Our
Daughters
Prólogo
Advertencia: ---
YunHo metió sus manos a los bolsillos una vez tocó el
timbre de aquel lugar. La tarde era hermosa y tenía una cita con… su prometida.
Con la única chica que ponía su mundo de cabeza. Su futura esposa. Meneó su pie
sobre el porche de la casa y suspiró esperando que alguno de sus suegros, lo
más probable, o ella le abrieran. La puerta se abrió mostrando a la joven de
cabellos negros con un enorme suéter blanco.
YunHo le sonrió y ella le imitó con un poco de
flojera. Salió y cerró la puerta tras de sí mirándolo, indicándole con la
mirada que caminara con ella. YunHo sintió que algo malo pasaba. Otras veces
incluso pasaba a saludar a sus suegros mientras tomaba un vaso de agua.
Llegaron a una banca sin decir más. Se sentaron y ella le miró con tanta…
¿Culpa?
— ¿Pasa algo Linnie? —aquel mote le hizo sonreír. Bajó
la mirada acariciando el anillo en su mano y después se lo quitó.
— Perdón, pero no puedo casarme contigo —susurró con
voz suave, tomando una de las morenas manos entre las suyas y dejando ahí el
anillo. Aquel hermoso anillo que YunHo depositó en su dedo el día que pidió su
mano frente sus padres.
— ¿Por qué? —le miró con miedo y ella sintió como una
lágrima caía de sus ojos.
— No… no te amo lo suficiente YunHo —indicó cruzándose
de brazos. Bajando la mirada una vez más.
— Mientes —susurró tomando sus mejillas, ella desvió
la mirada intentando que no descubriera la verdad—. Mírame —suplicó. Ella
obedeció y YunHo sintió como su corazón se partía en dos de solo ver en sus
ojos la verdad—. Hay alguien más.
— Perdón —más lágrimas en sus ojos—. Me lo presentó
una amiga, poco a poco coincidimos y me enamoré de él.
— ¿Más que de mí? —ella asintió dejando que sus
lágrimas llenaran su rostro. YunHo le soltó dejando que sus lágrimas cayeran
igual que las de ella—. ¿Por qué dejaste que te pidiera matrimonio si lo
querías a él?
— Entonces no estaba enamorada de él —se levantó—.
Perdóname YunHo, realmente lo siento, eres… un hombre maravilloso pero… en el
corazón no se manda —indicó corriendo hasta su casa.
YunHo hundió su rostro en sus palmas y de sus labios
empezaron a salir sollozos. El hermoso anillo estaba en el suelo pero eso no
importaba, no cuando su corazón estaba roto. Como cuando una hermosa figura de
hielo se rompe tras un disparo. Lin había disparado en su corazón y no creía poder
reponerse jamás. Le amaba tanto, como ninguna lágrima podría explicar. Pero
ante todo se sentía culpable.
Si se había enamorado de alguien más era porque él de
alguna forma le había fallado.
Y dolía saber aquello. Porque creía que le había dado
todo el amor que necesitaba para no irse con alguien más. Para no lastimarle,
para que no buscara en otro lugar lo que con él tenía. Porque cada beso, cada
caricia, cada vez que beso sus hombros desnudos, cada vez que tomó su cuerpo,
cada una de esas veces YunHo lo había hecho con amor. Con deseo. Porque pensaba
que ella era la mujer con la que estaría toda la vida.
Pero no fue así.
Su móvil le distrajo. Limpió sus mejillas y lo sacó
descubriendo a la única persona con la que podía desahogar todo ese dolor. Aunque
fuera un tanto egoísta porque su amigo siempre estaba ahí para él. Porque él le
dijo que no se apresurara, que ella estaba distinta. Y él no le hizo caso y le
pidió matrimonio.
— Jae.
— ¿Dónde estás?
Tenemos un trabajo importante. Olvide que ibas a salir con Lin y junté a todos
para el trabajo. Lo siento YunHo pero… te necesito aquí.
— Ya voy.
— ¿Pasa algo?
— Te cuento cuando llegué. ¿Sí?
— Ven con
cuidado.
— Lo haré Jae —sin más colgó.
