiroso —rio besándole de nuevo, esta vez con más pasión que antes—. Tu boca, YunHo, ¿quieres hacérmelo otra vez? —soltó en un susurro tocando la entre pierna dormida de YunHo.

— JaeJoong… —gimió deleitando al mayor con sus gestos de placer.

Y fue como JaeJoong le dijo.

YunHo le hizo el amor otra vez.

Mira mis ojos. Mira mis ojos.
En ellos puedes ver el cielo.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Deja que te muestre cuanto te he extrañado.
Yo soy… Yo soy tu paraíso.*

JaeJoong se había quedado profundamente dormido terminando por hacer nada esa noche con tal de atraer a YunHo. El alcohol y el cansancio después de esas dos rondas de maravilloso sexo con el amor de su vida, habían terminado por hacerlo caer rendido ante los brazos de Morfeo.

Jung regresó a su casa  escuchando la canción tan adictiva que sabía que su hombre había escrito para él.

Porque él era su único paraíso, el único que le podía hacer gritar de esa forma tan desesperada y con el cual llegaba a la cima del cielo.

El único paraíso en su vida.


*Paradise - JaeJoong

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