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JaeJoong entró en la habitación que YunHo y él
compartían una vez todos se fueron. Se acercó hasta la cama y acarició los
cabellos castaños del moreno que solo le miró con los ojos rojos de tanto
llorar. Aun había rastros de lágrimas por sus mejillas. JaeJoong sentía que
podía destruir a esa chica con solo un pensamiento, nadie debía ni podía
lastimar a YunHo. Absolutamente nadie.
— ¿Pelearon?
— Ya no nos casaremos —aquella respuesta sorprendió al
peli oscuro que solo abrió la boca sin decir más—. Mañana debo hablar con mis
padres.
— No debería ser así, YunHo quizá solo es pelea de un
momento…
— Jae —JaeJoong le miró justo cuando más lágrimas
salían de sus ojos—. Se enamoró de alguien más, yo no puedo ir contra eso —la
expresión del mayor cambió totalmente, su ceño se frunció y se levantó
apretando sus puños, conteniendo sus ganas de ir y decirle un par de cosas no
muy agradables.
— Estoy de acuerdo contigo, habla con tus padres —sin
más salió de la habitación. YunHo hundió su rostro en la almohada y comenzó a
sollozar fuertemente, golpeando la almohada repetidas veces.
No era un gran momento.
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Park YooChun no era alguien que creyera en el
matrimonio precisamente. Después del divorcio de sus padres se impuso la firme
idea de no casarse. No quería sufrir de la misma forma que había visto sufrir a
su madre. No quería hacer sufrir a sus futuros hijos. Y sin embargo aquel día
era el más feliz de su vida.
O eso creía.
Porque a su vida llegó la chica que le hiciera creer
en el amor, que le hiciera amar hasta el punto de querer casarse. Y eso iba a
hacer. Casarse con ella. Era el día de su boda y era extraño porque justo año y
medio atrás YunHo dejó a todos con las ganas de una boda. Justo ese fue el peor
tiempo de YunHo. Cuando incluso YooChun creía que su amigo moriría de amor por
ella.
Pero no era momento de recordar cosas tristes. Era su
boda, el día más feliz de su vida. Sentía que sus manos sudaban y que su
corazón latía con fuerza. Tenía revuelto el estómago esperando que ella dijera
“si” frente al juez. Su garganta estaba seca. YooChun jamás imaginó que podía
sentirse así. Jamás pensó que aquello que su padre le dijera se volviera realidad. Que llegara la chica que le hiciera cambiar de opinión con respecto
al matrimonio.
Porque cuando conoció a Kahi, cuando la vio moverse
para la audición a su compañía, cuando sintió que podía caer de como temblaban
sus piernas de tan solo verla, supo que era diferente. Y cuando aceptó ser su
novia después de varias salidas fue aún mejor. YooChun supo desde ese día que
ella sería importante en su vida. Que no era un noviazgo pasajero nada más.
— Deja de moverte YooChun-ah —reclamó su madre con una
sonrisa. Su padre palmeó su espalda. Era agradable que ambos estuvieran ahí
justo ese día.
— No le habrás embarazado, ¿verdad? —rio su padre
haciéndolo sentir avergonzado.
— Claro que no, solo, nos amamos —sonrió nervioso. Su
madre miró a su padre y después bajo la mirada.
— Tenemos que ir ya o la novia se impacientara —sonrió
la señora y le tomó del brazo.
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YunHo acomodó de nuevo su corbata, no se sentía
presionado porque el registro estaba a diez minutos de su departamento. Después
de debutar y consolidarse como el idol numero uno de las chiquillas y uno que
otro chico, había comprado ese departamento en donde vivía con JaeJoong que ya
era un modelo bastante famoso. JaeJoong se había adelantado para ayudar a
YooChun y vigilar a ChangMin de cerca gastándole bromas al pelinegro.
Su timbre sonó y caminó hasta la puerta notando un
suéter gris tirado. “JiHye” pensó. Su hermana en ocasiones se quedaba a dormir
ahí, cuando no podía llegar con sus padres después de la Universidad. Dejó el
suéter en el sofá y caminó hasta la puerta. La abrió y encontró una canastilla
café con varias mantas y una pañalera. Se extrañó y la alzó escuchando el
quejido de un bebé. Entró con ella al departamento y cerró dejándola en el
sofá.
Removió las mantas y observó a una bebé llorando.
Sabía que era niña porque tenía aretes. Hurgó en la pañalera intentando
investigar sobre aquella niña. Sacó un sobre que decía su nombre y lo abrió
sacando la hoja en él. Se sentó a lado de la canastilla aun extrañado por aquel
suceso.
“YunHo-ah.
Sé que ha
pasado mucho tiempo y quizá no me recuerdes. Ha pasado más de un año desde la
última vez que te vi. Pensé mucho en hacer esto pero creo que es lo mejor. No
te culpo si me odias. Después de que terminamos, exactamente una semana
después, supe que esperaba un hijo tuyo. Quise buscarte antes para que supieras
pero iba a casarme. Y me casé. Mi esposo… viaja mucho, cuando tuve a la niña
ambos estábamos en China. Por ello, solo esperé a dejar de amamantarla para
dártela. Quizá le faltó tiempo a mi lado pero espero que tú sepas cuidarle. Le
amo pero no puedo tenerla. Puedes hacerle un examen de ADN para saber que es
tuya, sé que es tuya. En la pañalera tiene todos los papeles sobre su registro
y sobre sus vacunas junto con esta carta. Igual que los números de mis padres
en esta carta. Sé que ellos le tomaron mucho cariño y espero les dejes verla.
Sin más espero que la cuides y perdona por ser una molestia.
Lin.”
YunHo tomó el teléfono y marcó uno de los números en
la carta. Esperó tres tonos hasta que escuchó que descolgaban el teléfono.
— ¿Hola? —la señora sonó con voz triste, angustiada.
— ¿Hablo con la señora Tang?
— Sí, ¿quién
llama?
— Habla Jung YunHo.
— Dime que mi
nieta está contigo —susurró casi al borde del llanto.
— Si señora, solo, quería verificar lo que dice la
carta que me dejó Lin.
— Gracias al
cielo, estaba muy angustiada. Lin desapareció ayer con la niña y sus papeles.
— ¿Cómo que desapareció? ¿No esta con su esposo?
— No, YunHo ella
no se casó.
— En la carta dice que se casó y que por eso la dejaba
conmigo.
— YunHo, cuando
se enteró de que estaba embarazada de ti, aquel sujeto la dejó. La abandonó y
ella… de no ser por nosotros no hubiera tenido a la niña.
— ¿Y dónde está ella?
— No lo sé pero
vamos a buscarla. YunHo, cuida a mi nieta, ¿si?
— Lo haré. Gracias —se despidió y colgó. Dio un largo
suspiro y tomó a la bebé de casi un año en sus brazos. Ella estaba dormida de
nuevo con un chupón en la boca. Su móvil sonó sobre la mesa de centro y lo tomó
para contestar—. ¿Hola?
— ¿Dónde estás
YunHo? La boda casi va a empezar.
— Jae… ¿recuerdas a Lin? —JaeJoong bufó.
— Obviamente
pero, esa mujer no tiene que ver, ven rápido.
— ¿Puedes venir? Quiero que seas el primero en verla
—sonrió acariciando una mejilla de la niña. JaeJoong se quedó estático un
momento. ¿Lin había vuelto?
— ¿Es
importante?
— Mucho Jae, por favor.
— Voy para allá.
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JaeJoong llegó muy rápido a su departamento. Bajó del
taxi que había pedido después de decirle a YooChun que esperara por él y YunHo.
Apenas entró en el departamento se detuvo rápidamente admirando a YunHo
tararear una canción con un bebé en brazos. La sangre se le fue a los pies y de
no ser por su autocontrol casi se desmaya. Cerró la puerta de un portazo y
YunHo volteó viéndolo.
— Él es JaeJoong, tu tío. ¿O será mejor que lo llames
Oppa?
— ¿De qué hablas YunHo?
— Es mi hija —JaeJoong casi se va de espaldas. Se
sostuvo de un mueble y respiró laboriosamente—. Tenemos que volver el cuarto de
visitas tu cuarto. Compraré una cuna. Lo pintaré. ¡Y debo comprarte ropa!
También llevarte al pediatra…
— YunHo explícame.
— Toma —le tendió la carta. JaeJoong la tomó leyendo
rápidamente y sorprendiéndose por lo que decía.
— ¿Y si no es tuya?
— Me lo confirmó su madre JaeJoong.
— Ja, que fácil, ahora que eres alguien famoso viene y
te deja a tu supuesta hija.
— Jae…
— Debemos hacerle una prueba, en caso de que sea tu
hija debemos saber que decirle a la gente, debes hablar con el manager, con tus
padres. Y si no lo es debes regresarla a su madre.
— No sé dónde está ella.
— ¿Cómo que no sabes?
— Si, ni sus padres saben. Pero Jae, si es mi hija.
— ¿Cómo estas tan seguro?
— Sus ojos. Además cuando la cargué me sentí diferente
—JaeJoong se acercó y YunHo le tendió a la niña para que la cargara. JaeJoong
la cargó admirando como abría sus pequeños ojos y le miraba. Se ruborizó ante
su penetrante mirada.
— Basta, tómala, es tu hija —YunHo rio y la tomó en
sus brazos mientras JaeJoong se abanicaba—. ¿Cuánto tiene?
— Once meses.
— Esta tan grande. ¿Cómo se llama?
— Según el registro, que fue hecho en China…
— ¿Qué hacía Lin en China?
— No lo sé, dice en la carta que ahí la tuvo con su
esposo pero su madre me dijo que nunca se casó.
— Qué raro.
— Como sea, se llama Gloria.
— ¿Gloria? ¿En qué pensaba cuando le puso un nombre
occidental? Debemos cambiar eso definitivamente, arreglar los papeles y que
tenga tu apellido y todo eso.
— Hablaré con el manager para que contacte al abogado
de la agencia.
— Posiblemente al CEO no le agrade esto.
— Pues me perderá. Es mi hija Jae y ahora soy todo lo
que tiene, no sé qué fue de Lin, ni porque vino a dejarla, ni como supo dónde
estaba. Y no le abandonaré a su suerte.
— ¡Mierda! ¡La boda!
— ¿Me llevo a la niña?
— Por supuesto tonto. No puedes dejarle aquí sola.
— En la bolsa hay pañales y comida solo para hoy,
también debemos ver eso.
— Que linda forma de llegar, el día de una boda
—sonrió incómodo y tomó la bolsa para caminar—. Vámonos ya.
— Lleva la carta, todos querrán saber cómo está en mi
poder esta niña y no quiero explicarlo —sonrió tomando su teléfono y sus
llaves. JaeJoong dobló la carta, la metió en la bolsa y salió con YunHo.
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La ceremonia civil había sido un éxito, dejando de
lado a los reporteros que querían sacar fotos o entrevistar a la famosa pareja.
La señora Jung estaba encantada con la niña entre sus brazos al igual que el
padre de YunHo. La fiesta se llevaba a cabo en un amplio salón privado y todos
reían y bailaban o brindaban.
Dos bodas
de grandes nuevos talentos. ¿No es un desperdicio para las fans?
Rio aquella invitada. Justo aquel día un famoso
cantante de la edad de YooChun también se casaba con su pareja de musicales.
Todos juraban que ellos iban a casarse, que eran una hermosa pareja. Y de
YooChun y Kahi todo fue muy inesperado a excepción de la agencia que sabía
todo.
Park
YooChun y Park JiYoung. Kim JunSu y Jung SunAh. Hoy ha sido la boda de estas dos
famosas parejas.
Todos
comentaban sobre ambas bodas, sobre el por qué estaban en el mismo día. Como si
fuera cosa del destino. Como si realmente se tratara de una encrucijada. Porque
Kim JunSu no conocía a Park YooChun a pesar de haber escuchado mucho sobre él y
viceversa.
Casándose el
mismo día.
Y separándose el mismo
día… tres años después.
Zaaaaz¡¡¡ como que la bebé es de Yunho?? No será que le quieren colgar milagritos?? No me convence nadita todo el enrredo de la ex de Yunho. No sé pero Jae está como tomando todo con mucha calma... no puedo ver en su postura que sienta algo por Yunho... no aún y eso me emociona porque cuando empiecen a decubrir que se mueven el tapate se va a poner muy bueno¡¡ Esto último sobre el Yoosu y su paradogico destino, si que tiene un poder enganchador y quier más¡¡¡
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